Portada :: Europa :: El capitalismo devasta Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2011

Entrevista a Emmanuel Todd
El da que caiga el euro

Martine Orange y La Parisienne Liberee y Antoine Perraud
Mdiapart

Traduccin por S. Segu


Con Emmanuel Todd inauguramos una serie de grandes entrevistas de cara a las elecciones presidenciales. Adems de pedir el anlisis de personalidades competentes y legtimas, les pedimos que hagan sus propuestas, ejercicio al que se entrega este historiador, antroplogo y demgrafo en el siguiente vdeo: http://www.dailymotion.com/video/xmoa4a_emmanuel-todd-le-jour-ou-l-euro-tombera_news#rel-page-1

Nacido en 1951, y al margen de la universidad francesa despus de haber estudiado en Cambridge (Inglaterra), Emmanuel Todd aparece a menudo ante sus pares acadmicos como terriblemente periodista, y furiosamente acadmico a los ojos de muchos gacetilleros.

A los 25 aos anunci ante las narices de los "kremlinlogos" el fin de la Unin Sovitica, basndose en el estudio de las estructuras familiares y otras fantasas, segn los cnones todava dominantes en la poca de un marxismo puntilloso (La chute finale , Robert Laffont 1976). Tambin escribi sobre Estados Unidos, coloso del que analiz en detalle sus pies de barro, que se ha convertido ya en un factor de desorden mundial (Aprs lEmpire, Gallimard 2002). Tambin examin los problemas por venir en las sociedades rabes-musulmanas ante la transicin demogrfica (Le Rendez-Vous des civilisations, con Youssef Courbage, Le Seuil 2007), el proceso que propici la aparicin de Sgolne Royal y, sobre todo, la llegada al poder de Nicolas Sarkozy en 2007 (Aprs la dmocratie, Gallimard, 2008).

Le divierten los entrevistadores que vienen a veces a verlo como a la Pitia en su trpode. Sus puntos de vista, servidos en un lenguaje de alto nivel, dan en el blanco. Nos confi tambin que Franois Hollande podra conocer un destino poltico opuesto al de Franois Mitterrand, que lleg al Elseo bajo banderas de izquierdas para luego arriarlas en 1983 en un viraje de rigor. Podra ocurrir que el actual candidato socialista, casi de centro a principios de su carrera, finalmente se convirtiera en el heraldo de una izquierda revitalizada.

Para entender el panorama europeo y sus interrogantes monetarios o sociales, he aqu al hombre cuyas investigaciones sobre la fractura social fueron desviadas en beneficio de la campaa de Jacques Chirac, en 1995.

Le preocupa que la derecha llegue a adoptar sus ideas sobre el proteccionismo, a causa de esta necesidad de proteccin que tiene la intencin de invocar Nicolas Sarkozy?

No me he planteado la cuestin en esos trminos. Por el contrario, veo venir una campaa muy dura, lo que podra permitir a la izquierda convertirse de nuevo en izquierda. Podemos ver desaparecer una determinada fantasa (la izquierda de la izquierda, el trotskismo, etc.) en favor de una reconfiguracin impulsada por una disciplina poco habitual.

Enfrente, la derecha existe ms all de la insignificancia de Nicolas Sarkozy mediante dos componentes de su electorado que se han aproximado muchsimo: la UMP (Union pour un mouvement populaire) y el FN (Front National). La porosidad es ahora obvia.

Espero pues un choque frontal en el plano ideolgico, con una izquierda obligada a asumirse, a causa de la crisis, el colapso de la legitimidad librecambista europesta o la quiebra de las clases dominantes. Esta izquierda, obligada a ser ms ofensiva, deber designar al verdadero enemigo: la nueva oligarqua, el nuevo sistema de poder, las nuevas relaciones de clase.

Esta izquierda francesa deber, por necesidad, abandonar su bendita aquiescencia social-liberal, ante una derecha que no tiene nada que ofrecer y que, por consiguiente, har uso de temas como la identidad nacional, el Islam o los rabes. Esta derecha, estrechamente relacionada con lo que antes se llamaba el gran capital financiero, esta derecha de tipo Fouquet, en pocas palabras, har populismo, aprovechar los temores y el envejecimiento de un electorado francs que nunca ha sido tan mayor.

As que, es verdad, en la confusin es posible que Nicolas Sarkozy pida a su charlatn jefe, Henri Guaino, que le escriba sus trolas habituales de ltima hora sobre el proteccionismo. Ya lo instrument en 2007, como antes en beneficio de Jacques Chirac. Bastar con recordar estos precedentes para hacer frente a este engao sobre la mercanca. Pero tal vez tenga usted razn, probablemente haya alguien ya colocado ya en la parrilla de salida, listo para contar cualquier cosa.


No teme que Sarkozy se las arregle para presentarse como barrera de contencin?

Pero si lleva ya as cinco aos, ha dicho ya todo sin hacer nada! Pero, el electorado lo entiende, a pesar de los medios de comunicacin que mantiene el dinero. Todava estamos en una fase en la que el establishment comunicativo-periodstico se embriaga en su propio aislamiento: con el pretexto de la poltica slo se oye a expertos que hablan entre s.

Pronto aparecer en las encuestas el voto popular, que todava representa el 50% de la poblacin votante. Estas personas entienden lo que va mal, en la derecha como en la izquierda. Saben ya que las declaraciones del presidente sobre su proteccin resultarn slo un juego de manos. Para ellos, Sarkozy es el hombre que ha visitado las fbricas asegurando que las salvara, sin hacerlo.

Este electorado y espero no comportarme aqu como el establishment al hablar en lugar de la gente ha interiorizado profundamente la impotencia de Sarkozy. ste no ha podido echar a Fillon, lo que cualquier otro presidente de la V Repblica nunca habra soportado; y se ha visto obligado a recuperar a Jupp, lo que le priva de la totalidad de la poltica exterior, ese supuesto mbito reservado.

He ah a alguien que siempre se presenta como un carcter fuerte. Sin embargo es vacilante, esa es su realidad psicolgica. Se ubica en un modelo jerrquico: se muestra fuerte con los dbiles y dbil con los fuertes. Se somete a los poderosos (los Estados Unidos, China, Alemania) y se dedica a repartir collejas a los nios de los suburbios o a los gitanos. Estoy convencido de que la gente lo sabe.

Adems, acaba de producirse una ruptura ideolgica. Me han sacudido durante ms de una dcada sobre el tema del proteccionismo europeo: decan que lo nico que haca era el juego al Front National. Y por fin llegaron las primarias socialistas! Arnaud Montebourg, que comprendi antes que yo puesto que ya peda una fiscalidad europea sobre determinados productos en 1997, cuando lo entend en 1999 tuvo xito entre las clases medias (el electorado de estas primarias). No sabemos todava cul ser el eco de su voz en los crculos populares.

Es demasiado tarde para Nicolas Sarkozy: el tema de la proteccin econmica no puede ser manejado por la derecha. Est ah, anclado a la izquierda. No suficientemente, sin duda, pero puede resonar de manera ms amplia debido a la crisis. El tmido concepto de comercio justo discutido en el PS est superado. En cuanto a los bancos y la deuda pblica por no mencionar al euro ser necesaria una toma de control por el Estado para evitar el pnico. Ahora bien, es precisamente ah donde se halla el subconsciente de la izquierda...

Estamos en un momento de duda histrica


Y con el FN emboscado?

Es cierto que el FN est sin duda alto en las encuestas y todava puede estarlo ms. Pero por fin hay una oportunidad de verlo tragado por la izquierda vigorizada. Todo depende de la campaa que lleve el PS: estamos en un momento de duda histrica.

As que hay esperanza, aun cuando nos estemos moviendo hacia algo muy duro y angustioso. Anteriormente, slo podamos esperar un vencedor derechista de las elecciones, ms o menos civilizado, o bien un socialista que continuara haciendo lo mismo. Ya no estamos en esa continuidad: o vamos a peor o claramente a mejor.


Cree usted en una ruptura?

Ser inevitable que haya ruptura. Si Nicolas Sarkozy fuera reelegido, despus de lo que ha hecho, Francia ya no sera Francia. No volvera a levantarse despus de un segundo mandato de un presidente as, que persigue chivos expiatorios en pleno caos econmico. Dada su imagen en el mundo, los franceses pagaran un alto precio: si votasen mal seran castigados por la Historia.

Sin embargo, Francia puede volver a surgir como el pas de la igualdad, capaz de utilizar el Estado de manera original para someter a los poderes financieros. Recordemos que las consecuencias de la crisis de 1929: cuando Alemania produca a Hitler, Gran Bretaa a sus conservadores astnicos y Estados Unidos a Roosevelt: Francia elega al Frente Popular.

Ve usted una tensin entre el capitalismo que tiende a su autodestruccin y la Europa que se est moviendo, despus de todo, hacia su autoconstruccin?

Veo en realidad otra cosa. El campo de fuerzas es difcil de analizar, slo vemos lo que es comn en el mundo desarrollado: el aumento de la desigualdad y los fenmenos de dominacin. Entre los anglosajones, las libertades individuales estn fijadas indisolublemente al individuo. Pero en Europa continental, existen manifestaciones de autoridad poltica y de burocratizacin. En la zona del euro, o ms bien en sus partes ms dbiles (es decir, toda ella excepto Alemania), nos enfrentamos a una forma de hibridacin: se nombra a funcionarios, por la presin de Berln, para levantar las finanzas pblicas despus de haber trabajado para Goldman Sachs. Se encuentran en la interseccin de dos reas de dominacin.

Sin embargo, Francia navega sin brjula, precisamente en esta interseccin, con unas elites de derechas, en la tradicin de las catlicas de Vichy, muy seducidas por Alemania y los sistemas autoritarios de la Europa continental, mientras que el temperamento de la poblacin francesa est ms cercano de los valores de libertad anglosajones. De ah que haya interesantes tensiones en trminos histricos y antropolgicos.

En lo que respecta a la integracin europea, las fuerzas de la desigualdad y la dominacin estn en una especie embriaguez terminal: imposicin de un servicio frentico de la deuda pblica, ansia de privatizaciones, sed de austeridad. En resumen, ms de lo mismo! Como si las lites que enarbolan este discurso estuvieran cegadas por unos dioses empeados en su perdicin: estamos empantanados en la tragedia de la Historia.

Sin embargo, esta vuelta a la tragedia tiene lugar en nuestro caso de un modo senil, debido a nuestra pirmide de edades. Es por esta razn que no se ve una juventud europea que invada masivamente el espacio pblico, como en los pases rabes.

Qu pasa con la democracia en Europa?

Podemos descubrir la superchera siguiente: los valores europeos se supona que se encarnaban en un espacio de democracia liberal en el que se haba renunciado a las relaciones de poder entre las naciones, tratadas stas en un plano de igualdad, independientemente de su poder. Era una ficcin. Sabamos que Luxemburgo no tena efectivamente nada que decir, por supuesto. Sin embargo, Blgica, por ejemplo, en realidad tena voz.

Ahora bien, Europa se ha convertido ya en lo contrario de este mito fundador: igualdad?, estamos ante un sistema jerrquico demente: dbiles y fuertes (con un fuerte absoluto: Alemania). Los dbiles slo pueden seguir el paso, privados de su sistema democrtico, mientras surge un nuevo personal venido de Bruselas, Frankfurt y Berln los tres polos del sistema de dominacin entre los aplausos de Pars, convertido en sucursal responsable de la claque.

Ya no hay relaciones de igualdad en Europa

As pues, de nuevo Alemania como enemigo?

S todo lo que Alemania trajo a Europa antes de los nazis, empezando por la Reforma protestante y la alfabetizacin masiva. Este pas descansa sobre una cultura particular, de raz familiar; un sistema de heredero nico, un poco autoritario. De ah su eficiencia industrial, su posicin dominante en Europa, pero tambin su rigidez mental. Alemania siempre ha perdido la cabeza cuando se ha hallado en una posicin dominante. Particularmente bajo Guillermo II, antes de la Primera Guerra Mundial, cuando, escapando a la razn de Bismarck, se encontr en situacin hegemnica. La situacin actual est ms cerca de este perodo de Guillermo II que de la secuencia nazi.

Ahora bien, esta embriaguez de poder sera ms fcil de controlar si los dirigentes polticos franceses fuesen normales: Alemania es vieja, con 80 millones de personas con dificultades para renovarse; ya no est en una cultura total; su industria, en promedio, aunque hiperexportadora, por supuesto, est lejos del nivel de Japn, tcnicamente hablando. En resumen, sera fcil hacerla entrar de nuevo en razn. Sin embargo, la neurosis de las clases dominantes francesas las lleva a arrodillarse.

Esta incapacidad para poner a Berln en su lugar, por parte de un presidente de la Repblica aquejado de enanismo poltico e incapaz de enfrentarse a Angela Merkel, mantiene a Alemania en su delirio. Delirio al que se responde con una increble hostilidad contra Berln en todo el continente.

Acabamos de asistir, en Grecia e Italia, a una prohibicin del referndum y a la deposicin de jefes de gobierno.

Los pases a los que se les acaba de marcar el paso Grecia e Italia, y pronto Espaa y Portugal son pases cuyas tradiciones democrticas resultan ser recientes y frgiles. Europa, que se supona que era el continente de la democracia liberal, se ha convertido en una mquina que la ha quebrado precisamente en unas regiones en las que acababa de nacer.

Al parecer Alemania, que da el tono, tiene una democracia ms sana que Francia: los sindicatos obreros siguen siendo representativos, el extremismo poltico es menos evidente que en otras partes y todo parece ir mejor. Angela Merkel no aparece ante los ojos del mundo y de su gente como un problema grave para la democracia, a diferencia del actual presidente de la Repblica Francesa.

Sin embargo, si nos fijamos en la superpotencia econmica alemana en el espacio europeo, descubriremos que lo consigui mediante una poltica egosta, con la deslocalizacin de los productos intermedios a Europa del Este, fuera de la zona euro. Al otro lado del Rin ha habido, desde hace aos, un bloqueo y una baja de los salarios ms bajos apoyndose en los mecanismos autoritarios de la cultura alemana en favor de una poltica de exportacin hacia la zona del euro, donde Berln consigue sus mayores supervit comerciales.

Una poltica de este tipo, llevada a cabo contra sus socios, fue realizada de principio a fin por coaliciones, a menudo incluyendo el SPD, lo que pone en cuestin en ltima instancia el principio de una alternativa real.

As surge una pregunta en forma de cruel regreso de la historia: no ser Alemania el factor central de la degeneracin de la democracia en el sistema europeo?

Las multitudes, desde Atenas a Madrid, ya invocan el IV Reich!

El hartazgo se expresa mediante expresiones exageradas. Pero si nadie dice realmente lo que est sucediendo, los oprimidos tienen la impresin de ser negados. Las cosas no se dicen al nivel adecuado, ya que Nicolas Sarkozy carga contra todo. As que ya no hay relaciones igualitarias en Europa.

Los alemanes no son en s arrogantes. Han echado mucho las culpas sobre la gestin del Banco Central. Por supuesto, para este pas con una visin muy poco igualitaria, la comunitarizacin de la deuda parece un obstculo insalvable. Sin embargo habra sido posible someterlo cuando an era tiempo.

El da que caiga el euro se dir que una clase gobernante ha quedado deslegitimada. Y por un precio inferior al de 1940! Sin gastos militares! Por ltimo, yo podra ofrecerle una historia risuea de Francia, no de inmediato pero s un ao despus de la cada del euro, mientras que los alemanes no podrn hacer frente a este acontecimiento con tanta facilidad.

El eurototalitarismo, en sentido monetario!

Cree usted en una Europa sin euro?

Soy un apasionado, culturalmente, de Europa. Ahora bien, la moneda nica, que vemos en la actualidad, y que produce una frustracin en el continente, era, desde el principio, la negacin de Europa. As que yo estuve en contra, en un primer momento. Acab por aceptarlo, convencido de que Europa slo poda salvarse si pasaba al proteccionismo.

El libre comercio, que se nos vende como un comercio suave entre las naciones, es en realidad una declaracin de guerra econmica de todos contra todos. Crea este estado de selva, de relaciones de fuerza que estn destruyendo Europa. Conduce a una jerarquizacin de naciones en funcin de su situacin econmica.

En principio, en el momento actual, yo optara por ir a un rescate del euro por medio del proteccionismo europeo. Por lo tanto, sera preciso que Francia tuviera el coraje de negociar la solucin con Alemania. Debemos crear las condiciones para una recuperacin de la demanda en todo el continente, y para dejar de echarnos el uno sobre el otro. Europa volvera a ser lo que ha dejado de ser: una carta ganadora. Lo que aparece hoy como una debilidad desestructurante, la diversidad antropolgica, recuperara su vigor en un contexto global protegido.

Sin embargo, al ritmo que va esta crisis financiera, monetaria y econmica, con una recesin programada por los planes de austeridad, veo perfilarse una salida preventiva del euro. Doy en este punto la razn al economista Jacques Sapir. Los alemanes se veran entonces obligados a aceptar una reestructuracin integral, as como el proteccionismo europeo.

Pero estamos asistiendo a una ausencia de debate econmico. Estn pregonando que no hay alternativa. Esta actitud de negacin de las posibles soluciones traiciona la fosilizacin mental del Viejo Continente. Los expertos gritan a voz en cuello, como en un coro de ancianos: No es posible!

Da miedo ver que un discurso totalitario impone la negacin de la vida, de la realidad, de la Historia, de la capacidad de influir en las cosas. Tuvimos la sumisin a la raza con el nazismo, la sumisin a una dox llamada socialista con las democracias populares; ahora hay una sumisin a los planes de austeridad, que conducen mecnicamente a la regresin.

He aqu una patologa mental digna de las que condujeron al totalitarismo. El totalitarismo se basaba en sociedades en las que la juventud era todava el resorte. Ahora, nosotros lo estamos reproduciendo en su versin decrpita: el eurototalitarismo, en el sentido monetario.

Vamos hacia una economa de guerra en suelo europeo, mientras que el equilibrio del terror parece haber pasado del mbito nuclear al mbito financiero?

Las amenazas de guerra forman parte de la panoplia agitada por el sistema. Si hay algo que no amenaza a este continente agotado es la guerra. Nadie nos va a invadir. El peligro viene del descenso del nivel de vida, del colapso de los sistemas educativos o de la destruccin de los servicios pblicos.

Sin embargo, los regmenes autoritarios son posibles. Especialmente en Francia, donde la combinacin de valores liberales e igualitarios en tensin pueden llevar al bonapartismo. Si la disminucin de los niveles de vida se acelera y la izquierda no es capaz de ofrecer una alternativa y recuperar el control del sistema financiero y la reestructuracin de Europa, si la derecha se mantiene en el poder, vamos a ir sin duda hacia un rgimen autoritario.

Todas las decisiones del actual presidente de la Repblica se inscriben en la creacin de dicho plan. Esto va desde el control de la informacin a la voluntad de fusionar la polica y la gendarmera, mientras que estos dos cuerpos separados de mantenimiento del orden en la gran tradicin republicana demuestran ser una de las garantas de la democracia.

As pues, tendramos la dictadura sin la guerra. Algo es algo, no le parece?

Los indignados es lo que queda cuando todo se ha perdido?

Los indignados son pocos en nuestras sociedades europeas, donde la edad media est en la cuarentena (40 aos en Francia, 44 en Alemania), y donde el estado de fragmentacin de la estructura social dificulta la accin colectiva. No creo en el poder de las fuerzas de protesta. Necesitamos tomas de conciencia fuertes y no un cambio general y revolucionario. Estoy a favor de un regreso de las elites a la razn, no de su derrocamiento.

No tengo nada en contra de las lites, pero no puedo soportar que traicionen su misin. La lucha de clases existe y me parece parcialmente resoluble mediante la negociacin. Siempre habr clases altas, pero stas me resultan intolerables cuando se vuelven locas e irresponsables. Las grandes democracias se basan en un sistema en el que una parte de las lites acept un contrato as, hasta el punto de ponerse al lado del pueblo. Sin embargo, ahora tenemos unos oligarcas furiosos que responden a la definicin de un marxismo de caricatura.

Tengo una conciencia igualitaria de pequeo burgus de izquierda y tengo apego a una forma de moral social, lo cual no hace de m un revolucionario.


Su retrica encendida habla sin embargo de cambio...

S, expreso con mucha violencia ideas muy moderadas.


Fuente: http://www.mediapart.fr/article/offert/c0f3881a39acaa0774cfc36eadf74bde

rCR



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