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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2011

La esclavitud de la deuda: por qu destruy Roma, por qu nos destruir si no le ponemos atajo
Hammurabi lo saba mejor

Michael Hudson
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El Libro V de La Poltica de Aristteles describe la eterna transicin de oligarquas que se convierten en aristocracias hereditarias y que terminan derrocadas por tiranos o desarrrollando rivalidades internas mientras algunas familias deciden conducir a la multitud a su campo e introducir la democracia, dentro de la cual vuelve a emerger una oligarqua, seguida por la aristocracia, la democracia, y as siguetoda la historia.

La deuda ha sido la principal dinmica que impulsa esos cambios, siempre con nuevos altibajos. Polariza la riqueza para crear una clase acreedora, cuyo rgimen oligrquico termina mientras nuevos dirigentes (tiranos segn Aristteles) conquistan el apoyo popular anulando las deudas y redistribuyendo la propiedad o llevando su usufructo al Estado.

Desde el Renacimiento, sin embargo, los banqueros han transferido su apoyo poltico a las democracias. Eso no reflej convicciones polticas igualitarias o liberales como tales, sino ms bien el deseo de lograr ms seguridad para sus prstamos. Como explic James Steuart en 1767, los prstamos reales siguieron siendo asuntos privados en lugar de constituir verdaderas deudas pblicas. Para que las deudas de un soberano fueran vinculantes para toda la nacin, los representantes elegidos tuvieron que estatuir los impuestos para pagar sus cobros por inters.

Al dar a los contribuyentes esta voz en el gobierno, las democracias holandesa y britnica facilitaron a los acreedores demandas mucho ms seguras para su pago que lo que hicieron reyes y prncipes cuyas deudas murieron con ellos. Pero las recientes protestas por la deuda desde Islandia a Grecia y Espaa, sugieren que los acreedores estn retirando su apoyo a las democracias. Exigen austeridad fiscal e incluso privatizaciones.

Las finanzas internacionales se estn convirtiendo en un nuevo modo de guerra. Su objetivo es el mismo que el de la conquista militar en el pasado: apropiacin de tierras y recursos minerales, tambin de infraestructura comunal y extraccin de tributo. Como reaccin, las democracias demandan referendos sobre si pagar a los acreedores, venden el dominio pblico y aumentan los impuestos para imponer el desempleo, la cada de los salarios y la depresin econmica. La alternativa es condonar deudas o incluso anularlas, y restablecer el control regulador sobre el sector financiero.

Gobernantes en Medio Oriente proclamaron cuentas limpias de deudores para preservar el equilibrio econmico

El cobro de intereses por adelantos de bienes o dinero no tena originalmente la intencin de polarizar la economa. Administradoa principios del tercer mileno a. C. como un acuerdo contractual por los templos y palacios con mercaderes y empresarios que trabajaban habitualmente en la burocracia real, el inters de un 20% (duplicando la inversin en cinco aos) se aproximaba supuestamente a una parte justa de la rentabilidad del comercio a larga distancia o del arrendamiento de tierras y otros activos pblicos, como talleres, embarcaciones y cerveceras.

A medida que la prctica era privatizada por recaudadores reales de tarifas y rentas de usuarios, la monarqua real protega a los deudores agrarios; las leyes de Hammurabi (c. 1750 a.C.) cancelaban sus deudas en tiempos de inundaciones o sequas. Todos los gobernantes de la dinasta babilonia comenzaron su primer ao completo en el trono anulando las deudas agrarias para eliminar las deudas atrasadas proclamando una pizarra limpia. Los esclavos por deudas, derechos sobre tierras o cosechas y otros compromisos se devolvan a los deudores para restaurar el orden a una condicin original idealizada de equilibrio. Esta prctica sobrevivi en el Ao del Jubileo de la Ley de Moiss en Levtico 25.

La lgica era bastante clara. Las sociedades antiguas necesitaban preparar al ejrcito para defender sus pases, y eso requera liberar a ciudadanos endeudados de la esclavitud. Las leyes de Hammurabi protegan a los conductores de cuadrigas y a otros combatientes contra la esclavitud por deudas, e impedan que los acreedores se apoderaran de las cosechas de inquilinos en tierras reales y pblicas y en tierras comunales que deban servicio laboral y militar al palacio.

En Egipto, el faran Bakenrenef (c. 720-715 a.C., Bojjoris en griego), proclam una amnista de la deuda y aboli la esclavitud por deuda cuando se vio enfrentado a una amenaza militar de Etiopa. Diodoro de Sicilia (I, 79, que escribi en 40-30 a.C.), dictamin que si un deudor cuestionaba la pretensin, la deuda era anulada si el acreedor no poda respaldarla presentando un contrato escrito. (Parece que los acreedores siempre han tendido a exagerar lo que les deben). El faran razon que los cuerpos de los ciudadanos deban pertenecer al Estado, con el fin de que pueda disponer de los servicios que sus ciudadanos le deben, en tiempo de guerra y de paz. Porque pensaba que sera absurdo que un soldado fuera arrastrado a la prisin por su acreedor por un prstamo impagado, y que la codicia de ciudadanos privados pusiera de esa manera en peligro la seguridad de todos.

El hecho de que los principales acreedores en Medio Oriente fueran el palacio, los templos y sus recaudadores, haca que fuera polticamente fcil anular las deudas. Siempre es fcil anular deudas debidas a uno mismo. Incluso los emperadores romanos quemaban los registros de impuestos para impedir una crisis. Pero se hizo mucho ms difcil cancelar deudas debidas a acreedores privados a medida que la prctica de cobrar intereses se propag hacia occidente a comarcas mediterrneas despus de cerca 750 a.C. En lugar de posibilitar que las familias paliaran las diferencias entre ingresos y gastos, la deuda se convirti en la mayor palanca de expropiaciones de tierras, polarizando a las comunidades entre oligarquas acreedoras y clientes endeudados. En Jud, el profeta Isaas f: 8-9) denunci a acreedores embargadores quienes agregan una casa a la otra y suman un campo a otro hasta que no queda espacio y se vive solo en la tierra.

El poder de los acreedores y el crecimiento de los establos pocas veces van juntos. La mayora de las deudas personales en este perodo clsico fueron el producto de pequeas sumas de dinero prestadas a individuos que vivan al borde de la subsistencia y que no podan mantenerse con sus ingresos. El decomiso de tierras y activos y de la libertad personal forz a los deudores a la esclavitud por deudas que se haca irreversibles. Al llegar el siglo VII a.C., emergieron tiranos (dirigentes populares) para derrocar a las aristocracias en Corintio y otras ciudades griegas acaudaladas, obteniendo apoyo mediante la cancelacin de deudas. De una manera menos tirnica, Soln fund la democracia ateniense en el 594 a.C. prohibiendo la esclavitud por deudas.

Pero las oligarquas resurgieron y llamaron a Roma cuando los reyes de Esparta Agis, Clemenes y su sucesor Nabis trataron de anular deudas a finales del siglo III a.C. Los mataron y expulsaron a sus partidarios. Ha sido una constante poltica de la historia desde la antigedad que los intereses de los acreedores se oponen a la democracia popular y al poder real capaces de limitar la conquista financiera de la sociedad, una conquista con el propsito de imponer reclamos de deudas con intereses a ser pagados por la mayor parte posible del excedente econmico.

Cuando los hermanos Gracchi y sus seguidores trataron de reformar las leyes crediticias en el133 a.C., la clase senatorial dominante actu violentamente, los mat e inaugur un siglo de Guerra Social, resuelto por el ascenso de Augusto como emperador en el ao 29 a.C.

La oligarqua crediticia de Roma gana la Guerra Social, esclaviza a la poblacin e introduce la Edad Oscura

Las cosas eran ms sangrientas en el extranjero. Aristteles no mencion la construccin del imperio como parte de su esquema poltico, pero la conquista exterior siempre ha sido un factor importante en la imposicin de deudas, y las deudas de guerra siempre han sido una causa importante de la deuda pblica en tiempos modernos. El gravamen ms duro de la deuda fue el de Roma, cuyos acreedores se extendieron para plagar Asia Menor, su provincia ms prspera. El vigor de la ley prcticamente desapareci cuando llegaron caballeros" acreedores republicanos. Mitridates del Ponto encabez tres revueltas populares, y las poblaciones locales en Efeso y otras ciudades se levantaron y mataron, segn la historia, a 80.000 romanos en el ao 88 a.C. El ejrcito romano tom represalias, y Sulla impuso un tributo de guerra de 20.000 talentos en el 84 a.C. Las cargas por intereses atrasados multiplicaron por seis esta suma en el 70 a.C.

Entre los principales historiadores de Roma, Livio, Plutarco y Diodoro culparon de cada de la Repblica a la intransigencia de los acreedores en la conduccin de la Guerra Social centenaria marcada por asesinatos polticos del ao 133 al 29 a.C. Los dirigentes populistas trataron de lograr apoyo propugnando cancelaciones de deudas (por ejemplo la conjuracin de Catilina en 63-62 a.C.). Los mataron. Al llegar el siglo II casi un cuarto de la poblacin estaba reducido a la esclavitud por deudas. En el siglo V la economa de Roma colaps por falta de dinero. Lasubsistencia volvi al campo.

Los acreedores encuentran una razn legal para apoyar la democracia parlamentaria

Cuando la banca se recuper despus de que las Cruzadas saquearon Bizancio e implantaron la plata y el oro para revisar el comercio europeo occidental, la oposicin cristiana al cobro de intereses fue superada por la combinacin de prestigiosos prestamistas (los Caballeros Templarios y Hospitalarios suministraron crdito durante las Cruzadas) y sus principales clientes: los reyes,primero para pagar a la Iglesia y cada vez ms para librar guerras. Pero las deudas reales se derrumbaron con la muerte de los reyes. Los Bardi y Peruzzi fueron a la bancarrota en 1345 cuando Eduardo III repudi sus deudas de guerra. Las familias bancarias perdieron ms en prstamos a los dspotas Habsburgo y Borbones en los tronos de Espaa, Austria y Francia.

Las cosas cambiaron con la democracia holandesa, que trat de lograr y asegurar su libertad de la Espaa de los Habsburgo. El hecho de que su parlamento deba contratar deudas pblicas permanentes por cuenta del Estado posibilit que los Pases Bajos obtuvieran prstamos para emplear mercenarios en una poca en la cual el dinero y el crdito eran los recursos para la guerra. El acceso al crdito fue por lo tanto su arma ms poderosa en la lucha por su libertad, escribi Richard Ehrenberg en su Capital y Finanzas en la Era del Renacimiento (1928): Cualquiera que otorgaba crdito a un prncipe saba que el pago de la deuda dependa solo de la capacidad y la voluntad de pagar del deudor. El caso era muy diferente en las ciudades, que tenan poder como jefes supremos, pero tambin eran corporaciones, asociaciones de individuos que compartan la garanta. Segn la ley generalmente aceptada cada burgus individual tomaba la responsabilidad de las deudas de la ciudad con su persona y su propiedad.

Por lo tanto el logro financiero del gobierno parlamentario fue el establecimiento de deudas que no eran solo obligaciones personales de los prncipes, sino que eran verdaderamente pblicas y vinculantes no importa quin ocupara el trono. Por eso las dos primeras naciones democrticas, Holanda y Gran Bretaa despus de su revolucin de 1688, desarrollaron los mercados de capital ms activos y procedieron a convertirse en las principales potencias militares. Lo irnicoes que fue la necesidad de financiamiento de la guerra lo que promovi la democracia, formando una trinidad simbitica entre la guerra, el crdito y la democracia parlamentaria que ha durado hasta nuestros das.

Todo este tiempo la posicin legal del Rey como prestamista era oscura, y todava era dudoso si sus acreedores tenan algn remedio en caso de default. (Charles Wilson, Englands Apprenticeship: 1603-1763, 1965.) Mientras ms despticas se hacan Espaa, Austria y Francia, ms dificultades enfrentaban para financiar sus aventuras militares. A finales del siglo XVIII Austria se qued sin crdito, y en consecuencia sin mucha deuda, el pas menos digno de crdito y peor armado de Europa, totalmente dependiente de subsidios britnicos y garantas de prstamos en la poca de las Guerras Napolenicas.

Las finanzas se acomodan con la democracia, pero luego presionan a favor de la oligarqua

Mientras las reformas democrticas del siglo XIX reducan el poder de las aristocracias terratenientes de controlar a los parlamentos, los banqueros se movieron con flexibilidad para lograr una relacin simbitica con casi cualquier forma de gobierno. En Francia, los seguidores de Saint-Simon promovieron la idea de que los bancos que actuaban como fondos mutuos, extendieran crdito contra acciones de participacin en los beneficios. El Estado alemn hizo una alianza con grandes bancos y la industria pesada. Marx escribi con optimismo que el socialismo hara que las finanzas fueran productivas en lugar de parasticas. En EE.UU., la regulacin de los servicios pblicos fue al unsono con la garanta de rendimiento. En China, Sun-Yat-Sen escribi en1922: Me propongo convertir todas las industrias nacionales de China en un Gran Trust de propiedad del pueblo chino, y financiado por el capital internacional por el beneficio mutuo.

La Primera Guerra Mundial produjo el reemplazo de Gran Bretaa por EE.UU. como la principal nacin acreedora, y hacia el final de la Segunda Guerra Mundial haba acaparado cerca de un 80% del oro monetario del mundo. Sus diplomticos crearon el FMI y el Banco Mundial junto a las lneas orientadas a favor del acreedor que financiaban la dependencia del comercio, sobre todo de EE.UU. Los prstamos para financiar el comercio y los dficit de pagos se sometieron a "condiciones" que transfirieron la planificacin econmica a oligarquas clientes y dictaduras militares. La reaccin democrtica a los planes de austeridad resultantes que extraen el servicio de la deuda no pudo llegar mucho ms all de disturbios contra el FMI hasta que Argentina rechaz su deuda externa.

Una austeridad semejante orientada a favor de los acreedores estn imponiendo en Europa el Banco Central Europeo (BCE) y la burocracia de la UE. Ostensiblemente, los gobiernos socialdemcratas se han dirigido ms a salvar a los bancos que a reanimar el crecimiento econmico y el empleo. Las prdidas por los prstamos bancarios txicos y las especulaciones han pasadoal estado financiero pblico mientras se reducen los gastos pblicos e incluso se venden las infraestructuras. La reaccin de los contribuyentes que tienen que cargar con la deuda resultante ha sido montar protestas populares a partir de Islandia y Letonia en enero de 2009, y manifestaciones ms generalizadas en Grecia y Espaa este otoo para protestar contra la negativa de sus gobiernos a realizar referendos respecto a esos aciagos rescates de dueos extranjeros de bonos.

Transferencia dela planificacin de los representantes pblicos elegidos a los banqueros

Toda economa est planificada. Ha sido tradicionalmente la funcin del gobierno. La renuncia a ese papel bajo la consigna de los libres mercados la deja en manos de los bancos. Sin embargo resulta que el privilegio de planificacin, de la creacin y asignacin dee crdito est an ms centralizado que el de los cargos pblicos elegidos. Y para empeorar las cosas, el marco del tiempo financiero es de golpes sorpresivos a corto plazo, que termina en la liquidacin de activos. Al buscar sus propios beneficios, los bancos tienden a destruir la economa. El excedente terminaconsumido por los intereses y otras cargas financieras, lo que no deja ingresos para nuevas inversiones de capitales o gastos sociales bsicos.

Por eso la abdicacin del control de la polticaen favor de una clase acreedora pocas veces se ha combinado con el crecimiento econmico y el aumento de los niveles de vida. La tendencia de que las deudas crezcan ms rpido que la capacidad de pago de la poblacin ha sido una constante bsica a travs de toda la historia escrita. Las deudas aumentan exponencialmente, absorbiendo el excedente y reduciendo a gran parte de la poblacin al equivalente de la esclavitud por deudas. Restaurar el equilibrio econmico, el grito de la antigedad de la cancelacin de la deuda busc lo que el Medio Oriente de la Edad de Bronce logr mediante decreto real: la anulacin del crecimiento excesivo de las deudas.

En tiempos ms modernos las democracias han estimulado un Estado fuerte que grave el ingreso y la riqueza rentista, y cuando era necesario, que condone las deudas. Esto se hace con ms facilidad cuando el propio Estado crea dinero y crdito. Es ms difcil cuando los bancos traducen sus beneficios en poder poltico. Cuando se permite que los bancos se autorregulen y tengan poder de veto sobre los reguladores gubernamentales, la economa se deformada para permitir que los acreedores se dediquen a los juegos especulativos y fraudes irrestrictos que han marcado la ltima dcada. La cada del Imperio Romano demuestra lo que pasa cuando no se limitan las demandas de los acreedores. Bajo esas condiciones la alternativa a la planificacin gubernamental y a la regulacin del sector financiero se convierte en un camino a la esclavitud de la deuda.

Finanzas contra gobiernos: oligarqua contra democracia

La democracia implica subordinacin de la dinmica financiera al equilibrio y el crecimiento econmico, y el gravamen del ingreso rentista o el mantenimiento de monopolios bsicos en el dominio pblico. La liberacin de impuestos o la privatizacin de ingresos de la propiedad los libera para que se pongan como garantas en los bancos, para capitalizarlos en prstamos mayores. Financiados mediante el apalancamiento de la deuda, la inflacin de los precios de los activos aumenta la riqueza rentista mientras endeuda a la economa en general. La economa se encoge y cae a un valor negativo.

El sector financiero ha obtenido suficiente influencia para aprovechar semejantes emergencias como una oportunidad para convencer a los gobiernos de que la economa se colapsar si no salvan a los bancos. En la prctica esto significa la consolidacin de su control sobre la poltica, que utiliza de maneras que polarizan an ms las economas. El modelo bsico es lo que ocurri en la antigua Roma, que pas de la democracia a la oligarqua. En los hechos, dar la prioridad a los banqueros y dejar que la planificacin econmica la dicten la UE, el BCE y el FMI amenaza con despojar a la nacin-Estado del poder de acuar o imprimir dinero y cobrar impuestos.

El conflicto resultante enfrenta los intereses financieroscon la autodeterminacin nacional. La idea de que un banco central independiente sea la marca de la democracia es un eufemismo de la abdicacin de la decisin poltica ms importante la capacidad de crear dinero y crdito a favor del sector financiero. En lugar de dejar la eleccin de polticas a referendos populares, el rescate de bancos organizado por la UE y el BCE representa ahora la mayor categora del aumento de la deuda nacional. Las deudas de los bancos privados incorporadas a los balances en Irlanda y Grecia se han convertido en obligaciones de los contribuyentes. Lo mismo vale para los 13 billones de dlares agregados desde septiembre de 2008 (incluidos 5,3 billones de dlares de hipotecas txicas en Fannie Mae y Freddie Mac incorporadas al balance del gobierno, y 2 billones de dlares de swaps de dinero por basura).

Esto lo dictan testaferros financieros denominados tecncratas. Designados por lobistas de los acreedores, su papel es calcular exactamente cunto desempleo y depresin hacen falta para exprimir un excedente para pagar a los acreedores por deudas que tienen en cartera. Lo que hace que el clculo sea contraproducente es el hecho de que la contraccin econmica deflacin de la deuda hace que el peso de la deuda sea an ms impagable.

Ni los bancos ni las autoridades pblicas (o los acadmicos de la lnea dominante, en realidad) calcularon la capacidad econmica realista de pagar, es decir, pagar sin contraer la economa. Mediante sus medios noticiosos y think-tanks, convencieron a las poblaciones de que la manera de enriquecerse ms rpido es pedir prestado para comprar bienes races, acciones y bonos que aumenten de precio inflados por el crdito bancario y revertir la tributacin progresiva de la riqueza del siglo pasado.

Para decir las cosas de modo terminante, el resultado ha sido una economa chatarra. Su objetivo es inhabilitar los controles y balances pblicos, transfiriendo el poder planificador a manos de las altas finanzas basndose en la afirmacin de que es ms eficiente que la regulacin pblica. La planificacin gubernamental y la tributacin son acusadas de constituir el camino a la servidumbre, como si los libres mercados controlados por banqueros con carta blanca para actuar de forma temeraria no estuvieran planificados por intereses especiales de manera que son oligrquicos, no democrticos. A los gobiernos les dicen que paguen el rescate de deudas tomadas no para defender pases en guerra como en el pasado, sino para beneficiar a la capa ms rica de la poblacin transfiriendo sus prdidas a los contribuyentes.

El hecho de que no se tengan en cuenta los deseos de los votantes deja las deudas nacionales resultantes en un terreno peligroso, poltica e incluso legalmente. Las deudas impuestas por decreto, por gobiernos o agencias financieras extranjeras pese a la fuerte oposicin popular pueden ser tan endebles como las de los Habsburgo y otros dspotas del pasado. A falta de validacin popular, pueden morir con el rgimen que las contrajo. Nuevos gobiernos pueden actuar democrticamente para subordinar el sector bancario y financiero a fin de que sirva a la economa, no al revs.

Por lo menos, pueden tratar de pagar volviendo a introducir la tributacin progresiva de la riqueza y la renta, transfiriendo la carga fiscal a la riqueza y la propiedad rentista. La "re-regulacin" de la banca y el suministro de una opcin pblica para el crdito y los servicios bancarios renovaran el programa socialdemcrata, que pareca estar bien encaminado hace un siglo.

Islandia y Argentina son los ejemplos ms recientes, pero se puede ver retrospectivamente la moratoria de las deudas de armas entre los Aliados y las reparaciones alemanas en 1931. Un principio matemtico y poltico bsico entra en accin: Las deudas que no se pueden pagar no se pagarn.

Este artculo aparece en Frankfurter Algemeine Zeitung el 5 de diciembre de 2011.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street, distinguido profesor investigador de la Universidad de Missouri, en Kansas City, y autor de numerosos libros, entre ellos: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva edicin, Pluto Press, 2002) y Trade, Development and Foreign Debt: A History of Theories of Polarization v. Convergence in the World Economy. Puede contactarse con l en: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/12/02/debt-slavery-%E2%80%93-why-it-destroyed-rome-why-it-will-destroy-us-unless-it%E2%80%99s-stopped/

rCR



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