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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2011

Podra volver a estallar una guerra civil?
Los iraques miran al futuro con ansiedad

Patrick Cockburn
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los iraques estn preocupados. Los ltimos soldados estadounidenses dejarn el pas en los prximos das y ellos estn esperando a ver cmo el resultado de la lucha por el poder en Siria puede afectarles. Nos aterra el futuro, dijo un empresario en Bagdad. Estamos importando productos para un mximo de dos meses y no para seis meses como solamos hacer.

El nerviosismo de los iraques est en parte motivado por los recuerdos de los traumticos aos transcurridos entre 2003 y 2009, cuando decenas de miles de personas fueron masacradas. Muchos fueron vctimas de lo que se denomin asesinatos en funcin del documento de identidad, cuando se mataba por rutina a cualquier sunn o a cualquier chi al que pillaban en un puesto de control equivocado o en una zona equivocada.

Bagdad aparece hoy tranquila respecto a sus anteriores y sombros niveles, pero los viejos temores yacen medio enterrados rozando casi la superficie. No todas las causas de esa ausencia de confrontacin sectaria son alentadoras. Una periodista me dijo: Hay menos asesinatos sectarios ahora en parte porque en Bagdad quedan ya muy pocas zonas mixtas (que alberguen tanto a sunnes como a chies).

Podra estallar de nuevo la guerra civil? Qu nivel de fragilidad tiene la destartalada coalicin de gobierno de chies, kurdos y sunnes liderada por el primer ministro Nuri al-Maliki? Los dirigentes iraques con los que he hablado dicen que la capacidad de mantener el actual acuerdo de reparto del poder es mucho ms importante para la estabilidad del pas que cualquier incremento de la amenaza a la seguridad que pueda proceder de al-Qaida tras la salida de los ltimos soldados estadounidenses. Los dirigentes se comportan como enemigos, aunque estn en el mismo gobierno, dice el Dr. Mahmud Ozman, un miembro kurdo independiente del parlamento. Sera mejor que hubiera un gobierno y una oposicin, pero nadie en Iraq se siente lo suficientemente seguro como para estar en la oposicin.

A pesar del ambiente de ansiedad, Bagdad es menos peligrosa que en 2009 e infinitamente mejor de lo que era en 2007, cuando aparecan tirados por la ciudad ms de mil cadveres al mes. Hay menos controles y por tanto menos atascos espantosos de trfico que solan crear una parlisis permanente. Se han abierto nuevas tiendas que permanecen abiertas durante ms tiempo en zonas anteriormente muy deterioradas. Se estn demoliendo algunos de los muros de hormign que serpenteaban por toda la ciudad. Las principales carreteras que van desde la capital a Jordania, Mosul, Nayaf y Basora estn abiertas y son relativamente seguras. El suministro de energa elctrica ha mejorado, una mujer me dijo: Las cosas van mejor. Estamos teniendo cinco y en ocasiones hasta siete horas de suministro al da, aunque, por supuesto, eso no es suficiente durante el verano.

Las mejoras son solo en comparacin con situaciones anteriores y la violencia no ha desaparecido en modo alguno. Cuatro horas despus de mi llegada al Hotel Al-Rashid, situado en la Zona Verde, a unos 180 metros explot una bomba colocada en un coche que formaba parte de un convoy oficial que entraba en el aparcamiento del parlamento. Mat al menos a una persona e hiri a varias; primero se atribuy a un cohete Katyusha, despus a un suicida-bomba y finalmente a una bomba montada en la Zona Verde en un intento de asesinar al Sr. Maliki. Con anterioridad, un suicida-bomba haba embestido su vehculo contra las puertas de una prisin situada en Tayi, al norte de Bagdad, matando a 18 personas.

El mundo exterior se ha acostumbrado a or hablar de violencia en Iraq y lo mismo, en mucho menor grado, han hecho los iraques. Hoshyar Zibari, el ministro de asuntos exteriores, dijo: Esta ltima bomba llevaba 2,5 kilos de explosivos, mientras que en 2009, el ministerio de asuntos exteriores fue reducido a escombros por una bomba compuesta por 2,5 toneladas de explosivos.

No hay duda acerca de qu comunidad es la que controla Bagdad. Los puestos de control del ejrcito en la carretera del aeropuerto y en la Zona Verde aparecen decorados con carteles y banderas chies en preparacin de la Ashura, el perodo chi de luto y conmemoracin. Conduciendo a lo largo de Abu Nawas, junto al Tigris, una calle tradicionalmente llena de restaurantes y establecimientos de ocio, me d cuenta que un club nocturno estaba colocando un retrato gigante del mrtir chi, el imn Hussein, sobre su puerta de entrada junto con banderas negras. Desde 2006-2007, cuando hasta la mitad de la poblacin sunn se vio obligada a marcharse o trasladarse a un enclave en el suroeste de la capital, Bagdad se ha convertido cada vez ms en una ciudad chi.

Sin embargo, por mucho que uno intente en Bagdad no hacer juicios demasiado severos y tener siempre en mente el legado de treinta aos de guerra, guerra civil y sanciones, los fallos e inercia del gobierno son abrumadores. Por ejemplo, los soldados y policas en los puestos de control siguen utilizando un detector de bombas con dos puntas de metal, que es totalmente intil y no tiene fuente de energa elctrica. Es notoriamente conocido desde hace tiempo que la compra de ese detector cost decenas de millones de dlares cuanto tan solo cuesta unos pocos dlares fabricarlo. La pieza de tecnologa ms sofisticada que utiliza es un chip usado en los cajeros de los supermercados. Sin embargo, tres aos despus de haber denunciado el fraude, todava pude ver soldados utilizando esos detectores.

La novedad ms importante en Iraq en los ltimos aos ha sido la firma de contratos por valor de miles de millones de dlares con compaas petroleras internacionales para mejorar y desarrollar los campos petrolferos que rodean Basora en el sur. En teora, para 2017, Iraq debera tener una capacidad de produccin de 12 millones de barriles de crudo al da. Basora se est convirtiendo en el corazn de una industria gigante del petrleo. Pero la ltima vez que pens en volar a Basora desde Bagdad, las lneas areas iraques me dijeron que esa semana solo habra un vuelo y que no saban con seguridad cundo podra salir.

Puede que el sectarismo provoque ahora menos violencia que antes, pero sigue dominando la escena poltica. En el perodo previo a la partida del ejrcito estadounidense, se arrest a unas 600 personas, muchas de ellas oficiales del ejrcito y de la polica, acusadas de preparar un complot para derrocar al gobierno. Las provincias sunnes consideran esos hechos como otro intento ms de marginarles en lo relativo a puestos de trabajo y poder. Puede que Iraq tenga un gobierno de coalicin, pero el Sr. Maliki es el ministro en funciones de defensa, de interior y de seguridad nacional. Todos los comandantes de divisin son comandantes en funciones nombrados por el primer ministro. Alrededor del 78% de los altos funcionarios del ministerio del interior y el 90% de los del ministerio de defensa son chies. Estos ministerios a su vez dan empleo a un milln de soldados, policas y guardias fronterizos, dando grandes ventajas a los chies en el mercado del trabajo.

No es probable que Iraq se desintegre porque todas las comunidades tienen inters en conseguir su parte de los ingresos del petrleo. La mayora de las disputas se centran en cmo cortar el pastel de la riqueza nacional. La paranoia del gobierno acerca de posibles complots neo-baazistas para organizar un golpe de estado militar es probablemente exagerada (aunque un oficial me dijo en voz baja que, ya que el gobierno se concentra en la Zona Verde, solo sera necesaria una brigada para derrocarlo). Si hubiera un golpe, tendra que venir de oficiales chies, dado el control que ejercen sobre las fuerzas de seguridad.

Una desestabilizacin real de Iraq tambin necesitara de los patronos extranjeros de los partidos iraques como Irn, Turqua y Arabia Saud- para cambiar el equilibrio de poderes entre las comunidades. No parece haber indicios de esto. El futuro ms probable para Iraq es el de una frgil estabilidad con un nivel de violencia permanentemente alto, presidido por un gobierno dividido y disfuncional.

Patrick Cockburn es autor de The Occupation: War, resistance and daily life in Iraq y Muqtada! Muqtada al-Sadr, the Shia revival and the struggle for Iraq .

Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/12/05/iraqis-on-edge-as-americans-leave/



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