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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2011

Tnez
La cuestin es el neoliberalismo

Jake Lippincott
IPS


El partido Ennahda, que obtuvo la mayora de los votos en las ltimas elecciones de Tnez, no es objeto de crticas por su ideologa islamica, sino por sus posturas econmicas neoliberales.

Tras celebrar unas elecciones en octubre elogiadas por su transparencia, los principales partidos tunecinos estn ocupados con los toques finales para conformar el primer gobierno democrtico tras la cada del rgimen de Zine El Abidine Ben Ali.

El partido Ennahda se quedar con los principales puestos, incluyendo el codiciado cargo de primer ministro.

Una de las razones de la popularidad de Ennahda es su historia de resistencia a Ben Ali, derrocado en enero. El partido es visto por sus simpatizantes como un representante del Islam, pero tambin como bastin de la revolucin y del cambio.

Sin embargo, cuando se trata de economa y finanzas internacionales, esa fuerza poltica generalmente repite las posturas neoliberales del antiguo rgimen.

Ennahda recibi la mayor cantidad de votos en los comicios parlamentarios de octubre, pero no le alcanzaron para obtener una mayora absoluta, con lo cual se vio obligado a formar una coalicin con los centroizquierdas Congreso para la Repblica (CPR) y Ettakatol.

Esas fuerzas polticas son oficialmente seculares, y han mostrado siempre recelos hacia el partido islmico. Ahora, estos y otros grupos de centroizquierda, as como sus simpatizantes en las calles, se vuelven cada vez ms crticos de las polticas neoliberales de Ennahda.

El partido musulmn siempre fue elogiado por su moderacin, y logr granjearse el apoyo o al menos la tolerancia de secularistas, grandes empresas, gobiernos de otros pases y diversos sectores tradicionalmente recelosos de los movimientos islmicos.

Ennahda aplaca los temores de los secularistas defendiendo las libertades personales y de culto, mientras se acerca a la comunidad financiera internacional y a las grandes empresas prometiendo funcionar como contrapeso de sus socios de izquierda en la coalicin de gobierno.

Uno importante tema de debate que ha surgido entre izquierdistas e islmicos tiene que ver con la deuda externa de Tnez.

El rgimen de Ben Ali solicit numerosos prstamos a naciones industrializadas e instituciones multilaterales. Gran parte de ese dinero fue utilizado en el desarrollo del pas pero, debido a la rampante corrupcin y los amiguismos, se cree que una significativa porcin fue malversada.

Muchos tunecinos consideran injusto tener que pagar prstamos que enriquecieron a un dictador.

En respuesta a este malestar popular, figuras del principal partido secular, el CPR, propusieron realizar una auditora y dejar de pagar una parte de la deuda que se constat fue usada en forma ilcita por el antiguo rgimen.

"Tratamos de ser lo ms independientes posible de esas instituciones internacionales (de crdito). Tenemos un gran problema de deuda", dijo a IPS la parlamentaria del CPR e integrante del Comit Econmico de la asamblea legislativa Mabruka Embarak.

"Tenemos derecho a hacer una auditora sobre esos compromisos. La parte de la deuda que sirvi al rgimen, que no ayud a los ciudadanos tunecinos y que obviamente fue usada por la mafia (de las familias de los exgobernantes) llega a millones de dinares. Los ciudadanos tunecinos no deben llevar esta carga", agreg.

No obstante, seal que Ennahda "difera" con el CPR en este asunto.

Sayed Feyjani, representante del partido islmico, dej en claro que su fuerza poltica estaba decidida a captar inversiones extranjeras.

"Tnez debe atraer capitales internacionales. Debemos hacer todo lo que podamos para evitar deudas, s, eso es excelente, pero estamos en contra de los dogmas, y necesitamos inversiones de donde vengan", afirm.

Si bien la idea de no pagar porciones de la deuda parece gozar de apoyo entre la poblacin, no as en la comunidad financiera local, que prefiere la postura de Ennahda.

El presidente de la bolsa de valores de Tnez, Fahdel Abdelkefi, dijo a IPS estar impresionado por las polticas econmicas "extremadamente liberales" de Ennahda, y afirm esperar que estas equilibraran a los grupos de izquierda en la coalicin gobernante.

Ennahda es generalmente visto como un partido de la clase trabajadora, y su discurso religioso le ha distanciado de las clases ms altas. Pero ahora Abdelkefi cree que esa fuerza poltica puede contrarrestar medidas radicales de los otros grupos en la coalicin.

Y esto se aplica especialmente en el tema de congelar el pago de la deuda, idea que calific de "populista".

"Congelar el pago de la deuda externa sera la mayor catstrofe", y podra hacer que este pas "perdiera su grado de inversin por un buen tiempo", alert.

Adems, sostuvo que la deuda externa no era significativa como para adoptar una medida tan drstica. "La deuda externa toda no es tan importante, apenas representa 20 por ciento del PIB (producto interno bruto). Tnez tiene los medios y la capacidad de pagar como un estado honesto", afirm.

Aunque Abdelkefi considera que cancelar los compromisos es un tema de integridad nacional, muchos tunecinos se muestran resentidos con Occidente por sus dcadas de apoyo a la antigua dictadura, y consideran inmoral que se les obligue a pagar la riqueza de la familia gobernante.

El hecho de que Ennahda, a pesar de sus credenciales revolucionarias, comience a mostrarse como defensor de los grandes negocios y las finanzas internacionales podra daar su reputacin de representante de los oprimidos.

Tnez tiene una larga tradicin de poseer un fornido sector pblico, y muchos tunecinos dependen de subsidios estatales para sobrevivir. Instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) sugieren desde hace aos que el gobierno debe recortar esos gastos.

Pero eso podra ser peligroso. Pequeos cambios en los precios del pan desataron masivas y violentas protestas en las calles a comienzos de este ao, que derivaron en la cada de Ben Ali.

Ennahda sabe esto, y por eso sus representantes aseguran que, a pesar de su deseo de obtener nuevos prstamos e inversiones, no impondrn una liberalizacin econmica radical.

Cualquier acuerdo con el FMI "ser negociado. Necesitamos al sector pblico, necesitamos empleos. Es tan simple como eso. Definitivamente no vamos a hacer que la gente se muera de hambre", dijo Sayed Feyjani a IPS.



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