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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2011

Crisis de legitimidad y democracia 4.0

Mara Lamuedra y Jos Luis Mart
Rebelin


Alguien cercano, que ha comenzado a trabajar para una universidad norteamericana tras aos de relacin con la universidad espaola, nos planteaba hace poco la siguiente reflexin: sabes cul ha sido el principal cambio de cultura organizativa entre una universidad o una empresa o una administracin pblica- de all y una de aqu? Pues que cada vez que en la organizacin espaola planteaba una idea nueva me encontraba con una reaccin reticente ilustrada por frases como no lo veo claro, qu difcil, para qu cambiarlo ahora, imposible implementarlo, no nos lo van a aprobar; mientras, en la organizacin norteamericana la reaccin inicial era justamente la contraria: muchas gracias, qu bien que plantees ideas nuevas, pongmoslo en marcha para probarlo, cundo crees que podremos empezar. Les contamos esta ancdota porque una nueva iniciativa a cuyo debate pblico deseamos contribuir ha sido recientemente presentada por la plataforma Democracia Real Ya. Este tipo de propuestas suelen ser recibidas de antemano en Espaa con grandes dosis de escepticismo y hasta de sarcasmo. Les invitamos a no dejarse llevar por los prejuicios, y a examinarla racionalmente.

Ofrezcamos primero unas breves pinceladas sobre el contexto. La ciudadana espaola sita a la clase poltica y a los partidos en el tercer puesto de sus preocupaciones (tras el paro y la crisis econmica, segn por ejemplo el barmetro del CIS del mes de junio). Esta es una realidad que no podemos desconocer. El fenmeno de la desconfianza de la ciudadana hacia sus representantes y sus causas es muy complejo, pero no cabe duda de que evidencia un progresivo y significativo distanciamiento entre la clase poltica y la ciudadana en general. Ninguna democracia puede funcionar adecuadamente si aquellos que ocupan el poder pierden la capacidad de representar a su ciudadana. Cuando eso ocurre, la democracia deja de ser real para convertirse en aparente, es decir, en vaca o en hueca, en democracia slo formal o nominal. Este es un proceso de deterioro de la democracia, que de continuar puede suponer la muerte de la misma, como la teora poltica y en concreto la teora de la democracia y de la representacin poltica nos lleva tiempo alertando.

Entre los muchos ciudadanos preocupados por este deterioro de la democracia se encuentran aquellos que directa o indirectamente han participado en los asentamientos, acampadas o manifestaciones convocadas por Democracia Real Ya, o por el ms amplio movimiento denominado comnmente 15M. A estos ciudadanos se les ha llamado indignados por su supuesta relacin con el xito de ventas del pensador francs Stphane Hessel. Pero lo importante no es el sentimiento de indignacin. ste no hace sino aadir gravedad al asunto. Lo significativo es que se trata de un movimiento integrado por ciudadanos crticos que observan con preocupacin el deterioro de nuestra democracia. Por otra parte, esta corriente ciudadana muestra insatisfaccin con respecto a los partidos polticos, pero no es ningn caso desafecta. Suponen justamente un revulsivo ante lo que muchos, tericos de la democracia, politlogos e incluso integrantes de los propios partidos polticos, haban denunciado como un mal tristemente extendido en nuestras sociedades capitalistas y globalizadas: el desinters y la desafeccin de una parte importante y creciente de la ciudadana, no ya ante las cuitas de la poltica partidista, sino por la poltica con maysculas.

Si al menos una de las dimensiones del deterioro de nuestras democracias radica en el considerable distanciamiento entre los ciudadanos y sus representantes, no hay duda que una forma de paliar o revertir este proceso consiste precisamente en disear nuevos mecanismos para que la ciudadana pueda tener una mayor implicacin en la actividad de sus representantes, es decir, para permitir la participacin directa como complemento a las estructuras representativas ya existentes. Y es en este sentido en el que se orienta la propuesta realizada por Democracia Real Ya, desde Sevilla, bajo el sugerente nombre de Democracia 4.0. Se trata de un proyecto que plantea la posibilidad de utilizar las nuevas tecnologas, y sobre todo Internet, para permitir una forma de participacin directa que interacte con el funcionamiento normal de nuestras Cortes, y en concreto de nuestro Congreso de los Diputados.

La idea es sencilla: por culpa de una pluralidad de factores abstencin, voto en blanco, circunscripciones electorales, Ley dHondt-, nuestros representantes en el congreso distan mucho de representar proporcionalmente la voluntad real de nuestros ciudadanos, tanto de la expresada en las urnas, como la no expresada formalmente. Pero sera sencillo permitir al conjunto de la ciudadana espaola expresar su opinin con respecto a las leyes que se aprueban en el Congreso, o al menos con respecto a algunas de ellas, simplemente utilizando algn sistema de voto electrnico, de los varios existentes en el mercado suficientemente fiables y de coste reducido. As, cuando se estime conveniente, los ciudadanos podran ser consultados mediante una especie de referndum electrnico, y su opinin podra tener algn peso en la votacin parlamentaria. Dicho peso podra ser variable, dependiendo por ejemplo del porcentaje de participacin, y ser equivalente a un nmero determinado de escaos. De este modo, cuanto mayor fuera el ndice de participacin ciudadana, mayor sera el nmero de escaos o votos parlamentarios atribuidos al resultado mayoritario de la consulta, que an sera nicamente complementario al del resto de votos emitidos por los diputados del congreso. Bien podra pasar, por tanto, que la voluntad mayoritaria expresada en el referndum fuera derrotada por un nmero suficientemente amplio de diputados en contra. Pero al menos se obligara al congreso a tener en cuenta de una manera directa la opinin de la ciudadana y, lo que es ms importante, a dialogar con ella.

Esta propuesta puede despertar, claro est, algunos recelos. De entrada, es cierto que el mecanismo del referndum dista mucho de ser un proceso ideal de formacin de una opinin ciudadana informada y slida. Sin embargo, la ocasin de una consulta de este tipo es el mejor incentivo para que se produzca un necesario debate ciudadano con respecto a determinadas polticas centrales para nuestra democracia. Y nuestros representantes deben hacer el esfuerzo de contribuir a dicho debate, sabiendo explicar a los ciudadanos sus posiciones y los argumentos para defenderlas, as como entrando en discusin con las opciones contrarias. Bien diseada, esta propuesta podra suponer una contribucin excelente a lo que tericos de la democracia tan importantes como Jrgen Habermas, John Rawls y muchos otros han defendido como democracia deliberativa, esto es, un modelo que propone recuperar los lazos de comunidad, retomar los ideales de autogobierno desvinculando la nocin de inters pblico de los intereses egostas y de la influencia de lobbies y grupos de presin, pero que sobre todo pretende rescatar la importancia de la deliberacin pblica tanto entre ciudadanos como entre estos y sus representantes polticos. Bien es cierto que este ideal de la democracia deliberativa choca entre otras cosas con el sistema actual de medios de comunicacin, que como sucede con el poltico, se encuentra a menudo condicionado por un entramado de relaciones e intereses de grandes conglomerados mediticos, empresas trasnacionales, banca de inversin y partidos polticos, como tambin ha sido denunciado por asociaciones profesionales de periodistas, investigadores en comunicacin y los ciudadanos que han protestado en las calles. Y son estas las dificultades que han impedido en buena medida una reforma adecuada del sistema, a pesar de que son muchos los que reclaman cambios en este sentido desde hace dcadas.

La propuesta de Democracia 4.0 tiene justamente por objetivo romper con estas dificultades y contribuir a la mejora del debate ciudadano, as como de la calidad representativa, al ulterior acercamiento entre ciudadana y clase poltica y a un incremento de la co-responsabilidad ciudadana. En este sentido, viene a aportar aire fresco al terreno poltico de las ideas desde un movimiento cvico de base, pero lo hace en lnea con propuestas tericas y acadmicas tanto de la teora poltica como del mbito de la teora de los medios y del periodismo- ya largamente asentadas. Podemos estar o no de acuerdo con ella, pero nuestra primera reaccin, lo primero que deberamos decirles a los ciudadanos que la defienden, debera ser la siguiente: Muchas gracias. Qu bien que planteis ideas nuevas!, o incluso por qu no? "Pongmoslo en marcha para probarlo".

Mara Lamuedra es Profesora de teora de la informacin de la Universidad de Sevilla y actualmente investiga sobre Periodismo y Democracia Deliberativa.

Jos Luis Mart es Profesor de derecho de la Universidad Pompeu Fabra y autor de La repblica deliberativa: una teora de la democracia (Marcial Pons, 2006).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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