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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2011

El dilema de Hizbul
La resistencia y la intifada siria

Salama Kayla
Al-Akhbar

Traducido del rabe para Rebelin por Alma Allende


Si partimos de que Hizbul representa a la resistencia, llegaremos al punto ciego que gobierna las relaciones entre la resistencia y la intifada siria. No tenemos la menor duda de que Hizbul juega un papel importante en la resistencia frente a la ocupacin sionista de territorio libans y en el apoyo a otras fuerzas resistentes, como Hams, pero este prestigio justamente alcanzado no garantiza que su posicin respecto de la intifada siria sea justa. El inters por un lado y su posicin taifi por el otro, as como el papel de Irn, son los factores que han determinado esta posicin.

Tal vez hay ah cuestiones dignas de consideracin, pero es necesario que esos intereses no sean estrechos o que vayan ms all de su posicin resistente para dar cabida a otros intereses. Porque lo que resulta extrao en la posicin de Hassan Nasrall es que considere la intifada libia una revolucin (ella tambin), no obstante la intervencin evidente de la OTAN y su participacin en la liberacin de Libia, mientras rechaza la intifada siria bajo el presupuesto de que se trata de un plan imperialista y de que la intervencin militar extranjera puede producirse en cualquier momento. Cmo puede resultar convincente semejante lgica?

En Libia intervino el imperialismo para administrar su petrleo, y se dira que fue la cuestin del imn Musa Sadr* el criterio que determin el apoyo de Hizbul a la liberacin de Libia del coronel Gadafi y lo que llev a ignorar en este caso la cuestin de la intervencin de la OTAN. En Siria la situacin es diferente porque el gobierno es aliado y proporciona adems armamento y apoyo poltico, pero esta contradiccin sacude el prestigio de la resistencia. Porque, se diga lo que se diga en torno a la conspiracin, la baja participacin en las manifestaciones y el apoyo de la mayora a la reforma, lo que parece claro es que las potencias imperialistas no quieren intervenir en Siria, demasiado dbiles ahora para semejante operacin (no fue el propio Nasrall el que nos dijo que EEUU se est derrumbando?). Por lo tanto, por qu seguir utilizando el temor a la intervencin si el peligro no existe o no est nada claro por el momento?

Asimismo, los nueve meses ya pasados han puesto de manifiesto que la intifada no es un asunto de pocos y que el rgimen no puede aplastarla; que se trata, en fin, de una intifada del pueblo. Resulta casi risible seguir hablando de cifras cuando ninguna revolucin ha implicado jams a todo un pueblo sino a un porcentaje que flucta entre un cuarto y un tercio (en Egipto el nmero lleg a su expresin mxima, despus de romper la fuerza de la polica, en torno a un 25%). Cmo llega a producirse una manifestacin en la que se afrontan balas, tanques y sicarios (shabiha), es decir, la muerte inmediata? Esa es la situacin que convierte al pueblo sirio en algo ms que heroico y que lo pone por encima de cualquier acusacin. A pesar de todo, miles siguen manifestndose todos los das en la mayor parte de las regiones, a sabiendas de que el martirio es posible y que lo es en alto grado.

Considero que la deplorable situacin econmica que atenaza Siria, as como la total corrupcin, son hechos conocidos para la Resistencia, como es igualmente conocido el principio de que todo pueblo al que se empobrece y se margina acaba levantndose. Entonces, por qu la revolucin del pueblo en Siria no es como la revolucin del pueblo en Egipto o en Tnez o en Libia? Por qu no incluyen en sus clculos al 80% de los sirios empobrecidos que viven en la opresin desde hace dcadas?

Es sabido que el porcentaje de desempleo en Siria es superior al 30% y que los propios informes del gobierno indican que dos aos antes de la intifada el salario mnimo, que deba alcanzar las 31000 liras (el equivalente a 630 dlares aproximadamente), slo llegaba a las 6000 liras (130 dlares), lo que converta a los sirios en los trabajadores peor pagados del mundo rabe, segn estudios de organizaciones internacionales. El medio rural es an ms miserable, pues el porcentaje de pobres era all en el ao 2004 del 38,8 % del total de la poblacin desfavorecida del pas y en el ao 2007 aument al doble, subiendo an ms en los aos sucesivos como resultado de la aplicacin de las medidas neoliberales y el aumento de los precios del combustible y los fertilizantes. Situacin que convierte al campo sirio (junto a las ciudades marginadas) en la cuna de la intifada.

Esta es una situacin semejante a la de Tnez, Egipto y Libia, y de todos los pases rabes, y es la causa de todas las intifadas. Cul era el valor de la poltica, por tanto, en una situacin como sta? Ha sido la conspiracin imperialista la que ha producido esta realidad humillante o han sido ms bien los que saquearon la economa y se apoderaron de ms del 30% del PIB (como record mi amigo resistente Qadri Jamil)? No es esto consecuencia de la clase dirigente que controla la economa y la poltica y que ha establecido su poder desptico a fin de proteger el saqueo practicado durante las ltimas cuatro dcadas? Esta concentracin de la riqueza en manos de una minora gobernante, y el ejercicio de la dictadura para garantizar el expolio y el control de la economa, es la causa del empobrecimiento del 80% del pueblo. La defenderemos -a esa minora- contra el pueblo? Defenderemos la conveniencia poltica, aunque para apoyar a la resistencia tengamos que justificar nuestro alineamiento contra ese 80% del pueblo, el cual est al lado de la Resistencia y constituye la base de cualquier accin futura contra la ocupacin y el imperialismo? Aqu el pueblo no puede servir para enmascarar las posiciones de las fuerzas polticas de oposicin o su control formal sobre el movimiento popular. Considero que puedo estar al mismo tiempo al lado del pueblo y en contra de muchas de las fuerzas de la oposicin, de sus polticas y sus declaraciones. No estoy a favor de la intervencin ni a favor de la flexibilidad con las potencias imperialistas, sino que creo que es este pueblo que se rebela el nico que puede oponerse al imperialismo y al Estado sionista. Regmenes que han saqueado y tiranizado a sus pueblos no pueden ni resistir ni combatir, como lo demuestra la situacin de los Altos del Goln, la palabrera sobre la estrategia de la paz y la tentativa de abrir lneas interminables de dilogo sobre las que ha tratado de legitimarse el gobierno (ver las declaraciones de Rami Makhlouf a un peridico estadounidense).

Tal vez el callejn sin salida de Hizbul tiene que ver con su doctrina religiosa, con su relacin con Irn y con la estrategia adoptada a la luz de la misma, y el cambio de gobierno en Siria le pone en una situacin realmente difcil. Tal vez sea sta la raz de la postura que lleva al partido a una violenta defensa del rgimen y a ignorar la intifada, incluso antes de cualquier intervencin imperialista (que no parece probable), no obstante su indiferencia frente a la intervencin de la OTAN en Libia y su reconocimiento de la intifada libia como una intifada del pueblo. Por mi parte, repito que estoy a favor de la intifada del pueblo libio y contra la intervencin de la OTAN sin vacilacin alguna. Como estoy con la intifada del pueblo sirio y contra cualquier intervencin imperialista. Porque cuando la cuestin deviene la cuestin de un pueblo empobrecido, todos los otros clculos deben ceder. El pueblo es la base de toda resistencia y no un rgimen, no importa de cul se trate. A partir de este principio, podemos construir una posicin clara en defensa de la intifada a fin de que obtenga la victoria sin permitir ninguna intervencin extranjera, desenmascarando a cualquiera que llame a una intervencin militar y movilizando al pueblo para que rechace toda iniciativa en esta direccin.

Es por esto que es necesario dirigir la mirada hacia lo que sucede en Siria como parte inalienable de lo que empez en Tnez para extenderse luego a Egipto, Yemen y Libia, eso mismo que an palpita en Marruecos, Argelia, Jordania, Bahrein e Iraq y que alcanzar Arabia Saud, Sudn y los pases del Golfo. Se trata de un despertar rabe que no busca slo el derrocamiento de los regmenes mafiosos y despticos sino una verdadera independencia frente al imperialismo y un verdadero enfrentamiento con el Estado sionista, as como el retorno al sueo de la unidad rabe. Un despertar rabe general en favor de la liberacin, la soberana y la unidad. No hay duda de que sepultar los regmenes, pero al parecer arrastrar tambin consigo las fuerzas y partidos que constituyen un lastre para la intifada porque siguen colgados de la cola del pasado.

Este es el contexto en el que renacen las intifadas, de Tnez a Siria; este es el contexto en el que las clases populares, no un partido o un gobierno, se han convertido en la fuerza que decide el ritmo. Este es el contexto en el que, a partir de la cada de los regmenes mafiosos, se cortar toda relacin con la cinaga imperialista que apoya a esos regmenes y se abrir un horizonte de liberacin y progreso. Las voces sobre los preparativos para la gran guerra regional, como no deja de repetir el amigo Ibrahim-al-Amin (Al-Akhbar, 18-11-2011), sern slo una parte de esa ilusin que se generaliza para ocultar lo que ocurre en Siria, a travs del suspense de una guerra para la que se prepara la Resistencia y de un poder que ha debilitado a su ejrcito en una guerra contra el pueblo, empujndolo a la fragmentacin, sin pensar ni por un instante en la posibilidad de empezar una guerra contra el Estado sionista. Desebamos que esto hubiera sido posible; porque no lo ha sido, despiertan los pueblos. Es el nuevo horizonte. Con una observacin: que la relacin de fuerzas en el concreto caso sirio no permite un cambio realizado a expensas de la Resistencia, pues es el pueblo el que lleva en su regazo la resistencia cada vez que el poder se prepara para sacrificarla.

* Musa Sadr, filsofo y lder religioso chiita libans desaparecido en 1978 tras un viaje a Libia. Hizbul siempre acus a Gadafi de su asesinato (N.T.).

Asama Kayla, nacido en 1955, es un escritor marxista palestino que pas ocho aos en las crceles del rgimen sirio.

http://www.al-akhbar.com/node/27710



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