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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2011

Introduccin del libro: La fabrique de lhomme endett. Essai sur la condition nolibrale
La fabrica del hombre endeudado

Maurizio Lazzarato
Alfabeta2


La lucha de clases en Europa, como ha ocurrido en otras partes del mundo, se manifiesta y se concentra hoy en torno a la deuda. La crisis de la deuda amenaza tambin a los Estados Unidos y al mundo anglosajn, pases en los cuales se origin no solo la ltima crisis financiera, sino tambin, y sobre todo, el neoliberalismo. La relacin acreedor-deudor, que define la relacin de poder especfica de las finanzas, intensifica los mecanismos de explotacin y dominacin de manera transversal, ya que no existe distincin alguna entre trabajadores y desempleados, consumidores y productores, activos e inactivos. Todos son "deudores", culpables y responsables frente al capital, que aparece como el Gran Acreedor, el Acreedor universal. Una de las principales cuestiones polticas del neoliberalismo sigue siendo, como muestra inequvocamente la "crisis" actual, la propiedad, puesto que la relacin acreedor-deudor expresa una correlacin de fuerzas entre propietarios (del capital) y no propietarios (del capital). A travs de la deuda pblica, la sociedad entera est endeudada, lo cual no impide, sino que agrava todava ms las "desigualdades", es decir, las "diferencias de clase".

Las ilusiones polticas y econmicas de estas ltimas dcadas caen unas tras otras, manifestndose ms brutalmente las polticas neoliberales. La New Economy, la sociedad de la informacin, el capitalismo cognitivo, se disuelven en la economa de la deuda. En las democracias triunfantes del comunismo, muy pocas personas (funcionarios del FMI, del Parlamento europeo, del BCE y polticos) deciden por todos siguiendo los intereses de una minora. La gran mayora de los europeos han sido expropiados tres veces por la economa de la deuda: expropiados de un, de por s, dbil poder poltico concedido por la democracia representativa; expropiados de una parte cada vez mayor de la riqueza que las luchas haban arrancado a la acumulacin capitalista; expropiados sobre todo del futuro como posibilidad y por lo tanto como decisin, como eleccin.

La sucesin de crisis financieras han hecho emerger violentamente una figura subjetiva que estaba ya presente pero que ahora ocupa la totalidad del espacio pblico: el hombre deudor. Las figuras subjetivas que el neoliberalismo haba prometido ("todos accionarios, todos propietarios, "todos empresarios) se transforman y nos llevan a la condicin existencial del hombre deudor, responsable y culpable de su suerte. Por tanto, es urgente proponer una genealoga y una cartografa de la fbrica econmica y subjetiva que lo produce.

Desde la crisis financiera precedente provocada por la burbuja de Internet, el capitalismo ha abandonado las narraciones picas que haba elaborado en torno a los "personajes conceptuales" del empresario, el creativo, el trabajador cognitivo o el trabajador independiente "orgulloso de ser su propio jefe" que, persiguiendo exclusivamente su inters personal, trabaja por el bien de todos. La implicacin subjetiva y el trabajo sobre s mismo, predicados por la retrica de gestin a partir de los aos ochenta, se han transformado en una orden judicial que hace recaer sobre uno mismo los costes y riesgos de la catstrofe financiera y econmica. La gente debe hacerse cargo de todo lo que las empresas y el Estado asistencial "externalizan" a la sociedad y, en primer lugar, de la deuda.

Para los empresarios, los medios de comunicacin, los polticos y los expertos, las causas de la situacin no hay que buscarlas ni en las polticas monetarias y fiscales, que aumentan el dficit, operando una transferencia masiva de riqueza a los ms ricos y a las empresas, ni en la sucesin de crisis financieras, que tras haber prcticamente desaparecido durante los primeros treinta aos de posguerra, se repiten regularmente extorsionando ingentes sumas de dinero a la gente para evitar lo que llaman una "crisis sistmica". Las verdaderas causas de estas crisis consecutivas se encuentran en las excesivas exigencias de los gobernados (especialmente los del sur de Europa) que quieren vivir como vagos y en la corrupcin de las lites que, en realidad, siempre han jugado un rol en la divisin internacional del trabajo y del poder.

Nos estamos moviendo hacia una profundizacin de la crisis. El bloque de poder neoliberal no puede y no quiere "regular" los "excesos" de las finanzas, ya que su programa poltico obedece siempre a las opciones y decisiones que nos han llevado a la esta crisis financiera. Por el contrario, con el chantaje la quiebra de las deudas "soberanas" (que de soberanas solo tienen hoy el nombre), quiere llevar hasta las ltimas consecuencias su programa soado desde los aos setenta: reducir los salarios a su mnima cuanta, recortar los servicios sociales para poner el welfare al servicio de los nuevos "asistentes" (las empresas y los ricos) y privatizar todo lo que an no se haya vendido a los particulares.

Carecemos de los instrumentos tericos, los conceptos, los enunciados, para analizar no tanto las finanzas como la economa de la deuda que las incluyen y va ms all, as como su poltica y sus dispositivos de control. La crisis que estamos viviendo nos obliga a redescubrir la relacin acreedor-deudor elaborada por el Anti-Edipo de Deleuze y Guattari. Publicado en 1972, anticipando tericamente al cambio de iniciativa del capital que se producir algunos aos despus, nos permite, a la luz de una lectura de la Genealoga de la moral de Nietzsche y de la teora marxista sobre el dinero, reactivar dos hiptesis. En primer lugar, la hiptesis de que el paradigma social no se da por el cambio (econmico y/o simblico) sino por el crdito. En la base de las relaciones sociales no hay igualdad (de cambio) sino la asimetra de la deuda/prstamo que precede, histrica y tericamente, a la de la produccin y el trabajo asalariado. En segundo lugar, la hiptesis de que la deuda es una relacin econmica inseparable de la produccin del sujeto deudor y de su "moralidad". La economa de la deuda aade al trabajo en el sentido clsico del trmino un trabajo sobre s mismo, de modo que la economa y la "tica" funcionen conjuntamente. La economa de la deuda hace coincidir la produccin econmica y la produccin de subjetividad. Las categoras clsicas de la secuencia revolucionaria del siglo XIX y XX trabajo, social y poltico- son atravesadas por la deuda y ampliamente redefinidas por ella. Por tanto, es necesario aventurarse en territorio enemigo y analizar la economa de la deuda y la produccin del hombre deudor para tratar de construir una herramienta que nos sirva para afrontar las luchas que se avecinan. Porque la crisis, lejos de terminar, amenaza con extenderse.

Este texto es la introduccin del libro de Maurizio Lazzarato, La fabrique de lhomme endett. Essai sur la condition nolibrale, Editions Amsterdam, 2011.

Fuente: http://www.alfabeta2.it/2011/12/05/la-fabbrica-dell%e2%80%99uomo-indebitato/

Traducido por nemoniente


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