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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2011

Entrevista al escritor e investigador chileno Julio Glvez
El Canto general de Neruda es el fruto de Espaa en el corazn

Mario Casass
Rebelin/Clarn de Chile


En entrevista con Clarn.cl Julio Glvez (1949), autor del libro Neruda y Espaa (2003), habla de la relacin del poeta chileno con la Generacin del 27, del pico Winnipeg y de las efmeras navegaciones por Madrid y Barcelona durante la dictadura de Franco. El escritor Julio Glvez tambin se refiri a temas contemporneos, respaldando la querella sobre el presunto asesinato de Neruda y reiterando sus crticas a la Fundacin Neruda; por otra parte, enumer sus libros inditos: Adems de la biografa de Luis Enrique Dlano y del libro del Winnipeg, tengo una especie de biografa que se llama: Conversaciones con Jos Balmes, y el ltimo proyecto es la biografa de otro poeta entraable, Juvencio Valle.

MC.- Julio, por qu te interes la relacin potica y poltica de Neruda y Espaa?

JG.- No creo en un solo por qu, ni en la importancia de la gota que derrama el vaso, para rebalsarse, el vaso ya tiene que estar lleno. Por lo tanto, el inters de dicha relacin, nace y crece por varios motivos. El primero, con seguridad, es mi afecto por la lectura en general, inculcado por mi padre desde muy nio, despus por la poesa, en particular. Por dos de mis profesores, Virgilio Figueroa y Rafael Coronel, conoc la poesa de Neruda. Me gust y cada vez que tena oportunidad, lea su obra.

En 1973 llegu a Espaa. Ah todava se viva el franquismo y, cuando la llegada de sudamericanos comenz a ser numerosa, las condiciones para lograr un permiso de trabajo o el permiso de residencia temporal, se hicieron duras y engorrosas. La cantidad de papeles, certificados y exmenes sanitarios que haba que presentar en las oficinas policiales enardecan a cualquiera. Una vez que me tocaba renovar el permiso de residencia, frente al funcionario de turno y ya con los nervios galopando, le solt con mucho convencimiento que los espaoles que llegaron a Chile en 1939 no tenan carnet de identidad ni trabajo, y que al otro da de su llegada, tenan estas carencias solucionadas. Lo dije con tal convencimiento que, al llegar a mi casa, pens: sera cierto todo eso? En ese tiempo me interes conocer ms sobre la epopeya del Winnipeg. Ya haba ledo los libros pstumos: Confieso que he vivido y Para nacer he nacido, y cuanto artculo se publicaba sobre Neruda y, pensaba, que ese tema no se tocaba con la profundidad que, por su importancia, requera. Ese vapor, por decirlo de alguna manera, es el mayor nexo entre Neruda y Espaa. De ah, pienso, naci mi inters por investigar cunto de ello se escriba. Ahora, una vez comenzada la indagacin, los hechos y datos encontrados te llevan a un campo mucho ms amplio que el slo viaje del Winnipeg. Entras en el tema poltico de la poca, profundizas en la literatura de aquel tiempo, en la Generacin del 27, y, por supuesto, debes intentar conocer la realidad chilena de aquellos aos y a un sinnmero de personajes, todos interesantes. El problema con que te encuentras es casi insalvable, cmo le pones coto a toda esa historia?, dnde pones los lmites?, si todo est relacionado.

MC.- Entre la Casa de las flores y el Winnipeg, qu pocas y picas nerudianas destacaras?

JG.- La experiencia espaola de nuestro poeta fue la que cambi el rumbo de su vida, cambi su forma de ver el mundo. Y no lo digo yo, lo dice el mismo Neruda. Por lo tanto, el tiempo transcurrido desde su llegada a Espaa hasta la campaa del Winnipeg, y an ms adelante, est lleno de hitos nerudianos, todos destacables, todos fructferos y, desde el punto de vista de la creacin, fue la poca que cambi su poesa.

Quiz el primero de ellos, dentro de un orden cronolgico, sea el ocurrido en junio de 1935, recin llegado a Espaa, cuando particip como delegado chileno en el I Congreso de Intelectuales en Defensa de la Cultura, celebrado en Pars. En el segundo congreso del mismo organismo, celebrado, como se sabe, en Espaa en Julio de 1937, Neruda fue uno de los organizadores y uno de sus vicepresidentes. Su metamorfosis se consolidaba de forma vertiginosa. Creo que estas participaciones en ambos congresos fueron el detonante del Neruda gremialista y organizador que conocimos despus. Es evidente que el principal hecho que produjo esta transformacin fue la Guerra Civil espaola, con las consecuencias que todos conocemos y que golpearon profundamente el corazn del poeta; primero el asesinato de Federico Garca Lorca, despus la muerte de Antonio Machado, del encierro y fallecimiento de Miguel Hernndez. Pero tambin debemos recordar otros hitos en su vida; en Espaa naci su nica hija, Malva Marina, tambin ah se termin su ya deteriorado matrimonio con Mara Antonia Hageenar y comenz su unin con Delia del Carril.

Desde la ptica potica, en Espaa escribi y se public por primera vez el poema Explico algunas cosas, su primer poema proletario, segn sus propias palabras. Este poema dio inicio a su legendaria obra Espaa en el corazn, libro de mticas aventuras editoriales. A propsito de este libro, hace ya unos aos, escrib un breve ensayo que le en un encuentro nerudiano celebrado en la Universidad de Estocolmo, donde propongo que su libro Canto general es el fruto directo y la continuacin de Espaa en el corazn. Hasta ahora, nadie ha rebatido esta afirmacin.

MC.- Investigaste el fugaz retorno de Neruda a Espaa en 1972?, Neruda haba prometido no pisar tierra espaola durante la dictadura de Francisco Franco?

JG.- No he tomado ese episodio como tema de investigacin, sin embargo, como cualquier lector, s he ledo sobre esas breves estadas. Digo sobre esas estadas, porque por lo menos se sabe de tres oportunidades en las que estuvo el poeta en Espaa, despus de la Guerra Civil, las tres estuvo acompaado por Matilde Urrutia, su esposa. La primera de ellas, de las que incluso hay fotografas, sucedi en el mes de abril de 1967. La editora y escritora Esther Tusquet dej testimonio de esa breve permanencia en Barcelona. Neruda viajaba a Europa a bordo del Augustus, barco que hizo escala en dicho puerto. Esther Tusquet recuerda que aquella tarde visitaron parte de la ciudad vieja, el barrio gtico, la catedral y, por supuesto, la iglesia de Santa Mara del Mar. Enrique Robertson, el notable investigador nerudiano, escribi un breve ensayo al respecto, que se public en Anales de la Literatura Chilena, en el ao 2004.

Despus, en junio de 1970, el poeta volvi a visitar Barcelona, esta vez viajaba a bordo del transatlntico Verdi y, acompaado por Gabriel Garca Mrquez, recorri Las Ramblas y parte del barrio gtico. El periodista Marino Gmez Santos se encargo de dejar el testimonio de aquella visita en un artculo que, si recuerdo bien, se titulaba 12 horas de amor. La ltima visita, y para m la ms entraable, fue en noviembre de 1972. Neruda ya muy enfermo, viajaba de regreso a Chile. Se reuni con el pintor Jos Caballero en el aeropuerto de Barajas, en Madrid. El poeta, segn recuerda Jos Caballero, ola el aire de aquel Madrid que haba conocido tan bien, con la nostalgia del que sabe que no puede volver.

Es cierto, como dices, que el poeta haba manifestado repetidas veces en pblico, no regresar a Espaa mientras estuviera Franco en el poder. Y, en cierta forma, lo haba cumplido hasta entonces. Porque las tres veces que estuvo en Espaa lo hizo como pasajero en trnsito. Si viajas en un barco, puedes desembarcar en los puertos donde hace escala con un simple pase que te entregan al bajar y que devuelves a tu regreso, sin que quede constancia en el pasaporte, sin que hayas entrado legalmente en el pas. Y en el aeropuerto de Barajas, no lleg a salir del edificio. Es decir, sin incumplir del todo su promesa, Neruda, igual que el nio que pega la nariz al cristal de la ventana, se asom a Espaa para verla tan cerca y tan lejos. Su amor por ese pas pudo ms que cualquier promesa.

MC.- El poeta Marcos Ana fue el eplogo entre Neruda y sus recuerdos de Espaa, conversaste con Marcos Ana en el madrileo Caf Gijn?

JG.- No tuve la oportunidad y lo lamento. Pero s conoc y convers bastante con Marcos Ana durante su ltima visita a Chile, cuando vino a presentar su libro de memorias. Algo hablamos sobre Neruda, pero sobre todo, mi inters era saber ms sobre l, sobre su vida. An estoy esperando darme un rato para leer Decidme cmo es un rbol, su libro autobiogrfico. En una de las dos presentaciones que hizo en Santiago, ley un pasaje del libro, fue sorprendente para m ver como a muchos se nos cayeron las lgrimas.

MC.- Cmo describiras la amistad de Neruda y Picasso?, cul es la historia detrs de la corrida de Toros y las 15 lminas de Picasso?

JG.- Slo hablo de lo que s dijo alguien de quien no recuerdo el nombre, pero me parece una frase acertada. La verdad es que sobre esa amistad y sobre las 15 lminas de Picasso, no s ms que lo aprendido en un magnfico ensayo de Enrique Robertson. Pero si te puedo contar algo respecto a ambos Pablos, Neruda y Picasso.

Cuando buscaba informacin para mi libro: Neruda y Espaa (RIL, 2003), un da, en la Biblioteca Nacional, encontr una curiosa entrevista publicada en el mes de julio de 1939 por la revista Ercilla. Para m era un inmenso hallazgo, de esos que te salvan una semana de no encontrar nada. En Pars, Pablo Picasso entrevistaba a Pablo Neruda. Durante ese ao, y ese mes, en Chile se libraba una dura batalla, la derecha poltica se opona con todas sus fuerzas al asilo de republicanos espaoles. La izquierda, por su parte, soltaba valiosos argumentos en favor del derecho de asilo. Por esos das apareci la citada entrevista. Picasso hablaba maravillas de Neruda y ste, por su parte, sutilmente criticaba al Gobierno chileno que le pona estrechos lmites al nmero de asilados que quera traer el Cnsul especial a su pas. Esta entrevista, publicada en mi libro, fue despus reproducida con profusin en diferentes publicaciones, no siempre citando la fuente. Tiempo despus de mi hallazgo, en la misma Biblioteca Nacional, encontr en un diario local otra entrevista, esta vez era un periodista chileno que entrevistaba a Pablo Picasso. En ella, el pintor negaba toda veracidad a la supuesta entrevista hecha por l a Neruda. Yo apunto en mi libro que la entrevista del pintor al poeta, autntica o no, fue un factor positivo en la batalla poltica que se libraba por el derecho de asilo. Lo curioso, es que el desmentido nunca fue citado por los que reprodujeron la supuesta entrevista.

MC.-Ante las nuevas ediciones de epistolarios y biografas de Neruda, cuntos captulos inditos o pginas incluira la reimpresin corregida y aumentada de Neruda y Espaa?

JG.- No me he planteado un nmero de pginas o si incluira algn otro captulo, pero s, con seguridad, que hay temas y datos que se han superado. Parece increble que sobre el poeta se investigue y se escriba tanto, aunque la mayora no diga nada nuevo. Pero s que hay investigadores que, de un plumazo, han cambiado la historia y la cronologa nerudiana. Entre ellos Enrique Robertson, quien con una nueva y muy rigurosa propuesta, cambi el origen del seudnimo que convirti a Neftal Reyes en Pablo Neruda. Otra investigacin notable es la de Bernardo Reyes, con su Retrato de familia. Corrigi gran parte de origen familiar conocido hasta ese entonces. Por otra parte, hace ya un par de aos, apareci un consistente libro, el de David Schidlowsky, que contiene casi todos los documentos y cartas relativos a Neruda, y digo casi todos por dejar un margen de incertidumbre, ya que es posible que sea la totalidad de lo existente.

En el caso de mi libro, como he dicho, he comprobado que hay algunos datos superados. Uno de ellos es el referido a la edicin de Espaa en el corazn en los talleres tipogrficos del Monasterio de Montserrat. Yo sealo, basndome en una entrevista a un testimonio muy solvente, que la segunda edicin de dicho libro no existe, que qued en rama, sin encuadernar y fue quemada por los nacionales a su entrada al Monasterio. Luego me encontr con un texto de Jaime Valender que afirmaba lo contrario. Me dispuse a investigar y, oh, sorpresa, encontr la prueba de que la segunda edicin de Espaa en el corazn si lleg a encuadernarse y a editarse. Otros datos que apunto en el libro tambin se han complementado posteriormente con nuevos testimonios, es el caso de la estada de Miguel Hernndez en la Embajada de Chile en Madrid.

Creo que un libro, sobre todo ste tipo de libros de investigacin histrica, siempre estn sujetos a revisiones, siempre aparecen nuevos datos y hechos que cambian en algo el transcurrir de la historia. Por lo tanto, no puedo calcular as, en fro, cuntas pginas podran sumarse al libro, editado, por otra parte, hace ya tantos aos. Por lo dems, las nuevas investigaciones ya las incluyo en el libro del Winnipeg, en cuyo texto an trabajo y, por supuesto, est indito.

MC.-Nuestro amigo Poli Dlano me dijo que escribirs un libro sobre su padre, cundo terminars la biografa de Luis Enrique Dlano?

JG.- La biografa de Luis Enrique Dlano est terminada, bueno todo lo terminado que puede estar un libro indito. Fue un proyecto apasionante, precisamente por que as fue la vida del biografiado. A Dlano llegu gracias a mis investigaciones nerudianas. Recuerda que con Neruda fueron amigos de juventud, luego se encontraron en Espaa y en Mxico gracias a sus desempeos consulares y, por ltimo, se encontraron en Estocolmo, uno como Embajador de Chile en Suecia y el otro como galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Al comienzo, como he dicho, se me apareci como uno de los tantos personajes que rodearon el entorno nerudiano, sin embargo, al adentrarme un poco en l, se me apareci un inmenso personaje, con una vida propia, rica y fructfera, y con una obra literaria cuantiosa y de calidad. Adems de escritor, Dlano fue un notable periodista, con un Premio Nacional de Periodismos a su haber, tambin fue pintor, aunque l se autodenominaba pintor de domingos y, como hemos sealado, fue un destacado diplomtico, carrera en la que represent a Chile en Madrid, Mxico, Nueva York y Suecia.

En su da me llam la atencin que, sobre este noble y entraable escritor no existiera una biografa. Sobre l se ha escrito cientos de artculos y algunos pasajes de su vida estn citados en un sinnmero de libros. Pero no haba uno que contuviera su biografa. Mientras ms lea sobre l, ms me atraa el personaje. Termin por admirarlo y quererlo, condicin creo que indispensable para afrontar una biografa. En un breve ensayo que public Volodia Teitelboim en la revista Araucaria de Chile, acerca del rescate de la obra y de la memoria de Dlano, dice algo as: He aqu una de las tareas de Hrcules para los que se sientan responsables por la cultura chilena, por el rescate de su memoria colectiva, por la crnica y el anlisis de lo que ha sucedido en este pas a partir de los aos treinta. Yo, de verdad que humildemente, no es un formalismo, asum esa tarea. Hasta ahora, en que el libro permanece indito, mi mayor orgullo es que a Poli Dlano, su hijo, le parece un muy buen libro.

Como sabes, Neruda y Espaa se edit a finales del ao 2003. Hasta hoy han pasado varios aos, y aunque he publicado ms de sesenta artculos en diferentes medios y algunos ensayos en libros de autores varios, desde el punto de vista formal, no he logrado publicar mi segundo libro. Eso no quiere decir que no he trabajado. Hoy en da tengo varios proyectos, pero tambin tengo cuatro libros inditos. Adems de la biografa de Luis Enrique Dlano y del libro del Winnipeg, tengo una especie de biografa que se llama: Conversaciones con Jos Balmes y el ltimo proyecto es la biografa de otro poeta entraable, Juvencio Valle, quin, como sabes, fuera gran amigo de Neruda desde la ms tierna infancia. Juvencio Valle, Premio Nacional de Literatura en 1966, fue el primer cantor del bosque chileno y, como Neruda, fue un escritor solidario y comprometido. Viaj a Espaa en plena guerra civil para desempearse como corresponsal de medios de prensa chilenos, ah amist con casi todos los poetas de la Generacin del 27, especialmente, con Rafael Alberti y Miguel Hernndez. Es ms, Juvencio estuvo tres meses y medio preso en las crceles franquistas por ser sorprendido con documentacin enviada desde Pars por Neruda, tendientes a la liberacin de Miguel Hernndez. Es conocido el apodo que le puso Neruda a su amigo: Juvencio Silencio, sin embargo, la vida de Juvencio Valle no tiene nada de plana ni silenciosa, tampoco su obra potica.

MC.- Mencionaste que tienes un libro indito sobre el Winnipeg, por qu no lo has publicado?, qu te hace falta?

JG.- Como sabes, en mi libro Neruda y Espaa hay un captulo referido al Winnipeg, porque, por supuesto, es un libro sobre Neruda y su relacin con Espaa. El Winnipeg es eso, un captulo en esa relacin, pero, es un captulo muy importante, es el resultado de toda esa experiencia, y este captulo ya publicado, evidentemente no contiene toda la investigacin y documentacin reunida por ms de veinte aos. Cuando escriba Neruda y Espaa, siempre pens que algn da tendra que escribir un libro sobre el Winnipeg.

Es verdad que sobre este tema se ha escrito mucho, se han hecho pelculas y documentales. Pero s, lo s muy bien, que no est todo dicho. Se han repetido muchas fbulas, la memoria de muchos de los pasajeros y actores de este episodio ha flaqueado, se han tergiversado testimonios y se han mantenido mitos que, por entraables y fantsticos, muchos autores no se han atrevido, o no han sabido desmentir. En este libro indito se recogen muchos de los testimonios conocidos, otros absolutamente desconocidos y es el resultado de una rigurosa investigacin. En l intento desmontar esos mitos y expongo nuevos datos. Uno de ellos, repetido hasta el cansancio, es aquel famoso cable enviado por el Presidente Aguirre Cerda a Neruda cuando el Winnipeg estaba a punto de zarpar a Chile. Segn informaciones de prensa Ruego a usted cancelar el viaje. Este cable, dado a conocer por Neruda en sus memorias, citado por la mayora de sus bigrafos, nunca existi. Un cable similar fue enviado a Neruda por el Ministro de Relaciones Exteriores, Abraham Ortega. No le indicaba en l que suspendiera en viaje, sino que se atuviera a las cifras de pasajeros acordadas. Otro dato equvoco, repetido muchas veces, es la presencia del Ministro de Salubridad, Salvador Allende, en el puerto de Valparaso para recibir al barco. El Winnipeg arrib a Valparaso la noche del 2 de septiembre de 1939, Allende asumi su cargo ministerial el 28 de septiembre del mismo ao, o sea, 26 das despus de la llegada del Winnipeg. No estuvo ah ni como dirigente poltico, ni como Ministro de Salubridad.

El ao antepasado, cuando se cumplieron 70 aos de la llegada de los republicanos espaoles, publiqu un breve ensayo con la vida til del barco, desde su construccin hasta su hundimiento durante la II Guerra Mundial. sta crnica, aunque publicada, forma parte del libro. Tambin forma parte de l un extenso ensayo sobre el aporte de los refugiados en Chile, desde su llegada hasta nuestros das. Qu me hace falta para publicarlo? Simplemente hace falta un editor, nada ms, pero nada menos que eso.

MC.- En casa de Poli Dlano, escuchaste la denuncia de Manuel Araya sobre el presunto asesinato de Neruda, recientemente en la pgina Clarn.cl escribiste: La versin del chofer siempre me ha parecido inconsistente, sin embargo el artculo Muerte inducida demuestra lo contrario (30/10/2011); cul sera tu conclusin sobre el juicio para esclarecer la muerte de Neruda y la posible exhumacin?

JG.- As fue. Hace ya varios aos, en la casa de Poli Dlano, en Cartagena, escuch la teora sobre el supuesto asesinato de Neruda que nos daba Manuel Araya. Recuerdo que con nosotros, adems de Poli, estaba el poeta Pablo Olivares. En ese momento, la versin del chofer me pareci muy poco consistente, sus argumentos no eran slidos como para plantear seriamente la duda y menos para hacer lo que, pens, se pretenda de m, que era escribir un artculo con aquella historia. Tuve la impresin de alguien que busca notoriedad con un hallazgo sensacionalista. As opin las veces que me preguntaron al respecto. Luego, cuando el Partido Comunista, validando la versin de Manuel Araya, present la querella, pens que era una decisin poco acertada, poco meditada. Sin embargo, cuando le la entrevista al abogado Eduardo Contreras que publicaron el semanario Proceso de Mxico y el Clarn de Chile, cambi totalmente de opinin y as lo coment en la pgina que t aludes. Los argumentos del abogado son slidos y bien fundados. Por lo dems, con humildad, reconozco mi primera liviandad ante la denuncia del chofer. Si la dictadura fue capaz de asesinar a Orlando Letelier, al general Bachelet, a Jos Toh, al general Carlos Prat; si atentaron contra Bernardo Leihgton y su esposa, si, en palabras de Pinochet, el avin que supuestamente trasladara a Salvador Allende al exilio se tena que caer; por qu no podran asesinar a Neruda, de la misma forma en que lo hicieron con Eduardo Frei? Todos estos preclaros personajes representaban una incuestionable oposicin a la dictadura, desde dentro del pas como desde el extranjero.

Creo que la investigacin sobre este caso se hace necesaria. Hace pocos das le un artculo en el diario La Nacin en el que la Fundacin Neruda sealaba que sera una profanacin exhumar los restos del poeta. Y estamos de acuerdo, cualquier exhumacin es una profanacin, ahora, nadie quiere exhumar el cadver sin una razn superior, y en este caso la razn es investigar y conocer la verdad. No es lo mismo que el poeta muriera de cncer de prstata a que fuera asesinado por los militares, ms an cuando existe el antecedente del Caso Frei, donde se repiten nombres de mdicos que tambin participaron en el ahora llamado Caso Neruda.

MC.- Finalmente, en agosto de 2003, enviaste una carta a la periodista Faride Zern para desmentir una alusin personal publicada en el artculo Fundicin Neruda: Con Felipe Ruiz sostuve una conversacin telefnica por ms de una hora y en esa oportunidad hice denuncias graves y fundadas que no recoge la crnica de Rocinante; cul era tu denuncia en contra de la Fundacin Neruda?, cmo describiras a los administradores del legado y copyright nerudiano?

JG.- Varias veces he opinado sobre la Fundacin Neruda y, despus de esa entrevista en Rocinante, varias veces me he negado a opinar sobre la misma. Y no porque no tenga opinin. Creo que las instituciones las forman las personas, y ah, como en toda institucin grande, hay buenas y malas personas, hay buenos y malos gestores. En la vida, como en las agrupaciones de personas, no todo es blanco ni todo es negro, existe toda una gama de colores, como existe toda una gama de situaciones y contextos en los que nos desenvolvemos.

Aunque ya han pasado varios aos, recuerdo esa entrevista y el artculo Fundicin Neruda, del periodista Felipe Ruiz. Creo que no estuvo afortunado el periodista, ya que hablaba de Jaime Valdivieso y de m, y ambos nos vimos obligados a enviar sendas cartas de queja por las tergiversaciones. En mi caso, despus de una larga conversacin con el entrevistador, el artculo pona en mi boca exactamente lo contrario de lo que yo le haba sealado. Anotaba que la Fundacin Neruda haba incumplido las bases del concurso al negarse a editar el libro ganador. Sin embargo, las bases del concurso estipulaban que la Fundacin no estaba obligada a editar el libro ganador. Cmo poda yo decir lo contrario de lo que decan unas bases hechas pblicas, en una revista que diriga uno de los jurados. Sin embargo, hasta hoy puedes encontrar pginas en la red en las que todava afirmo lo escrito por ese periodista.

En el tiempo que transcurri entre el fallo de ese concurso y la edicin de mi libro, acud a varias editoriales para su edicin. En tres de ellas el proceso fue idntico, una primera aceptacin con entusiasmo y luego una negativa rotunda, aunque de pocas palabras. Recuerdo que la escritora Virginia Vidal me coment al respecto: -Aqu hay mano negra, pero me negu a creerlo. Poco tiempo despus, un editor me confes que un director de la Fundacin Neruda lo haba amenazado con que tendra problemas si editaba el libro. Supuse que eso era lo que haba sucedido con las otras dos editoriales. Le pregunt si esto era cierto a Jorge del Ro, uno de los directores de la Fundacin y me confirm el hecho. Por una parte, la posicin de la Fundacin era razonable. Ellos haban invertido una cantidad considerable de dinero en el concurso y consideraban ser los dueos de los derechos, por otra parte, el libro ganador del concurso, por condicin indicada en las bases, tena poco ms de cien pginas; el libro que yo quera editar tena casi cuatrocientas. Por lo tanto, el reparto de derechos poda fcilmente haber quedado en un cincuenta por ciento para cada uno, pero, en esos das, la Fundacin Neruda me ofreca un porcentaje mucho menor del total de los beneficios. Esta intimidacin a los editores, confirmada por un director de la Fundacin Neruda, me pareci mucho ms grave que lo que equvocamente anotaba el articulista en la revista Rocinante.

Despus del bullado Premio, tuve una proximidad interesante con la Fundacin Neruda. Al comienzo conoc gente muy valiosa, como lo fue Marcela Elgueta, verdadero motor de esa organizacin. Despus, con su desaparicin, las cosas ya se empezaron a torcer. Recuerdo que una vez present un proyecto para que la Fundacin organizara un encuentro internacional de fundaciones culturales, donde se analizaran los problemas comunes. Neruda, entre tantas facetas, pens, fue un organizador de sus pares, la Fundacin que lleva su nombre est obligada a desempear el mismo papel con las suyas. En esos tiempos haba un nefasto gerente ejecutivo, de muy malos recuerdos para muchas personas, que lo present como si el proyecto fuera suyo y no logr convencer a nadie. En otra ocasin, viaj a Espaa con encargos de la Fundacin, se trataba de contactar, de acordar una especie de hermanamiento con las Fundaciones de Miguel Hernndez y de Garca Lorca. Cuando ya tena los encargos tramitados de forma positiva, me lleg un correo en el que me decan que anulara todo lo acordado. En ese pas, en el que viv por ms de veinte aos, la Fundacin, por la poca seriedad, y yo, por mentiroso, quedamos a la altura del taln.

En los tiempos del mencionado nefasto gerente, pasaron cosas muy raras. Desconozco si por su propia gestin o por orden del directorio, no tengo pruebas para afirmar nada, pero, en ese tiempo despidieron a Bernardo Reyes, que organizaba el Tren de la Poesa, evento que no tiene, hasta hoy, parangn en Chile. Tambin renunci, contra su voluntad, Tamara Walspurguer, la persona ms honrada y eficiente que conozco, quien se desempeaba como Directora de Archivos y Bibliotecas. Hasta hace un tiempo, en la pgina web de la Fundacin Neruda, en el apartado Premios, se mencionaba al ganador del Premio Especial de Ensayo Pablo Neruda 1998, que fui yo. Despus cambiaron el diseo de la pgina y ahora puedes ver los nombres y las biografas de todos los galardonados, los premios Pablo Neruda al poeta joven, los galardonados con la Medalla de Honor a personalidades destacadas del mbito cultural, incluso los nombres de los alumnos del ltimo curso del Liceo Pablo Neruda de Temuco que destaquen por el puntaje dentro de su promocin. Todos, menos el Premio Especial de Ensayo 1998, el ms alto, desde el punto de vista econmico, otorgado en Chile. Alguien orden sacar esos datos de la pgina? Fue un descuido? No lo s, pero pienso que si yo le encargo a un informtico el rediseo de mi pgina web, no puede cambiarme los datos si yo no se lo ordeno. Si fue un descuido, yo lo he comentado con personas de la Fundacin y no se ha vuelto a incluir el dato. Por lo tanto, slo quedara como vlida la primera interrogante, por infantil que resulte, no? An as, puedes revisar las pginas de la revista Nerudiana y te encontrars con colaboraciones mas, aportadas desinteresadamente. Si todos estos hechos son criticables, que lo digan otros, yo slo apunto esto, o sea: Hechos.


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