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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2011

Hacer de la verdad nuestra resistencia

Javier Couso
Hablando Repblica


Desde hace tiempo vengo reflexionando sobre el uso de los eufemismos, lo que me gusta llamar neolengua, en el trabajo ideolgico para la presentacin del poder a la poblacin. Queda claro que este sistema que condena a la pobreza y a la violencia a la mayora de la poblacin mundial, solo puede mantenerse con la creacin de una realidad inducida que maquille el horror.

Esta es la base fundamental, a la que habra que aadir la construccin simblica cultural a travs del entretenimiento de masas, donde se trabaja el inconsciente a base de emociones y se forjan las ideas primarias o los arquetipos de la heroicidad.

Es una frmula simple pero perversa, que apela a la simpleza de las ideas fuerza y a la reduccin de la realidad a un plano infantil. Una maquinaria perfeccionada ao tras ao a partir de la experiencia de dominacin y la asuncin del ahorro que supone esta guerra cultural y emocional preventiva, en los medios represivos clsicos.

Goebbels, ministro de propaganda nazi, fue un maestro en este arte del engao persuasivo. Es cierto que formaba parte de una sociedad jerarquizada y militarizada, pero a la que se pudo llegar gracias a las frmulas aplicadas por este genio del mal. Hoy, en medio de nuestras sociedades llamadas libres, se usan mtodos parecidos, mejorados por la bien engrasada democracia mercantilista al estilo Hollywood.

En estos das nos hemos encontrado en medio de un bombardeo meditico propagandstico sobre una supuesta retirada de Irak. Y digo supuesta porque, aunque sea una reduccin, no supone el total abandono de las tropas estadounidenses del pas.

Segn las informaciones oficiales, inoculadas por los grandes medios, 14.000 estadounidenses adscritos a la embajada de EEUU en Bagdad permanecern en el pas. Aun dando por buena esa cifra, otras fuentes hablan de la permanencia de casi 50.000 soldados en bases diseminadas por el territorio iraqu, mantener esa cantidad de personal en un pas, no es lo que yo entiendo por retirada.

A esos miles de efectivos habra que sumar la presencia de decenas de miles de mercenarios, llamados eufemsticamente contratistas, la mayora de los cuales tienen vinculacin directos o indirectos con las tropas que lideraron la invasin y posterior ocupacin de Irak.

Los hechos nos demuestran que no es una retirada y s un repliegue tctico propagandstico, enmarcado en la escenificacin de la ficcin que convierten en nuestra realidad. En un pas en el que permanecen miles de efectivos de tropas forneas, regulares o irregulares, no puede hablarse ni de retirada ni de soberana.

Es interesante tambin poner atencin en la direccin de la mirada que ha primado en esta campaa de propaganda. La centralidad del discurso se ha puesto en la salida de las tropas, difuminando la situacin en la que queda Irak despus de tantos aos de presencia invasora. Es ah donde queda claro lo que quieren ocultar y cmo tratan de ocultarlo.

El Pentgono y los grandes medios han tenido que asumir 100.000 muertos iraques para desenfocar la atencin del horror que supone la verdadera realidad. Segn los informes de sobremortalidad realizados en 2006 por la Universidad de Baltimore y actualizados por la organizacin inglesa ORB [1], ms de un milln de personas han muerto como consecuencia directa de la invasin. En un pas de veintisiete millones de habitantes estos informes cientficos nos revelan que se ha exterminado al 2,5% de la poblacin. Se pretende ocultar un genocidio.

No quieren que veamos los cuatro millones de refugiados internos, los dos millones de refugiados externos, la matanza sistemtica de profesores y cientficos, el desmantelamiento de la sanidad, la aparicin de enfermedades erradicadas como el clera, la segregacin en la educacin por gnero, la prdida de derechos de las mujeres, la irrupcin del sectarismo religioso, la inexistencia de reconstruccin, la falta de electricidad o agua potable normalizada, el desempleo masivo, etc. Nos esconden el infierno.

Para la historia, esa que escriben los vencedores, quedar la retirada. Y esa mentira convertida en realidad por la amplificacin y la repeticin, es la neblina que ven la mayora de las personas de este mundo. La oscuridad que les impide ver la cara descarnada de los que dominan este mundo al servicio de la banca y las grandes corporaciones.

Nuestro deber es disipar la neblina. Dar luz a la oscuridad. Hacer de la verdad nuestra resistencia.

[1] 650.000 iraques muertos a consecuencia de la ocupacin, el 2,5% de la poblacin. Cifras de mortalidad en Iraq tras la invasin de 2003. Ms de un milln de iraques han muerto desde el inicio de la ocupacin

Fuente: http://hablandorepublica.blogspot.com/2011/12/desde-hace-tiempo-vengo-reflexionando.html

rCR



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