Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2011

El buen vivir, o el retorno al comuni(tari)smo

Sebastin Endara
Rebelin


El Buen Vivir ha sido acuado en una serie de prcticas de resistencia de los pueblos excluidos del progreso y del desarrollo, que a pesar de ello han sido condenados a sostener el progreso y el desarrollo occidental. El Buen Vivir encarna una serie de prcticas alternativas a la lgica occidental, alternativas en su comprensin de la economa y de la comunidad, en su propuesta social donde impera el valor de la solidaridad, el respeto al otro, a la naturaleza, a la vida. Estas formas coinciden con antiguos anhelos de liberacin donde el hombre no sea explotado por el hombre, donde la naturaleza no sea una cosa inerte e insignificante, donde la riqueza no sea medida por el dinero. Prcticas sencillas, de gente sencilla, que frente a la arrogancia del sistema capitalista se vuelven profundamente heroicas, dignas y esperanzadoras.

El Buen Vivir es un antiguo, pero an vigente, anhelo de la humanidad. Su reaparecimiento surge como una paradoja, desde el corazn mismo de un sistema que estructuralmente enajena al ser humano, en la omisin de las contradicciones sociales que sin embargo se expresan en la propia existencia, en el alejamiento abismal de las personas del control de la propia vida, y en la (des)orientacin de sus prioridades vitales, a travs de la construccin de imaginarios naturales como los del progreso y el desarrollo. El Buen Vivir entonces se manifiesta como crtica, como duda, como negatividad a la enajenacin, pero tambin como una nueva certidumbre en el proyecto del cambio y la revolucin.

De hecho parecera que las implicaciones conceptuales y polticas del Buen Vivir, no son plenamente entendidas, pues su proyecto es la construccin de un ser humano integral, que en el levantamiento de una existencia pacfica genere relaciones de equilibrio y respeto con la vida entera. Esto se dice muy fcil, hasta que se comprende que ello significa la destruccin misma del sistema actual, pero no una destruccin militar, sino una destruccin, si se quiere generosa y constructiva, una destruccin-construccin cultural, asentada en el debate y el dilogo, en la prctica colectiva, en la diversidad y el respeto de los saberes y aplicaciones de los pueblos del mundo que han sufrido la explotacin como condicin de su enajenacin y han encontrado formas para resistirla y combatirla. Es que es en los pueblos donde con mayor violencia se ha manifestado la dominacin, que tambin ha aparecido las condiciones de la esperanza, de la comn-unidad. Es ms factible que una comunidad aparezca en la necesidad del otro, bajo la solidaridad, el apoyo mutuo, la igualdad, la justicia, que en el hasto, el individualismo, el solipsismo, el desprecio al otro, que no son sino formas de expresin de la misma enajenacin desde una esfera distinta. La superacin de la contradiccin de clases es un sueo absolutamente vigente que se encuentra inscrito en el sueo del Buen Vivir.

Pero la contradiccin en el nivel de la produccin y reproduccin de la vida, tiene otros componentes. Con el advenimiento de la modernidad, por un lado se postul una nueva fe en el ser humano, una serie de utopas de liberacin de las estructuras de dominacin arcaicas y feudales, y por otro lado se gener un proceso de explotacin implacable, de colonizacin de pueblos y culturas, de despojo de saberes. La modernidad, en fin, nunca pudo resolver sus contradicciones porque stas lejos de ser un escollo del sistema fueron el verdadero ncleo de su desarrollo y fortalecimiento. En efecto, bajo esta doble relacin, ni siquiera los procesos de liberacin pudieron sostener su coherencia; afirmaban la defensa de los intereses del pueblo mientras se tornaban totalitarios e implacables con las exigencias del desarrollo de su revolucin. La tendencia hacia el progreso siempre fue la verdadera ideologa de la modernidad, un progreso constituido bajo cuatro presupuestos bsicos: que el progreso es infinito, que el progreso es fundamentalmente progreso econmico y material, que el desarrollo del progreso debe ser la funcin esencial de la institucionalidad oficial (estatal, financiera, transnacional, global) y que se puede explotar a la naturaleza de manera infinita y sin poner en riesgo las condiciones que posibilitan la vida. De tal manera que bajo estos presupuestos se lleg a generar una cultura del progreso que efectivamente ha madurado y sofisticado su lgica de funcionamiento dentro de sus propios presupuestos, pero por ello mismo, ha ahondado sus contradicciones con la complejidad de lo real.

Estas contradicciones evidentemente han minado la fe en el progreso que gradualmente ha tenido que ser sostenido con fuertes dosis de violencia y adoctrinamiento simblico y cultural que han establecido las condiciones de la sumisin y la aceptacin de las 'formas' de vida occidentales. Las ms profundas crisis han sido y actualmente son sostenidas y toleradas en nombre del desarrollo que se expresa en frmulas perversas; masificacin de la eficiencia, reduccin de los costos, la competencia y el lucro como motores de los emprendimientos, la pura multiplicacin del capital. Mas el desarrollo en general y el desarrollo capitalista en particular es una forma de vida que encarna la disolucin del human ismo, la depredacin implacable de la naturaleza y el deterioro de las condiciones de vida. Tal como lo dijo Marx, en el capitalismo el hombre se vuelca a la resolucin de su puro existir fsico en la satisfaccin de sus necesidades bsicas siempre y cuando ponga en juego toda su actividad vital, su esencia para hacerlo; la esencia del ser humano se convierte en medio, mientras que el medio se convierte en fin.

Nuevamente, salta uno de los aspectos clave en la teora crtica de la sociedad que es la cuestin del trabajo como mecanismo sobre el cual el hombre se crea a s mismo, crea su mundo, su forma de relacin con los dems y su propia consciencia, el trabajo vuelve a ponerse como el medio ontolgico fundamental que encarna la esencia y explicacin del funcionamiento del sistema, as se debe suponer que en el trabajo de otro tipo, podran estar las explicaciones para la superacin del sistema. De hecho, las teoras crticas del desarrollo levantadas desde los criterios de un nuevo tipo de economa, o mejor dicho, de antiguas prcticas econmicas que han surgido en el pueblo explotado como mecanismo de resistencia y sobrevivencia, y que recin son reconocidas como vlidas desde la oficialidad en las formas de 'economa popular y solidaria', asientan su anlisis en la centralidad del trabajo antes que en el capital, como hacia la economa tradicional. Pero adems, como muestra Paciente Vzquez, la lgica de la economa popular y solidaria se orienta a la repeticin de la vida; con lo que se deconstruyen cuestiones clave, como las de la produccin y el consumo para el mercado. El mismo autor nos muestra comparativamente las diferencias de los emprendimientos solidarios de los tradicionales capitalistas:

EMPRESA SOLIDARIA

EMPRESA PRIVADA

Asociacin de personas

Asociacin de capitales

Democracia de personas: se decide por mayora de personas

Democracia de capitales: se decide por mayora de acciones

Las personas valen por lo que son

Las personas valen por lo que tienen

Su fin es el servicio y el buen vivir

Su fin es la ganancia y la acumulacin de riqueza

Cuida la naturaleza

Destruye la naturaleza

Cuida el inters comn sobre el individual

Cuida el inters individual sobre el comn

Coopera con empresas semejantes

Compite con empresas semejantes

Precio = costo promedio

Precio = costo + ganancia media

Si hay excedentes, prefiere aumentar el patrimonio

Si hay utilidades, prefiere su reparto

Direccin desconcentrada y horizontal

Direccin centralizada y vertical

Decisiones distribuidas

Decisiones concentradas

Bienes y servicios producidos son de propiedad comn

Bienes y servicios producidos son de propiedad privada

Prelacin del trabajo sobre el capital

Prelacin del capital sobre el trabajo

Busca el comercio justo

Busca el comercio en competencia

Prefiere el consumo tico

Prefiere el consumismo

Hay control social sobre la empresa

Hay control personal sobre la empresa

Pertenece a un territorio

No tiene pertenencia a un territorio

Todo indica que hay una fuerte implicacin entre la esfera de la economa popular y solidaria y una esfera autnticamente poltica. La bsqueda de los equilibrios econmico con principios como la reciprocidad, la bsqueda de formas participativas, democrticas, muestran la tendencia hacia una moralizacin de las prcticas econmicas tradicionales que bsicamente pugnen por superar su hegemona cultural y sus formas de produccin, apropiacin y consumo, desligadas del ser humano y de la naturaleza. Si como dice Jos Luis Coraggio, el mundo atraviesa una crisis de la produccin de la vida, en gran medida ello se debe a la omisin de la naturaleza y de la comunidad de la esfera econmica concentrada en sus prcticas de mercado, donde solo se puede competir, donde solo se pueden reproducir aquellas acciones egostas que suprimen al otro que aparece como obstculo para alcanzar los beneficios que el mercado ofrece. Por ello la economa popular y solidaria ligada a la comunidad, a la naturaleza y al Buen Vivir se torna anticapitalista por necesidad. Sus prcticas tienen una referencia profundamente tica, y la 'tica' es una de las primeras necesidades a ser consensuada para el cambio de una economa al servicio del mercado a una economa para el Buen Vivir, al servicio de la vida.

Un componente cultural que no se debe perder de vista para la comprensin del Buen Vivir, por lo menos en los paises latinoamericanos, es el proceso de colonizacin occidental que impuso un imaginario que asumi la superioridad del colono y la inferioridad del colonizado lo cual produjo un orden poltico, econmico y cultural funcional a los intereses del poder colonial, y raz del orden econmico actual, que establece la especializacin en la generacin de riqueza de unos y la explotacin sistemtica de otros, la generacin del saber de unos y la ignorancia y la dependencia del conocimiento de otros; es decir a la inferioridad y atraso de unos que sostienen la superioridad y el adelanto de otros, se le ha denominado desarrollo. El haber llegado a este grado de conciencia histrica es producto del desarme de las propuestas globales mediante la descolonizacin cultural y la despatriarcalizacin en la bsqueda de otras formas de organizar la vida humana como respuesta negativa a la lgica de la acumulacin capitalista, una crtica, como afirma Alberto Acosta, que no apunta solamente a la instrumentalizacin de esos modelos econmicos sino a las bases culturales y filosficas que sostienen ese tipo de modelo. Siguiendo a Marcuse diramos que la crtica debe establecer las condiciones de la revolucin, esto es la abolicin de la servidumbre y el establecimiento de valores cualitativamente diferentes, como los que implica el Buen Vivir, propuesta que surge esencialmente desde los sectores indgenas de la regin andina y que contempla algunos aspectos que deben ser profundizados pues constituyen elementos claves para desarrollar un pensamiento de otro tipo. Pero cules son estos aspectos?

A riesgo de ser impreciso lanzo aqu algunos bosquejos de lo que seran algunas lneas esenciales de este pensamiento:

- En primer lugar la referencia total a la tierra como contenedora y dadora de vida.

- La prioridad de la comunidad en la gestin de la interaccin humana.

- La re-comprensin y recomposicin de las dualidades exactas en dualidades difusas. Nada hay, en el pensamiento andino, que est absolutamente vivo, ni nada que est absolutamente sin vida.

- El pensamiento andino juega con prioridades existenciales que nacen de lo palpable, por ello no se puede sacrificar el cuerpo en el acceso a la satisfaccin del deseo, porque se omitira el primero de todos los aspectos de su sabidura: la salud.

- El pensamiento andino comprende el orden espacio-tiempo, no como la conjuncin perpetua de elementos separados, sino como variables de una dimensin material en constante transformacin y cambio.

- Para el pensamiento andino el universo es infinito, no tanto por su espiritualidad sino por su probabilidad; es una estructura de complementos con una dinmica espiral no evolutiva, sino volitiva, por tanto, su nocin de 'desarrollo' no tiende al progreso lineal sino al redondeo integral por lo cual, los parmetros para definir las eras o etapas son cualitativos imposibles de comparar.

- El pensamiento andino no consibe el espacio vaco, las abstracciones son consecuentes con el entorno. La Tierra es la madre de lo que vive. Su paso va creando el tiempo que autentica al ser en la transformacin y la finitud, lo esttico es imposible y todo lo que existe es creado por el transcurrir, incluso lo onrico.

- El acto de pensar en el pensamiento andino es, antes que nada, una ficcin ligada al recuerdo. Ir hacia el recuerdo es la superacin de un perspectivismo futurista que se asienta en una dudosa probabilidad; ir hacia el recuerdo es haber superado el futuro para constatarlo como un hecho pasado al cual se puede recurrir, 'caminando por el pensamiento'. La epistemologa de la mirada andina est, si se quiere, con los ojos en el pasado y no en el futuro pues el nico lugar asible para el correcto pensamiento es lo que fue; el presente, su conciencia, es la conciencia de un movimiento que deja algo en el camino. Si se pudiera expresar esta lgica con un ejemplo tendramos que imaginarnos una persona que emprende un camino de espaldas, sus pasos son lentos y camina poco mientras su mirada est concentrada en lo que pis, en aquello que conoce y que est primero en el orden de la experiencia. El pensamiento es la urdimbre de la multiplicidad, el orden un accidente de la forma del entendimiento y una limitacin inmanente a la racionalidad, de ah que los puentes, las chakanas ms ligados a la evolucin fantstica, permiten la re-comprensin de la urdimbre, de los significados y la disposicin de los relatos que se traspasan, rebasan y trasponen con el nico fin de llegar a la empata universal.

- Si bien el pensamiento andino no contiene un ordenamiento moral cuya jerarqua provenga de un sustento metafsico, de una ley divina, se rige por un encargo inmemorial que organiza la comunidad de manera csmica. Sabemos que en aymara esto se dice   ayni. En el pensamiento andino existe toda una lgica de complementariedad en tres niveles implicados entre s, que por cierto son los tres niveles de estructuracin de la cosmovisin vinculada a la tierra. el nivel tico, el nivel poltico-econmico y el nivel esttico. A nivel tico en el pensamiento andino se establece una estructura de la accin que no se restringe al reflejo de un estmulo que incide en el ego. Normalmente se delimitan los actos como reaccin al medio, es decir, si se recibe amor se da amor, si se recibe odio se da odio, si indiferencia, apata, etc. En esta forma de comprensin existe un enlace racional que en ltima instancia recaba, de la sensacin particular y de la interpretacin subjetiva, los significados legtimos y absolutos del todo, provocando fundamentalismos de toda ndole. Contrario a esto, en el pensamiento andino se realiza una composicin valorativa en la que el aporte a la comprensin de la totalidad se da a travs de una anticipacin: para   recibir   primero   hay   que   dar. Se trata de una forma de comportamiento tremendamente dinmica que impide la ruptura del registro comunitario ya que en base a una serie de sutiles aportes y gestos de complementariedad se construyen los modos colectivos de subsistencia as como la comprensin participativa de los significados de la relacionalidad. El nivel econmico-poltico tiene como centro el Sumak Kawsay cuya traduccin del kichwa podra ser el Buen Vivir, aunque esta categorizacin queda despojada en parte del rico bagaje cultural subyacente en la concepcin andina. En el Sumak Kawsay se depone cualquier inters que desequilibre la relacin con la tierra y con los hijos de la tierra; hombres, mujeres, y todos los seres vivos. No existe pues una condicin onto-antropocntrica del ordenamiento del cosmos, existe ms bien una lgica de respeto por el equilibrio de la vida, equilibrio que se traslada a diversos espacios de toma de decisin que no funcionan en un nico nivel ni con los mismos actores, de hecho deben necesariamente existir espacios regidos por diferentes jerarquas, pero no necesariamente desiguales. En el aspecto econmico se trata de mantener el equilibrio. No aparece la usura destructiva ni la acumulacin irracional de la riqueza, puesto que la riqueza se mide en trminos comunitarios, no individuales. Carlos Milla Villena, estudioso del pensamiento andino lo grafica con este ejemplo: Un   ladrn,   en   la   comunidad   andina,   es   aquel   que   teniendo   posesiones   frente   al   desposedo   se   las   niega. Finalmente, el Sumak Kawsay tambin tiene otra traduccin que significa la Vida Hermosa, la Vida Bella. La referencia esttica en el pensamiento andino es insoslayable y es producto directo de una especial relacin con la tierra, que hace referencia a una suerte de ginosofa o filosofa de los femenino, cuya principal tarea es, desde luego, la pro-creacin. No es casual que en el pensamiento andino, la apelacin a la sensibilidad sea ms importante que la apelacin a la razn.

En conclusin podemos decir que es cierto que el Buen Vivir es una sumatoria de prcticas de resistencia de pueblos que han sido excluidos de la lgica occidental, y que hoy se convierten en una esperanza para reconfigurar ese viejo anhelo de libertad y de justicia. No se puede eludir la responsabilidad de todos los seres vivos en la construccin de un orden de equilibrio, y esto implica que no se puede seguir manteniendo el bienestar de unos pocos. El Buen Vivir es para todos o no es Buen Vivir. La tarea del Buen Vivir es una tarea emancipadora que implica la construccin-reconstruccin de un discurso que subvierta el sistema de explotacin y dominacin, y logre despertar la posibilidad de construir el comunitarismo, o una sociedad gestionada en comn-unidad y respeto a la vida.

Fuentes:

Acosta, Alberto. De las alternativas del desarrollo a las alternativas al desarrollo. I Encuentro Internacional del Programa de Cooperacin Interuniversitaria e Investigacin Cientfica Construyendo el Buen Vivir, noviembre de 2011. PYDLOS Universidad de Cuenca, Ecuador.

Cappelletti, ngel. El Pensamiento utpico. Ediciones Tuero. Madrid, 1990.

Coraggio, Jos Luis. "La Economa Social y Solidaria: diversas perspectivas en Europa, Canad y Amrica Latina". I Encuentro Internacional del Programa de Cooperacin Interuniversitaria e Investigacin Cientfica Construyendo el Buen Vivir, noviembre de 2011. PYDLOS Universidad de Cuenca, Ecuador.

Huanacuni, Fernando. Transiciones hacia el Buen Vivir o Vivir Bien. Construyendo el estado plurinacional en Ecuador, Bolivia y Per. I Encuentro Internacional del Programa de Cooperacin Interuniversitaria e Investigacin Cientfica Construyendo el Buen Vivir, noviembre de 2011. PYDLOS Universidad de Cuenca, Ecuador.

Marcuse, Herbert. Para una teora crtica de la sociedad. Editorial Tiempo Nuevo. Traduccin de Claudine Lemoine de Francia. Caracas, Venezuela, s/a.

Milla Villena, Carlos. Entrevista. Cuenca, 2008.

Oviedo Freire, Atawallpa. El Sumak Kawsay andino y el Buen Vivir griego. I Encuentro Internacional del Programa de Cooperacin Interuniversitaria e Investigacin Cientfica Construyendo el Buen Vivir, noviembre de 2011. PYDLOS Universidad de Cuenca, Ecuador.

Vzquez, Paciente. Presentacin del Libro Economa Social y Solidaria de Jos Luis Coraggio. I Encuentro Internacional del Programa de Cooperacin Interuniversitaria e Investigacin Cientfica Construyendo el Buen Vivir, noviembre de 2011. PYDLOS Universidad de Cuenca, Ecuador.

________________ Algunas ideas acerca de investigaciones que pueden contribuir al diseo de polticas pblicas orientadas al desarrollo de la economa popular y solidaria, 2011. Texto tomado de: www.jardinazuayo.fin.ec 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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