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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2011

La antroploga Mara Jos Sarrabayrouse, pone la mirada en la complicidad de la justicia ante los crmenes de la dictadura
La burocracia judicial aport sangre hecha expediente

Carolina Keve
Revista Debate


Ocurri un 29 de setiembre de 1976. El silencio sepulcral se interrumpi de pronto con el ronquido de un Falcon y una ambulancia, de la cual dos militares bajaron seis cuerpos. La respuesta del empleado de la morgue no fue la esperada. Los hombres de verde, sin identificacin, insistieron. La respuesta segua siendo la misma: sin una orden, no podan aceptarlos. Los dos hombres finalmente asintieron, pero mientras procuraban alguna invencin legal para darle curso al trmite, los seis cadveres permanecieron tirados en un charco de sangre durante varios das. Eran cinco hombres y una mujer. Su pelo corto dejaba ver el tiro pegado en la sien. El empleado de la morgue no la reconoci. Hasta entonces nadie la reconoci. Pero en esa escena gris y tenebrosa, Mara Victoria Walsh, hija de Rodolfo Walsh, evitaba desaparecer mientras su cuerpo peleaba contra la burocracia para recuperar el nombre.

Como sa fueron muchas las escenas, muchos los empleados y muchos los trmites a travs de los cuales decenas de cuerpos recuperaron su identidad y evitaron sumarse a la lista de desaparecidos. El dato haba pasado desapercibido durante mucho tiempo, pero logr llamar la atencin de la antroploga Mara Jos Sarrabayrouse, para quien la burocracia judicial se transform as en una huella fundamental sobre el accionar de la dictadura. Su trabajo, Poder judicial y dictadura, recientemente publicado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), justamente investiga eso, el funcionamiento de una Justicia que -tal como revela el caso de la Morgue Judicial- expone la complicidad de un gran sector promoviendo el debate sobre el rol que tuvo la sociedad civil durante el terrorismo de Estado.

Qu relacin se plantea entre el Poder Judicial y la dictadura?


Es interesante. Vena trabajando hace aos sobre el Poder Judicial y ya, a mediados de los noventa, hubo una cuestin que me empez a llamar la atencin. Todo el tiempo poda escucharse esta suerte de lamento permanente que provocaba el menemismo o lo que ellos llamaban el desembarco menemista. Todo el tiempo uno oa El Poder Judicial ya no es lo que era o Ahora viene mucha gente de afuera. Esto tiene que ver con un contexto poltico particular que fue la creacin de los tribunales orales, que efectivamente significaron la entrada de mucha gente nueva. Pero lo que me llam ms la atencin fue esta expresin de que los que entraban no eran nacidos y criados. El punto en cuestin es que los que s pertenecan a la familia judicial haban entrado o haban ascendido durante la dictadura. Fue as cmo empec a investigar sobre el tema. Lo ms curioso es que cuando empec a preguntar por esto dentro de la Justicia, no haba ninguna reaccin. Por el contrario. De a poco comenc a analizar las rupturas y continuidades, y encontr que la dictadura no crea un nuevo poder judicial sino que hace uso de una estructura existente.

Usted menciona en el libro el caso de Camarn.


El caso sirve para plantear una pregunta central, que es qu hacen los Estados con los delitos de los regmenes previos. Camarn fue un problema que se le present al gobierno de Hctor Cmpora. Se trata de una Cmara que haba sido creada en 1971 para intervenir en los casos denominados delitos de la subversin, con una jurisdiccin muy amplia. Era un engendro completamente irregular. Ahora, lo ms llamativo es que quienes la componen venan de las grandes familias del Poder Judicial. Cuando asume Cmpora la disuelve y a muchos se les otorga la jubilacin anticipada. Hasta 1976, dado que muchos de ellos vuelven con la dictadura, como es el caso del presidente de la Cmara del Crimen, que es el nico procesado en la causa de la morgue.

Qu inters particular reviste el caso de la morgue, sobre el cual decidi concentrar su investigacin?


Creo que es un caso que tiene dos caras para analizar. Por un lado, es una causa excepcional porque se trata de una denuncia que realiza un organismo de derechos humanos, el CELS, al Poder Judicial, ms concretamente a la morgue y a la Cmara del Crimen. Con lo cual, lo que pone en evidencia es la complicidad que tuvieron determinados sectores de la Justicia con el terrorismo de Estado. Por el otro, muchos de los funcionarios a los que les toc la causa se excusan de actuar exponiendo justamente esta cuestin de la familia judicial. Si uno ve el expediente, los motivos que dan son porque tal que puede ser imputado en la causa, fue quien me ingres al Poder Judicial o comparto una ctedra en Derecho con tal otro. Entonces la pregunta es cmo es que este mundo donde se supone que la norma y las reglas universales deberan marcar la conducta de los actores, aparece teido por la lgica de las relaciones personales y esta existencia de verdaderos clanes que hay dentro de la justicia. Adems, si bien la causa termina con un sobreseimiento por prescripcin, deja un antecedente fundamental. Porque el problema inicialmente para juzgar a los responsables de las desapariciones era justamente que no haba cuerpos, y ac s tenemos los cuerpos.

Cuntos cuerpos pasaron por la Morgue Judicial?


En total, unos 105 cadveres fueron remitidos a la morgue por las Fuerzas Armadas entre 1976 y 1979.

El caso expone adems un mecanismo mediante el cual se institucionalizaba el terrorismo de Estado.


Exactamente, y sa es otra de las cuestiones que se deriva de esto, que es el tema de cmo pensar a la dictadura. Creo que hay que derribar ciertos mitos acerca de lo que fue la dictadura.

A qu se refiere?


Uno de los mitos que est fuertemente instalado es esto de pensar a la dictadura como si hubiese sido el reino de lo clandestino. Por supuesto que esta dimensin estuvo presente y el signo que la marc fueron las desapariciones. Pero lo cierto es que la dictadura tuvo un orden legal de facto. Y el funcionamiento de la justicia tiene que ver con esto. Muestra cmo prcticas completamente irregulares se encauzan en una rutina burocrtica. Hace tiempo escribimos un artculo con Sofa Tiscornia y hablbamos de la sangre hecha expediente. Creo que sintetiza bien esta idea.

Por otro lado, el trabajo describe cierto carcter corporativista y elitista que posee el Poder Judicial. Cmo vio que se impone hoy ese conservadurismo?

Algo ha cambiado, pero creo que hay cuestiones que siguen funcionando. Por ponerlo en otras palabras, las formas tal vez son las mismas aunque el contenido pudo haber variado Es un poder conservador. Aunque no tenemos que perder de vista que hay cierta heterogeneidad. Hay grupos bastante progresistas y parte de lo que se pudo lograr con la causa de la morgue fue gracias a estos otros grupos. Carlos Oliveri y Luis Nio fueron los jueces que llevaron adelante la causa, y realmente investigaron. Y el activismo de los derechos humanos tambin fue posible porque hubo un activismo judicial. Esto hay que decirlo y uno ahora lo puede ver con la reapertura de los juicios

Ha notado algn cambio en los miembros del Poder Judicial con el avance de las causas por violacin a los derechos humanos?


En realidad termin la investigacin en 2008, con lo cual ese proceso estaba en sus comienzos. Creo que los juicios implican un enorme cambio, y hay un sector interesante que los impulsa. Pero despus hay un enorme cmulo de lo que seran estos adaptados, como los llamo en el libro, estos hombres grises que siempre han estado, que son los que generalmente perviven y los que pasaron la dictadura adoptando su discurso.

Usted cita un caso interesante en el que un juez que detiene a un sargento por amenazar a alguien con un arma recibe todo tipo de presiones por parte de las Fuerzas Armadas e incluso llega a recibir la visita de Jos Claudio Escribano, entonces subdirector del diario La Nacin.

Exactamente. Y de vuelta volvemos a esta idea de los mitos de la dictadura. Creo que hoy se est dando una discusin muy interesante, por ejemplo, a partir de la transformacin del trmino. Muchos ya no hablan de dictadura militar sino de dictadura cvico-militar.

Obviamente no quiere decir que en toda la sociedad est debatindose esto. Pero es fundamental que cuestiones como la discusin sobre Papel Prensa, ms all de la pelea concreta del Gobierno, hayan logrado instalarse en la agenda pblica. La teora de los dos demonios contribuy mucho con una falsa interpretacin. Una de sus peores consecuencias, justamente, pasa por no reconocer el consenso que tuvo el golpe, que adems no hubiera podido ser posible sin ese consenso. As como tambin se niega el apoyo popular que tuvieron las organizaciones armadas en la dcada del 70. Si uno lee todo lo que se escribi en los 80, la impresin que queda es que las Fuerzas Armadas sacaron los tanques a la calle y tomaron el poder mientras el pas los miraba en silencio. Creo que el discurso alfonsinista cal profundo en la construccin de ese relato y sus efectos hoy se estn revirtiendo.

Huellas


Hace tan slo unas semanas se conoci el histrico fallo sobre la megacausa ESMA. Adems de la condena a prisin perpetua, que recibieron Alfredo Astiz y Jorge El tigre Acosta, entre otros, la sentencia marc posiciones fundamentales sobre el terrorismo de Estado. Entre ellas, el juez Daniel Obligado pidi a la Corte Suprema que impulse ante los organismos internacionales la inclusin de la figura del perseguido poltico en el delito internacional de genocidio.

En su fallo, Obligado plantea que en el pas hubo un politicidio. Podra considerarse como otro intento por profundizar nuevas lecturas de lo que pas durante la dictadura?


Me parece fundamental pensar nuevas categoras para dar cuenta de lo que fue la dictadura. Lo interesante de la reapertura de las causas es que se est juzgando con el cdigo penal, se juzga a los militares como delincuentes comunes. Ahora, lo que resulta difcil frente a ello es construir la prueba de lo que fueron las desapariciones fsicas. Porque no estn los cuerpos. Y es aqu donde entra a jugar, por ejemplo, el Poder Judicial, porque la dictadura quem todo.

Cmo juega?


La documentacin que s existe fue la que dejaron las instituciones, que es lo que llamo las huellas de la burocracia. Por ejemplo, en la causa sobre la morgue se da un episodio muy interesante. En un momento, el director de la morgue se rene con el presidente de la Cmara del Crimen y con el presidente de la Corte Suprema para pedirles que aumenten el nmero de mdicos porque no daban a basto con el trabajo que tenan dada la cantidad de cuerpos que les llevaban las fuerzas militares. Y esto queda documentado en informes. Sera el mismo caso que el del Cementerio de San Vicente, en Crdoba, que cita el Nunca Ms, donde hay una carta de los sepultureros a Videla hablando de sus malas condiciones de trabajo por el aumento de cadveres y el estado de descomposicin en el que llegaban. Es as como un reclamo sindical se transforma en una prueba fundamental.

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar//2011/12/12/4794.php


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