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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2011

Cumbre del Euro
Los mercados financieros, imperturbables

Michael R. Krtke
Freitag


Los mercados financieros continan indiferentes tras las promesas de la ltima Cumbre de la Unin Europea. Y el consenso de Bruselas se viene abajo, tal y como lo muestra el distanciamiento de Dinamarca.

Los valores burstiles de la primera mitad de esta semana son un claro indicio: la crisis europea sigue su marcha. No se resolver ni a corto ni a medio plazo con las decisiones de la Cumbre de la Unin Europea del prximo ocho de marzo. Nos volveremos a ver a ms tardar en marzo, y probablemente mucho antes. Oficialmente, toda Europa cree ya que la crisis es una consecuencia del endeudamiento de los estados y que se puede salir de ella a base de ahorrar si el cuchillo se hunde lo suficiente en la grasa de los Estados del bienestar europeos. Pero incluso para los grandes analfabetos econmicos entre nuestras lites debera ser claro que as slo se maniobra para encaminarnos hacia una depresin an ms larga y ms profunda.

Todo economista sabe que los medios previstos para el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) no alcanzan para poder ayudar a pases como Espaa, Italia o Francia. Cualquiera sabe que la fecha propuesta por el MEE, junio de 2012, no ser suficiente. Para que el Banco Central Europeo (BCE) no compre ms bonos europeos se ha buscado un curioso atajo a travs del FMI: un crdito de 200 mil millones de euro de los pases de la Unin Europea al Fondo Monetario Internacional para que los estados arruinados de Europa puedan recibir ayuda. Que los Estados Unidos y otros pases miembros del FMI no colaboraran era claro desde un buen comienzo.

Ningn Plan Marshall

Nada de todo esto se ha hecho en inters de Alemania, nada de todo esto se ha hecho en inters de Europa. Ni la poltica de austeridad que se ha impuesto a los estados vecinos de la Unin Europea que seguir reforzando las desigualdades estructurales de la UE, ni la la atraccin secundaria de la carrera con la que se persigue al endeudamiento estatal con una poltica de smbolos. Tambin los alemanes habrn de pagar amargamente por el curso de los acontecimientos que ahora tiene lugar. Cuanto ms se imponga Merkel, mayor ser el montante de la factura final. De una regulacin de los mercados financieros, de una limitacin a los bancos para la creacin de dinero, estamos tan lejos hoy como hace dos aos. Una unin monetaria y fiscal europea tendra aqu todo su sentido: reglas de juego comunes para un mercado de capitales y divisas comn, impuestos comunes y diseados para todo el mundo por igual, planificacin financiera comn, un mercado comn para los prstamos gubernamentales de Europa. Todo ello brill por su ausencia. Y hoy como ayer no tenemos ninguna poltica econmica comn, ni siquiera para una parte del continente, como tampoco tenemos el urgentemente necesario Plan Marshall para algunos de los pases del sur de Europa.

El veto del Machtpolitiker David Cameron un partidario de la poltica de austeridad en su propio pas no menos fantico que Merkel en Alemania proporcion el esprit de l'escalier adecuado a la funcin. [1] Contra los topes de deuda (Schuldenbremsen), las multas disciplinarias para los pases que incurran en dficit, las intereses excesivos y otros artculos de fe neoconservadores semejantes Cameron no tuvo nada que decir. Para l todo se reduca a proteger a la City of London de cualquier tipo de regulacin procedente del continente. Tras dcadas de desmantelamiento industrial a los britnicos slo les queda adems de sus excelentes universidades, a las que estn arruinando a fuerza de obligarlas a recortar presupuestos su as llamada industria financiera. En consecuencia nadie se atreve a mentar a la City. Tanto Merkel como Cameron juegan con los resentimientos nacionalistas de sus ciudadanos airados (Wutbrger). Cameron utiliza adems el sentimiento euroescptico de las islas.

A merced de los especuladores

A travs de los interminables retrasos y bloqueos de cada solucin necesaria y con sentido, Merkel y compaa han logrado convertir un problema marginal y no demasiado complicado de gestionar en un problema de toda la Unin Europea. La tctica de ganar tiempo echando por tierra todas estas soluciones una y otra vez ha comportado hasta la fecha una sola cosa, a saber: que los bonos del tesoro de los estados de los pases de la zona euro que una vez fueron puertos seguros se hayan convertido hoy prcticamente sin excepcin en ttulos especulativos. Los especuladores profesionales se enriquecieron y se siguen enriqueciendo gracias a la prolongada crisis de deuda, hacindose de oro.

Y los seores de los mercados financieros siguen completamente imperturbables ante la visin de la flamante nueva disciplina presupuestaria tanto como con el prospecto de nuevos lmites de endeudamiento. Los intereses y los beneficios de los emprstitos europeos suben alegremente. Cuando en los prximos de tres a cuatro meses falten los cientos de miles de millones de euros necesarios para refinanciar los prstamos del estado en Italia, Espaa y Francia, ningn dogma presupuestario ni ningn tope de deuda servirn de ayuda. Las agencias de calificacin crediticia, a quien debemos realmente esta obra de arte, hacen avanzar estupendamente la crisis con el anuncio de poner a todos los estados de la zona euro, cuando no a toda la Unin Europea, bajo observacin.

Ms de la mitad de los alemanes tiemblan ante la amenaza de inflacin, de modo semejante a como lo hace el propio Bundesbank (banco central alemn). Aunque nadie se ha beneficiado tanto del euro y, paradjicamente, de la crisis del euro como los alemanes, stos se ven a s mismos como las vctimas y como los principales pagadores. La coalicin entre conservadores y liberales en Berln juega con los resentimientos nacionales y ha resucitado por vez primera desde 1990 la germanofobia en toda Europa. De la mezcla, tpicamente alemana, de poltica partidaria corta de miras y dogmatismo poltico, los alemanes y toda Europa pagan un elevado precio.

NOTA T.: [1] L'esprit de l'escalier (en francs: el ingenio de la escalera) es una expresin francesa que describe el acto de pensar en una respuesta ingeniosa cuando es demasiado tarde para darla. Este fenmeno viene usualmente acompaado de una sensacin de pesar y arrepentimiento, una "consciencia intranquila". Fue acuada por Denis Diderot en su Paradoxe sur le Comdien. La frase se utiliza cuando nos viene a la cabeza un insulto o una rplica ingeniosa demasiado tarde, cuando ya estamos bajando la escalera de la tribuna. Data de la poca en que la palabra esprit, que significa espritu o mente, se usaba comnmente para designar el ingenio. (Wikipedia)

Michael R. Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrtico de economa poltica y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traduccin parawww.sinpermiso.info: ngel Ferrero

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4636


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