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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2011

La oligarqua financiera contra la democracia social europea

Michael Hudson
Frankfurter Allgemeine Zeitung


La mejor manera de entender la crisis financiera de Europa consiste en observar las distintas propuestas de soluciones. stas parecen el sueo de cualquier banquero, una bolsa de regalos que pocos votantes estaran dispuestos a aprobar en un referndum democrtico. Los estrategas bancarios han aprendido a no arriesgarse a someter sus planes a voto democrtico, despus de que los islandeses rechazaran dos veces en 2010-11 aprobar la capitulacin de su gobierno a pagar al Reino Unido y a Holanda a causa de las prdidas propiciadas por los bancos islandeses deficientemente regulados que operaban en el extranjero. A falta de tal referndum, las manifestaciones masivas se convirtieron en la nica forma que los votantes griegos encontraron para hacer constar su oposicin a los 50.000 millones de euros en privatizaciones demandadas por el Banco Central Europeo (BCE) en agosto de 2011.

El problema radica en que Grecia no dispone de lquido para cancelar sus deudas y pagar los cargos por inters. El BCE exige que se vendan los activos pblicos (la tierra, el agua y los sistemas de alcantarillado, los puertos y otros activos de dominio pblico), y tambin que se realicen recortes en las pensiones y en otros pagos a la poblacin. Es comprensible que el 99% ms pobre est furioso al ser informado de que el estrato ms rico de la poblacin es el gran responsable de los recortes de presupuesto por su ambicin acumulativa (slo en fondos atesorados en bancos suizos se han registrado 45.000 millones de euros). La sola idea de que un asalariado comn tenga que financiar las pensiones para compensar las evasiones de impuestos de los ricos (y la ausencia general de impuestos a la riqueza desde el rgimen de la junta de coroneles) enfurece comprensiblemente a la poblacin. Que la troika del BCE, UE y FMI dicte que no importa cunto acumulen roben o evadan los ricos, el pago ha de cubrirlo la poblacin en conjunto, no es un posicionamiento poltico neutro.

Llevar a cabo una poltica de impuestos democrtica restablecera un sistema progresista de impuestos sobre ingresos y propiedades y fomentara su recaudacin, estableciendo penas para los evasores. Desde el siglo XIX, los reformistas demcratas han buscado liberar las economas del derroche, la corrupcin y los ingresos por rentas. Pero la troika del BCE est imponiendo un impuesto regresivo (que slo puede imponerse cediendo las decisiones polticas del gobierno a un grupo de tecncratas no electos).

Llamar a los gestores de una poltica tan anti-democrtica tecncratas parece un eufemismo cnico con aires cientficos con el que designar a los grupos de presin financieros o a los burcratas, a quienes se considera que poseen una visin lo suficientemente estrecha para actuar como necios tiles en nombre de sus espnsores. Su ideologa es la misma filosofa de austeridad que impuso el FMI a los deudores del Tercer Mundo desde los aos sesenta hasta los ochenta. Reivindicaban la estabilizacin del balance de pagos mientras introducan mercados libres; estos directivos vendieron sectores de exportacin e infraestructuras bsicas a los acreedores de crdito nacional. El efecto fue conducir economas regidas por la austeridad a cotas mayores de deuda (de la que se beneficiaran los banqueros y sus oligarquas nacionales).

sta es la rutina la que se somete en estos momentos las democracias sociales de la Eurozona. Bajo el pretexto poltico de la emergencia financiera, los salarios y estndares de vida se pretenden reducir considerablemente y el poder poltico transvasarse de gobiernos electos a tecncratas que gobernarn en nombre de grandes bancos e instituciones financieras. Se pretende tambin privatizar el trabajo en el sector pblico (y eliminar los sindicatos, mientras la seguridad social, los planes de pensiones y la sanidad pblica sufren graves detrimentos).

Este es el guin bsico que siguen los ladrones empresarios cuando saquean los planes de pensiones de las empresas para pagar a sus patrocinadores financieros con compra apalancada con financiacin ajena. Tambin es la manera en que se privatiz la economa de la antigua Unin Sovitica tras 1991, poniendo los activos pblicos en manos de cleptcratas, los cuales trabajaron con los banqueros de inversin de occidente para convertir a Rusia y a otros valores de bolsa las queridas de los mercados financieros internacionales. Los impuestos sobre la propiedad disminuyeron cuantiosamente al tiempo que los impuestos fijos se gravaron sobre los salarios (un acumulativo del 59 por ciento en Letonia). La industria fue desmantelada al tiempo que el derecho sobre la tierra y los minerales fue transferido a extranjeros, las economas conducidas a la deuda mientras los trabajadores cualificados y no cualificados se vean obligados a emigrar para encontrar trabajo.

Mientras hacan creer que estaban comprometidos con la estabilidad de los precios y los mercados libres, los banqueros inflaron la burbuja inmobiliaria con crditos. Los ingresos por alquileres fueron capitalizados en prstamos bancarios y rentabilizados con intereses. Esto result enormemente beneficioso para los banqueros, pero dej a los Balcanes y gran parte de Europa Central con una grandsima deuda y un capital social con nmeros negativos en el 2008. Los neoliberales aplaudieron la cada vertiginosa de sus niveles salariales y la mengua de de su PIB como si de la historia de un xito se tratase, puesto que estos pases traspasaron la carga de los impuestos al empleo en vez de a la propiedad o las finanzas. Los gobiernos rescataron a los bancos a expensas del contribuidor.

Es un axioma que la solucin a cualquier problema social serio tiende a crear problemas incluso mayores (no siempre intencionados!). Vista desde el posicionamiento estratgico del sector financiero, la solucin a la crisis de la Eurozona consiste en revertir los objetivos de la Era Progresista de hace un siglo (lo que John Maynard Keynes generosamente acu como eutanasia del rentista en 1936). La idea era subordinar el sistema bancario al servicio de la economa y no al revs. En vez de ello, las finanzas se han convertido en la nueva forma blica (menos ostensiblemente sangrienta, pero con los mismos objetivos que las invasiones vikingas hace miles de aos y que las subsiguientes conquistas coloniales de Europa: apropiacin de las tierras y sus recursos naturales, infraestructuras y cualquier otro activo que pueda proporcionar una va de ingresos. Haba que capitalizar y apreciar tales valores, por ejemplo, los que Guillermo I de Inglaterra recogi en su libro Domesday tras 1066, un modelo actual de clculos al estilo BCE y FMI.

Esta apropiacin del supervit econmico para pagar a los banqueros se est poniendo los valores tradicionales de los europeos patas arriba. La imposicin de austeridad econmica, el desmantelamiento de los gastos sociales, la venta de activos pblicos, la extincin de los sindicatos, la cada de los niveles de los salarios, los planes de pensiones y sanidad pblica en detrimento en pases sujetos a reglas democrticas, requiere convencer a los votantes de que no hay otra alternativa. Se reivindica que sin un sector bancario prspero (da igual cun predador) la economa quebrar mientras las prdidas bancarias por malos prstamos y especulaciones deterioran el sistema de pagos. Ninguna agencia reguladora puede ayudar, ninguna poltica de impuestos mejorada, nada excepto la cesin del control a los grupos de presin para que rescaten a los bancos que han perdido las demandas financieras que ellos mismos construyeron.

Lo que quieren los bancos es que se pague el supervit econmico en forma de intereses, no que se emplee en la mejora de los estndares de vida, en gastos sociales o incluso en una inversin nueva del capital. La investigacin y el desarrollo requieren demasiado tiempo. Las finanzas viven al da. Esta tendencia al corto plazo es contraproducente, y aun as se presenta como una ciencia. La alternativa, se dice a los votantes, es el camino a la servidumbre: interferir en el mercado libre mediante la regulacin financiera e incluso unos impuestos progresistas

Hay una alternativa, por supuesto. Es lo que buscaron los escolsticos de la civilizacin europea del siglo XIII a travs de la Ilustracin y del florecimiento de la economa poltica clsica: una economa libre de ingresos por rentas, libre de intereses creados empleando privilegios especiales para la extraccin de renta. En manos de los neoliberales, al contrario, un mercado libre es libre para que una clase rentista favorecida por los impuestos pueda extraer inters, renta econmica y precios de monopolio.

Los intereses rentistas presentan su actividad como una creacin de riqueza eficiente. Las escuelas de negocios ensean a los privatizadores cmo disponer los prstamos bancarios y la financiacin por bonos, prometiendo todo lo que puedan para que los servicios de infraestructura pblica sean vendidos por los gobiernos. La idea es pagar estas rentas a los nacos y proveedores de bonos con inters, y despus obtener una ganancia capital subiendo las cuotas de acceso a las carreteras o puertos, al agua y al uso del alcantarillado y a otros servicios bsicos. Se dice a los gobiernos que las economas pueden dirigirse de forma ms eficiente si se desmantelan los programas pblicos y se venden los activos.

La diferencia entre el objetivo pretendido y los resultados reales nunca se ha escondido de forma tan hipcrita. Hacer pagos con inters libres de impuestos priva a los gobiernos de los ingresos por las cuotas de acceso a los usuarios, incrementando sus dficits presupuestarios. Adems, en vez de promover la estabilidad de los precios (la ostensible prioridad del BCE), la privatizacin aumenta los precios por infraestructura, vivienda y otros costes vitales, y hacen as negocio creando pagos de intereses y otras inversiones financieras (y sueldos mucho mayores para los gestores). Por tanto no es ms que una demanda ideolgica refleja el que esta poltica sea ms eficiente simplemente porque los privatizadores son los que otorgan los prstamos y no el gobierno.

No hay ninguna necesidad econmica o tecnolgica para que los gestores financieros de Europa impongan la depresin sobre la mayor parte de su poblacin. Pero hay una gran oportunidad de ganancia para los bancos que han tomado el control de la poltica econmica del BCE. Desde los aos sesenta, la crisis de balance de pagos ha proporcionado oportunidades a los banqueros e inversores para tomar el control de las polticas fiscales (para traspasar la carga de los impuestos al sector laboral y desmantelar los gastos sociales en favor de la subvencin a inversores extranjeros y del sector financiero. Obtienen ganancias de las polticas de austeridad que disminuyen los estndares de vida y constrien los gastos sociales. Una crisis de deudas permite a la lite financiera nacional y a los bancos extranjeros endeudar al resto de la sociedad, utilizando su privilegio de crdito (o ahorros creados como resultado de polticas de impuestos menos progresistas) como palanca para hacerse con los activos y obligar a los ciudadanos a un estado de dependencia por sus deudas.

El tipo de guerra que est engullendo Europa va por tanto ms all de lo meramente econmico. Est amenazando con convertirse en una lnea divisoria histrica entre la poca de esperanza y potencial tecnolgico del pasado medio siglo y la nueva era de polarizacin al tiempo que una oligarqua financiera reemplaza a los gobiernos democrticos y convierte a los ciudadanos en esclavos de la deuda.

Para que una baza tan atrevida y una toma de poder tal tengan xito, se necesita una crisis que suprima los procesos legislativos democrticos y polticos que normalmente se opondran. El pnico poltico y el caos crean un vaco en el que los ladrones se mueven con soltura, utilizando la retrica del engao financiero y de las economas basura que racionan soluciones interesadas mediante una falsa visin de la historia de la economa (y en el caso del BCE, de la historia alemana en particular).

Con un banco central bloqueado por su xito, los gobiernos no necesitan pedir prstamos a banqueros comerciales u otro tipo de prestamistas. Desde que el Banco de Inglaterra fuera fundado en 1694, los bancos centrales han estado imprimiendo billetes para financiar los gastos pblicos. Los banqueros tambin crean crdito de forma libre (como cuando hacen un prstamo a crdito de las cuentas de sus clientes, a cambio de un inters prometedor).
Hoy, estos banqueros pueden tomar prstamos de las reservas del banco central gubernamental a intereses anuales verdaderamente bajos (0.25% en los E.E.U.U.) y prestarlo con intereses mucho ms altos. As los bancos se congratulan de ver que los bancos centrales gubernamentales crean crdito para prestarles. Pero cuando les toca el turno a los gobiernos a la hora de crear dinero para financiar sus propios dficits presupuestarios y emplearlo en el resto de la economa, los bancos prefieren que se reserve tal mercado y sus intereses para ellos mismos.

Los bancos comerciales europeos son inflexibles en cuanto a que el Banco Central Europeo no debera financiar los dficits presupuestarios de los gobiernos. Pero la creacin de crdito privado no es necesariamente menos inflacionaria que el hecho de que los gobiernos conviertan sus dficits en moneda (simplemente imprimiendo el dinero que necesitan). La mayora de los crditos de los bancos comerciales se hacen en contra de los bienes inmuebles, las reservas y los bonos (proporcionando crdito que se emplea en subir los precios de las casas, y los precios de las seguridades financieras, como en los crditos para las compras apalancadas con financiacin ajena).

Principalmente es el gobierno quien gasta crdito en la economa real, hasta el punto que los dficits presupuestarios pblicos se destinan al empleo o a bienes y servicios. Si los gobiernos evitan pagar intereses haciendo que sus bancos centrales impriman dinero con sus propios ordenadores en vez de pedir prestado a los bancos que hacen exactamente lo mismo con sus ordenadores (Abraham Lincoln simplemente imprimi dinero cuando financi la Guerra Civil estadounidense con billetes verdes).

A los bancos les gustara emplear su privilegio de crear crdito para obtener inters de sus prstamos a los gobiernos para que financien sus dficits presupuestarios pblicos. Por tanto les interesa limitar la opcin pblica de los gobiernos de monetizar sus dficits presupuestarios. Para asegurarse un monopolio con este privilegio, han organizado una amplia difamacin de los gastos gubernamentales y, de hecho, de la autoridad gubernamental en general (la cual resulta que es la nica autoridad con poder suficiente para controlar su poder o proporcionar una opcin financiera pblica alternativa, como hacen las oficinas de correos en Japn, Rusia y otros pases). Esta competicin entre bancos y gobiernos explica las falsas acusaciones acerca de que la creacin de crdito gubernamental es ms inflacionaria que si la asumen los bancos comerciales.

La realidad es clara si se comparan las formas en que los E.E.U.U., el reino Unido y Europa manejan sus finanzas pblicas. La tesorera de los Estados Unidos es de lejos el mayor deudor del mundo y sus bancos ms importantes parece que estn en nmeros rojos, sujeto a sus inversores y a otras instituciones financieras por sumas mayores de lo que puede cubrir su carpeta de prstamos, inversiones y sus distintos juegos financieros. As, mientras la confusin financiera aumenta, los inversores institucionales depositan su dinero en los bonos del tesoro estadounidense (tanto que estos bonos ahora rinden menos del 1%). Por otro lado, un cuarto de los bienes inmobiliarios de los E.E.U.U. sufren un balance negativo, y los estados norteamericanos y sus ciudades se enfrentan a la insolvencia, obligados a reducir sus gastos. Las grandes empresas estn dirigindose a la bancarrota, los planes de pensiones estn cayendo cada vez ms en impagos, y aun as la economa estadounidense sigue siendo un imn para los ahorros de todo el mundo.

La economa del reino Unido tambin parece asombrosa y su gobierno paga tan solo un 2% de inters. Los gobiernos europeos estn pagando ms de un 7%. El motivo de esta disparidad es que no disponen de una opcin pblica a la hora de crear dinero. Lo que hace a los Estados Unidos y al Reino Unido diferentes de Europa es que tienen un Banco de Reserva Federal o un Banco de Inglaterra que pueden imprimir dinero para pagar los intereses o reinvertir las deudas existentes. Nadie espera de estas dos naciones que se vean forzadas a vender sus terrenos pblicos y otros activos para incrementar el dinero con que pagar (aunque lo puedan hacer como opcin poltica). Dado que la Tesorera de los E.E.U.U. y la Reserva Federal pueden crear dinero, se sigue que mientras que las deudas de los gobiernos se designan en dlares, pueden imprimir los suficientes pagars en sus ordenadores para que el nico riesgo que asuman los poseedores de bonos del tesoro sea la tasa de cambio de dlar con otras modernas.

Al contrario, la Eurozona tiene un banco central, pero el artculo 123 del tratado de Lisboa prohbe que el BCE haga aquello para lo que los bancos centrales fueron creados: crear dinero para financiar los dficits presupuestarios o satisfacer sus deudas vencindolas. Los historiadores del futuro sin duda alguna encontrarn notable el hecho de que verdaderamente tras esta poltica hay algo de razn (o por lo menos la pretensin de un tema de primera plana). Es tan endeble que cualquier estudiante de historia podra adivinar la distorsin que sufre. La reivindicacin consiste en que si un banco central crea crdito, amenaza la estabilidad de los precios. Slo el gasto gubernamental se juzga inflacionario, no el crdito privado!

La administracin Clinton equilibr el presupuesto estadounidense a finales de los aos noventa, cuando la economa de burbuja estaba an explotando. Por otro lado, la Reserva Federal y la Tesorera anegaron la economa con 13 billones de dlares en crdito para el crdito del sistema bancario despus de septiembre de 2008, y 0,8 billones ms el pasado verano bajo el programa Flexibilizacin Cuantitativa de la Reserva Federal (QE2). Aun as los precios al consumidor y de las materias primas no han subido. Ni siquiera los precios del sector inmobiliario y del mercado burstil estn pujando ms alto. Por tanto la idea de que inyectar ms dinero incrementar los precios (MV=PT) no es operativa hoy en da.

Los bancos comerciales crean la deuda. se es su producto. Este apalancamiento de deuda fue utilizado durante ms de una dcada para incrementar los precios (haciendo de los inmuebles y el consumo una pensin de jubilacin ms cara para los norteamericanos), pero la economa de hoy est sufriendo una deflacin de la deuda en forma de ingresos personales, el comercio y las rentas de los impuestos se desvan para pagar la deuda de los servicios en vez de gastarlos en bienes o en puestos de trabajo o incluso invertirlos.

Mucho ms impactante es la farsa sobre la historia de Alemania que se repite una y otra vez, como si la repeticin evitara que los ciudadanos recordaran lo que realmente pas en el siglo XX. Escuchar a los directivos del BCE contar la historia, sera muy irresponsable por parte de un banco central prestar al gobierno, a causa del peligro de hiperinflacin. La memoria evoca la inflacin de Weimar en la Alemania de los aos veinte. Pero si uno se detiene a examinarlo, ocurre lo que los psiquiatras denominan un recuerdo implantado (condicin en que el paciente est convencido de que ha sufrido un trauma, pero ste no ha ocurrido en la realidad).

Lo que ocurri en 1921 no fue un caso de gobiernos que reciben prstamos de los bancos centrales para financiar gastos domsticos tales como programas sociales, pensiones o sanidad pblica, como ocurre hoy. Ms bien, la obligacin de Alemania de pagar las indemnizaciones condujo al Reichsbank a inundar los mercados burstiles extranjeros con marcos alemanes para obtener lquido con que comprar libras esterlinas, marcos franceses y otras monedas para pagar a los aliados (quienes utilizaron el dinero para pagar las deudas por compra de armas a sus inter-aliados de los Estados Unidos). La hiperinflacin nacional contuvo su obligacin de pagar indemnizaciones con moneda extranjera. Ninguna cantidad fijada en impuestos domsticos habra sido capaz de cubrir la cantidad en moneda extranjera que deban pagar.

En los aos 30 esto era un fenmeno que se entenda bien, explicado por Keynes y otros economistas que analizaban los lmites estructurales de la capacidad de pagar la deuda extranjera impuesta sin tener en cuenta la capacidad de pagar los presupuestos en moneda nacional. Desde el estudio de Salomon Flink El Reichsbank y la Economa en Alemania (1931) hasta otros estudios sobre las hiperinflaciones chilena y de otras partes del Tercer Mundo, los economistas han encontrado una causalidad comn operante, basada en el balance de pagos. Primero aparece una cada en el tipo de cambio. Esto incrementa el precio de las importaciones, y consecuentemente el nivel de los precios nacionales. La secuencia estadstica y la lnea de causalidades llevan de los dficits en balance de pagos hasta la amortizacin de los costes de importaciones cada vez ms altos, y de estos incrementos en los precios hasta la inyeccin de dinero, y no al revs.

Los partidarios del mercado libre que escriben en la tradicin monetarista de Chicago (bsicamente, la de David Ricardo) deja las dimensiones de las deudas nacionales y extranjeras fuera de cuenta. Parece como si el dinero y el crdito fueran activos a trocar por bienes. Pero poseer una cuenta bancaria o cualquier otra forma de crdito significa deuda al otro lado del balance general. La deuda de unos es el ahorro de otros (y la mayora de los ahorros de hoy se prestan con intereses, absorbiendo el dinero de los sectores no financieros de la economa). La discusin se reduce de forma simplista a una relacin entre el suministro de dinero y el nivel de precios (y de hecho, slo los precios a los consumidores, no los precios de los activos). En su codicia por oponerse al gasto gubernamental (y por desmantelar los gobiernos y reemplazarlos con estrategas financieros) los monetaristas neoliberales ignoran la deuda impuesta desde Letonia e Islandia hasta Irlanda y Grecia, Italia, Espaa y Portugal.

Si el euro quiebra, ser a causa de la obligacin de los gobiernos de pagar a los banqueros con un dinero que deben pedir prestado primero, en vez de crear el suyo propio a travs de sus bancos centrales. A diferencia de los Estados Unidos y Gran Bretaa, quienes pueden crear crdito del banco central con sus propios ordenadores para evitar que la economa se agoste o se vuelva insolvente, la constitucin alemana y el tratado de Lisboa no se lo permiten a su banco central.


El efecto consiste en obligar a los gobiernos a tomar dinero prestado de los bancos comerciales con intereses. Esto proporciona a los banqueros la capacidad de crear crisis (amenazando con llevar las economas fuera de la Eurozona si no se someten a sus condiciones, impuestas en lo que se est volviendo una nueva guerra de clases entre las finanzas y el trabajo.

Incapacitar al Banco Central de Europa para privar a los Estados del poder de crear dinero

Una de las tres caractersticas definitorias de un estado-nacin es su capacidad para crear dinero. Una segunda caracterstica es el poder de recaudar impuestos. Ambos poderes estn siendo transferidos fuera del alcance de los representantes electos del sector financiero, como resultado de esta inmovilizacin del gobierno.

La tercera caracterstica de un estado-nacin es el poder de declarar la guerra. Lo que est ocurriendo hoy es el equivalente de la guerra (pero contra el poder del gobierno!). Est por encima de cualquier forma de guerra financiera (y los objetivos de esta apropiacin financiera son los mismos que los de las conquistas militares): primero, las riquezas de la tierra y el subsuelo sobre las que recaudar rentas como tributo; segundo, infraestructura pblica para extraer rentas en forma de cuotas de acceso; y tercero, cualquier otra empresa o activo en el dominio pblico.

En esta nueva guerra financiera, los gobiernos estn siendo llevados a actuar como agentes del orden que actan en nombre de los conquistadores financieros en contra de sus propios ciudadanos. Esto no es nada nuevo. Ya hemos visto cmo el FMI y el Banco Mundial imponan austeridad en las dictaduras latinoamericanas, en los cacicazgos militares africanos y en otras oligarquas desde los aos sesenta hasta los ochenta. Irlanda y Grecia, Espaa y Portugal estn siendo llevados a las mismas polticas pblicas de liquidacin de activos, y todo en manos de agencias financieras supra-gubernamentales que actan en nombre de los banqueros (y por tanto en nombre del 1% de la poblacin).

Cuando no se puede pagar o vencer las deudas, llega el tiempo de ejecucin hipotecaria. Para los gobiernos esto implica la privatizacin de las ventas para pagar a los acreedores. Adems de ser una apropiacin de la propiedad, la privatizacin tiene por objetivo reemplazar el trabajo en el sector pblico por una fuerza de trabajo sin sindicatos que la respalde con menos derechos de pensin, sanidad pblica o voz sobre las condiciones de trabajo. La antigua guerra de clases vuelve a la carga (con un rizo financiero). Al agostar la economa, la deflacin de la deuda ayuda a amputar el poder de resistencia de los trabajadores.

Tambin otorga a los acreedores el control sobre la poltica fiscal. En ausencia de un Parlamento paneuropeo con poder para imponer las reglas del sistema de impuestos, la poltica fiscal pasa a manos del BCE. Al actuar en nombre de los bancos, el BCE parece favorecer la regresin del camino que llevaba el siglo XX hacia los impuestos progresistas. Adems, como han dejado claro los grupos de presin financieros de los E.E.U.U., las demandas de los acreedores se dirigen a que los gobiernos re-clasifiquen las obligaciones pblicas como cuotas de usuario, que se financien mediante retenciones sobre los salarios destinadas a ser administradas por los bancos. Traspasar la carga de impuestos de los bienes inmuebles y las finanzas al trabajo y la economa real significa una amenaza de volverse una apropiacin fiscal por encima de la apropiacin de la privatizacin.

Esta es una poltica de corto plazo autodestructiva. La irona radica en que las dficits presupuestarios de los PIIGS provienen de las propiedades sin impuestos, y un cambio mayor en el sistema de impuestos puede empeorar la situacin en vez de estabilizar los presupuestos gubernamentales. Aun as los banqueros buscan slo aquello que pueden ganar a corto plazo. Saben que toda renta por recaudacin de impuestos que se desve de los bienes inmuebles y los negocios es una promesa de inters para los bancos. As a la economa griega, como a otras economas oligrquicas, se les aconseja pagar sus deudas recortando los gastos gubernamentales (pero no el gasto militar en armas provenientes de Alemania y Francia) y traspasando los impuestos al sector laboral y la industria, y a los consumidores en forma de mayores cuotas de acceso a los servicios pblicos que an no se han privatizado.

En Gran Bretaa, el primer ministro Cameron afirma que achicar an ms el gobierno bajo las directrices Thatcher-Blair otorgar ms trabajo y recursos al servicio de las empresas privadas para crear puestos de trabajo. Los recortes fiscales aumentarn de hecho el desempleo, o por lo menos obligarn a aceptar trabajos peor pagados con menos derechos. Por otro lado, recortar los gastos sociales menguar el sector empresarial y agudizar por tanto los problemas fiscales y de deuda al empujar a las economas hacia la recesin.

Si los gobiernos recortan su gasto para reducir el tamao de sus dficits presupuestarios (o si aumentan los impuestos, llevando a un supervit), entonces estos supervits absorbern el dinero de la economa, dejando menos para gastar en bienes y servicios. El resultado no puede ser otro que el desempleo, mayores deudas y bancarrotas. Debemos observar a Islandia y a Letonia como si fueran los canarios de esta mina financiera. Su reciente experiencia muestra que la deflacin de la deuda lleva a la emigracin, acortando las esperanzas de vida, tasas de nacimiento menores y menos matrimonios (pero proporciona grandes oportunidades para que los buitres de los fondos engullan el tutano de la riqueza hasta los confines de la pirmide financiera).

La crisis econmica de hoy es una cuestin de eleccin poltica, no una necesidad. Como dijo el jefe del equipo de la administracin Obama Rahm Emanuel: Una crisis es una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar. En tales casos la explicacin ms lgica es que alguien debe estar beneficindose. Las depresiones aumentan el desempleo, ayudando a quebrar el poder de los empleos con o sin sindicatos que los respalden. Los E.E.U.U. se ven como un presupuesto estatal y local a exprimir (pues ya se anuncian las bancarrotas), y los primeros recortes sern en la esfera de las pensiones. Las altas finanzas sacan sus beneficios (al no beneficiar a la poblacin trabajadora con los ahorros y las promesas hechas).

El pez grande se come al chico

Esta parece ser la idea que tiene el sector financiero de una buena planificacin econmica. En verdad es peor que un plan de suma-cero, en el que la ganancia de una parte es la prdida de la otra. Las economas en conjunto menguarn (y cambiarn su forma, polarizndose entre acreedores y deudores). La democracia econmica allanar el camino a las oligarquas financieras, revirtiendo la tendencia de los ltimos siglos.

Est Europa preparada para dar este paso? Reconocen sus votantes que privar a los gobiernos de su opcin pblica de crear dinero otorgar tal privilegio a los bancos en forma de monopolio? Cuntos observadores han previsto el inevitable resultado: traspasar la planificacin de la economa y la localizacin de los crditos a los bancos?
Aunque los gobiernos proporcionen una opcin pblica, la de crear su propio dinero para financiar sus dficits presupuestarios y proveer a la economa de crdito productivo para reconstruir las infraestructuras, sigue existiendo un problema: deshacerse de la inversin en deuda existente supone un lastre en la economa. Los banqueros y los polticos que respaldan se niegan a reducir las deudas y mostrar as la capacidad de pago. Los legisladores no han dispuesto una sociedad con un proceso legal para reducir las deudas (excepto la ley de accin pauliana de Nueva York, la cual permite anular las deudas si los prestamistas otorgan prstamos sin asegurarse primero que el deudor podr pagarles).

Los banqueros no quieren asumir la responsabilidad de los malos prstamos. Esto plantea el problema financiero de qu deben hacer los que disean las polticas cuando los bancos han sido tan irresponsables al localizar sus crditos. Sin embargo alguien tiene que asumir la prdida. Debe ser la sociedad en su conjunto o los banqueros?

No es un problema que los banqueros puedan resolver. Ellos quieren pasar el problema a los gobiernos. Lo que llaman solucin al problema de la mala deuda consiste en que los gobiernos les den bonos buenos para malos prstamos (dinero por basura), y que lo paguen los contribuyentes. Han diseado un aumento desproporcionado de bienes para ellos mismos, y ahora quieren llevarse el dinero y salir corriendo. La deuda que los deudores no pueden pagar ser esparcida por toda la economa en conjunto.

Por qu deben ellos resarcirse de los daos a costa de agostar el resto de la economa? Su respuesta es que las deudas se deben a los fondos de pensiones de los trabajadores, a los consumidores con depsitos en bancos, y que todo el sistema se vendr abajo si los gobiernos no pagan sus bonos. Si se les presiona, los banqueros admiten que han sacado los seguros de riesgo (obligaciones de deuda colateralizadas y otras coberturas de riesgos). Sin embargo los aseguradores son bancos estadounidenses y el gobierno norteamericano est presionando a Europa para que no hiera su sistema bancario. As que el embrollo de la deuda se ha politizado a nivel internacional

Para los banqueros, la lnea de menor resistencia consiste en fomentar la ilusin de que no tienen la necesidad de aceptar moras para las deudas demasiado altas que ellos han propiciado. Los acreedores siempre insistirn en que puede mantenerse la inversin de deuda.

El motivo de que esto no funcione radica en que tratar de recaudar una deuda de la magnitud actual daara gravemente la economa real subyacente, haciendo incluso menos accesible su pago. Lo que empez como un problema financiero (malas deudas) se convertir ahora en un problema fiscal (malos impuestos). Los impuestos son el coste de hacer negocio, as como pagar el servicio de la deuda es tambin un coste. Ambos costes deben reflejarse en los precios de los productos. Cuando los contribuyentes estn sobrecargados con impuestos y deudas, tienen menos capital disponible para gastar en consumo. As los mercados menguan, poniendo ms presin en la rentabilidad de las empresas nacionales. La combinacin hace que cualquier pas que siga tal poltica se convierta en un productor de coste y por tanto menos competitivo en el mercado global.

Este tipo de planificacin financiera (y su traspaso paralelo de impuestos fiscales) conduce hacia la industrializacin. La creacin de dinero de curso legal intergubernamental por el BCE o el FMI deja las deudas listas, al tiempo que preserva el control de la riqueza y la economa de las manos del sector financiero. Los bancos pueden recibir pagos de deudas a travs de las propiedades con hipotecas excesivas, slo si reducen las obligaciones de las pensiones, de la sanidad y los salarios de sus empleados (o pagos de impuestos a los gobiernos). En la prctica, las deudas honorficas significan nada ms que deflacin de deuda y mengua general de la economa.

Este el plan de mercado de los financieros. Sin embargo, dejar la poltica de impuestos en manos de los banqueros acaba siendo lo opuesto a la temtica general de la economa de mercado libre de los ltimos siglos. El objetivo clsico era minimizar la inversin de deuda, cobrar impuestos de las rentas por los recursos naturales y mantener los precios de monopolio en lnea con los costes actuales de produccin (valor). Los banqueros han prestado cada vez ms en contra de los mismos ingresos que los economistas del mercado libre crean que deba ser la base impositiva natural.

As que algo hay que ceder. Ser la filosofa de la economa liberal de mercado libre de los ltimos siglos, renunciando a planificar el supervit econmico para los banqueros? O reafirmar la sociedad la filosofa econmica clsica y los valores de la Era Progresista, y reafirmar el diseo social de los mercados financieros para fomentar un crecimiento a largo plazo reduciendo al mnimo los costes de vida?

Por lo menos en los pases ms endeudados, los votantes europeos estn despertando al golpe de estado oligrquico en el que los impuestos y la planificacin presupuestaria de los gobiernos y el control estn siendo transferidos a las manos de ejecutivos designados por el cartel de los banqueros internacionales. Este resultado es el contrario de lo que han perseguido las economas de libre mercado de los ltimos siglos.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y despus en el Hudson Institute. En 1990 colabor en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor econmico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaa primaria presidencial demcrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canad, Mxico y Letonia, as como al Instituto de Naciones Unidas para la Formacin y la Investigacin. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Vicente Abella

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4638


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