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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2011

Poltica y energa: lo que apesta en Washington

Bill McKibben
Sin Permiso


Fue uno de esos incmodos momentos en los que te das cuenta de pronto de que ests en el sitio equivocado, que eres un palurdo de un lugar perdido en una ciudad sofisticada cuyas costumbres no acabas de entender.

Politico [conocida revista digital norteamericana] patrocin la semana pasada un simposio de "Anlisis del ao en Washington" y me invit a formar parte de los ponentes sobre energa. As que aunque apenas haba pasado tres semanas en Washington este ao (y las noches ms memorables transcurrieron en su pabelln central de prisin por protestar ante la Casa Blanca para bloquear el oleoducto Keystone XL), me encontr viajando hasta Vermont para compartir escenario con dos miembros de la Cmara de Representantes: Ed Markey (demcrata por Massachusetts) y Lee Terry (republicano por Nebraska).

Estaba un poco nervioso, pues Terry haba presentado recientemente un proyecto de ley para forzar una rpida aprobacin del oleoducto que invalidara al presidente. Pero hablamos por extenso bastante amablemente, mientras le explicaba en qu estaban equivocadas las cifras de puestos de trabajo que no dejaba de repetir. Markey seal que el petrleo de las arenas alquitranadas canadienses que se transportara a lo largo del oleoducto, lejos de incrementar la seguridad energtica de los EE. UU. estara destinado a venderse en el extranjero. Era todo armona de la de "avenirse a diferir".

Y entonces, de pasada, dije algo que me pareci tan evidente que ni siquiera se me ocurri que alguien pudiera ponerle objeciones: que eran claramente los grandes intereses petrolferos los que queran resucitar el oleoducto y que utilizaban a los congresistas a los que subvencionaban generosamente para que as sucediera.

Not que, a mi lado, Terry se irritaba. Terci rapidamente con algo por el estilo de est usted diciendo que estamos "comprados"? Y de repente me sent mal, como si verdaderamente hubiese dicho algo incorrecto. Farfull, intent decir que no saba nada de l en particular, que estaba seguro de que al final sera parte de la solucin y dems. Pero el hielo qued en el aire; pareci genuinamente lastimado por que alguien pudiera pensar que se le presentase alguna clase de conflicto.

Es realmente posible que la gente de Washington no comprenda lo que el resto del pas izquierda, derecha y centro cree respecto a ellos: que aceptan dinero de grandes empresas para sus campaas a cambio de gestionar sus peticiones?

Me fui a casa y busqu el nombre de Terry en la base de datos de la Dirty Energy Money Campaign [Campaa sobre el Dinero de Energas Sucias], elaborada por Oil Change International. Koch Industries le haba entregado 15.500 dlares, Exxon Mobil le haba concedido 25.500 dlares, la Petroleum Marketers Association le haba lanzado otros 12.500...Conoco Phillips, Chevron, BP: en total, desde 1999, haba obtenido 365.798 dlares de la industria de combustibles fsiles, y en el ltimo recuento, la pgina de la base de datos dejaba sentado que se "aline" con los intereses de las energas sucias en el 100% de las votaciones escogidas".

Lo mismo resulta cierto de todos los dems patrocinadores de la legislacin que intenta desbaratar la revisin del Keystone y construirlo rpidamente, y al clima que le den. Entiendo que esta clase de corrupcin es bipartidista y tambin que es enteramente legal, pero entiendo tambin que todo el mundo, y quiero decir todo el mundo, con que me he encontrado fuera de Washington piensa que huele a podrido. Quiero decir que all sentado en el estrado me senta maleducado pero aturdido. Usted cree de verdad que es correcto? Aceptar dinero de gente cuyos intereses tiene luego que juzgar?

No es muy distinto de ir a un partido de ftbol en el que uno de los equipos pagara a los rbitros.

Middlebury College es quien paga mi sueldo. A mi no se me ocurrira, digamos, actuar como juez en un concurso de becas acadmicas en el que participasen estudiantes de mi universidad. No confiara en mi mismo a la hora de hacer lo correcto.

Luchar en los ltimos meses contra este oleoducto me ha proporcionado una nueva percepcin del Distrito de Columbia. Cuando la batalla se libra en campo abierto cuando la gente oye a los cientficos explicar que explotar a gran escala las arenas alquitranadas canadienses equivale a declarar que "en lo esencial no hay ms que hacer" en lo referente al clima tenemos la oportunidad de imponernos. Pero cuando la accin desaparece tras las puertas cerradas del Congreso, el dinero manda.

Esa es una razn por la que deberamos contar con una financiacin pblica de las campaas o idear alguna otra forma de sacar al dinero de la poltica. Todo ese dinero conduce a malas decisiones polticas, impulsadas por intereses corporativos en vez de por el bien pblico. Pero hay otra razn que me sorprendi en ese estrado. El honor de estos hombres y mujeres est en juego; es injusto pedirles que se mantengan por encima de tentaciones que el resto de nosotros no podramos vencer. No slo soy yo, en cierto plano todos le debemos una disculpa a Terry y sus colegas. Al permitir este sistema, les hemos colocado en una situacin imposible.

Soy consciente de que Washington considera normal esa imposible situacin y mi postura, ingenua. Pero una encuesta de octubre demostraba que slo el 9% de los norteamericanos daba su aprobacin al Congreso (comparado con un 11% en junio que creen que la poligamia es una buena idea, y un inexplicable 16% que daba su aprobacin a BP durante el vertido de petrleo de 2010). Es hora de rescatar a la institucin, y el sitio evidente por el que empezar son los cambistas de los pasillos.

Bill McKibben es autor de una docena de libros, el ltimo de los cuales aparecer publicado con el ttulo: Earth: Making a Life on a Tough New Planet (Times Books, abril de 2010). Ejerce como profesor en el Middlebury College, Vermont. Pueden hallarse archivos de audio en los que pone en evidencia a los negacionistas del cambio climtico en: tomdispatch.com .

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4635



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