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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2011

2011: Nuestra Amrica se convierte en bloque de poder mundial

Carlos Rivera Lugo
Claridad/Rebelin


En la primavera de 1956 dos de los pensadores ms reconocidos de la llamada Escuela de Frankfurt, de tendencia marxista, Theodor Adorno y Max Horkheimer, se reunieron con el objetivo de producir una versin contempornea de El Manifiesto Comunista, tarea que qued finalmente inconclusa. En el marco de un intercambio con el que aspiraban a definir inicialmente las lneas tericas y los sentidos prcticos del proyecto, ambos abordaron informalmente el problema de la dialctica entre lo ideal y lo real.

Deca Adorno que se haca cada vez ms evidente que vivimos en un sistema, como el capitalista, que nos lleva, como humanidad, hacia nuestra destruccin. Perciba que sistmicamente se haba llegado a una clausura, es decir, un callejn sin salida bajo el cual el capitalismo slo podra seguir adelante a partir de un control creciente, en efecto totalitario, sobre sus ciudadanos. Incidental a ese control sera la proletarizacin de facto de todos y la transformacin de la sociedad toda en fbrica ampliada.

Sin embargo, puntualiz Adorno que dicha irracionalidad desatara nuevas fuerzas objetivamente negadoras de lo existente. Las contradicciones se harn insalvables por lo obvias. Pero, si se produce la profundizacin de la barbarie o el cambio hacia un mundo y una vida mejor, depender en nuestra capacidad poltica para potenciar el ideal de lo comn que anida al interior de nuestras circunstancias. Y al respecto insista el filsofo marxista alemn que no existen ideales en abstracto, sino que el ideal siempre est en el prximo paso.

Ahora bien, cmo definimos lo que es ideal? Horkheimer advirti contra la tentacin de medirlo todo conforme a la idea que tenemos acerca de cmo deben ser las cosas, ya que podramos vernos polticamente inmovilizados ante una realidad que no se deja representar completamente en la idea de la utopa. La realidad debe ser medida a partir de criterios cuya capacidad de realizacin pueda hallarse en un sinnmero de desarrollos ya existentes y concretos de la realidad histrica(Theodor Adorno & Max Horkheimer, Towards a New Manifesto, Verso, New York, 2011).

 

El paso estratgico del CELAC

 

La reflexin anterior me vino a la mente a raz de una pregunta que en das pasados me hizo un compaero profesor acerca del balance de la primera Cumbre el 3 de diciembre pasado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC) en Caracas, la cual ya se haba constituida en Mxico en febrero de 2010. Qu se poda esperar? Su duda tena que ver, en esencia, con la compleja pluralidad de sentidos polticos y econmicos all representados entre sus 33 pases miembros, con una poblacin total de 550 millones de habitantes y con una extensin territorial de sobre 20 millones de kilmetros cuadrados. Posee en conjunto un caudal inmenso de materias primas, fuentes energticas y recursos humanos como para potenciar una era de progreso social en equidad entre sus habitantes.

Sern capaces de forjar unidos, an desde la pluralidad, un futuro comn e independiente desde realidades e intereses propios? Podrn superar tanto las desconfianzas y contradicciones as como las asimetras que existen entre ellos? Los gobiernos de Chile, Mxico y Colombia han sido notorios hasta ahora por mirar hacia el Norte en busca de estratgicas alianzas militares y econmicas. Mientras, los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Nicaragua y Cuba han puesto en marcha procesos de cambio dirigidos a potenciar la liberacin continental de la hegemona imperial estadounidense.

Si bien el CELAC constituye el resultado de una iniciativa del actual mandatario venezolano Hugo Chvez y el pasado presidente brasileo Luiz Incio Lula Da Silva, abonado por los esfuerzos organizativos iniciales del expresidente argentino Nstor Kirchner, fallecido en octubre del 2010, no deja de llamar la atencin que la presidencia pro tempore del nuevo organismo est en manos del mandatario chileno, de tendencia derechista, Sebastin Pineda. Ello se debe a que Chile ser anfitrin de su prxima cumbre a celebrarse en el 2012 . Tambin se decidi as para evidenciar la voluntad incluyente del nuevo organismo. Eso s, estar compartiendo la direccin ejecutiva con los mandatarios Hugo Chvez y Ral Castro, de la Venezuela bolivariana y la Cuba socialista, respectivamente. La tercera cumbre est sealada ya para La Habana.

Sin dudas, este acontecimiento poltico es el de mayor envergadura durante el ao en curso, a pesar de que fue generalmente descalificado o ignorado por los medios estadounidenses y europeos. Lamentablemente, estn acostumbrados a verse a s mismos como los nicos protagonistas de la historia, siendo los pueblos del Sur meros actores subalternos de poca monta destinados, les guste o no, a seguirle los pasos o someterse a sus designios. Peor an, subestiman el hecho de que parece que los gobiernos latinoamericanos y caribeos empiezan a valorar que tienen ms en comn entre ellos que con un imperio que generalmente slo ha sabido conquistarle, reprimirle, explotarle e ignorarle en sus aspiraciones e intereses nacionales y regionales, as sean de izquierda, centro o derecha; hispanoparlantes, lusoparlantes, angloparlantes, francoparlantes, quichuaparlantes o aimaraparlantes; blancos, criollos, mestizos, indgenas, mulatos o negros.

 

El futuro est en el Sur

 

Desde que Simn Bolvar, en el Congreso Anfictinico celebrado en 1826 en Panam, sentenci que slo a partir de la unin de nuestros pueblos es que podemos forjarnos un mejor futuro, Washington ha hecho lo indecible por desestabilizarnos y dividirnos. Desde el centro imperial se erigi la Organizacin de Estados Americanos (OEA), a modo de Ministerio de Colonias como denunci ese otro heroico libertador, el Che Guevara. Pero, tal vez ms importante an es que mientras la Unin Europea vuela en cantos a manos del francs Nicols Sarkozy, la alemana Angela Merkel y el britnico David Camern, y se le deja de mirar como referente de futuro, la CELAC se erige en un importante e influyente centro de poder en el actual contexto internacional.

Mientras las economas del Norte se estancan y anuncian su entrada definitiva a una dcada de exclusiones y penurias para la inmensa mayora de sus sociedades, vctimas de la avaricia monumental y desestabilizadora de sus elites econmicas y polticas actuales, la regin latinoamericana y caribea ha sostenido tasas positivas de crecimiento. Segn la CEPAL, como regin la Amrica Latina y el Caribe mantiene, an dentro de las presiones de la presente crisis econmica internacional, una tasa general positiva de crecimiento, la cual debe rondar este ao alrededor de un 4.7 por ciento. Sobre todo, segn destaca dicho organismo de la ONU, el crecimiento actual se debe al impulso de la demanda interna y la inclusin social.

Pero lo ms importante es que mientras en Estados Unidos y en Europa la desigualdad social se profundiza escandalosamente y la masa de los pobres aumenta dramticamente, por su parte en la Amrica nuestra mejora la distribucin de la riqueza y se registran reducciones significativas en la pobreza, segn reportan reconocidos organismos internacionales. El futuro est definitivamente en otra parte: en el Sur.

Segn el presidente uruguayo, el exguerrilero tupamaro Jos Mujica, el nacimiento del CELAC si bien no nos lleva an a tocar el cielo, si constituye un paso hacia la segunda independencia de la Amrica nuestra. Los dramticos cambios acaecidos en el mundo durante los ltimos aos, han hecho que la unin surja como una necesidad histrica.

En estas condiciones, la necesidad de juntarnos nos viene impuesta por la naturaleza de los hechos, seal Mjica. De ah que insisti: El nico camino es juntarse y esto no es una lucha por una utopa. Por ello el proceso de integracin debe ser incluyente, no se debe cometer el error del dogmatismo, puntualiz.

Se trata de la unidad en la diversidad para afirmar la identidad o, mejor an, las identidades mltiples de Nuestra Amrica. A partir de ello el CELAC se plantea unos objetivos estratgicamente trascendentales que irn marcando pasos subsiguientes de desconexin e independencia frente a los tradicionales bloques imperiales que han pretendido siempre conculcar la voluntad soberana de sus pueblos.

En aras de evitar las polticas erradas seguidas por Estados Unidos y Europa ante la crisis econmica global y proteger sus economas y sociedades de sus nefastos efectos, el nuevo bloque de poder mundial erigido se propone, entre otras cosas, promover el desarrollo sustentable con inclusin social, incluyendo proyectos productivos de las comunidades; combatir activamente la pobreza; fortalecer y privilegiar la cooperacin econmica regional; crear un sistema financiero propio; repatriar las reservas monetarias de los estados miembros. La presidente de Brasil, Dilma Rousseff , llam a establecer ya el Banco del Sur, propuesta original lanzada por Chvez, para que sea depositario de los fondos regionales.

De especial valor resulta el objetivo de impulsar la participacin activa de la sociedad civil, especialmente las organizaciones y movimientos sociales para que el proceso de integracin regional sea a su vez uno de inclusin social. No se puede perder de vista que ms all de los estados miembros, el agenciamiento de los diversos procesos de cambio progresistas que se han dado a travs de la regin han sido fundamentalmente motorizado por ese amplio movimiento de movimientos. ste constituye en el fondo el principal promotor de una reestructuracin tambin en las estructuras de mando poltico hacia una democracia participativa o directa.

En ese sentido, son dos los nuevos balances de poder que hay que refundar: el externo y el interno. El fortalecimiento del todo tiene que servir tambin para apuntalar y potenciar las partes. Como emergente bloque mundial de poder no puede dejar de expresar esa pluralidad de poderes, sobre todo los que integran el soberano popular, que anida en su seno. All radicar, en ltima instancia, su mayor fuerza.

Tambin, en tiempos en que Washington y Bruselas pretenden dictar unilateralmente por doquier excepciones en cuanto a la aplicacin del Derecho Internacional a sus actos de agresin y de guerra, el CELAC ha afirmado el pleno respeto a ste y a los principios de la autodeterminacin, la igualdad soberana de los estados y pueblos, la no intervencin en los asuntos internos y el respeto a la integridad territorial de cada pas, la prohibicin del uso y la amenaza del uso de la fuerza en la solucin de conflictos. Se comprometi igualmente con la constitucin de sociedades democrticas bajo las cuales prevalezca la ms absoluta garanta de los derechos humanos. Se pronunci, entre otras cosas, contra el criminal bloqueo de Estados Unidos de hace medio siglo contra el siempre heroico pueblo de Cuba.

 

Puerto Rico sigue siendo el gran ausente

 

Sigue habiendo, sin embargo, un gran ausente en este prometedor y estratgico proceso integrador: la nacin latinoamericana y caribea de Puerto Rico. Bien lo dijo el mandatario nicaragense, Daniel Ortega en su mensaje ante el plenario del CELAC: Hoy estamos presentes 33 naciones caribeas y latinoamericanas, falta una nacin. Como lo dije en Trinidad-TobagoCuba y Puerto Rico eran los grandes ausentes. Aqu Cuba est presente, estamos 33 pero falta Puerto Rico. Estoy seguro que ms temprano que tarde Puerto Rico se incorporar a esta comunidad de estados latinoamericanos y caribeos.

Fue el nico jefe de Estado presente que advirti, con una expresin de solidaridad ejemplar, dicha ausencia. La Cumbre aprob una resolucin pidiendo el fin de la ocupacin colonial britnica sobre las Islas Malvinas, pero fue incapaz de hacer lo mismo con el caso ms sonado de colonialismo en Nuestra Amrica: el de Puerto Rico, para quien el Comit Especial de Descolonizacin, con la ratificacin abrumadora de la Asamblea General de las Naciones Unidas, ha reivindicado un sinnmero de veces el derecho de su pueblo a la autodeterminacin e independencia, conforme a la legalidad internacional vigente, sobre todo la Resolucin 1514 (XV) de la Asamblea General.

La debilidad poltica relativa que registra coyunturalmente su movimiento independentista, parece haberle quitado sentido de urgencia a algunos sobre lo que ha constituido un reclamo continental unnime desde el mismo Congreso Anfictinico de Panam, convocado por Bolvar. El Partido Revolucionario Cubano, presidido por Jos Mart, y ms luego la Revolucin cubana, supieron recoger militantemente la bandera solidaria bolivariana.

Al respecto recuerdo cuando desde La Habana se proclam en 1975 lo que se conoci como la Doctrina Dortics, en referencia al entonces presidente cubano Osvaldo Dortics, quien la enunci en representacin del gobierno y el pueblo de Cuba: Puerto Rico constituye parte integral de Latinoamrica y el Caribe y cualquier intento por anexarla a Estados Unidos constituir una violacin a la autodeterminacin e integridad territorial de Nuestra Amrica toda.

Conjuntamente con dicha proclama, el mximo lder de la Revolucin cubana, Fidel Castro Ruz, le manifest a un grupo de periodistas su determinacin a apoyar la independencia de la Isla antillana hermana mientras quede un solo puertorriqueo luchando por ese ideal patrio. Luego de irse los periodistas y en presencia de un pequeo grupo de personas, entre las cuales me hallaba, Fidel aadi que seguira apoyando la independencia de Puerto Rico an en el caso de que no quedar un solo independentista en la Isla. Su solidaridad era total -patria o muerte!- y no sujeta a presiones o conveniencias polticas o diplomticas del momento, al igual que la del lder sandinista Daniel Ortega.

Claro est, me parece harto improbable que llegue ese momento en que el pueblo puertorriqueo le d totalmente la espalda a la necesidad materialmente perentoria de forjar su soberana plena. No hay alienacin colonial que pueda aplastar ese histrico y combativo reclamo de un sector significativo de nuestro pueblo ni que pueda ignorar por mucho ms tiempo que ante la evidente decadencia del imperio de turno que le ocupa y los avances significativos que se viven a travs de Nuestra Amrica, el futuro de sus aspiraciones colectivas e individuales de progreso y bienestar est definitivamente al Sur.

 

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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