Portada :: Ecologa social :: Tsunami nuclear en japn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2011

Madres japonesas luchan por el fin de la energa nuclear

Suvendrini Kakuchi
IPS


El movimiento contrario a la energa nuclear de Japn crece al impulso de mujeres, sobre todo madres de familia, indignadas con las autoridades por ocultar la gravedad de la radiacin que emiti la planta de Fukushima Daiichi, daada por el tsunami del 11 de marzo.

"Hay madres al frente de varios movimientos ciudadanos que trabajan para que cesen las operaciones de todas las centrales nucleares de Japn en 2012", seal Aileen Miyoko Smith, directora de Green Action, una organizacin no gubernamental ambientalista que promueve las energas renovables.

Ms de 100 activistas contra esta tecnologa, la mayora mujeres, se reunieron con funcionarios de la Comisin de Seguridad Nuclear esta semana y les entregaron una declaracin que reclama una investigacin transparente sobre el accidente y el cierre definitivo de todas las centrales atmicas.

Seis de las 56 plantas nucleares de Japn estn clausuradas en la actualidad, algunas para pruebas de estrs, debido a que el accidente de Fukushima revel graves incumplimientos en materia de seguridad en el sector.

Ms de 150.000 personas no han podido regresar a sus casas por los altos niveles de radiacin en los alrededores de Fukushima. Ahora hay pruebas de que la contaminacin se propag a las verduras y al arroz cultivados en los campos vecinos, y que de alguna forma lleg a alimentos para bebs vendidos en los supermercados.

Las autoridades japonesas anunciaron la semana pasada que el complejo Fukushima Daiichi haba alcanzado la situacin de "parada en fro", con lo que termina una etapa para superar la crisis.

"La primera fase de control culmin. El gobierno seguir una hoja de ruta para que en 30 o 40 aos, Fukushima vuelva a ser segura", explic Goshi Hosono, ministro de Administracin y Poltica de Energa Nuclear.

En declaraciones a la prensa, el funcionario explic que ahora no hay actividad nuclear en los reactores que emita radiacin.

Las distintas compaas de energa y el gobierno prometieron hacer cumplir las normas de seguridad y garantizar la transparencia.

Para Smith, los ltimos anuncios son una seal de alerta. "Reforzamos la movilizacin para asegurarnos de que el gobierno y el sector energtico, deseosos de instalar la idea de seguridad, no vuelvan a poner en marcha las plantas nucleares", seal la activista.

Numerosas mujeres, haciendo frente al fro invierno, montaron tiendas de campaa la semana pasada frente al Ministerio de Asuntos Econmicos en el marco de una nueva iniciativa de protesta.

Ya anunciaron que mantendrn la movilizacin durante 10 meses y 10 das, el tiempo que tradicionalmente en Japn se adjudica al embarazo.

"Nuestras protestas apuntan a lograr el renacimiento de la sociedad japonesa", seal Chieko Shina, una de las participantes y abuela de Fukushima. "Es necesario cambiar la forma en que las autoridades llevan adelante el pas priorizando el crecimiento a la proteccin de la vida de la gente", aadi.

Numerosos especialistas consideran que las actuales protestas son un hito para los movimientos sociales de este pas, relegados durante mucho tiempo al margen de una sociedad prspera y muy trabajadora que ha valorado el logro y el xito por encima de todo.

"Las manifestaciones actuales simbolizan la determinacin de la gente de a pie que no quiere energa nuclear porque es peligrosa. Hay otro mensaje ms importante y es que la gente no confa ms en el gobierno", indic Takanobu Kobayashi, al frente de la red de movimientos civiles Matsudo.

La desconfianza obedece a que la fusin de los reactores de Fukushima no se hizo pblica de inmediato, lo que puso en grave riesgo la salud de la poblacin local por la filtracin de radiacin.

Los sitios de Internet muestran cientos de miles de comentarios de personas que desconfan de las garantas ofrecidas por las autoridades o la empresa Tokyo Electric Power Company (Tepco), operadora de la central de Fukushima, en materia de seguridad radiactiva.

El accidente nuclear tambin destruy el mito de la seguridad de esa fuente de energa, alimentado durante dcadas por las autoridades para lograr el apoyo de la poblacin para que el pas se embarcara en masivos programas con tecnologa atmica.

Frente al enorme malestar de la poblacin, el gobierno y Tepco reconocieron la mala gestin y prometieron realizar grandes reformas.

El socilogo Hideo Nakazawa, profesor de la Universidad Chuo, seal que las actuales protestas son una demostracin del resentimiento de la ciudadana hacia las autoridades y la energa nuclear.

"Las manifestaciones llegaron a las ciudades y pusieron el asunto de la energa nuclear en el centro de inters de los movimientos civiles de Japn", dijo a IPS. La falta de participacin de los partidos polticos en este asunto contrasta con antiguos patrones de fuerte tendencia izquierdista, aadi.

La posicin de liderazgo de las mujeres tampoco tiene precedentes. Las madres estuvieron al frente de las protestas, muchas de ellas en ese papel por primera vez, para lograr el apoyo para su campaa para evitar la exposicin de nios y nias a los peligros de la radiacin.

"El movimiento civil japons languideci al margen por la indiferencia social de que fue objeto. Pero esas barreras ahora se estn rompiendo", explic Nakazawa.

La parlamentaria Mizuho Fukushima, una de las principales dirigentes mujeres y activa participante del movimiento antinuclear, dijo a IPS que las protestas contra la energa atmica no disminuirn.

"Es muy factible forzar cambios para terminar con la energa nuclear en Japn", seal Fukushima, presidenta del Partido Socialdemcrata desde 2003.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=99848



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter