Portada :: Espaa :: Inmigracin
(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2011

Pequeos holocaustos cotidianos
Las consecuencias previsibles de los CIE

Arturo Borra
Rebelin


La muerte perfectamente evitable de Samba Martine (Congo) en el Centro de Internamiento para Extranjeros madrileo no debera sorprender a nadie. No es producto de una desidia accidental (la falta de asistencia mdica ante una meningitis) sino una consecuencia previsible de una funesta poltica de encierro que desde diversas entidades y movimientos sociales venimos denunciando desde hace varios aos (1). Lo que ahora escandaliza por hacerse pblico constituye una prctica (nada secreta) de los numerosos CIE desperdigados en Espaa.

No es la primera vez que ocurre y, probablemente, no ser la ltima muerte producto de una poltica que criminaliza a los inmigrantes irregulares. Que ahora el juez Garca de Dios seale las graves falencias de esos centros no hace ms que confirmar un secreto a voces. Los CIE son campos de confinamiento en los que la ley que rige es la ley de la excepcionalidad, es decir, la suspensin temporal de los derechos de los internos (es decir: de personas que por diversas razones y en sobradas ocasiones no han tenido ms opcin que escapar de sus pases, en caso de pertenecer a alguno).

No se trata, pues, de exigir condiciones ms humanitarias para los seres humanos confinados a campos en los que la tortura, el maltrato, las vejaciones, el hacinamiento o la privacin de otros derechos humanos es moneda corriente (2). Nuestro objetivo poltico no puede ser otro que la supresin de estas prcticas sistemticas de degradacin de ciertos extranjeros que el estado espaol considera sobrantes. No slo convierte en delincuentes a una clase de sujetos por su situacin administrativa, sino que adems los recluye en espacios inhabitables, sin los ms mnimos controles efectivos (y no slo en lo que hace a la salubridad).

El silencio oficial, cuando no algunas cnicas declaraciones que se incumplen no bien se apagan los micrfonos, tiene una significacin clara: ellos saben perfectamente lo que ocurre en esos centros y an as, no muestran la menor voluntad de cambiar estructuralmente esa situacin. Fuera de las garantas de un inexistente estado de derecho, el paso por un CIE, incluso si no se hiciera efectiva la repatriacin por no poder acreditarse el pas de procedencia, equivale a una condena duradera: ser uno de los tantos sin-papeles que deambulan en los mrgenes, sin la ms mnima posibilidad de regularizarse, trabajando cuando pueden- por jornales que no superan los 15 euros, como peones agrcolas o empleadas de hogar.

Es cierto que esta poltica se nutre de la desinformacin ciudadana: ni siquiera sabemos qu porcentaje de extranjeros irregulares que sobreviven en los CIE son anualmente repatriados. Lo que es peor: tampoco hay informacin oficial acerca de cuntos CIE hay en territorio espaol y cuntas personas estn confinadas en ese espacio (3).

La continuidad de esa poltica no parece estar en discusin (ni mucho menos en cuestin) por parte del gobierno espaol entrante. Es ms: prev un endurecimiento de la Ley de Extranjera y forma parte de sus clculos la supresin del derecho de arraigo social que daba la posibilidad (transcurridos tres aos de residencia ininterrumpida en territorio espaol y con un precontrato de trabajo de al menos un ao), de obtener un primer permiso de trabajo.

En este sentido, el endurecimiento de esta poltica del encierro, en lnea al racismo y xenofobia crecientemente institucionalizados, arruina cualquier proyecto europeo de ciudadana democrtica e inclusiva mnimamente creble. Constituye una de las ms flagrantes violaciones de los derechos humanos y consolida un estado policial en la que el otro es constituido en sujeto marginal: no-ciudadano, objeto permanente de un dispositivo de vigilancia que lo convierte en no-integrable, excluido tanto de la comunidad poltica como del acceso igualitario a los servicios pblicos.

Construidos como usurpadores por parte de los discursos hegemnicos, se crean las condiciones simblicas para el repudio de esta clase de extranjeros con escasa incidencia en el consumo aunque con importante presencia en la economa sumergida (aceptada sin ms por un estado capitalista que opera como garante de la rentabilidad privada). Los sospechosos de siempre son reincluidos como delincuentes, figuras repudiadas que se convierten en depositarios de los males colectivos (desempleo, precarizacin del sistema sanitario, restricciones a las ayudas en vivienda, etc.). Como las vctimas de gnero, los sin papeles son responsabilizados unilateralmente del mal que ellos padecen en primera persona, en una relacin de desigualdad (con el maltratador o el empleador, cada vez ms semejantes en sus abusos).

Tomando en cuenta las actuales condiciones polticas, los estados europeos seguirn mirando para otra parte ante la muerte de un indocumentado ms. Ms pronto que tarde, los grandes medios masivos lo olvidarn tambin, como hacen en general con los miles de seres humanos que quedan en el camino. Algunas personas bienpensantes y compungidas harn un minuto de silencio, hasta que el estruendo de otras urgencias haga invisible otra vez esta problemtica. Vendrn otros muertos, es seguro. Los gravsimos problemas que afectan a los CIE son sntoma de unas polticas de inmigracin y asilo del estado espaol completamente reaccionarias. Como polticas de estado, instituyen un rgimen de excepcionalidad sin garantas: fuera del orden jurdico normalizado, el desprecio crnico de los internos en los CIE por parte de las autoridades policiales forma parte de su estructura de funcionamiento, de su modo de vinculacin con un ejrcito de desposedos.

No hay indicios de que vayan a detenerse estos pequeos holocaustos cotidianos. Ni siquiera es seguro que la movilizacin de diferentes ONG y colectivos que gritan contra estas injusticias vayan a ser siquiera escuchados. Para quienes queremos otra sociedad, esas luchas sin garantas son nuestra nica esperanza poltica.

 

Para firmar la iniciativa: "Que el derecho no se detenga a la puerta de los CIE". http://www.inmigrapenal.com/Paginas/Documentos/Manifiesto%20QDERECHoNOSEDETENGA.260511...pdf

Notas:

(1) Adems del Informe Situacin de los centros de internamiento para extranjeros en Espaa (informe tcnico realizado por la Comisin Espaola de Ayuda al Refugiado (http://www.icam.es/docs/ficheros/200912110006_6_1.pdf)), se puede consultar al respecto Los Centros de Internamiento de Extranjeros [CIE de Madrid], elaborado por la organizacin Pueblos Unidos

(http://www.pueblosunidos.org/cpu/formacion/InformeCIE.pdf)

(2) Para una reconstruccin sumaria de los CIE, remito a mi artculo Acerca de los Centros de Internamiento de Extranjeros. La poltica del encierro en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=131848

(3) Existe por parte de Actuable una peticin al respecto, abierta a quienes deseen respaldar esta decisin. http://actuable.es/peticiones/queremos-saber-cuantos-cie-hay-espana. En 2007, Pueblos Unidos sealaba esta carencia de informacin al respecto ( http://www.solidaridad.net/noticias.php?not=5579) .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter