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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2011

Podemos calificar de xito que IU haya obtenido un 7% de los votos en todo el pas?
La alegra en casa del pobre

Juan Manuel Arags
El peridico de Aragn


El mejor anlisis de los resultados de Izquierda Unida, y sus coaliciones en Catalua y Aragn, lo realiz de manera sucinta Cayo Lara, con una sola frase, al hablar de la alegra en casa del pobre. Y es que los pobres de solemnidad, una izquierda que en las anteriores generales deba conformarse, ley electoral mediante, con dos escaos, vea sextuplicada su representacin electoral. Era, desde luego, para alegrarse, y as lo hicimos quienes, de una u otra manera, nos haba implicado para que ese xito se produjera.

Resulta curioso. Doce diputados son un xito, al menos as lo calificaron todos los medios de comunicacin. Cuando, en tiempos de Julio Anguita como coordinador general, se alcanzaron los veintin escaos, se calific de fracaso, pues se entenda que IU deba haber rascado ms de un PSOE atravesado hasta la mdula por la corrupcin y los crmenes de Estado. Pero el PSOE resisti mejor esa coyuntura que la de la actual crisis econmica. Y, efectivamente, lo que en un momento pueda considerarse un xito, en otro puede aparecer como un fracaso. Aunque en este caso, el de Anguita, digo, no fue sino la continuacin de una brutal campaa meditica de acoso y derribo plena de falsedades, como aquella famosa pinza, una de las fabulaciones polticas mejor orquestadas de nuestra reciente historia, como puede comprobar cualquiera que analice con seriedad y rigor los acuerdos parlamentarios de la poca, en los que, como viene siendo habitual, la verdadera alianza de sangre se produjo entre el PSOE de Gonzlez y el PP de Aznar. Una campaa en la que algn editorial de El Pas lleg a comparar a Anguita con Stalin. Polanco no se andaba con sutilezas.

xito. Algunos lo sentimos as la noche electoral, cuando veamos consolidarse la cifras y, por primera vez en la historia, hacerse buenos los datos ms optimistas de las encuestas. Y sobre todo al ver que el diputado de La Izquierda de Aragn, Chess Yuste, poda empezar a hacer las maletas. Pero segn pasan los das, esa alegra debe dejar paso a la seriedad del anlisis. Podemos calificar de xito que IU haya obtenido un 7% de los votos en todo el pas y La Izquierda de Aragn un 10,5%? La respuesta es, evidentemente, no. Especialmente en el contexto de crisis en el que estamos inmersos, resulta tremendamente preocupante que la nica fuerza que aboga por una salida a la misma que no implique la sumisin a los mercados, la precarizacin del empleo, la erosin de los servicios sociales bsicos, el recorte de la participacin democrtica de la ciudadana, alcance un porcentaje de votos tan exiguo. Haramos mal quienes apostamos por esa posicin poltica en sentirnos satisfechos con lo obtenido. Seguimos presentando una tremenda debilidad, acentuada por un sistema electoral construido a tal efecto.

As la cosas, se impone continuar trabajando. Y la dinmica de trabajo debe ser la que hemos iniciado en Aragn. Aragn se ha convertido en un interesante laboratorio poltico en el que dos fuerzas polticas programticamente cercanas, CHA e IU, en alianza con lo que hemos denominado la Iniciativa Social, han constituido una coalicin que aboga no solo, como era de esperar, por un programa netamente de izquierdas, sino por una nueva forma de practicar la poltica.

Ese trabajo debe dirigirse en tres direcciones. Por un lado, y tal como se acord al constituir la coalicin, el trabajo poltico y parlamentario que se produzca en el entorno del diputado debe estar abierto a una dinmica participativa de todo el espectro social que se siente identificado con este planteamiento unitario. Es la ocasin para dar un paso hacia nuevas formas de hacer poltica, en las que la accin institucional est tejida desde la participacin social. El lema pudiera ser: "acertar juntos o equivocarnos juntos".

Por otro lado, la coalicin no puede ser entendida como excepcin, como hecho puntual, sino como primer paso en un proyecto ms amplio. El proceso de apertura de las organizaciones polticas a lo social debe ser irreversible y en todos los niveles. Se trata de tejer una slida red de relaciones que permita a lo social sentirse partcipe de lo poltico y a las organizaciones polticas sentirse respaldadas por su base social. Es preciso trazar un camino de ida y vuelta de lo institucional a lo social, de lo social a lo institucional, que colmate el vaco hoy da existente.

Finalmente, apostamos por profundizar en el proceso de convergencia. La premura que nos plante la convocatoria electoral llev a que se centraran los esfuerzos en conseguir el objetivo de la alianza electoral. Pero nuestro proyecto es de ms hondo calado, pues pretende construir un amplio bloque antagonista en el que, sobre una base programtica, confluyan el mayor nmero posible de organizaciones, colectivos y personas. Entendemos que, sin abdicar de las especificidades de cada discurso, de cada posicin, se trata de generar una dinmica de bsqueda de lo comn, de aquello que nos opone a las polticas dominantes y que nos permitira caminar una senda comn en la construccin de una alternativa al modelo social vigente. De ah que nuestra accin deba dirigirse, por un lado, a consolidar lo construido, y, por otro, a ampliar la red de relaciones hacia aquellos sectores susceptibles de integrarse en un proceso de las caractersticas aqu descritas.

Mesas de Convergencia de Aragn

Fuente original: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/la-alegria-en-casa-del-pobre_724305.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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