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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2011

Sobre nihilismo y apetito por la sal

Jorge Riechmann
Tratar de comprender, tratar de ayudar


Unas notas de Antonio Diguez profesor de filosofa en Mlaga me devuelven a la cuestin del nihilismo.[1]

NIHILISMO DARWINISTA por Antonio Diguez

Recuerdo un enunciado de Cline, el gran novelista francs y tambin execrable antisemita: La moral de la Humanidad a m me la trae floja; como a todo el mundo, por cierto. Y no tan lejos del escritor pronazi, aunque con gesto de displicente dandismo, la presente ingravidez posmoderna: Poco se entiende de la condicin humana si se juzga en los trminos de bien y mal. El peso del mal, el peso del bien, el peso de la justicia. Todo acercamiento de este estilo termina, como sera fcil de esperar, cayndose por su propio peso.[2]

A una posicin como la de Cline podemos llamarla nihilismo, en una de las acepciones del trmino: la doctrina segn la cual no existen los valores. El ser es, pero alguien palp alguna vez un deber ser?

Ahora bien: en un nivel muy bsico, es obvio que existen los valores no slo para los seres humanos sino para todos los seres vivos. En efecto, en todos los seres vivos desde la ameba a la Duquesa de Alba hallamos tendencias preferenciales ancladas en su naturaleza biolgica. Como nos sugiere Javier Echeverra, la vida, la supervivencia, el crecimiento y la reproduccin no slo son bienes (o males) para nosotros, sino tambin para las especies que pueblan la biosfera.[3] En el mundo animal hay encarnados en cuerpos valores naturales, que son anteriores a los valores morales, religiosos, estticos El filsofo vasco ha desarrollado una notable axiologa naturalizada y emprica, segn la cual en la naturaleza proliferan los valores. En efecto, en el mundo animal, los valores bsicos tienen una expresin orgnica: los rganos corporales permiten el ejercicio de las capacidades propias de cada especie, y as la satisfaccin de valores bsicos. Y de hecho, no slo en el mundo animal sino para todo ser vivo. Pensemos en el fototropismo de las plantas

Volvamos al mundo humano. Pensemos en algo tan caracterstico como el apetito humano por la sal. Se explica evolutivamente, como adaptacin darwiniana: durante decenas de miles de aos el cloruro de sodio que nuestro organismo necesita escaseaba en nuestra dieta, de manera que la seleccin natural nos fue dotando de este apetito que hoy resulta contraproducente (mal-adaptacin)! La ingesta excesiva (consumo promedio de unos 10 grs. al da en Gran Bretaa, cuando no debera superar los 5 grs.), en condiciones ambientales de abundancia de sal, indudablemente nos enferma (hipertensin, infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, enfermedades renales, etc.).

As que cabe pensar en la sal como bien humano, y en la bsqueda de sal como valor (aunque sin excesos! Tirando de este hilo llegaramos a la importante reflexin de Herbert Simon sobre racionalidad acotada)[4]. Bueno, quiz no sea un ejemplo muy impresionante de valor, pero no cabe duda de que est ah. Existen los valores al menos en el modesto sentido de tendencias preferenciales ancladas en nuestra naturaleza biolgica! As que el nihilismo ha de referirse a otra cosa

Lo que la gente como Cline sostiene acaso es que no existen los valores elevados: quiz esa moral de la Humanidad que se la trae floja alude a valores como la benevolencia generalizada, el amor al extrao, la justicia El caso es que aqu se mezclan varios debates: sobre egosmo psicolgico y egosmo tico, sobre subjetivismo y relativismo moral, quiz tambin sobre determinismo y fatalismo[5] Slo una mnima indicacin ahora: a mi juicio, el nihilismo es una forma de extremismo del Todo o nada. Pide Valores Absolutos (con muchas maysculas) descolgados de alguna suerte de cielo platnico, o nada. Se trata de variantes del dostoievskiano si Dios no existe, todo est permitido.

Pero en cuanto esa falsa dicotoma se desestima, nos encontramos en un mundo vivible aunque sea un mundo trgico. Que no exista la Justicia Absoluta no quiere decir que las luchas histricas, concretas, encarnadas por lograr algo de justicia (con minscula) carezcan de sentido sentido que precisamente sera la construccin comn que va emergiendo (o no) de esas luchas, sin ninguna esperanza de victoria.

En el Mahabharata, epopeya mitolgica de la India (originada aproximadamente en los siglos IX-VIII AEC), leemos una buena historia sobre la concepcin trgica de la existencia. (sa que no ignora, ni trata de olvidar, que los seres humanos nos hallamos en vilo sobre un abismo sin fundamentos ltimos).

Un hombre solo se adentra en un bosque oscuro y poblado por animales feroces. () Una mujer de ojos rojos vigila todas las cosas que van, cada una a su ritmo, hacia un fin inevitable. El hombre tiene que pasar por ese bosque. De repente oye aullidos de fieras, y le entra miedo. Corre aturdido y cae en un pozo negro. Consigue de milagro agarrarse a unas races enredadas en el borde del agujero. Siente debajo de l, en el fondo del pozo, el aliento clido de una enorme serpiente que abre las fauces. Ve que va a caer, y que lo devorar la espantable criatura. Por encima, derribando los rboles, aparece un elefante gigantesco que levanta la pata para aplastarlo. Surgen tambin unas ratas blancas y negras que se ponen a roer las races a las que est agarrado. Y en ese preciso instante unas peligrosas abejas vuelan sobre el agujero, y dejan caer unas gotitas de miel.

Entonces el hombre suelta una de las manos y extiende el dedo lentamente, con mucha precaucin. Extiende el dedo para recoger las gotas de miel.[6]


[1] Antonio Diguez, Nihilismo darwinista, publicado en 2009 en Teorema Vol. XXVIII/2, 2009, pp. 215-221.

[2] Vicente Verd, La confusin ilumina, la claridad mata, El Pas, 4 de marzo de 2010.

[3] Javier Echeverra, Ciencia del bien y del mal, Herder, Barcelona 2007, p. 37.

[4] Herbert A. Simon, Models of Bounded Rationality, Cambridge (Mass.), MIT Press 1982. En nuestro pas, Javier Echeverra y J. Francisco lvarez andan estos ltimos aos formulando propuestas en esta direccin, y preparan un libro conjunto sobre la racionalidad valorativa (El tejido de la racionalidad, de prxima publicacin).

[5] Una buena introduccin a estos debates en Simon Blackburn, Sobre la bondad. Una breve introduccin a la tica, Paidos, Barcelona 2002, p. 23-92.

[6] Lo cuenta Jean-Claude Carrire en El crculo de los mentirosos Cuentos filosficos del mundo entero, Lumen, Barcelona 2000, p. 95.



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