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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2011

Irn, en el horizonte de la incertidumbre 2012

Alberto Piris
Repblica.com


Cualquier especulador que dispusiera de abundantes recursos econmicos (en dinero propio o en crditos de los bancos amigos) y que supiera con certeza que en 2012 se producira un notable aumento del precio de la gasolina, si adems est bien familiarizado con los trucos de los mercados (ah! la omnipresencia de esos fantasmas en cuyas manos estn hoy las riendas del mundo), invertira con toda seguridad una buena parte de su capital en adquirir grandes cantidades de productos petrolferos a los precios de hoy, para disponer de ellos dentro de unos meses y luego ponerlos a la venta a los ms altos precios de maana.

Tales manipulaciones, que solo buscan obtener un beneficio sin producir bien alguno ni contribuir con ello al mayor bienestar de la sociedad, tienen su nombre en el mundo de los especuladores: mercados de futuros. Es esta una expresin con resonancias de ficcin cientfica, que ya por s sola produce bastante desconfianza. Cierto es que existe una legislacin que controla esas transacciones de tan misteriosa naturaleza, y que algunas autoridades financieras nacionales e internacionales tienen tericamente el deber y el poder de regular la forma en que se desarrollan para evitar abusos.

Pero ya hemos visto cmo el alto mundo de la banca y las finanzas internacionales no se para en barras cuando se trata de obtener los mximos beneficios. Si todava no ha visto, estimado lector, la pelcula Inside job, no pierda la ocasin de hacerlo, aunque salga del cine con una penosa sensacin que le impulse a sumarse a la vasta legin de los indignados. Muchas de las dudas suscitadas por la actual crisis econmica le quedarn bien aclaradas, aunque ese perfeccionamiento de su cultura personal no le sirva para gran cosa.

No es aventurado suponer que 2012 nos traiga una nueva crisis donde el petrleo vuelva a ser el principal protagonista de un serio conflicto. De momento, las bravatas parecen limitarse al terreno verbal, ante la creciente presin que EE.UU. est ejerciendo contra Irn, con vistas a deteriorar su economa, pero ya han saltado las primeras chispas en el cruce de las espadas enfrentadas. Respondiendo a las amenazas de EE.UU. de aumentar la dureza de las sanciones, que impedirn o limitarn seriamente la capacidad exportadora de productos petrolferos iranes (con los que se financia casi la mitad del presupuesto nacional), el primer vicepresidente iran ha declarado que si se imponen la anunciadas sanciones ni una gota de petrleo ms volver a atravesar el estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del suministro mundial. Adems de los crudos iranes, las exportaciones iraques, saudes y las de los emiratos fluyen por este crtico paso que une el golfo Prsico con el de Omn.

As que los esfuerzos por limitar o impedir el desarrollo nuclear iran, que tanto obsesiona a EE.UU. e Israel y a algunas potencias occidentales y orientales (que temen que la retirada militar de Iraq haga de Irn la potencia hegemnica regional), van a convertir la presunta arma nuclear iran en la muy real arma internacional del petrleo, cuyos efectos destructores pueden ser tan masivos como los de las explosiones nucleares.

Los mercados observan con atencin el desarrollo de los acontecimientos; no es que les preocupen las posibles armas nucleares iranes (como no les preocupan las ya existentes en la zona, tanto de EE.UU., como de India, Pakistn, Israel, Rusia, China, etc.), sino la excitante posibilidad de nuevas y brillantes especulaciones que una crisis petrolfera de este tenor pudiera poner a su alcance.

Por esas razones, y sin olvidar el inters que Obama tiene en ser reelegido, el benemrito galardonado con el premio Nobel de la Paz recapacita estos das sobre las medidas a adoptar, barajando unos ingredientes de muy alta explosividad: armas nucleares reales o presumibles, precios del petrleo, sanciones econmicas, reacciones internacionales, rutas de navegacin, consecuencias imprevisibles, etc. Respecto a estas ltimas, ya hay quienes prevn el regocijo de los gobernantes chinos si pudieran disponer de todo el petrleo iran para ellos solos, una vez que europeos, americanos y japoneses, aceptando dcilmente el embargo exigido por Washington, se viesen forzados a buscar proveedores alternativos en una rebatia internacional de muy alta tensin.

Muchas incertidumbres se presentan al comenzar 2012, y de entre todas la posibilidad de un conflicto blico que afecte directamente a la nacin persa es quiz la ms peligrosa. El efecto de accin y reaccin y el encadenamiento de amenazas y contraamenazas pueden conducir a escenarios internacionales de elevado riesgo. Poner a Irn entre la espada (las sanciones econmicas) y la pared (la prohibicin de hacerse con las mismas armas que algunos vecinos poseen) no es la receta para mejorar la estabilidad de tan crtica zona y, por el contrario, puede convertirse en el detonante de un conflicto cuyos efectos se extiendan por todo el planeta. Mantengamos la esperanza -no hay otra cosa al alcance del ciudadano de a pie- de que esto no suceda y que 2012 no sea peor que el ao que ahora concluye.



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