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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2012

La demolicin de Canad

Alberto Rabilotta
ALAI AMLATINA


La gran crisis del capitalismo est permitiendo a la plutocracia financiera dominante destruir una a una todas las grandes conquistas socioeconmicas de los pueblos. Parecera que nada puede resistir a esa brutal aplanadora que cotidianamente deja un tendal de desempleados y excluidos. Y Canad no es una excepcin.

En Canad el 2011 termin y el 2012 comienza con dos importantes cierres patronales (lock-out) para cortar los salarios y destruir a los sindicatos. El primer lock-out es el de la empresa Electro-Motive Canad de London, provincia de Ontario, una filial de la transnacional Carterpillar de Estados Unidos (EE.UU.) que exige de sus 420 trabajadores la aceptacin de una baja de 50 por ciento en el salario, las pensiones y beneficios. El segundo lock-out es en la fundicin de la transnacional minera Ro Tinto Alcan en Alma, provincia de Qubec, donde 780 trabajadores fueron impedidos de entrar al trabajo despus de semanas de negociaciones infructuosas para renovar el contrato colectivo de trabajo, que expir el domingo pasado.

Ambos casos no sorprenden. La baja de salarios y de las pensiones, y el debilitamiento o la demolicin de los sindicatos se han convertido en la norma en Canad bajo el gobierno del primer ministro conservador Stephen Harper, que adems ha limitado por no decir eliminado- el derecho de huelga en el sector pblico federal y en el sector privado de registro federal, como fue evidente durante la reciente intervencin del gobierno para poner fin a las huelgas en Correos Canad una empresa autnoma- y en Air Canad, una empresa privada.

El ao comienza, si uno sigue los titulares de los grandes diarios canadienses, como el Globe an Mail (G&M), con el recordatorio de que en las primeras tres horas del 2012 los ricos empresarios o ejecutivos ya ganaron el equivalente del salario anual promedio de un trabajador en el 2010 (1), o sea 44 mil 366 dlares canadienses (el dlar canadiense est casi en paridad con el estadounidense), y que el ingreso promedio de los grandes jefes de empresas en el 2010 fue equivalente a 189 salarios anuales del trabajador promedio, o sea de ocho millones 385 mil dlares, segn los clculos del Centro Canadiense para Polticas Alternativas (CCPA, en su sigla en ingls). Por su parte el Toronto Star, diario de mayor circulacin en el pas, destaca la misma informacin, enfatizando que en el 2010 los 100 ejecutivos mejor pagados del pas se concedieron un aumento del 27 por ciento, mientras que el trabajador canadiense promedio solo logr un alza de 1.1 por ciento, o sea menos que la tasa de inflacin.

Implantando la desigualdad a marcha forzada

Para quienes han vivido en Canad durante las ltimas cuatro o cinco dcadas, como es el caso de quien esto escribe, es visible y palpable la rpida demolicin a partir de mediados de los 90 y con una fuerte aceleracin desde mediados de la dcada pasada, cuando los conservadores de Harper llagaron al gobierno, de un sistema que haba alcanzado - entro de las economas capitalistas avanzadas-, niveles de igualdad ms comparables a los pases nrdicos de Europa que a los de EE.UU., como es constatable en las grficas que miden el ndice Gini en las ltimas tres dcadas de los pases miembros de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE).

El ltimo informe de la OCDE sobre el aumento de la desigualdad en los pases miembros (2) revela que desde mediados de los aos 90 del siglo pasado se agranda la brecha entre ricos y pobres en Canad: El tope de la pirmide canadiense, el uno por ciento de los ricos, vio pasar su parte de los ingresos totales del pas de 8.1 por ciento en 1980 a 13.3 por ciento en 2007, y la parte de la riqueza que se apropian los ms ricos, el 0.1 por ciento, pas del dos al 5.3 por ciento.

En gran medida esto se explica por la baja de impuestos que favorece a los ms ricos: la tasa marginal sobre los ingresos personales que impone el Estado federal baj 14 por ciento: de 43 por ciento en 1981 pas a 29 por ciento en 2010, segn las cifras de la OCDE.

En cuanto las grandes y medianas empresas canadienses y extranjeras establecidas en el pas, que segn la agencia Estadsticas Canad tienen atesorados en reservas y depsitos bancarios ms de 583 mil millones de dlares canadienses y 276 mil millones en divisas extranjeras lo que significa un aumento del 9.0 por ciento desde el 2010 y del 27.3% desde el 2007 -, en el 2012 y por quinto ao consecutivo recibirn una baja de su tributacin federal, un regalo de dos mil 850 millones de dlares del gobierno conservador de Harper.

En efecto, en el 2012 se aplicar un recorte de 1.5% a la tributacin de las empresas, que de esta manera tributarn una tasa del 15.0%, o sea 7.5 por ciento menos que en el 2007, y 15.0 por ciento menos que en la dcada de los 90.

Como se pregunta el economista Jim Stanford, del sindicato de Trabajadores Canadienses del Automvil (CAW, en su sigla en ingls), por qu razn en tiempos de dficits fiscales el gobierno se endeuda aun ms para aumentar los flujos de capital de empresas que no estn invirtiendo en la economa el capital sobre el cual estn sentadas?

La creciente desigualdad de ingresos en Canad se debe en gran medida a la combinacin de varios factores, y en particular a la liberalizacin comercial que comenz con el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (EE.UU.) a finales de los 80 y fue ampliado a Mxico (el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte, TLCAN) en los 90. Esta liberalizacin comercial condujo directamente a la aplicacin de las polticas de flexibilizacin del mercado laboral, o sea al combate contra los sindicatos para eliminar los contratos colectivos laborales que aseguran el empleo a tiempo completo, a la reduccin de salarios, pensiones, beneficios marginales y condiciones laborales, y a la instauracin del trabajo independiente, que como seala el informe de la OCDE sobre Canad incrementa la desigualdad de ingresos porque los trabajadores autoempleados en general ganan menos, no tienen pensin asegurada ni tampoco gozan de beneficios marginales.

En otras palabras, en una economa capitalista la sindicalizacin asegura mejores salarios para los trabajadores adherentes, pero tambin impulsa el aumento del salario mnimo. La eliminacin de los sindicatos, el objetivo de la poltica neoliberal, es para reducir los salarios, las pensiones y empeorar las condiciones laborales.

Craig Riddell, economista especializado en asuntos laborales de la Universidad de Colombia Britnica, afirma que el 20 por ciento de la desigualdad en materia de ingresos que se produjo en las ltimas dcadas en Canad puede ser atribuida a la baja de la densidad sindical, y agrega que esto es particularmente constatable en el sector privado, donde la baja de densidad sindical ha sido mas pronunciada.

Al papel de los sindicatos en la reduccin de la desigualdad de los ingresos se han unido, histricamente, las medidas de redistribucin del ingreso adoptadas a mediados de la dcada de los aos 30 para combatir la Gran Depresin, incluyendo la tributacin progresiva y las polticas de pleno empleo el llamado Estado benefactor -, polticas estas que han sido o estn siendo abolidas en las naciones del capitalismo avanzado donde estn siendo aplicados los programas de austeridad para reducir los dficits fiscales.

De ah la importancia del decreciente papel del Estado en la redistribucin de la riqueza a travs de la fiscalidad: Hasta mediados de los aos 90, segn la OCDE, el sistema tributario y de redistribucin fiscal canadiense era tan efectivo para contrarrestar la desigualdad como los existentes en los pases Nrdicos de Europa, logrando compensar ms del 70 por ciento de la desigualdad por los ingresos provenientes del mercado (ganancias burstiles, etctera). El efecto de la redistribucin ha declinado desde entonces y ahora los impuestos y los beneficios solo compensan menos del 40 por ciento del aumento de la desigualdad.

De Canad al AcNada

En el diario G&M del pasado 16 de diciembre el acadmico canadiense Gerald Caplan alerta, en un articulo titulado Be very afraid: Stephen Harper is inventing a new Canada, que hay que temer mucho el nuevo Canad que el primer ministro Harper est inventando desde que lleg al gobierno en el 2006, y que ya ha transformado dramticamente el viejo Canad.

Caplan destaca que en Harper se ve la naturaleza de los verdaderos creyentes e idelogos que creen que cualquier medio justifica sus sagrados fines, y retoma lo expresado por el analista canadiense Laurence Martn del G&M-, de que al igual que los conservadores estadounidenses de quienes los harperitas tienen tanta envidia, nuestro gobierno ha fabricado una nueva realidad que est imponiendo al pueblo canadiense.

El elemento central de la nueva realidad es la repudiacin, cuando no le conviene al gobierno, de cosas tan irrelevantes como las evidencias, hechos concretos o la racionalidad, y despus enumerar ejemplos bien concretos a partir de acciones ministeriales, Caplan enfatiza que los valores (del Canad de Harper) exigen cambios fundamentales en nuestro proceso de gobierno, como el ataque directo de los sindicatos, las medidas sin precedentes adoptadas para silenciar a las organizaciones no-gubernamentales, la mordaza de los ostensiblemente independientes supervisores federales, y el desprecio de dcadas de valiosa diplomacia canadiense en la ONU.

El nuevo Canad es un lugar donde se le ha dado al militarismo un ms preciado lugar que a las operaciones para mantener la paz, y cita a Martn, para quien bajo Stephen Harper el gobierno devino totalmente intrusivo () Los controles de Estado estn ahora en el punto mximo de toda nuestra historia moderna. Y todas las indicaciones muestran que seguirn extendindose.

Cualquier observador de la poltica canadiense puede constatar el desprecio manifestado por el actual Ejecutivo hacia el Parlamento; el cambio radical en materia de poltica exterior para alinearse con las polticas ms agresivas de EE.UU. e Israel; la salida del Tratado de Kioto para torpedear cualquier avance destinado a frenar el recalentamiento global; la conclusin de tratados y acuerdos (como el relativo al permetro de seguridad continental con EE.UU.) negociados sin consultas y a espaldas del Parlamento, entre otras muchas cosas ms.

La lista es larga, y como escribe el analista Campbell Clark al hacer un balance del 2011 (G&M, 28 de diciembre 2011) en un ao en el que el mundo fue sacudido por la crisis financiera y las insurgencias rabes, tambin sufri cambios la posicin de Canad. Antes de salirse del campo de batalla en Afganistn, en julio, (el gobierno) se uni a la guerra area en Libia. Al terminar (esta guerra) el seor Harper cant victoria, y prometi que los militares estaban listos para ms (misiones). (Harper) bloque parte de la declaracin de la reunin de los lideres del G8 que exhortaba a negociaciones de paz en Israel, y resisti a la mayora (de la Asamblea General) de Naciones Unidas al oponerse vocalmente al pedido de reconocimiento de un Estado palestino.

Entre las instituciones canadienses que peligran, porque los conservadores no aceptan criticas ni mencin de otra opinin que la gubernamental, est la emisora pblica Radio-Canad/Canadian Broadcasting Corp.

El 2012 tambin comienza en este Canad de Harper con la iniciativa gubernamental para establecer, dentro del ministerio de Relaciones Exteriores, la Oficina de Libertad Religiosa (OLR), vista por analistas como otro signo del viraje conservador en materia de poltica exterior, y sin duda uno que entrelaza de manera slida al gobierno conservador canadiense con los movimientos religiosos con posiciones muy conservadoras en el pas y el extranjero. La OLR, segn el G&M, podr criticar pblicamente a los regmenes que maltraten a las minoras religiosas, y sin necesidad de pasar por los filtros moderadores de la diplomacia ni expresar la posicin del Parlamento.

En el viejo Canad de la democracia liberal en un capitalismo bastante regulado, con sus muchos defectos que siguen vigentes o se agravan aun ms bajo el gobierno de Harper, como la terrible situacin de muchsimas comunidades indgenas, haba empero muchas cosas positivas porque en el marco de Amrica del Norte era la nica sociedad relativamente igualitaria, progresista, afable, tolerante social y polticamente.

Pas de instituciones respetadas y respetables, con un Parlamento vibrante por el respeto de la divisin de poderes, del procedimiento legislativo y la vigencia de la oposicin, con una poltica exterior con una que otra arista de independencia, ese Canad est siendo arrasado por un gobierno que, al final de cuentas y ms all de los taparrabos usuales, retrica populista, cuestiones morales o religiosas, est sin vergenza alguna al servicio directo de intereses econmicos privados. Cules?: Los principales son las compaas petroleras que explotan el sucio petrleo bituminoso de Alberta y quieren acceder a explotar el petrleo y el gas natural en las aguas de rtico para abastecer el mercado estadounidense; las compaas mineras y de transformacin de metales que explotan yacimientos de oro, plata, cobre, cinc y dems minerales en todos los continentes, y particularmente en Amrica latina; de los intereses de grandes bancos de depsitos e inversiones canadienses, como el Bank of Nova Scotia (Scotiabank), para citar uno que tiene tentculos en casi toda Amrica latina.

Notas

(1) El CCPA utiliza las cifras del 2010 porque no estaban disponibles las del 2011.

(2) OCDE: http://www.oecd.org/document/10/0,3746,fr_2649_33933_49147850_1_1_1_1,00.html

- Alberto Rabilotta es periodista argentino.


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