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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2012

Sobre lemmings (en videojuegos) y seres humanos desconectados

Jorge Riechmann
Rebelin


Reportaje de Trinidad Deiros en el diario Pblico (esa ventana abierta al mundo que corremos el peligro de perder, en estos primeros das de un 2012 que viene preado de prdidas): Noruega abre la ltima frontera del rtico (4 de enero de 2012). La joven periodista, desde Krkenes (crculo polar rtico), analiza los ambiciosos planes de desarrollo de Noruega y Rusia.

Recordemos que, en septiembre de 2009, dos cargueros alemanes llamados Fraternity y Foresight abrieron por vez primera el paso del noroeste aprovechando que el calentamiento global deshiela ominosamente el rtico en verano. Se trata de la ruta que une Europa con Asia a travs de Siberia, y con espantoso simbolismo lo que transportaban ambos buques eran sendas turbinas de gas para una central elctrica que Rusia estaba construyendo en la ciudad siberiana de Surgut. Vale decir, material para incrementar an ms las emisiones de dixido de carbono y as realimentar el calentamiento global. Ms lea, en suma, para la pira donde vamos a arder.

En 2011 fueron ya 18 buques los que pasaron desde el Atlntico al Pacfico a travs de esta ruta.

Levante usted la mirada del peridico, amiga lectora, amigo lector, y mire a su alrededor. Aunque ver seres humanos afanndose en sus tareas cotidianas atribulados y contentos, cuidndose y dandose unos a otros, persiguiendo metas y sorteando obstculos, trate de ir ms all de la superficie. Ve lo que trasparece? No son algo as como innumerables pequeos roedores avanzando con hocico tembloroso y mirada fija hacia el horizonte? S, eso es: enormes manadas de lemmings somos siete mil millones desde finales del ao pasado que, a punto de precipitarse al inimaginable abismo, prosiguen su huida hacia delante.

Cabra por cierto puntualizar: esos lemmings son ms bien habitantes de los videojuegos que de las tundras rticas. Pese a la creencia popular alimentada por un tramposo documental de Walt Disney White Wilderness, 1958, los lemmings autnticos no se suicidan en masa, slo se ahogan ocasionalmente cuando en sus migraciones tratan de cruzar cursos de agua demasiado anchos para sus capacidades natatorias (por otra parte considerables). En suma: para buscar buenos ejemplos de conductas suicidas en masa, tenemos que mirar hacia nosotros mismos!

Uno dira que hay dos fenmenos psicosociales clave para entender el desastre colectivo que estamos forjando. Han sido evocados otras veces, pero me parece importante volver sobre ellos.

(A) Nuestra miopa intertemporal. Segn nos informan los especialistas, un gran nmero de pruebas realizadas bajo toda clase de condiciones han demostrado que los seres humanos, al igual que otros animales, obedecemos de manera innata a ciertas curvas hiperblicas de descuento. La especie humana desarroll evolutivamente una curva de descuento muy regular pero muy arqueada para evaluar el futuro[1]. De esta forma, los beneficios inmediatos se prefieren a los futuros, y manifestamos una acusada miopa intertemporal.[2]

(B) Los fenmenos de desconexin respecto de la base biofsica que sustenta nuestras vidas. Logramos vivir en autnticas burbujas culturales, relativamente independizadas de las molestas intromisiones de la realidad exterior. A esta clase de burbujas pertenece la ilusin de que nos hemos independizado de la naturaleza (en el sentido de los ecosistemas y la biosfera, en este caso)[3]; as como el nfasis en el individualismo competitivo que hallamos en nuestra sociedad. Uno dira que tres entornos donde cada vez ms gente vive tramos cada vez ms amplios de sus vidas son especialmente importantes en la induccin de ignorancia acerca de nuestra ecodependencia (e interdependencia):

  1. La ciudad, el entorno urbano dependiente de un vasto territorio circundante para el abastecimiento de recursos y la absorcin de residuos, pero cuyos sus habitantes tienden a desconocer esos nexos
  2. El dinero, la economa crematstica que se imagina poder reducir todos los valores, cualidades, bienes y males a la cuantificacin dineraria
  3. El ciberespacio y la realidad virtual, donde nos imaginamos desligados de toda existencia fsica[4].

Identificar esta dos importantes tendencias psicosociales y hacernos conscientes de las mismas nos abre la posibilidad de contrarrestarlas.

Pensemos por ejemplo en la miopa intertemporal. Esta clase de falibilidades e inconsistencias, formas de debilidad de la voluntad percibidas desde antiguo, dieron lugar a todo un conjunto de dispositivos de compromiso sancionados socialmente para impedir que sacrifiquemos nuestro bienestar a largo plazo y el de los dems en el altar de los placeres inmediatos. Siguiendo a Avner Offer, Tim Jackson explica que estos mecanismos institucionales regulan el equilibrio entre las elecciones que hacemos hoy y las del futuro. Las cuentas de ahorro, el matrimonio, las normas de conducta social, y en cierto sentido el gobierno poltico, pueden ser considerados dispositivos de compromiso[5].

As, a poco que se reflexione se ver que por cada ejemplo de descuento hiperblico en nuestra cultura, que desemboque en una gestin socioecolgica miope, podemos dar otro ejemplo de gestin sostenible de recursos naturales, con la vista puesta en el largo plazo, en otras culturas: y tambin algunos ejemplos en la nuestra[6]. En definitiva, para contrarrestar propensiones innatas que pasan a resultar disfuncionales los seres humanos hemos desarrollado en el pasado, y seguimos hacindolo hoy, todo tipo de controles culturales. No es cierto que los seres humanos seamos irresponsables mquinas maximizadoras de satisfaccin instantnea.

Aunque s lo es que hoy en da se aplica un enorme poder econmico-poltico a ahormarnos segn esas pautas, comenzando por el alud avasallador de la publicidad comercial. El problema es que la sociedad productivista/ consumista est erosionando los dispositivos de compromiso que en todas las sociedades sirvieron para paliar la miopa del descuento hiperblico.


[1] George Ainslie, Breakdown of Will, Cambridge University Press, Cambirdge 2001, p. 46.

[2] Sobre este fenmeno ha llamado la atencin Anthony Giddens en varias ocasiones: Existe algn factor de conducta que influya prcticamente en todos los aspectos de nuestro estilo de vida? S. Uno de los ms importantes es el que los economistas llaman, con cierta tosquedad, el descuento hiperblico. Si a una persona le dan a escoger entre 50 euros hoy o 100 euros maana, lo normal es que prefiera esperar a los 100. Pero si el plazo de tiempo es de un ao, casi todo el mundo prefiere quedarse con los 50 euros en mano. Las consecuencias futuras buenas o malas no suelen contar mucho en nuestras decisiones actuales. Cada ao, en el Reino Unido, se someten a ciruga de bypass miles de personas, pero slo el 10% de ellas introduce despus en su vida los cambios necesarios para evitar nuevas complicaciones, entre las que puede estar una muerte prematura. El descuento hiperblico es uno de los principales factores que explican la actitud tan perezosa de la mayora de la gente ante las amenazas del calentamiento global. Segn los sondeos, la mayora acepta que el cambio climtico es una realidad y que la causa est en nuestro propio comportamiento. Sin embargo, la proporcin de gente que est dispuesta a modificar ese comportamiento de forma significativa es muy baja. Lo que eso implica es inquietante. Las campaas de concienciacin y los eco-impuestos, por muy meditados y organizados que estn, tienen una repercusin marginal. Tal vez sea necesaria una catstrofe algo que ocurra en el presente claramente atribuible al calentamiento global para que la gente empiece a prestar la debida atencin. (Anthony Giddens, Cambiar el estilo de vida, El Pas, 22 de octubre de 2007.)

[3] Pensemos en los discursos sobre sociedad posindustrial, sociedad del conocimiento, capitalismo cognitivo, desmaterializacin, realidad virtual Todo ello tiende a apuntalar esa burbuja.

[4] Sobre esta desconexin con respecto a las bases naturales de nuestra existencia, de las que dependemos, insiste mucho Keith Farnish (vase http://www.farnish.plus.com/amatterofscale/). La paradoja: estar conectado, en un entorno urbano y tecnolgico, se refiere para la gran mayora de la gente a las telecomunicaciones no a la conexin con la naturaleza y la vida.

[5] Tim Jackson, Prosperidad sin crecimiento. Economa para un planeta finito, Icaria, Barcelona 2011, p. 198-199.

[6] Por no ir muy lejos, podemos fijarnos en la isla de Menorca. Vase Sofa Menndez, Menorca: la isla sostenible, El Pas/ Tierra, 15 de diciembre de 2007, p. 18. Otros ejemplos interesantes en Thomas Princen, The Logic of Sufficiency, MIT Press, Cambridge Mass. 2005, captulos 6, 7 y 8.

Blog del autor: http://tratarde.wordpress.com/2012/01/04/sobre-lemmings-en-videojuegos-y-seres-humanos-desconectados/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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