Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2012

El marxismo en Uruguay
Rosa Luxemburg, Ral Sendic y Lenin tomando mate y discutiendo el poder en Uruguay

Nstor Kohan
Rebelin

Prlogo al libro Una historia que no es cuento (Orgenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros) de Jorge Zabalza


Insurgencia y reflexin

Las clases dominantes latinoamericanas (cmplices y al mismo tiempo fieles sirvientes del colonialismo y el imperialismo) siempre han construido la imagen de un monstruo fantasmal y caricaturesco para conjurar y reprimir la rebelda de las clases populares. Primero bautizaron a esa bestia demonaca como indgena canbal y negro cimarrn. Luego jacobino sediento de sangre. Ms tarde anarquista violador y comunista devorador de nios (El pintor mexicano Diego Rivera se rea mucho diciendo que como l era comunista, en la Unin Sovitica prob carne de beb y le result muy sabrosa). Avanzando en el tiempo, ese fantasma omnipresente adopt la figura del delincuente subversivo y aptrida. Posteriormente lo satanizaron como terrorista hasta llegar a nuestros das con el mote mediticamente repetido desde Estados Unidos del narco-terrorismo.

El hilo rojo que atraviesa esa prolongada demonizacin es la atribucin de irracionalidad y locura demencial a nuestras rebeldas populares. Todo insurgente es un delirante, completamente carente de razn y de toda lgica.

A contramano de ese relato macartista, reiterado y reciclado hasta el da de hoy por la voz del amo, la insurgencia en Amrica latina ha sido ms que prolfica en sus intentos de reflexin, fundamentacin lgica y argumentacin razonada de sus rebeldas. La tradicin de la escritura marca una clara continuidad en toda la insurgencia. El Che Guevara, adems de un comandante guerrillero y un convencido comunista internacionalista es, sobre todo, un escritor prolfico. El vrtice ms alto de toda una tradicin de escritura y pensamiento marxista insurgente.

Una historia que no es cuento (Orgenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros), el nuevo libro del revolucionario uruguayo Jorge Zabalza, se inscribe de lleno en esa tradicin demonizada por el poder.

Su reflexin histrica, terica y poltica, valiosa en s misma, se refuerza por la propia trayectoria del autor. Zabalza es un militante revolucionario que atraves con dignidad los once aos infernales de tortura, aislamiento y encierro en una jaula (con luz elctrica las 24 horas), sin poder hablar con nadie ni hacer gimnasia, los castigos y el hostigamiento permanente al que lo sometieron los verdugos de la dictadura militar en Uruguay junto al resto de la direccin poltico militar de los Tupamaros.

La dictadura uruguaya y los rehenes

Uruguay, pas hermano y vecino, es igual pero distinto a la Argentina. Ambas sociedades cayeron bajo la bota feroz del Plan Cndor y su represin salvaje, orquestada a nivel continental por los instructores norteamericanos en tortura y desaparicin de personas. Sin embargo, mientras que en Argentina el genocidio asumi la modalidad del exterminio definitivo, en Uruguay la dictadura militar decidi conservar como rehenes a los nueve integrantes de la dirigencia guerrillera para chantajear y controlar cualquier posible respuesta popular.

Jorge Zabalza (el tambero para sus amigos y compaeros de militancia), autor de este nuevo libro, es uno de aquellos nueve rehenes histricos, al lado de Ral Sendic [1925-1989], principal dirigente de los Tupamaros.

Dialogando con la militancia joven

El trabajo que comentamos no flexiona sus rodillas ante la nostalgia fcil ni se estructura a partir del suspiro melanclico. Su impulso es bien distinto.

Por el contenido, por la forma, por el lenguaje, este libro est dedicado a la gente joven y a la nueva militancia uruguaya y latinoamericana. Su autor incursiona y explica la historia uruguaya con expresiones sencillas, claras, transparentes, comprensibles por todo el mundo. No hace falta ser un iniciado en alguna secta para comprender las tesis de Zabalza.

Por ejemplo, cuando quiere explicar las caractersticas histricas de Uruguay, apela a la expresin el pas de los amortiguadores, refirindose tanto al populismo como al predominio de las formas hegemnicas, que marcaron la mayor parte de la historia uruguaya hasta la dcada del sesenta cuando la lucha de clases se tensa y el capitalismo uruguayo muestra su verdadero rostro de crueldad y represin.

El pblico de lectores y lectoras sabr disfrutar de esa sencillez pensada a propsito para saltar obstculos y generar debates entre quienes no vivieron los aos 60, aunque seguramente los antiguos militantes tambin encontrarn materia de polmica, como sucedi anteriormente con la biografa de Zabalza Cero a la izquierda que en noviembre de 2007 motiv una batahola (con trompadas y empujones generalizados) en el parlamento uruguayo, a la vista de todo el mundo.

Antonio Gramsci y la historia de una organizacin

Escribir la historia de una organizacin poltica implica indagar en la historia de una sociedad y un pas. Eso nos ense Gramsci. Ninguna organizacin, por ms significativa o emblemtica que fuera, puede comprenderse en s misma, al margen de sus coordenadas histricas, polticas y sociales.

Y eso es precisamente lo que en su libro hace Zabalza, intentando no slo reconstruir la historia del Movimiento de Liberacin Nacional- Tupamaros (MLN-T) sino tambin hundir el escalpelo en las races histricas de la sociedad uruguaya, sus formas predominantes de dominacin y resistencia, sus oscilaciones entre los amortiguadores (el predominio del consenso) y la represin (el privilegio de la violencia de las clases dominantes y el terrorismo de estado).

Todo ese ejercicio de reconstruccin histrica persigue un objetivo claro y una meta inequvoca en estas pginas: rastrear las fuentes y orgenes de las posiciones actuales que Zabalza cuestiona, rechaza e impugna de la poltica oficial uruguaya, incluyendo las del Frente Amplio y el presidente Pepe Mujica (quien tambin fuera otro de los rehenes histricos). Y no slo las de sus polticas econmicas, ya de por s discutibles, sino tambin las races de la bochornosa poltica oficial del Frente Amplio y de Mujica hacia las Fuerzas Armadas y su impunidad, frente a las cuales Zabalza recuerda como ineludible antecedente las actitudes de colaboracin con los militares de algunos dirigentes tupamaros encarcelados, as como tambin el intento de fundamentacin ideolgica de esa colaboracin, sustentado en el Documento N5 del MLN-T.

En ese movimiento del pensamiento, Zabalza elude la mirada exclusivista sobre su propia organizacin sectarismo sumamente comn en las historiografas oficiales de la izquierda tradicional, socialista, comunista, maosta o trotskista, incluso tambin compartido por los peronistas y otros nacionalistas para proponer en cambio un ngulo macro donde no slo la guerrilla tupamara ocupa el centro de la escena sino que tambin el Frente Amplio y toda la izquierda uruguaya se convierte en protagonista de su libro. En ese plano Zabalza recorre cada una de las inflexiones en la difcil y no siempre fcil relacin entre el Frente Amplio y los Tupamaros.

Un punto de llegada, con sujeto y con historia

El relato y la reflexin que Zabalza nos propone en Una historia que no es cuento (Orgenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros) constituye el punto de llegada de sus libros anteriores. Este autor y a haba publicado anteriormente varios volmenes: El Tejazo y otras insurrecciones; La estaca; El miedo a la democracia y Lo viejo y sabido. A esos trabajos se agregaron ms tarde s u biografa Cero a la izquierda. Una biografa de Jorge Zabalza de Federico Leicht [Montevideo, Letraee, 2007] y Ral Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario [Montevideo, Letraee, 2011] en el cual Zabalza rene y comenta los principales textos e intervenciones polticas materiales muchas veces desconocidos o inhallables del principal idelogo de la insurgencia.

Una historia que no es cuento es la coronacin sinttica de esa prologada reflexin poltica.

A diferencia de aquella literatura pedaggica inspirada en el estructuralismo de Louis Althusser y Marta Harnecker, tan difundidos en los cursos de formacin de la militancia de izquierda de nuestro continente, el marxismo del Tambero es un marxismo con sujeto y con historia, que sustenta cada una de sus formulaciones polticas en el anlisis histrico de la lucha de clases tal como se dio en la situacin especfica de Uruguay y tal como se da en el conjunto de pases de Nuestra Amrica.

Dejando a un costado aquellos viejos modelos esquemticos del marxismo estructuralista, cargados de metafsica y formulaciones vagas y genricas, la reconstruccin de Zabalza tambin marca el terreno crtico frente a las nuevas modas y los ltimos gritos de la academia neoyorkina (multiculturalismo) o parisina (posmodernismo), igualmente difundidos en nuestras latitudes. Incluso cuando en el libro de Zabalza aparece mencionado el concepto de multitud (tan bastardeado por Toni Negri y sus discpulos sumisos y aplaudidores), Zabalza se cuida muy bien de escupir o insultar contra las organizaciones revolucionarias, de las que nunca reniega ni se arrepiente y a las que contina reivindicando y caracterizando como necesarias.

Balance histrico del Uruguay

Para presentar sus conclusiones Zabalza se toma el trabajo previo de recorrer la historia de Uruguay y ensayar una suerte de balance a partir de contar la historia desde abajo, desde la lucha popular y no como producto de la bondad o maldad de los importantes polticos.

En esa tarea, identifica grandes periodos histricos, cuya instancia de inflexin est dada por la crisis de legitimacin de las clases dominantes y la irrupcin de la violencia poltica en la rebelda popular.

Analizando el Uruguay de Jos Batlle y Ordoez [1856-1929], caracterizado como el pas de los amortiguadores y su doctrina de la supuesta excepcionalidad del pas oriental frente al resto de Amrica latina, Zabalza nos invita a mirar y pensar las reformas burguesas y el populismo desde abajo, desde las luchas sociales, entendiendo sus polticas sociales como concesiones de la clase dominante a la lucha popular.

Segn sus propias palabras, en su balance Zabalza afirma: (a) Si bien la figura de Jos Artigas domin el escenario poltico del siglo XIX, desde los aos iniciales del siglo XX fue don Jos Batlle y Ordez quien impuso su perfil ideolgico y poltico a la historia del Uruguay; (b) El batllismo fue el salvador de la patria burguesa y (c) mientras los Batlle apostaron a crear condiciones en que no hicieran necesarias las rebeliones sociales, en los 60 la clase dominante te jug a la represin y el terrorismo de Estado.

En su ptica, la inflexin histrica y el fin de la Suiza de Amrica se produce entre la crisis econmica de 1955 y sobre todo el 14 de agosto de 1968 cuando muere asesinado de un balazo el estudiante universitario Liber Arce. Hecho que golpea la conciencia popular a fondo, poniendo tambin en crisis la ilusin en la inviolabilidad de la legalidad parlamentaria-republicana.

Hasta ese momento, todos, pero absolutamente todos en Uruguay adoptaban como paradigma indiscutido de las formas de hacer poltica (reaccionaria o progresista) la repblica parlamentaria. Todos menos Ral Sendic. Zabalza reproduce un artculo del futuro fundador del MLN-Tupamaros publicado en febrero de 1958 en el peridico El Sol donde Sendic seala: la democracia de nuestro pas, como la democracia burguesa en todos lados, no resiste la prueba de fuego de la lucha de clases. Ms adelante cita otro artculo de Sendic, de 1963, sintomticamente titulado Un revlver o la constitucin?.

Esforzndose por desplazar la explicacin de la emergencia de la lucha armada en Uruguay del fondo oscuro y lgubre marcado por una supuesta irracionalidad mesinica y delirante, Zabalza reconstruye el debate ideolgico en el seno del cual se debati a nivel popular dicha estrategia de lucha. All estudia la polmica entre tres peridicos que hicieron poca y marcaron tendencia: El Popular del PCU que propona avanzar mediante reformas legales; Marcha, de Anbal Quijano y poca (fundada por cinco organizaciones: PS, MRO, MIR, MAPU y los anarquistas) que promova la lucha armada.

Luchas sociales y clandestinidad

En la reconstruccin de Zabalza los Tupamaros nacen y emergen de la lucha social, como parte integrante del horizonte que amalgamaba la organizacin clasista y combativa del sindicato UTAA de los trabajadores caeros los peludos en la jerga uruguayay la lucha de los barrios proletarios de El cerro y La Teja, en Montevideo, la capital de Uruguay. La insurgencia es producto de esa doble lucha, rural-urbana, atravesada por los trabajadores del campo y la ciudad.

Desde su perspectiva polmica y crtica ya desde el perodo fundacional del MLN-T se podan vislumbrar las diversas tendencias que lo atravesaron y lo marcaron hasta el da de hoy (enero, 2012).

En esa reconstruccin histrica, poltica e ideolgica, Zabalza identifica dos derrotas igualmente trgicas sufridas por los insurgentes. Una, la primera, de carcter poltico-militar, producida en 1972. La otra, ms perdurable y profunda, de tipo ideolgica, sera la ms actual, en la cual los tupamaros al menos sus principales cabezas pblicas habran sido cooptados por el poder, el orden establecido, el statu quo.

El MLN-T, Cuba y el Che Guevara

Nada o casi nada queda al margen del balance ensayado por Zabalza en este apretado y sinttico libro.

Por ejemplo, el autor se anima a reexaminar la influencia de la Revolucin Cubana y la participacin de los uruguayos en la OLAS (Organizacin latinoamericana de Solidaridad, reunida en La Habana en agosto de 1967), el vnculo difcil y la disputa entre las estrategias del PC uruguayo y el MLN Tupamaro.

Y all Zabalza destaca la originalidad y la hereja de los Tupamaros, incluso frente a Cuba hasta el lmite de dialogar crticamente con el mismo Guevara quien en alguno de sus escritos otorgaba cierta credibilidad a la tesis de la supuesta excepcionalidad del Uruguay batllista. Desoyendo hasta al mismo Che Guevara, los embriones tupamaros comenzaron a preparar la lucha clandestina y armada desde 1961.

No hubo entonces aplicacin mecnica de ningn esquema extranjero, al contrario. Los tupamaros en este punto desoyeron los consejos cubanos y pensaron la insurgencia de acuerdo a su propia realidad. Por eso Zabalza afirma que: Para que el mensaje fuera recibido por sus destinatarios, el empleo de la violencia guerrillera debi adecuarse a la cultura poltica del Uruguay Batllista. Los problemas estratgicos del naciente MLN-T fueron marcados por el dilema de una insurgencia bajo democracia burguesa.

Una triple polmica

En su balance el libro no apunta a presentar un mero racconto lineal de hechos histricos (cronologa de acciones y crecimiento del MLN-T hasta su derrota). La genealoga que nos propone Zabalza apunta a mostrar la construccin de una fuerza social y el desarrollo de la conciencia a partir de la insurgencia y la rebelda popular.

En esa reflexin estratgica, Zabalza despliega una triple polmica.

En primer lugar, discute los presupuestos de la izquierda tradicional (hoy adoptados como dogma indiscutido por todo el Frente Amplio), cuyo principal terico fue el intelectual Rodney Arismendi ([1913-1989], secretario general del PC uruguayo). Arismendi elabor en Uruguay la estrategia de avanzar en democracia, frmula de compromiso entre Mosc y La Habana, formulada en su libro Lenin, la revolucin y Amrica Latina (1970), teorizada y reelaborada a su vez en Argentina por Hctor Pablo Agosti [1911-1984] con sus elucubraciones sobre una supuesta democracia renovada.

Qu era la democracia avanzada de Arismendi? En opinin de Zabalza dicha estrategia expresaba un punto de vista progresista funcional al pas de los amortiguadores, es decir, al Uruguay del predominio de las formas de dominacin capitalista republicana.

Los tupamaros polemizaron con dicha concepcin, disputando no slo en el terreno poltico sino incluso en el campo sindical, enfrentando con la tendencia clasista y combativa a la lnea tradicional del Partido Comunista.

En segundo lugar, Zabalza somete a discusin a la corriente del nacional-populismo de Jorge Abelardo Ramos [1921-1994] y Vivian Tras [1922-1980], junto con Arturo Jauretche [1901-1974] y Ral Scalabrini Ortiz [1898-1959], tericos de la colaboracin con el ejrcito y apologistas de la burguesa nacional. La sombra ideolgica de todos estos autores est presente, segn Zabalza, en el Documento N5 del MLN- Tupamaros, elaborado en 1971, fuente y antecedentes de muchsimos errores y desviaciones posteriores (hasta el da de hoy). All se encuentra el germen ideolgico de los bochornosos intentos de colaboracin con las Fuerzas Armadas de algunos dirigentes tupamaros prisioneros bajo la dictadura as como tambin una de las claves de explicacin del proceso de negociacin y conversaciones de la guerrilla con los militares genocidas entre el 26 de junio de 1972 y el 26 de agosto del mismo ao (ste es sin duda uno de los puntos ms lgidos, rspidos y controvertidos de todo el libro).

Frente a estos autores tan admirados por otros dirigentes tupamaros Zabalza se esfuerza y logra ser contundente al sealar que: El olfato ideolgico de Ral Sendic no lo engaaba nunca, prefera tener en su cabecera el Tratado de Economa Marxista de Ernest Mandel.

Quizs por eso, en su anterior libro Ral Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario Zabalza recuerda la solidaridad concreta y explcita de Sendic con los guerrilleros argentinos del Movimiento Todos por la Patria (MTP, una de las derivaciones del PRT-ERP argentino) que atacaron el cuartel militar de La Tablada en 1989. Cuando otros preferan mirar para el costado o amigarse con los militares, al salir de la prisin el viejo Sendic segua identificando a las Fuerzas Armadas (no slo a las de Uruguay sino a las de Argentina y Amrica Latina) como una de las instituciones claves del aparato de estado burgus.

En tercer y ltimo lugar, Zabalza polemiza y formula un debate interno dentro de la insurgencia tupamara. En ese rubro cuestiona los relatos oficiales (principalmente de Eleuterio Fernndez Huidobro, pero no slo de l) sobre el MLN-T. A lo que agrega una mirada crtica sobre el aparatismo y al militarismo presentes en la estrategia originaria de los Tupamaros.

De estas ltimas dos polmicas al interior de Tupamaros, una es ms coyuntural y tiene que ver con la deriva actual del gobierno de Pepe Mujica y el modo en que ste se legitima con la lucha del pasado. La otra es ms estratgica y est vinculada en gran medida a las concepciones polticas originarias de los Tupamaros.

En este ltimo caso, Zabalza apunta a sealar el dficit de haber concebido la toma de Montevideo nicamente a travs de un aparato militar y no a partir de la combinacin de todas las formas de lucha, desde la guerrilla hasta la insurreccin popular armada.

Rosa Luxemburg, Sendic y Lenin tomando mate y discutiendo el poder en Uruguay

Al recorrer las acciones histricas que caracterizaron al MLN-T Zabalza incursiona en la teora del doble poder, amalgamando a Rosa Luxemburg y Lenin a partir de la experiencia histrica del guevarismo uruguayo en el seno del cual Zabalza diferencia la concepcin del doble poder basado en un aparato de masas armado (del cual la guerrilla es expresin) de aquella otra donde slo se reduca el doble poder a un aparato militar.

En este punto Zabalza cuestiona uno de los ncleos duros del pensamiento tupamaro histrico, focalizando su mirada crtica en la insurreccin concebida como una operacin tcnica de aparato militar equivalente a tomar Montevideo por asalto, en lugar de entenderla como la expresin de la conciencia y del poder del pueblo armado en un territorio, tal como histricamente se dio en el tejazo (dentro de Uruguay), en el cordobazo (en Argentina) y en la Intifada (en los territorios de Palestina ocupados por Israel).

Zabalza no deja lugar a dudas. No se arrepiente ni es un renegado o un converso. Sigue pensando que haba que apostar por la toma de Montevideo pero no como producto de una tcnica militar de un grupo sino como resultado de 100 tejazos.

A la hora de identificar el ncleo del error estratgico que este libro se esfuerza por pensar y discutir Zabalza sostiene que resulta errneo intentar privilegiar la estructura o aparato (entendido como partido, movimiento u organizacin poltico-militar) en lugar de apostar por el pueblo armado y organizado junto a las armas organizadas. Ni pura espontaneidad ni pura organizacin poltico-militar, sino la conjuncin, articulacin y simultaneidad de ambas.

Multitudes insurrectas y grandes masas en movimiento pero con organizacin poltico militar Esa es la apuesta poltica y terica de Zabalza en este libro. Una mirada luxemburguista y leninista al calor de la tradicin de Ral Sendic y la experiencia rebelde concreta de Uruguay.

Dentro de esa reflexin estratgica se inscribe y resulta fundamental el captulo Justicia popular y doble poder donde Zabalza le otorga contenido concreto al poder popular, esa expresin tan bastardeada y manipulada que hoy en da se utiliza sobre todo en la literatura posmoderna y autonomista como comodn difuso, vago e indeterminado, sencillamente para no decir nada y eludir los problemas de fondo.

A diferencia de esa literatura posmoderna, frvola, superficial y polticamente correcta, que posa de radical abanicando un florido repertorio de neologismos acadmicos para terminar en la prctica legitimando los reformismos institucionales ms mundanos, timoratos y pusilnimes, Zabalza analiza el proceso de construccin de poder popular en Uruguay explayndose sobre el proceso histrico que llev la violencia a los barrios de la burguesa. Porque en nuestros tiempos resulta muy elegante y hasta exquisito hablar del PODER con maysculas y en abstracto (sobre todo si se citan un par de autores franceses o italianos a la moda) pero siempre bajo la condicin muda y escondida de no molestar ni incomodar a nadie.

Desde una actitud diametralmente opuesta Zabalza recuerda la estrategia tupamara de hacer sentir a las clases dominantes que ellas tambin podan recibir en carne propia y en sus propios territorios los embates de la lucha de clases y el ejercicio de la fuerza material en manos del pueblo organizado. Sendic nunca reneg de la violencia de abajo como una respuesta contra la violencia de arriba, de la violencia popular contra la violencia de las clases dominantes, de la violencia revolucionaria contra el terrorismo de estado.

Tal vez por eso, en una convencin del MLN-T de 1987, Ral Sendic plante pblicamente como recuerda el periodista Carlos Fazio que el mtodo guerrillero segua siendo vlido en la lucha por la liberacin de los pueblos latinoamericanos: Que ahora no lo usemos aqu, dijo Sendic, no quiere decir que no sea vlido en otro avance del fascismo.

Pero adems de recordar el lado poco simptico y polticamente incorrecto de la confrontacin en el Uruguay, Zabalza tambin recrea los mltiples lazos y expresiones de poder popular en los que se bas y a los que alent la insurgencia tupamara: desde la red fbrica-barrio en las poblaciones del Cerro y La Teja hasta los hospitales populares pasando por los comits de apoyo (CAT) al MLN-T hasta la constitucin de los comits de base del Frente Amplio, que en gran medida fueron durante un tiempo autnomos de las grandes superestructuras partidarias electorales. En sntesis, Zabalza sostiene que los movimientos de base constituyeron durante mucho tiempo territorios de disputa entre la estrategia del frente electoral y la de la guerrilla tupamara. Disputa tensionada que tambin abarc el plano sindical en la Convencin Nacional de Trabajadores (CNT) y el debate entre los dirigentes sindicales Mario Acosta (PC) y Hctor Rodrguez (Tendencia clasista y combativa).

Pensando en las futuras insurgencias

A diferencia de algunos sobrevivientes de los aos 70 que hoy apelan a sus medallas y honores del pasado para LEGITIMAR un presente gris y mediocre, Zabalza no se resigna ni se entrega. Rememora, recuerda, relata y cuenta, pero no para hundir, enlodar, delatar, pedir perdn y sentenciar con el dedo ese no es el camino. Al contrario.

Lo ms sugerente del libro reside en que los anlisis crticos de Zabalza eluden el arrepentimiento de los quebrados y los conversos y la frivolidad acadmica de los posmodernos y sus derivados autonomistas. Lo que Zabalza reclama, en el anlisis histrico de la estrategia de la insurgencia de los Tupamaros (en la cual se jug el pellejo y la vida), apunta a la creacin de poder popular desde abajo, organizado y dispuesto a la confrontacin con el capitalismo y la burguesa.

Este libro expresa y condensa la mirada aguda de un experimentado militante revolucionario que analiza los tiempos pretritos para transmitir a las nuevas generaciones un balance estratgico y as alentar nuevas insurgencias. La clave de este libro no est en el pasado, aunque de eso se trata, sino en el futuro, en las nuevas rebeliones que vendrn en el pas de Artigas, los Tupamaros y Ral Sendic. Le guste a quien le guste.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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