Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2012

El islam poltico y el problema palestino

Alberto Piris
La Repblica de las ideas


Tras las discretas y eficaces maniobras diplomticas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en el pasado otoo, que la llevaron a ser aceptada como miembro de pleno derecho de la UNESCO ante la oposicin de EE.UU. y como un paso ms en su aspiracin a convertirse en Estado soberano, el pasado martes se inici en Amn una ronda de conversaciones israelo-palestinas, tras ms de un ao sin contactos entre ambas partes.

Conviene aclarar que el adjetivo ambas no es correcto en este caso, pues en l confluyen directamente los intereses de tres partes. En las reuniones iniciales de esta ronda participan Al Fatah (que gobierna la ANP) y el Gobierno israel, bajo el patrocinio del rey Abdul II de Jordania, apoyado por EE.UU. y la Unin Europea. Mientras tanto, el tercer elemento en discordia, el primer ministro de Gaza (gobernada por Hams), prefiri viajar a Turqua y expresar su inters y solidaridad con el movimiento poltico transnacional que se ha venido en llamar la primavera rabe.

Este es el factor de ms difcil valoracin en el momento actual, porque podra modificar y reavivar un problema en punto muerto, al que no se ve salida a corto plazo. Si estas conversaciones intentan satisfacer a la opinin internacional, haciendo creer a los Gobiernos de las potencias occidentales y regionales que las partes se esfuerzan en lograr un acuerdo, es evidente que muy poco ha cambiado. Mientras los palestinos exigen el fin de la expansin de los asentamientos israeles en los territorios ocupados y el reconocimiento de las fronteras de 1967, como base para iniciar cualquier negociacin, Israel se empea en negociar sin condiciones previas y se aprovecha del prolongado estancamiento para desmenuzar el territorio palestino hasta que cualquier idea de soberana estatal sea irrealizable.

En este punto es donde puede incidir la revolucin rabe que se ha extendido desde Tnez hasta Siria y cuya evolucin presenta numerosas incertidumbres. Algunos analistas, tanto rabes como judos, coinciden en la idea de que los contactos ahora reanudados obedecen a que las partes implicadas se sienten afectadas por el crecimiento del islamismo en su aspecto ms preocupante: el auge del islam poltico. Este fenmeno podra alterar considerablemente el esquema de las fuerzas actuantes en la regin, y obligar a palestinos, israeles y jordanos a adoptar nuevas posturas en relacin con sus vecinos.

El aparente equilibrio en el que se basa la poltica israel de dar largas al asunto y esperar a que el continuo hostigamiento del pueblo palestino y la fragmentacin territorial vayan haciendo aicos las esperanzas palestinas de una estatalidad viable ha sufrido un duro revs durante 2011. Por otro lado, desaparecido Mubarak, que fue el apoyo del gobierno palestino, la ANP busca acercarse a Jordania y trata de encontrar en el rey Abdul al amigo leal que sustituya al depuesto dictador. Esto solo puede acarrearle desprestigio ante las masas rabes levantadas contra los tiranos que gozaban del apoyo material y moral de EE.UU. y Occidente. No parece una buena carta de presentacin en el complejo panorama poltico del Medio Oriente.

Cmo va a actuar el islam poltico en los distintos Estados donde triunfa? Esta es la parte principal de la incgnita. Para algunos polticos rabes, Hams evolucionar, del mismo modo que los Hermanos Musulmanes, hacia posturas de realismo prctico que le hagan fcil el acceso al poder, le aporten el beneplcito de los pases occidentales y el apoyo de las masas populares. No es fcil atender a la vez a estos tres aspectos, desde el momento en que en la misma Palestina el mero hecho de asistir a estas conversaciones es considerado por gran parte de la poblacin como una cesin ante el aplastante poder israel y sus efectos ms evidentes: la expansin de los asentamientos y las continuas dificultades que la ocupacin acarrea para la vida cotidiana de los palestinos.

Durante las antes citadas gestiones de la ANP en Naciones Unidas, el presidente palestino puso como fecha lmite el ltimo da de enero para reanudar su ofensiva diplomtica hacia la creacin formal del Estado Palestino, si antes no se alcanzaba un acuerdo satisfactorio. Las probabilidades de lograrlo parecen hoy mnimas. El Gobierno israel tiene poco margen de maniobra, pues en l dominan los que no aceptan la idea de un Estado palestino y favorecen la ampliacin de los asentamientos para hacerlo imposible. Su ministro de Defensa anunci ante el Parlamento el peligro que supondra un Sina convertido en nido de terroristas y que, de ser derrocado el presidente sirio, lo mismo ocurrira en los altos del Goln, mostrando una tenaza terrorista que pondra en peligro la seguridad de Israel, y generando as una sensacin de urgencia que hace muy difcil cualquier arreglo pacfico por va diplomtica.

Graves son, pues, los problemas que se entrecruzan en esa crtica regin comprendida entre el Mediterrneo y el mar Arbigo, cuna secular de enfrentamientos, y no conviene descuidarlos por mucho que otras cuestiones urgentes y ms inmediatas atraigan estos das nuestra atencin.

Fuente: http://www.republica.com/2012/01/05/el-islam-politico-y-el-problema-palestino_434355/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter