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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2012

Hungra
El laboratorio de Frankenstein

Giulietto Chiesa
Megachip

Traducido por Gorka Larrabeiti


El 2 de enero de 2012 unos 100.000 hngaros salieron a las calles para protestar contra la nueva Constitucin que entraba en vigor ese mismo da.

Igual que los Chicos de la Via Paal (1) entablaron una batalla ya perdida cuyos efectos se sentirn dramticamente en los prximos meses.

Hungra es una de las avanzadillas experimentales donde la crisis europea est alcanzando el rojo vivo y cuyos desarrollo y resultado no es posible imaginar por el momento.

Un parlamento en manos del primer ministro Viktor Orbn y de su partido ha cambiado radicalmente, valindose de una abrumadora mayora, la ley fundamental del Estado Hngaro. La nueva Constitucin aumenta el control gubernamental sobre el Tribunal Constitucional, culpable de haberse opuesto al control casi total sobre los medios de comunicacin que pretenda la ley de medios del gobierno . Pero este es slo uno de los pasajes ms inquietantes del cambio que ha emprendido Orbn. El otro consiste en la introduccin de Dios en el sistema jurdico hngaro, cuyas leyes, de alguna manera, tendrn carcter divino por decisin parlamentaria.

El 23 de diciembre de 2011, mediante otro golpe, la mayora parlamentaria aprob una nueva ley electoral que reduce el nmero de diputados, modifica los distritos electorales, aumenta el nmero de firmas que debe reunir cada candidato, permite por primera vez el derecho al voto a los hngaros que viven en el extranjero: un conjunto de medidas (algunas de las cuales conocen bien los italianos, que las han probado en su propia carne) que garantizarn la victoria al partido de Viktor Orbn, Fidesz. Resulta que ya se haban aprobado otras medidas en relacin con este "cambio de marcha" autoritario: desde hoy los miembros del antiguo Partido Comunista Hngaro (muchos de los cuales forman ahora parte del Partido Socialista) podrn ser perseguidos retroactivamente por "crmenes comunistas" cometidos antes de 1989, ao de la cada del famoso Muro. Adems, para mayor alegra del partido de extrema derecha Jobbik, tambin aliado de Orbn, se modifica el estatuto de los hngaros en el extranjero, poniendo en tela de juicio nada menos que el Tratado de Trianon firmado tras la Primera Guerra Mundial, mediante el cual Hungra se vio privada de casi dos tercios de su antiguo territorio como castigo por haber participado en la guerra del lado de las potencias centrales. Esto significar en poco tiempo un empeoramiento de las relaciones entre la Hungra de Orbn y los pases vecinos, donde quedaron, sin encontrar jams la paz, minoras hngaras significativas. Sobre todo en Rumania y Serbia.

Hasta el momento se trata de un rebrote de nacionalismo y pulsiones xenfobas, revanchistas, antilibertarias, antidemocrticas. Pero Orbn es algo ms complejo. Su mayora tambin ha aprobado una nueva ley que requiere una mayora de dos tercios para modificar el sistema tributario vigente. Dicha medida ha de entenderse como un desafo para la Unin Europea y su Banco Central, ya que le da al parlamento el poder de limitar la legislacin europea e incluso de evitar su aplicacin en el territorio de Hungra. Como confirmacin de todo ello, Orbn ha aprobado el nuevo estatuto del Banco Nacional de Hungra, que reduce drsticamente su independencia, dejando el banco bajo el control directo del gobierno.

Tras este doble gancho de boxeo de Budapest ha llegado la venganza de las potencias europeas.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, que mantenan negociaciones con Hungra sin xito desde hace meses, las han roto de modo abrupto. Estamos ante una guerra abierta entre la Unin Europea y Hungra, que es Estado miembro a todos los efectos. Est bastante claro que la delegacin de la Unin Europea y el Fondo Monetario Internacional han llevado a cabo una orden, cuyo objetivo es crear las condiciones para forzar la renuncia de Viktor Orbn. La ofensiva se ha desencadenado de manera coordinada centrndose en las medidas antidemocrticas introducidas por Orbn. As lo han dado a entender la Comisaria europea de Derechos Humanos, Viviane Reding; el Parlamento Europeo en una resolucin de condena al rumbo autoritario del gobierno hngaro, incompatible con los principios de la Unin; una posicin similar adoptada por el Consejo de Europa; otra de la Organizacin para la Seguridad y la Cooperacin en Europa, y un pronunciamiento de la Comisin de Venecia, que se ocupa de los medios de comunicacin.

Tambin puntuales han llegado desde el otro lado del Ocano las reprimendas del Departamento de Estado de EE.UU. y del Secretario General de la ONU. De modo que Viktor Orbn ha sido proclamado urbi et orbi peor enemigo, incluso peor que Silvio Berlusconi, aun sin bunga bunga.

El ultimtum del FMI marca hasta el momento el punto culminante. Luego intervendrn las agencias de crdito, el mercado, para castigar a los hngaros que han conducido al enemigo hasta el poder. Las imponentes manifestaciones masivas, tambin sin precedentes desde el fin del rgimen socialista, indican el comienzo de una revuelta interna, que podra conjugarse con la presin desde el exterior.

Nos hallamos, pues, ante una prueba indita. Hungra est a punto de convertirse en un laboratorio experimental donde se produce una compuesto qumico explosivo.

Una de las posibles salidas es un tercer golpe de Estado legal, despus de los que han llevado al poder en Grecia a Lucas Papademos, y a Mario Monti en Italia. Se tratara de ver si, en este caso, encuentran un hombre de Goldman Sachs para Hungra. Acaso puedan pedir consejo a George Soros, que es de por ah.

Pero no est claro que la cosa acabe as. Por lo menos no de inmediato. La mezcla es difcil de manejar para todo el mundo: una intervencin desde el exterior a favor de la "democracia bancaria" europea, contra el rgimen autoritario, nacionalista, reaccionario de Orbn (que, sin embargo, representa al mismo tiempo, la soberana nacional, monetaria, de la Hungra de hoy y la mayora parlamentaria expresada por la poblacin), o bien la victoria de la autarqua nacional, la salida de la UE (y de Europa tout court), una poltica independiente del forint, la reapertura del litigio que sucedi al Tratado de Trianon, la reapertura de la caja de Pandora de las minoras magiares que han vivido fuera del territorio de la Repblica de Hungra.

En otras palabras, o dominio tecnocrtico europeo o dominio reaccionario interno. Esto es lo que le espera a Hungra. No el "pueblo" de Hungra que, en la actualidad, est claramente a favor, con mayora absoluta, de la segunda hiptesis. La opinin pblica democrtica (dividida en diferentes corrientes, incluidas las que cuenta con distintos apoyos de Bruselas y los EE.UU.), representada por los 100 000 que se reunieron alrededor de la Casa de la pera, tendr que elegir entre estos dos males.

Sin embargo, el pueblo hngaro no ha delegado en nadie (excepto en sus elegidos) para decidir en su nombre el ordenamiento del pas. As pues, "construir una democracia occidental europea" en contra de la mayora de la gente podra ser una decisin (sin duda externa, sin duda semejante a un golpe de Estado) exactamente especular a la que impusieron los soviticos despus de su victoria en la Segunda Guerra Mundial. Sabemos cmo termin todo en 1989. No hubo sangre en las calles de Budapest porque el rgimen se rindi. Estas dos variantes que se anuncian, una contra la otra, no parecen muy dispuestas a entregar el botn sin luchar.

Giulietto Chiesa es un periodista y poltico italiano. Fue corresponsal en Mosc para L'Unit y posteriormente para La Stampa. Colabora con varias publicaciones rusas y con el canal Russia Today. Fundador del sitio Megachip. Ha sido eurodiputado.

Notas:

1. Ttulo de un clsico de la literatura juvenil escrito por Ferenc Molnr en que se relatan las aventuras, los "combates" de dos grupos de nios en la Hungra de principios del S. XX.


Fuente: http://www.megachip.info/tematiche/beni-comuni/7466-ungheria-il-laboratorio-di-frankenstein.html


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