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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2012

Fallece el luchador anti-franquista Jess Pueyo
Un pas que deja morir en silencio las voces ms hermosas

Emilio Silva
Rebelin

El pasado da 4 de enero falleci Jess Pueyo, un hombre de Uncastillo al que la represin franquista hizo desaparecer siete familiares directos, entre ellos su padre. Jess luchaba contra el tiempo porque iba a testificar en el juicio de Garzn del Tribunal Supremo pero no podr ser.


Jess Pueyo viva en Hendaya, en esa especie de cuneta de la historia espaola que es la inmediata frontera francesa, donde recalaron miles de perseguidos por el horror franquista. Desde all luchaba por la memoria, por la justicia, por conocer el paradero de los siete familiares directos que le asesinaron los salvadores de Espaa, por difundir la dimensin que tuvo la represin en su pueblo, Uncastillo.

Con catorce aos vio alejarse a su padre subido a un camin conducido por esa Espaa que llevaba siglos sublevada, huyendo de la razn, dando muerte a la inteligencia. Esa imagen estaba impresa en la memoria de Jess, forjada, incrustada por quienes quisieron seorear su violencia, por quienes dejaron vivos a algunos testigos para que propagaran el miedo que generaban sus hazaas.

Hace unos aos Jess escribi una carta al apartado de correos de la Asociacin para la Recuperacin de la Memoria Histrica. En ella introdujo un relato de su biografa y copias de las numerosas cartas que durante aos haba escrito a responsables institucionales, presidentes, ministros y otras personalidades relevantes exponindoles su caso y pidiendo ayuda. Nos llam la atencin su meticuloso envo porque nos adjuntaba fotocopias de todos los recibos con los que haba certificado los envos para explicarnos que lo haba hecho queriendo que hubiera testigos.

Desde ese primer momento Jess se convirti en un paradigma del abandono que han sufrido las vctimas de la dictadura franquista durante todos estos aos. dnde estaban entonces los abogados, polticos e intelectuales progresistas? Un pas con decenas de miles de Jesuses Pueyos viva ajeno a ellos, con su memoria aguafiestas. Cuando Jess llamaba a la puerta de la conciencia de este pas nadie la abra porque tras ella haba una fiesta de canaps y premios del Ministerio de Cultura, de hedonismo acrtico y ombliguismo de la alegra patria. Los privilegiados hijos universitarios del rgimen haban ocupado espacios en la izquierda ofrecidos al dios olvido, convirtiendo su voluntario silencio sobre la biografa familiar en el silencio de todo un pas.

Segn estudios internacionales Espaa es el segundo estado del mundo en produccin de ruido. Ruido en los bares, ruido en las tertulias, ruido en las familias; ruido institucionalizado en nuestra cultura como una forma de no pensar. Ese ruido es perfecto para el camuflaje, para el todo vale, para la coartada que miles de franquistas necesitaron en su trnsito a la democracia, borrando su pasado fascista con la ayuda incluida del hijo o la hija rebelde, que se cortaba el pelo de forma rara, visitaba los garitos de moda, formaba una banda y disfrazaba a la familia de una modernidad desvinculante del rgimen.

Mientras esa fiesta de coches, posmodernos, intelectuales progresistas dulcemente encantados con su burguesa y grandes eventos mundiales creca y creca, las cartas de Jess Pueyo, recorran las tripas de nuestra sociedad, golpeando en silencio las cimientos de un pas en el que para cientos de miles de personas no haba libertad porque ni unos se guardaron su ira ni otros pudieron guardar su miedo.

Jess ha muerto, como han muerto miles de hombres y mujeres, sin que el Estado haya reconocido su existencia, sin que la sociedad haya reparado el dao que se les hizo y eso tiene que ver con la gran extensin social de la dictadura, los miles de colaboradores y como sus hijos han gestionado esta democracia que indigna a quienes se dan cuenta de que es estrecha y a la medida de los privilegiados del rgimen que lo siguen siendo hoy.

La biografa de Jess Pueyo (que puedes descargar pinchando aqu) est repleta de una materia de la que las democracias actuales estn inmensamente necesitadas: HONESTIDAD. Si uno mira la fotografa de Aitor Fernndez que est ah arriba puede apreciar la claridad y encontrar el rostro de ese nio de Uncastillo al que le arrebataron tantas cosas. Este hombre no se dej vencer por el silencio, no renunci a denunciar, a buscar, a querer saber y dar a conocer. Lo hizo a pesar de vivir y haber muerto a tres kilmetros de un pas cuyo Estado no cumpli el deber de haberle dado respuestas, de haberle dado justicia, de haber reparado.

Miles de hombres y mujeres han muerto en silencio en las cunetas de nuestra historia. Su tragedia y su lucha son vitaminas para la democracia y quienes la valoran y la defienden tienen el deber de exhumarlos del olvido y traerlos a un pas que no deje morir en silencio las voces ms hermosas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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