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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2012

Los perversos versos de la minera
Delirios a gran escala

Alberto Acosta
Rebelin

Correa en los laberintos de la megaminera



Hemos perdido demasiado tiempo para el desarrollo, no tenemos ms ni un segundo que perder, () los que nos hacen perder tiempo tambin son esos demagogos, no a la minera, no al petrleo, nos pasamos discutiendo tonteras. Oigan en Estados Unidos, que vayan con esa tontera, en Japn, los meten al manicomio.

Presidente Rafael Correa, Macas, 10.12.2011


En Ecuador, de lo que recuerdo, no ha habido nadie que haya promocionado con tanto entusiasmo y vehemencia la minera a gran escala o megaminera, como lo hace el presidente Rafael Correa. Ni siquiera el dictador Guillermo Rodrguez Lara, el inefable general Bombita, en cuyo gobierno, hace casi 40 aos, se inici la exportacin del petrleo amaznico, fue un paladn tan contumaz del extractivismo, como lo es Correa. El actual presidente ecuatoriano, que compara al oro por extraerse con el primer barril de petrleo de la Amazona, pasar a la historia como uno de los mayores promotores del extractivismo del siglo XXI, que hermana a los gobiernos progresistas con los gobiernos neoliberales.

El presidente, para confirmar con (sus) propios ojos, presencialmente, quin miente, quin dice la verdad, sobre la minera, tuvo que caminar casi una hora por el pramo con media centena de periodistas, y con varios centenares de militares y policas, cerca de las lagunas de Quimsacocha. Luego de tan intensa y fugaz visita, el presidente comprendi a cabalidad de qu se trataba este proyecto y, en consecuencia, prontamente ratific su respaldo a la minera, pero con responsabilidad ambiental, y eso es precisamente lo que est haciendo el gobierno. [1]

Con recursos pblicos, directa o indirectamente, el gobierno promociona la megaminera de igual o mejor manera an que los representantes de las transnacionales mineras. La lista de argumentos esgrimidos por el presidente en pro de la megaminera es larga. Y crece de semana a semana. Sus sabatinas recogen datos y cifras lanzados sin orden ni concierto. Eso explicar seguramente por qu muchos de sus argumentos resultan carentes de fundamentos, pero eso s, no les faltan eptetos, descalificaciones e incluso amenazas en contra de quienes se han atrevido a destacar los riesgos de la megaminera.

El presidente no da entrevistas donde deba contestar a preguntas formuladas por periodistas expertos, tampoco formula tesis argumentadas ante la opinin pblica que puedan ser rebatidas o apoyadas. Da sermones sabatinos ante un pblico pre-preparado y los adereza con insultos. As no se hace democracia.

Analicemos algunas de las perlas presidenciales, tomando como referencia sus propias declaraciones sabatinas:

- Saben cul es el segundo pas ms desarrollado, saben cul? Australia, que tu bien sabes que es una potencia minera, y que la minera fue la que le ayud a alcanzar el desarrollo y Australia es un continente con un inmenso capital ambiental. De dnde saca los ingresos para mantener sus playas, sus praderas, etc.?, del ingreso minero. Entonces esto de que la minera destruye los pases, reduce el nivel de vida no es sostenible.[2]

No discutamos en qu lugar se encuentra Australia dentro la lista de pases ms o menos desarrollados. La primera constatacin que debera haber hecho el presidente, si algo de geografa conoce, es la enorme diferencia en tamao entre Australia y Ecuador. Por all debi haber empezado. Como l mismo afirma, Australia es un continente. Tiene ms de 7,6 millones de kilmetros cuadrados, con una poblacin de 20,6 millones de habitantes. Es por lo tanto un pas con un territorio ms de 25 veces superior al que tiene el Ecuador. La densidad poblacional es de 3 habitantes por kilmetro cuadrado. En Ecuador, por el contrario, por cada kilmetro cuadrado hay unos 57 habitantes. Esto explica por qu en nuestro pas exista ya tanta conflictividad social con la megaminera como tambin sucede en otros pases como los andinos, con mayores densidades poblacionales que Australia (con la excepcin tal vez del norte desrtico de Chile y de algunas zonas amaznicas).

Que la minera pueda haber ayudado a desarrollar Australia, puede ser cierto. Pero la minera no explica su desarrollo, ni ha sido ni es una de las fuentes principales de financiamiento de esa economa. La estructura de su aparato productivo habla por s sola. El sector de los servicios representa el 60% del PIB, la industria el 20%, mientras que la minera apenas llega al 5%. Las exportaciones de minerales de este pas no superan el 2,5 % del total.

Es interesante ampliar el horizonte. Hay investigaciones que demuestran que en muchos pases en donde la minera representa ms del 5% de las exportaciones, el crecimiento promedio del PIB per cpita en el largo plazo fue negativo. Las tasas promedio de crecimiento, en esos casos, estn inversamente asociadas con la dependencia de un pas en las exportaciones de minerales. Basta estudiar el ndice de Desarrollo Humano de pases con alta dependencia de la minera como Zambia, Sierra Leona, Papua Nueva Guinea, Bolivia, Ghana o la Repblica Democrtica del Congo, para saber que minera no equivale a desarrollo.

Un dato que podra interesar al antiguo profesor de economa, es que el desarrollo medido por el PIB resulta engaoso. El PIB no resta los daos ambientales y el agotamiento de recursos; problemas que en el continente australiano no son nada despreciables, si no que lo digan los aborgenes australianos que sufren las consecuencias de esa actividad megaminera.

- En sexto lugar est Canad, que es otra potencia minera, y es el pas con ms fuentes de agua dulce del mundo y con mayor cantidad de bosques creo o uno de los que tiene mayor cantidad de bosques. [3]

Las anteriores reflexiones sobre Australia sirven tambin para Canad, donde la contribucin de la minera a la economa es reducida. Este pas es an ms grande que el anterior: con 9,9 millones de kilmetros cuadrados es el segundo pas de mayor extensin en el mundo. Pero tiene apenas 34 millones de habitantes. La densidad poblacional, en consecuencia, es de 3,4 personas por kilmetro cuadrado.

En Canad, ms de 150 aos de explotacin minera intensiva han causado una huella socioecolgica irreparable, as como el despojo y desplazamiento sistemtico de numerosos pueblos indgenas asentados milenariamente en ese territorio. En este pas la industria minera genera actualmente hasta 60 veces ms desechos que todas las ciudades de ese pas reunidas.[4]

Adems, existen ms de 10.000 minas abandonadas, las que contaminan las aguas subterrneas y superficiales con metales txicos a niveles intolerables, permaneciendo all por decenas e incluso cientos de aos despus de haber cesado la explotacin.[5] Su reparacin exigira una inversin de entre uno y seis mil millones de dlares.[6] En el caso de muchas minas abandonadas en el norte del pas (algunas situadas en el corazn del frgil bosque boreal, cuyo equilibrio se encuentra amenazado por la actividad minera, entre otras), el Auditor General de Canad reconoci que no ser posible realizar una limpieza completa y definitiva debido a la falta de tcnicas adecuadas.[7]

Aqu cabe un dato que debera ser motivo de atencin del presidente y sus nfulas mineras. En Canad, varias empresas mineras, poco antes de concluir sus operaciones, se han declarado -oportunamente-, en bancarrota, dejando a cargo del Estado el tratamiento de millones toneladas de desechos. Adicionalmente, al recorrer la historia reciente de la minera industrial en este pas uno se da cuenta de los riesgos de catstrofes econmicas, ecolgicas y sociales que conlleva la gran minera, entre otros problemas podemos mencionar los siguientes: son incontables los pueblos mineros abandonados, as como las rupturas de diques, las fugas de productos txicos de tratamiento e incluso radiactivos, las que han ocasionado destrucciones ambientales a gran escala.

Concluyamos con las palabras de Alberto Rabilota. Canad es un pas de instituciones respetadas y respetables, con un Parlamento vibrante por el respeto de la divisin de poderes, del procedimiento legislativo y la vigencia de la oposicin, con una poltica exterior con una que otra arista de independencia, ese Canad est siendo arrasado por un gobierno que, al final de cuentas y ms all de los taparrabos usuales, retrica populista, cuestiones morales o religiosas, est sin vergenza alguna al servicio directo de intereses econmicos privados. Cules?: Los principales son las compaas petroleras que explotan el sucio petrleo bituminoso de Alberta y quieren acceder a explotar el petrleo y el gas natural en las aguas de rtico para abastecer el mercado estadounidense; las compaas mineras y de transformacin de metales que explotan yacimientos de oro, plata, cobre, cinc y dems minerales en todos los continentes, y particularmente en Amrica latina; de los intereses de grandes bancos de depsitos e inversiones canadienses...[8]

Habra sido mejor que el presidente recuerde el caso de Costa Rica, un pas de tamao y densidad de poblacin ms parecidos a Ecuador, que no tiene una suicida poltica extractivista. All se par a tiempo el proyecto de mina de oro Crucitas, es decir se prohibi la megaminera a cielo abierto. Hoy en da ese pas centroamericano sigue otro rumbo distinto al extractivismo. Y le va mejor que a Ecuador, a lo largo de los aos.

- En primer lugar (est) Noruega. Noruega es petrolero, seores, para los que dicen no al petrleo, que mala suerte tener petrleo () Noruega, pas petrolero, que con su ingreso petrolero, adems de dar salud, educacin, carreteras, puede conservar una inmensa cantidad de bosques, gran parte de territorio noruego si no su mayora est cubierto de bosques, cmo puede mantener eso? gracias al ingreso petrolero. [9]

Para apuntalar sus argumentos mineros, el presidente recurre a un ejemplo especial en el mundo petrolero. Es conocido que entre los pases petroleros no hay casos de xito en trminos de desarrollo. Noruega aparece como una excepcin. Lo que no dice el presidente, es que ese pas escandinavo, con algo ms de 4 millones de habitantes, que incorpor el petrleo en su economa casi al mismo tiempo que Ecuador, en los aos setenta del siglo pasado, en ese entonces ya era un pas desarrollado.

Sin negar el aporte que represent el petrleo, tenemos que aceptar que en este caso la extraccin de petrleo empez y se expandi cuando ya existan una economa no petrolera desarrollada, slidas instituciones econmicas y polticas, con una sociedad igualitaria, en concreto sin inequidades comparables a la de los pases petroleros o mineros del Sur global. Es decir, Noruega no se desarroll por el petrleo.

Los ingresos petroleros noruegos, adems, no provienen solamente de la explotacin petrolera en Noruega. Las compaas Statoil y PETORo AS operan en diversas partes del mundo, obteniendo cuantiosas ganacias para dicho pas.

Adems, este es otro dato que desconoce u oculta el presidente, el grueso de los ingresos petroleros, que son muchos, no van al gasto corriente o a la inversin casa adentro. Noruega estableci hace ms de dos dcadas un fondo especial[10], que est integrado en el presupuesto del Estado, en tanto herramienta que fortalece el proceso presupuestario. Este fondo, por lo dems, est construido sobre instituciones slidas y transparentes.

El fondo solo invierte en activos financieros en el exterior, procurando la diversificacin del riesgo y la maximizacin de los retornos. As se establece un marco fiscal de financiamiento de largo plazo para el manejo de los ingresos del petrleo. En el pas invierte exclusivamente los rditos de las inversiones en el exterior. El Ministerio de Finanzas noruego es el encargado de lograr el menor efecto distorsionador posible del ingreso petrolero sobre el desenvolvimiento del resto de la economa. Por eso, el Ministerio est encargado de vigilar para que los ingresos del petrleo se traspasen de acuerdo con los retornos esperados del Fondo en el largo plazo.

El dficit no petrolero debe ser igual al retorno real de largo plazo del fondo (un 4% anual). El fondo solo puede ser utilizado para financiar el dficit no petrolero. Por otra parte, las transferencias del fondo al presupuesto fiscal son definidas por el Congreso, el supervit fiscal del ao se enva al fondo, y el dficit, si lo hubiera, se cubre con recursos del fondo.

Es interesante anotar que el grueso del financiamiento del presupuesto del Estado noruego se logra con tributos y no con ingresos petroleros. En ese pas la presin fiscal alcanz el 43,6 %, en el ao 2006. En Australia, simplemente para completar la informacin, la presin fiscal fue de 30,9% y en Canad de 33,4% (En Ecuador, esta presin fiscal ha subido, acertadamente, y recin bordea el 13%). Esta presin fiscal, que refleja la relacin tributos versos PIB, expresa la realidad fiscal en esos pases. All sus presupuestos se financian sobre todo con ingresos tributarios pagados por quienes ms ganan y ms tienen, no fundamentalmente con ingresos de exportaciones mineras o petroleras.

El objetivo noruego es claro: manejar los ingresos del petrleo para sentar las bases de un incremento de la riqueza, asegurando las pensiones de las futuras generaciones para el momento en que se agoten sus reservas hidrocarburferas. En otras palabras, los ingresos petroleros no se destinan principalmente a salud, educacin, carreteras o conservacin de bosques, como afirma el presidente.

- Saben cunto va a utilizar el proyecto el agua del ro (en Quinsacocha)? Uno por ciento, porque se saca el agua y se la recicla, esa es la minera moderna.[11]

El agua es un tema crtico en las operaciones mineras, por eso es de recurrente preocupacin para el presidente. Por cierto tambin para los representantes de las empresas mineras. l y ellos coinciden en sus argumentos Por eso dicen que la minera no contaminar el agua.

El presidente se apuntala en la Ley Minera, que, segn l, obliga a las empresas a devolver el agua a sus cauces en mejores condiciones de las que estaban antes de haberlas utilizado para procesar los minerales. El artculo 79 de dicha Ley no exige tal cosa.

La Ley, en ese artculo, exige lo siguiente:

Los titulares de derechos mineros y mineros artesanales que, previa autorizacin de la autoridad nica del agua, utilicen aguas para sus trabajos y procesos, deben devolverlas al cauce original del ro o a la cuenca del lago o laguna de donde fueron tomadas, libres de contaminacin o cumpliendo los lmites permisibles establecidos en la normativa ambiental y del agua vigentes, con el fin que no se afecte a los derechos de las personas y de la naturaleza reconocidos constitucionalmente.

Una cosa es cumplir con lmites permisibles de contaminacin y otra es devolver el agua al cauce original en mejores condiciones que las tomadas para procesar los minerales. El problema es cmo se establecen los lmites permisibles, cmo se evalan sus efluentes y qu pasa si se incumplen las normas. El pas tiene una amplia experiencia de irrespetos a las normas en materia petrolera. Por lo dems, tarde o temprano, este mismo gobierno u otros gobiernos, acosados por la necesidad de ms ingresos fiscales, pueden llevar a que esta actividad sea permitida a costa de mayores impactos a las personas y la Naturaleza.

Si fuera verdad que la minera no contamina el agua, el presidente debera poder presentar ejemplos de proyectos similares de cobre u oro, en donde el agua no ha sido contaminada, se entiende proyectos en regiones con similares condiciones climticas, hidrolgicas, geolgicas y mineralgicas.

Sin embargo, la realidad es ms cruda. Resulta imposible evitar la contaminacin masiva de las aguas de superficie y subterrneas alrededor de sitios mineros. En el mundo, no existe una mina industrial que no haya implicado contaminaciones del agua por productos txicos (por ejemplo metales pesados) o mediante el fenmeno conocido como drenaje cido de mina o de roca; contaminaciones que afectan duramente, y en muchos casos de manera irreversible, a los ecosistemas circundantes a las zonas de explotacin.

El drenaje cido de mina -para informacin presidencial-, ocurre cuando las aguas de lluvia entran en contacto con minerales sulfurosos contenidos naturalmente en las rocas minadas (es decir las rocas que han sido desplazadas desde el subsuelo hacia la superficie). Mientras estos minerales se encuentren en el subsuelo, no presentan amenaza alguna, pero al sacarlas de las entraas de la tierra y exponerlas al agua y al aire, pueden convertirse en elementos mortales.

En efecto, existe un alto riesgo de que las reacciones qumicas producidas por el contacto entre la lluvia y la roca excavada provoquen una acidificacin inusual de las aguas que corren sobre estas rocas. Las aguas cidas fluyen a los ros y corrientes subterrneas, acidificndolas. Esta acidificacin puede ser catastrfica para la fauna y la flora acuticas. Pero eso no es todo, este drenaje cido de roca acelera a su vez la disolucin en las aguas de los metales pesados extrados del subsuelo (como el arsnico, plomo, cadmio, mercurio) en general presentes en cantidad no desdeables en las rocas removidas por la actividad minera. Estos tipos de contaminacin son particularmente devastadores para el agua y pueden destruir los ecosistemas acuticos durante cientos, e incluso miles de aos.

La legislacin de Wisconsin, en Estados Unidos, ha tomado la decisin de exigir -como condicin de entrega de un permiso minero- la verificacin de que una o ms operaciones mineras se hayan ejecutado en total cumplimiento con las leyes ambientales pertinentes y que estas operaciones no causen ninguna contaminacin ambiental importante, de conformidad con un informe financiado por las ms grandes empresas mineras del planeta. All tambin se dice que se ha estudiado a ms de 50 minas en un esfuerzo por encontrar un recinto en el que se pueda demostrar que cumple con estas condiciones; todas han sido rechazadas. Por ende, no se han otorgado licencias para la explotacin minera y, por cierto, no se ha acabado la civilizacin, como amenaza el presidente.[12]

En sntesis, la actividad minera, acompaada de grandes obras de infraestructura, provoca contaminacin de diversa naturaleza en el agua, los suelos y el aire, agudizando la deforestacin y marcando profundamente el paisaje. Adicionalmente, la contaminacin con metales pesados y drenaje cido de mina ha afectado duramente a los ecosistemas circundantes a las zonas de explotacin.

Cabe sealar que los grandes yacimientos identificados en el Ecuador estn particularmente expuestos al riesgo de drenaje cido de roca, puesto que son en su mayora depsitos altamente sulfurosos. Por lo tanto, las contaminaciones del agua sern mucho ms graves en reas geogrficas caracterizadas por altas precipitaciones y normalmente ricas en biodiversidad, como es el caso de las cordilleras del Cndor o la del Tosan, en donde se encuentran los mayores proyectos mineros del pas: Mirador, Fruta del Norte y Panantza-San Carlos y Junn. Tambin son particularmente sensibles las reas de pramo, zonas de formacin de las fuentes de agua del pas, como sucede en Quimsacocha. Recurdese que el 12,5% de las zonas de pramo del pas ya est concesionado.

En cuanto al reciclaje del agua, si bien es cierto que las instalaciones mineras modernas cuentan con circuitos de recirculacin, no dejan de consumir enormes cantidades del lquido vital, y generan grandes cantidades de desechos que representan una fuente permanente de contaminacin del agua.

A modo de advertencia tengamos presente que para obtener una tonelada de cobre, se genera entre 300 y 600 toneladas de desechos, muchos de ellos txicos y contaminantes, demandando entre 30 y 500 mil litros de agua, dependiendo del yacimiento. En el caso del oro, las proporciones son por igual aberrantes: para producir una onza de oro, se genera entre 20 y 60 toneladas de desechos y se consume un promedio de 20 a 25 mil litros de agua. Lquido vital que, luego de ser empleado en la minera, queda contaminado, por ms que diga lo contrario el presidente.

Recordemos que la gran mayora del territorio ecuatoriano no cuenta con series de datos hidrometeorolgicos suficientemente extensas y confiables para disear adecuadamente las minas (es decir con la garanta que los riesgos de contaminacin del agua y de perturbacin de los ecosistemas sean mnimos y controlados). Por ejemplo, para sustentar de manera aceptable la afirmacin segn la cual solamente el 1% de las fuentes de agua ser usado por la minera Iamgold en Quimsacocha, el presidente tendra que presentar aforos de caudales, datos pluviogrficos y de niveles de acuferos confiables del sitio, medidos durante al menos tres dcadas. Hasta la fecha, no se han visto dichos datos, por lo que no se puede hacer, tcnicamente, estos tipos de afirmaciones, y tampoco se puede llevar a cabo estudios de impactos ambientales con el rigor cientfica deseado.

- En Azuay hay un importante proyecto minero () empezaron a correr el rumor de que iba a afectar el agua de Cuenca, primero eso es inconstitucional, segundo creo que hasta nuestros enemigos reconocen que no somos tan tontos. No, ustedes creen que un poltico va a arriesgar todo un proyecto poltico contaminando las aguas de una ciudad como Cuenca, puro cuento () no hay absolutamente nada ah, tal vez el error es que se le llam al proyecto minero Quimsacocha. [13]

En el pramo de Quimsacocha, en donde la empresa Iamgold prev construir una mina subterrnea, se estima que cada da se movern 3.000 toneladas de material; un volumen equivalente a 15 veces el de la recoleccin diaria de basura de la Ciudad de Cuenca; cerca de 9 millones de toneladas en 8 aos (3.000x365x8 = 8.760.000 millones), para extraer un volumen estimado de 1,5 millones de onzas de oro. Si bien es cierto que la minera subterrnea no implica una desfiguracin tan grande del paisaje como la minera a cielo abierto, al remover grandes cantidades de roca desde el subsuelo y tratarlas para separar el oro de otros minerales presentes en la roca, provocar inevitablemente impactos nocivos sobre el ambiente y, por supuesto, sobre el agua.

Se puede concluir que es altamente probable que ros y acuferos sean contaminados si se explota el yacimiento de oro en Quimsacocha. El agua no viene exclusivamente de las lagunas, como afirma el presidente. Lo que cuenta es el acufero que abarca las lagunas y todo el pramo. La zona del proyecto minero se encuentra precisamente en una de las principales fuentes de agua de la ciudad de Cuenca y de muchas otras poblaciones aledaas, cuyos habitantes, con justa razn, protestan en contra de esta actividad.

Basta leer el Informe UAIE 0036-2009 de la Contralora General del Estado, para darles la razn. All se estableci que estas concesiones mineras afectaran la calidad y cantidad del agua en la cuenca del Ro Yanuncay, que abastece a la Planta de Tratamiento de Agua Potable SUSTAG de ETAPA, lquido vital que va a Cuenca. La zona de explotacin determinada por la empresa Iamgold como D1, se sita justo en el nacimiento de la quebrada de Quinahuaico que recoge las aguas y filtraciones que fluyen de las laderas y el subsuelo. Esta quebrada forma el ro Irquis y sus aguas dan origen a una microcuenca que abastece a la poblacin de Victoria del Portete y alimenta como afluente al ro Tarqui, uno de los cuatro ros que cruza la ciudad de Cuenca.

Sin embargo, en su visita a Quimsacocha el 25 de octubre, el presidente, para cuestionar la consulta comunitaria sobre la minera, afirm que hay estudios de las universidades que confirman que no hay afectacin. El estudio al que se refiri el presidente, es el realizado por el Programa para el Manejo del Agua y del Suelo (PROMAS), de la Universidad de Cuenca, financiado por la propia minera IAMGOLD. Este estudio, a contrapelo de la declaracin presidencial, no es de factibilidad. Felipe Cisneros, director del PROMAS, reconoce que realizaron un simple monitoreo de la cantidad y calidad del agua disponible en la cuenca hidrogrfica, y no un estudio de factibilidad. Tampoco estudiaron la calidad del aire o del suelo o la formacin del pramo. Fabin Carrasco, rector de la Universidad de Cuenca, en un comunicado pblico y en declaraciones a la prensa, seal que se mal interpretan los datos porque IAMGOLD slo pidi el monitoreo de la calidad y cantidad de agua, y que en las investigaciones y estudios realizados por PROMAS no se emiten juicios de valor respecto a la conveniencia del proyecto minero.[14]

Es obvio suponer que en estas zonas de formacin de fuentes de agua, como en Quimsacocha, los impactos sobre el agua pueden ser nocivos.

Por supuesto, las empresas mineras y los gobiernos cmplices de sus intereses, aupados por los medios que lucran de la publicidad de la minera, siempre dirn que el agua contaminada se puede tratar, que el agua terminar ms limpia despus de haber servido a la extraccin de los metales, y que los otros problemas ambientales tambin podrn ser manejados con las nuevas tecnologas. Sera muy oportuno que el presidente y los miembros de su gobierno, as como los ingenieros y tcnicos de las transnacionales mineras se comprometieran de por vida a consumir agua proveniente de las minas como lo tendrn que hacer las comunidades cercanas a la zona de influencia de dichos proyectos

Lo cierto es que los pro-mineros, en su prepotencia (y en algunos casos por falta de conocimiento), nunca reconocern que es imposible controlar totalmente el impacto y el camino que tomarn los desechos mineros. Tampoco aceptarn, como ya se dijo antes, que los efectos de la contaminacin provocada por metales pesados y el drenaje cido de roca perduran durante aos de aos, y a veces siglos, qu empresa puede garantizar el tratamiento del agua durante siglos?

La reflexin electoral del presidente se desbarata por su propia obcecacin ser que l solo se preocupa de Cuenca en tanto significativo potencial de votos y no del resto de comunidades en las provincias del Azuay o El Oro porque no representan muchos votos

- Que si no se hace el proyecto minero ya todos saben que ah hay oro y vamos a tener otro Nambija y ah si se va a destruir el medio ambiente. [15]

Este argumento da pena. Demuestra por un lado la incapacidad para resolver los graves problemas mineros existentes en el pas[16] y deja en nada aquella aseveracin presidencial de que se trabajar con responsabilidad ambiental, y eso es precisamente lo que est haciendo el gobierno.

Por otro lado, decir que podra darse un nuevo Nambija equivale a afirmar que antes de que los mercaderes ocupen el templo, debemos hacer de l un mercado. Adems, con ese pretexto se tendra que permitir la minera en cualquier sitio- incluyendo el centro histrico de Quito-, si en su subsuelo se encontrar algn yacimiento de oro o cobre.

Federico Auquilla Tern, viceministro de Minas, en la sabatina del 12 de noviembre del 2011, enriqueci la afirmacin presidencial en lo que al ejemplo de Nambija se refiere, afirmando que Quimsacocha, es una zona que no tiene ningn otro tipo de actividad.

Este funcionario, ex-gerente de la empresa minera estadounidense IMC, debera informarse sobre lo que representan los pramos. Estos son unos ecosistemas estratgicos debido a su gran potencial de almacenamiento y regulacin hdrica. Abastecen los ros y las lagunas. Los suelos de este ecosistema de montaa almacenan y distribuyen agua formando reservorios naturales, lagunas, ojos de agua y vertientes que dan origen a los ros. Son como una gran esponja natural de elevada fragilidad que guarda humedad y permite filtraciones y que al ser compactada desde la superficie u horadada en su interior mediante perforaciones no recobra sus propiedades.

Desde el punto de vista sociocultural, estas reas han jugado un papel clave respecto de la relacin del ser humano con las montaas, como lugares sagrados y de gran valor en mitos y leyendas; tema que sin lugar a dudas poco interesar a estos picapiedras del siglo XXI.

Si queremos cero de contaminacin tenemos que volver a la edad de las cavernas, y vamos a tener un aire ms limpio pero los nios se nos van a morir a los 6 aos, la esperanza de vida va a volver a los 18 aos. Si me explico, son costos que implica el progreso, el futuro y lo que hay que tratar de minimizar esos ineludibles costos, elevemos el nivel de debate. No nos dejemos engaar por los demagogos, por los charlatanes, por la gente que por las fijaciones no quiere minera. Vamos a sus casas, entremos a ver si no tienen tenedores, cuchillos si no usan lentes, si no tienen relojes, si no hay ascensor, si no cogen bus, taxi, y si lo hacen son unos inconsecuentes. [17]

Estas aseveraciones, provenientes de quien fuera profesor universitario, son insostenibles. Solo por mala fe o por desconocimiento se puede llegar a la peregrina idea de que quienes, con argumentos, cuestionan la megaminera, estn en contra de toda actividad minera. La lgica presidencial equivaldra a aceptar que si la economa primario-exportadora genera y perenniza el subdesarrollo, la solucin consistira en dejar de explotar los recursos naturales. Obviamente, esa es una falacia.

Las crticas no se dirigen a toda la minera. El eje del debate no tiene nada que ver con la roca caliza para hacer cal, el cemento, la arena y el ripio para la construccin, o las arcillas para las cermicas, as como otros muchos minerales no metalferos. Reconocemos que dicha minera puede ocasionar y de hecho ocasiona graves impactos sociales y ambientales igual que otras actividades econmicas. En esos casos, por supuesto, estas contaminaciones deben ser cuestionadas. Eso es lo que sucede con demasiada frecuencia en la minera realmente existente en Ecuador, sea en el caso de la minera de subsistencia, la minera artesanal o la minera a pequea escala, tanto en el mbito de los metales, como en el de los ridos.

De todas maneras, diferenciemos la megaminera de la minera tradicional. Cada vez menos los minerales, que son recursos no renovables, se encuentran en forma de vetas. Los minerales estn cada vez ms diseminados, por lo que es necesario extraerlos de grandes extensiones con impactos ms lesivos al ambiente. Hay ms utilizacin de sustancias qumicas como el cianuro en la minera de oro, de enormes cantidades de agua, de ms y ms energa, de enormes extensiones para almacenar las escorias. La megaminera provoca megaimpactos ambientales y tambin sociales. Nunca haba existido en Amrica Latina minera de oro de dimensiones como Yanacocha en Cajamarca en Per o la que se propone en Tolima en Colombia (La Colosa). En ambos casos hay oposicin local y nacional.

Adems, bastara recordar que hay pases que se han desarrollado sin contar con recursos minerales importantes. Japn, por ejemplo, no tuvo que adentrarse por la senda de los picapiedras buscando financiar su economa con minerales, que no los tena en abundancia. Ms an, en los inicios de la minera de cobre en Japn, en 1900, en la mina de Ashio cerca de Tokio de la compaa Furukawa hubo graves problemas por la contaminacin del agua. Entonces, un lder proto-ecologista campesino (un ecologista infantil de antao, en la jerga presidencial), Tanaka Shozo se enfrent a la compaa y hasta al emperador. Pero que ha hecho el Japn desde entonces, importar ms que extraer minerales.

Si en Ecuador no se abre la puerta a la megaminera, con seguridad no se afectar gravemente el suministro de materiales a nivel mundial. Las cotizaciones de los mismos no registraran variacin alguna, aunque quiz si se dara una vigorosa seal al mundo sobre la necesidad de proteger la Madre Tierra, como lo est haciendo Costa Rica.

Un dato ms. No todos los minerales extrados tienen un uso productivo. En el caso del oro, por ejemplo, su extraccin del subsuelo, con elevados costos sociales y ambientales, no est orientada a los fines industriales, que tanto preocupan al presidente. Menos del 10% del oro que se extrae va a dichos usos. Una parte se transforma en joyera y grandes cantidades vuelven al subsuelo, a bvedas de Estados Unidos, Europa y otros pases enriquecidos, pues este metal, incorporado en la lgica especulativa del capitalismo, es el mejor refugio ante la incertidumbre financiera mundial. Lo preocupante es que en la medida que el precio de la onza rompa rcords se seguir buscando oro cueste lo cueste en trminos sociales y ambientales, con la complicidad de presidentes como el ecuatoriano.

En suma, el aprovechamiento de los recursos minerales o petroleros no puede ser visto desde la simplona y repetida figura de un pobre sentado en un saco de oro, seor presidente; eso sera asumir el tema como una fatalidad del destino.

La explotacin de minerales a gran escala no es una fatalidad, es una eleccin. Por lo tanto, esta eleccin debe ser asumida en forma democrtica y responsable. En caso de que la decisin de la sociedad sea favorable a la megaminera, a travs de un debate con una amplia participacin ciudadana, ratificada con una consulta popular, la misma sociedad debera ser la que establezca las bases para su cristalizacin sin poner en riesgo la vida, en ninguna circunstancia; bases que, por lo dems, ya estn plasmadas en sus lneas matrices en la Constitucin de Montecristi.

Por lo tanto, lo mnimo que se podra hacer es prohibir la megaminera y la minera en general en las fuentes de agua -ros, lagunas, paramos, aguas freticas y humedales-, en las zonas de alta biodiversidad, en regiones en donde la vida de las comunidades est en riesgo, en parajes con vestigios patrimoniales arqueolgicos.

Sobre este tema ya se estn pronunciando las comunidades locales que, con conocimiento de causa, rechazan la minera.

Como se ve, no estamos exclusivamente frente a una discusin tcnica y econmica, como pretende el lobby minero-gubernamental. Siendo muy importante, tampoco se agota la discusin en lo ambiental. Esta es una discusin poltica de fondo. Necesitamos definir si queremos o no debatir lo que entendemos por desarrollo, ms an cmo vamos a construir el Buen Vivir que no es una alternativa de desarrollo, sino una alternativa al desarrollo. La disyuntiva es clara: creamos las condiciones para que esta discusin sea informada, participativa y democrtica, o aceptamos la imposicin que quieren endosarnos el presidente y las transnacionales mineras, en nombre de supuestas oportunidades econmicas.

- les voy a dar una noticia extraordinaria, Morona, entiendan porque esto es muy importante -el proyecto ms grande del Ecuador, Panantza- y esto puede sacar de la pobreza a Morona que sea la provincia ms rica del pas, por supuesto si hay buena minera, con mala minera se puede contaminar los ros, pero nosotros vamos hacer buena minera. [18]

Para la Naturaleza y la gran mayora de pueblos originarios de todo el mundo -y de modo especial para las nacionalidades y pueblos en el nororiente de la Amazona- el petrleo ha sido una maldicin que solo ser igualada o quin sabe si superada por la maldicin del oro.

Sera bueno que el presidente identifique los pueblos indgenas que realmente se han beneficiado de la presencia de oro en sus territorios. Ms bien, la historia est repleta de ejemplos donde el oro ha sido la principal causa de enfermedades devastadoras, violencia, masiva violacin de derechos humanos, de contaminacin de su ambiente cultural y ambiental, y de genocidio. Afirmar lo contrario es no conocer la historia.

Basta ver lo que sucede con el petrleo en el nororiente de la Amazona ecuatoriana. Para los pueblos indgenas de la Amazona ecuatoriana, las actividades petroleras han significado un cambio radical en su vida. No slo dichos pueblos, tambin los colonos de la Amazona norte han sufrido un sinnmero de atropellos a sus derechos elementales. Vale anotar que los niveles de pobreza en la Amazona, sobre todo en las provincias petroleras de Sucumbos y Orellana, son ms elevados que en el resto del pas.

Esta es la gran paradoja: hay pases que son muy ricos en recursos naturales, que incluso pueden tener importantes ingresos financieros, como los provenientes de exportaciones petroleras o mineras, pero que no han logrado establecer las bases para su desarrollo y siguen siendo pobres. Y parecera que son pobres porque son ricos en recursos naturales[19], en tanto han apostado prioritariamente por la extraccin de esa riqueza natural para el mercado mundial, marginando otras formas de creacin de valor, sustentadas ms en el esfuerzo humano que en la generosidad de la Naturaleza. Por cierto estas actividades extractivistas vienen atadas a diversas formas de violencia.

As, en Per, segn las estadsticas de la Defensora del Pueblo, ms del 60% de los conflictos socio-ambientales se deben a la minera. En Colombia, el 80% de las violaciones de Derechos Humanos que han ocurrido en los ltimos diez aos se cometieron en regiones mineras (o por las plantaciones de palma de aceite destinado a fabricar biocombustibles). En el Ecuador, la mayora de los criminalizados socialmente por el gobierno actual, han sido por ejercer su derecho a la resistencia a la megaminera.

Finalmente, en respuesta al ofrecimiento formulado por el presidente en Macas para llevar a una delegacin shuar a Esmeraldas, con el fin de conocer de primera mano cmo se est trabajando con la pequea minera, sera mejor que l les pregunte a los mismos shuar sobre los daos que el extractivismo ha provocado en Per, justo al otro lado de la frontera. Recurdese que all la Oxy dej un reguero de metales pesados. Y que en Bagua, en la vertiente peruana de la Cordillera del Cndor, en junio del 2009, hubo enfrentamientos mortales entre las fuerzas armadas y polica con las organizaciones indgenas que se oponen a la minera y a otros expolios. Tambin sera recomendable llevarlos a ver la minera Yanacocha a tajo abierto en Cajamarca (cerca de donde Pizarro se encontr con Atahualpa, cuando empezaba la maldicin del oro para Nuestra Amrica) y explicarles los recientes conflictos con el proyecto de la mina Conga y en tantos otros casos de conflictividad minera que Ecuador se ha ahorrado.

Aqu est la gran oportunidad que Dios nos ha dado para salir de la miseria compatriotas y sobretodo se lo ha dado a Morona Santiago, una de las provincias con mayor potencial minero del pas que puede tener, que puede tener la mina de oro, la segunda, perdn mina de cobre, la segunda mina de cobre ms grande del mundo con eso Morona elimina la pobreza, compatriotas. [20]

Hay varios problemas con esta afirmacin grandilocuente, la segunda mina del mundo Declaracin que nos recuerda a aquella repetida y cursi afirmacin de que nuestro himno nacional es el segundo mejor despus de la Marsellesa...

Dejando de lado tanta fatuidad, es preciso establecer el real potencial minero del Ecuador. Asumamos la realidad, hasta la fecha, no se pudo comprobar que el Ecuador sea una potencia minera. El pas ni siquiera aparece en la lista de pases con reservas de cobre, anualmente publicado por la Servicio Geolgico de los Estados Unidos (USGS), la entidad ms representativa en este tema. Este Servicio Geolgico hace una clasificacin de los depsitos minerales en pequeos, medianos, grandes y gigantes, a stos denomina de escala mundial. Los megaproyectos del Ecuador, de conformidad con la informacin proporcionada por el gelogo Pablo Duque, no clasifican como gigantes ni como grandes, seran apenas medianos. Como se ve, en el mundo minero, de acuerdo a los expertos, todo depende de la escala con que se lo mire y tambin de la vanidad o ambicin de sus promotores.

Otro gran problema surge porque se desconoce el potencial real del yacimiento cuprfero de Panantza-San Carlos, que supuestamente sacar a la provincia de Morona-Santiago de la pobreza. Las cifras que se manejan -proporcionadas por la empresa de capitales chinos Ecuacorriente- son altamente especulativas. Y son especulativas porque el yacimiento apenas ha sido explorado y por ende, es de carcter posible, es decir est en el nivel menos confiable en el mundo de la minera. Y son especulativas porque esos altos volmenes presentados, ratificados por el presidente de la Repblica, permiten que las empresas mineras obtengan elevadas cotizaciones en la bolsa de valores.

Afirmar pblicamente que son enormes las rentas que dicho yacimiento generara, a partir de reservas inferidas, no de reservas comprobadas, puede resultar un acto irresponsable.[21] Como mecanismo para proteger a los inversionistas de posible fraude por empresas mineras (algo histricamente muy comn), los valores basados en recursos inferidos de las empresas -al igual, incluso, que categoras ms confiables, como medidas y probadas- no son reconocidos por el U.S. Security and Exchange Commission (Comisin de Valores de los Estados Unidos). En ese pas se limita estrictamente el uso de dicha informacin. [22]

Esto no es el caso en Canad, donde los reguladores libremente permiten a las empresas que cotizan en las bolsas de valores, dar uso de este tipo de informacin. Esto ya ha provocado escandalosos casos de fraude, donde muchos agentes econmicos han perdido millones de dlares en inversiones basadas en recursos minerales inventados, o exagerados por los dueos de empresas mineras. No es por nada que aproximadamente el 60% de las empresas mineras, que cotizan en las bolsas de valores, se concentran en Canad.

Hasta que se explore en serio y se elabore un estudio de factibilidad confiable, nadie sabr lo que realmente existe en las concesiones en Zamora-Chinchipe. Entonces no se puede conocer an si es econmicamente factible extraer el cobre. Podra haber muchsimo menos cobre de lo afirmado, podra estar muy contaminado con otras sustancias txicas o podra estar en medio de un sitio muy rico en agua fretica, para mencionar solo tres de los factores que influyen sobre la factibilidad de un proyecto minero.

El presidente obvi mencionar unos pequeos detalles sobre este mismo proyecto minero Panatza-San Carlos. Por ejemplo, que el cobre est mezclado con plomo, arsnico y otras sustancias altamente txicas. Y, que en caso de comprobarse que, como se afirma en el estudio de factibilidad de Ecuacorriente, existen las 14 mil millones de libra de cobre, el proyecto podra generar 1.400 millones de toneladas de desechos slidos, la mayora contaminados con metales pesados (equivalente a 2.600.000.000.000 libras). Ese volumen enorme de desechos, para tener un punto de referencia, equivaldran al menos a 12 Panecillos, aquel montculo que est en la mitad de la ciudad de Quito.

Tambin le falt mencionar al presidente que el proyecto ser muy probablemente un gran generador de drenaje cido de roca y que no existe tecnologa para neutralizarlo completamente. Ese drenaje acidifica las aguas de superficie y subterrneas y favorece su contaminacin con metales pesados en forma permanente. Tambin debera conocer el presidente que en la prctica las empresas mineras no pueden reciclar toda el agua que utilizan -otra de sus afirmaciones recurrentes-, lo que obliga a las empresas a tomar agua de los ros en forma permanente.

En Ecuador, en sntesis, los grandes proyectos mineros amenazan con contaminar regiones de alta biodiversidad, de las ms densas del planeta, y valiosas fuentes de agua. Para completar el cuadro, el agua transporta muy bien los contaminantes y los impactos se esparciran hacia otras zonas. Y todo esto sin considerar los graves impactos sociales que conlleva esta mega actividad extractivista.

Hablemos de las supuestas ventajas en trminos econmicos que justificaran tanta destruccin, presentada como un costo indispensable para alcanzar el desarrollo. En efecto, una vez extrados los metales del subsuelo, habra que preguntarse cunto realmente le quedar al Estado. En lo que se refiere a las regalas y los impuestos, aun si el gobierno tiene toda la voluntad de recaudarlos, las grandes empresas mineras harn lo imposible por evitarlo, son campeonas en eludir o evadir el pago de tributos, a travs de los llamados parasos fiscales, por ejemplo. Es sin duda con este objetivo que varias empresas transnacionales presentes en el Ecuador usan subsidiarias registradas en parasos fiscales notorios como las Islas Caimn o las Islas Vrgenes. Es precisamente el caso de la empresa canadiense Iamgold, que pretende explotar oro en Quimsacocha. La empresa matriz de Toronto es propietaria de Iamgold Ecuador S.A. a travs de una subsidiaria intermediaria, la Iamgold South American Corporation, una empresa registrada en otro paraso fiscal: Barbados.

Adems, las minas ecuatorianas parecen estar condenadas a producir los metales en forma gruesa, es decir con impurezas. Por ejemplo, el concentrado de cobre producido en Mirador tendr aproximadamente 30% de cobre, 60% de otros minerales y 10% de agua. Debido a que el Ecuador no tiene refineras de metales, el proceso de refinamiento se har en el exterior, en donde quedar la mayor parte de las ganancias.

A lo anterior habra que incorporar los llamados costos ocultos -ambientales y sociales-, empezando por el valor econmico de la contaminacin. Existen estudios de los Estados Unidos y Canad, que estiman que la remediacin de los desechos mineros de minas abandonadas costara entre 5 y 67 dlares por tonelada de mena. Hagamos el clculo para el proyecto de cobre Mirador, de la empresa Ecuacorriente, en la Cordillera del Cndor. All se prev procesar al menos 180 millones de toneladas de material, lo que significara un costo de remediacin de entre 900 millones y 12.000 millones de dlares. Cabe recordar que los ingresos que obtendra el Estado por concepto de regalas en Mirador el gobierno los calcula en aproximadamente 700 millones de dlares, una cantidad que sera entonces menor al costo de remediacin. De esto se desprende por qu las empresas no quieren hacerse cargo de esta etapa de remediacin.

Estas deudas ecolgicas o pasivos ambientales normalmente no aparecen en las contabilidades de las empresas ni en los proyectos. Las empresas los transfieren invariablemente a la sociedad; recurdese la devastacin petrolera en el nororiente de la Amazona, provocada por la compaa Chevron-Texaco y otros daos producidos por otras compaas.

Tambin deberan entrar en la lista de costos las prdidas de ingresos de actividades desplazadas, especialmente agropecuarias, tursticas o artesanales. Aqu no solo hay que considerar el rea de explotacin minera directa, sino el rea de influencia de la contaminacin minera a travs del agua, o del ruido y del polvo de las carreteras, por ejemplo.

No hay como descuidar tampoco los denominados subsidios perversos existentes en este tipo de actividades mineras, que se expresan a travs de posibles renuncias fiscales o la entrega de energa a precios menores, agua sin costo o con costo reducido. En Brasil se afirma que antes que exportar hierro o aluminio, ese pas vende agua y energa baratas Y lo mismo se dice por la misma razn en Sudfrica y en Per. Agua gratuita o muy barata para las mineras y electricidad subsidiada. Habra que considerar, para completar el cuadro, el costo de la infraestructura de transporte que requieren estos proyectos mineros. Y, por ltimo, hay que integrar en los clculos las transferencias sociales que directa o indirectamente se puedan derivar de la megaminera.

Se han presentado estas evaluaciones en las sabatinas presidenciales? No. Probablemente porque el asumir estos costos disminuira notablemente la rentabilidad de las empresas y se pondra en evidencia los magros beneficios para el Estado.

Por lo tanto sera recomendable que se realicen estos clculos con visin de pas y no desde el cortoplacismo empresarial. La Secretara de Planificacin Nacional (SENPLADES) debera realizar este estudio de costo-beneficio con criterio nacional, estableciendo varios escenarios y con amplias escalas de tiempo, que deberan fluctuar entre 50 y 100 aos (y posiblemente ms) para este tipo de actividades extractivistas. En consecuencias, son indispensables tambin estudios de impacto ambiental ms amplios y rigurosos. Por supuesto, la tarea de transparentar la informacin se completara cuando se publiquen dichos resultados, as como los contratos con sus anexos, que se firman con las empresas mineras.

Igualmente importante ser la informacin que proporcione el gobierno para cumplir con el mandato constitucional de cmo se distribuir la renta minera. All, en el artculo 408, se establece que El Estado participar en los beneficios del aprovechamiento de estos recursos, en un monto que no ser inferior a los de la empresa que los explota.

Una cuestin de yapa: Puede ser sustentable la minera?, y de no ser as, cun responsable puede ser la minera?

Esa es una pregunta crucial. Recordemos que el Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015 se ofrece generar condiciones de desarrollo sustentable en la actividad minera a gran escala. Se dice solemnemente, entre otras muchas promesas incumplibles, que esta actividad contribuira a la distribucin equitativa de sus beneficios, generando nuevas zonas de desarrollo y contribuyendo al modelo del Buen Vivir.

As, el viceministro Auquilla, hacindose eco de la intervencin presidencial en la sabatina del sbado 12 de noviembre, fue ingenuamente categrico, seguramente para recibir una gratificante sonrisa de su jefe, afirm que no vamos a desmayar y nadie nos va a quitar la posibilidad de buscar el desarrollo minero del pas pero de manera sustentable y de manera tcnica. La minera sustentable en todo el mundo se ha dado, Ecuador no puede ser ajeno a eso, Per, Chile, Argentina, Colombia.

Realmente es posible que la minera sea sustentable? La respuesta es fcil. Definitivamente no. En ninguna parte del planeta hay una minera sustentable. Esto no debe sorprender. Por definicin la explotacin de recursos no renovables no es sustentable. Un proceso extractivista es sustentable cuando puede mantenerse en el tiempo, sin ayuda externa y sin que se produzca la escasez de los recursos existentes.[23] Sostener lo contrario es practicar un discurso distorsionador o simplemente no conocer de la materia.

Es justamente ese discurso, que promete una minera sustentable, diseado por las grandes transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), desde hace ms de 10 aos, el que despliega el gobierno del presidente Correa.

Las empresas basan sus afirmaciones sobre la premisa que la tcnica moderna y la ciencia actual son capaces de diagnosticar, prever y controlar todos los impactos que la minera a gran escala puede provocar. La creencia ciega en la capacidad de la ciencia y la tecnologa estn muy arraigadas en el imaginario moderno. A esta creencia ingenua, basta oponer la historia de la megaminera en el mundo, que demuestra hasta la saciedad cules son sus enormes y nocivos impactos sobre la Naturaleza y la vida de los seres humanos. Bastara con visitar la zona minera de Cajamarca para saber de qu realmente se est hablando y cules son las verdaderas amenazas. Basta conocer aunque sea un poco de Argentina para saber que existe una gran conflictividad minera en el pas, que ha habido referndums prohibiendo localmente la minera de oro con cianuro, que la empresa Xtrata (suiza, muy moderna) est por ser llevada a los tribunales por los daas en la mina La Alumbrera.[24] Viaje un poco ms, seor viceministro.

Entonces, es posible creer en una megaminera bien hecha que no ocasione severos impactos ambientales y sociales y que, adems, se constituya en la senda para el Buen Vivir? Por supuesto que no. La realidad contradice esta afirmacin, que no pasa de ser una burda manipulacin.

Lo que s debe quedar claramente establecido es que una economa extractivista, es decir prioritariamente primario-exportadora, no tiene posibilidades de conducirnos al desarrollo. Se puede vivir pocas de bonanza econmica, pero no se conseguir el Buen Vivir. En conclusin es imperiosa la necesidad de superar esta dependencia de los recursos primarios. Para lograrlo, habr que elaborar y poner en marcha una estrategia precisa y suficientemente flexible para enfrentar los retos que implica la transicin hacia una economa postextractivista. De lo contrario el Ecuador pasar de ser pas bananero, cacaotero y petrolero a ser un pas minero, es decir un pas de mega-picapiedras del siglo XXI. En concreto seguir en la senda del desarrollo del subdesarrollo.-



[1] Cita tomada de la sabatina presidencial del 10.12.2011

[2] Sabatina presidencial en Pllaro 12.11.2011

[3] Sabatina 12.11.2011

[4] Sampat, Payal, Scrapping Mining Dependence, State of the World 2003, The WorldWatch Institute, p. 117

[5] Transport of Metals from Mine Tailings Impoundments and Release to Surface Waters, C. Ptacek, Department of Earth Sciences, University of Waterloo, Ontario, Canad, 14 de junio 2004, sitio internet del Ministerio de la Salud de Canad (Health Canada) http://www.hc-sc.gc.ca

[6] Looking beneath the surface, an assessment of the value of public support for the metal mining in Canada, Winfield, M., Coumans, C., Kuyek, J., Meloche, F. y Taylor, A. Pembina Institute/MiningWatch, Octubre de 2002.

[7] October Report of the Commissioner of the Environment and Sustainable Development, Oficina del Verificador General de Canad, 3.1., octubre del 2002

[8] Rabilota, Alberto; La demolicin de Canad, ALAI, 3.1.2012. http://alainet.org/active/51796&lang=es

[9] Sabatina 12.11.2011

[10] Conocido como Governmental Fund of Norwegian Oil (Norwegian pension fund) o, en espaol, como Fondo Gubernamental de petrleo de Noruego (Fondo Noruego de pensiones). Por cierto que este fondo no es comparable a aquellos fondos petroleros existentes en el Ecuador, perniciosos para el inters nacional, y que fueron desmantelados desde el ao 2005, empezando por el FEIREP gracias a la gestin del entonces ministro de Finanzas, Rafael Correa. Lo anterior, sin embargo, no significa que en el Ecuador no se requiere un fondo de estabilizacin, que podra ser diseado aprendiendo mucho de la experiencia noruega.

[11] Sabatina 12.11.2011

[12] Abriendo Brecha, Minera, Minerales y Desarrollo Sustentable, Captulo 10, 2008, p. 328 http://pubs.iied.org/pdfs/G00684.pdf?

[13] Sabatina 12.11.2011

[14] http://www.elcomercio.com/pais/presiones-actividad-minera-Quimsacocha_0_574142711.html

[15] Sabatina 12.11.2011

[16] Quien escribe estas lneas reconoce, una vez ms, que durante su gestin como ministro de Energa y Minas, de enero a junio del 2007, por ms esfuerzos que realiz, no logr parar la hemorragia de concesiones mineras, que ya superaban las 5 mil. Se entregaron unas 300 concesiones adicionales. No por falta de voluntad para frenar el proceso, sino por la carencia de un equipo conocedor de la materia, dispuesto a poner orden en el sector minero. Eso lo lograra parcialmente el ministro sucesor. Una solucin de fondo se conseguira ms adelante, con el liderazgo de quien escribe estas lneas, en tanto presidente de la Asamblea Constituyente. Entonces, la Asamblea de Montecristi expidi el Mandato Minero, el 18 de abril del 2008, despus de un complejo proceso de deliberaciones y discusiones. Lamentablemente, ese Mandato no lo cumpli totalmente el gobierno. Es ms, sin una evaluacin previa de su total cumplimiento, se impuso la Ley de Minera en enero del 2009, contreviniendo principios constitucionales y disposiciones expresas del mencionado Mandato.

[17] Sabatina 12.11.2011

[18] Sabatina 10.12.2011

[19] Schuldt, Jrgen; Somos pobres porque somos ricos? Recursos naturales, tecnologa y globalizacin, Fondo Editorial del Congreso del Per, Lima, 2005.

[20] Sabatina 10.12.2011

[21] Cuando hablamos de reservas inferidas, hablamos de reservas asignadas a terrenos cuyas caractersticas geolgicas, geoqumicas y geofsicas, apuntan hacia la posibilidad de encontrar mineral. Son apenas una posibilidad.

[22] http://klgold.com/cautionary.html

[23] Desarrollo sustentable es, entonces, aquel proceso que permite satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras. Para la construccin del Buen Vivir hay que ir incluso mucho ms all del desarrollo sustentable, hay que asumir a la Naturaleza como sujeto de derechos, tal como dispone la Constitucin de Montecristi.

[24] Para conocer ms sobre la megaminera en Argentina y en el mundo, de una amplia bibliografa existente, se puede recomendar el libro del Colectivo VOCES DE ALERTA, 15 mitos de la megaminera transnacional, Montevideo, 2011.

El autor es economista ecuatoriano. Profesor e investigador de la FLACSO-Ecuador. Ex-ministro de Energa y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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