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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2012

Para no echar de menos a "Pblico"
El problema est en la demanda

Miguel Romero
Viento Sur


Cuando en marzo de 1985 termin la corta vida, apenas seis meses, del diario Liberacin, uno de sus redactores escribi este epitafio: Desconocan el lenguaje de la piratera y, navegando en sus aguas, era preciso dominarlo para sobrevivir. As son las arenas movedizas del negocio editorial periodstico.

Liberacin fue un buen peridico, con una redaccin muy politizada, claramente a la izquierda del PSOE, entonces en plena congregacin bajo la autoridad de Felipe Gonzlez. Hubo discusiones fuertes y conflictos entre diferentes grupos, personalidades y afinidades de la redaccin, pero la opinin general es que su fracaso estuvo determinado por sus carencias y debilidades como empresa editora. El capital inicial se constituy con aportaciones individuales y en un rgimen de tipo cooperativo; tropez inmediatamente con un boicot de crditos de bancos y cajas de ahorro y su equipo gerencial se hundi en las arenas movedizas del negocio editorial periodstico. Aquella experiencia traumtica ratific el dominio del Grupo Prisa en la informacin progresista, pese a que unos meses despus, al grupo se le cayera hasta el ltimo resto de barniz de izquierdas, con su apoyo editorial al S en el referndum sobre la OTAN. En las condiciones de desmoralizacin producto de la derrota del No en ese referndum, la conclusin ms razonable fue considerar un diario de izquierdas tan necesario como prcticamente imposible: era muy dudoso que pudiera contar con suficiente difusin y era inverosmil que pudiera contar con una slida base empresarial, capaz de competir con el Grupo Prisa. La excepcin era Egin, pero no serva como modelo: en el Estado espaol no exista nada comparable a la base social y el sentido comunitario del mundo abertzale, que necesitaba y poda sostener un medio autnomo de los poderes establecidos, incluyendo a los poderes mediticos. As transcurrieron los aos oscuros de la izquierda espaola, con algunos momentos de esperanza, como la huelga general de 1988, los movimientos de insumisos o la lucha contra la guerra de Irak, de los que slo se comienza a atisbar una salida poltica desde el 15-M.

Por eso, el nacimiento de Pblico fue una noticia tan buena como inesperada y la amenaza de su desaparicin tiene un aire de derrota poltica, que se siente en muchos de los testimonios de lectores y colaboradores. Un aire, digo. No comparto la lnea editorial de Pblico y raras veces he estado de acuerdo con ella, especialmente en temas de poltica nacional. Pblico no es un peridico de la izquierda alternativa. Un proyecto de este tipo es hoy inviable, como ha mostrado, en cierto modo, la frustrada experiencia de La voz de la calle, que se present expresamente como un peridico a la izquierda de Pblico.

Lo que haca potencialmente viable a Pblico, y an quedan posibilidades para que lo sea, es desde el punto de vista de su orientacin poltica, combinar la lnea editorial de apoyo crtico al PSOE con un pluralismo de opinin y de informacin muy alto, en el que tienen cabida habitualmente opiniones y organizaciones claramente a la izquierda del PSOE y temas excluidos o condenados por la prensa convencional. Por cierto, llama la atencin el tratamiento despectivo que el colectivo editor de Diagonal ha dedicado a un sector de los que se expresan en el diario. As, en el texto Sin nostalgia y sin miedo: por otra comunicacin para otros pblicos, (http://www.diagonalperiodico.net/Sin-nostalgia-y-sin-miedo-por-otra.html), se incluye la siguiente valoracin sobre el hueco informativo que ocupa Pblico: Tanto en sus planteamientos ms clsicamente izquierdistas (quiz lo menos interesante del peridico, y en los que se reconoce la herencia del republicanismo y del antifranquismo). Imagino que al colectivo editor de Diagonal s encontrar interesantes a sus suscriptores clsicamente izquierdistas. Que un peridico como Diagonal aluda as, probablemente de forma inconsciente, a una parte de sus lectores da una idea de cmo est el panorama de la prensa de izquierdas en Espaa y de las dificultades para que los buenos medios que existen, Diagonal entre ellos, alcancen un impacto social y poltico amplio.

Volviendo a Pblico. Su director Jess Maraa escribe: Si Pblico estuviera vendiendo el doble de ejemplares de los que vende o hubiera cumplido el objetivo previsto en ingresos publicitarios, no se hallara en la gravsima tesitura de suspender pagos temporalmente para intentar sobrevivir. Ah est el problema. Los efectos de la cada de la publicidad slo pueden paliarse con un fuerte incremento de las ventas. Si Pblico vendiera, pongamos por caso, 150.000 ejemplares, posiblemente no sera un gran negocio, pero no estara amenazado de cierre.

Echemos cuentas. En las ltimas elecciones generales, las candidaturas a la izquierda del PSOE, que slo han tenido un tratamiento amplio, e incluso generoso, en Pblico, han obtenido cerca de dos millones de votos. La afiliacin de las diferentes organizaciones sindicales, polticas, sociales que han podido expresarse en Pblico mejor que en cualquier otro medio, suma centenares de miles de personas. El movimiento 15-M, que ha tenido en Pblico el mejor tratamiento de la prensa diaria, ha significado una activacin social masiva. Cmo es posible que en estas condiciones Pblico no consiga llegar, despus de cinco aos, ni a los 90.000 ejemplares de venta?

El problema no est en el peridico, ni en su lnea editorial, ni tampoco en su empresa editora: el problema est en la demanda. La gente de izquierdas apenas compra prensa, y la que compra no es de izquierdas. La gente ms joven pasa de los medios impresos y se conforma con la informacin gratuita a la que accede por internet. Fuera de Euskadi, no existe conciencia de la necesidad de contar con una autonoma de informacin respecto a los grandes medios, en particular respecto a Prisa. Y esa autonoma no tiene hoy en la prensa diaria de difusin estatal mejor instrumento que Pblico. Sera preferible otro diario de base cooperativa y ms a la izquierda? Pues, en mi opinin, s. Pero ahora esto es lo que hay y no es nada despreciable. No existe en ningn pas europeo ningn diario con el pluralismo poltico y la difusin de Pblico.

Quizs dentro de unas semanas o meses lo echemos de menos La nica alternativa peor que su desaparicin sera una supervivencia agnica, de ERE en ERE. Un llamamiento permanente en la portada del peridico recuerda que: la mejor forma de apoyar a Pblico es comprarlo todos los das. Yo creo que, ahora, ms que la mejor, es la nica forma de apoyar al peridico y, sobre todo, a sus trabajadores. An estamos a tiempo.

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR.
Fuente original: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=4741


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