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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2012

Sin mentiras, Santos, sin mentiras

Timolen Jimnez
Agencia Bolivariana de Prensa


Se puede ser seguidor y adorador de Dios. Pero no debera hacerse abstraccin del hondo contenido de los mitos religiosos. Por lo regular se los interpreta en su sentido ms obvio, el facilista, y se evaden las consecuencias inevitables que implican sus otras significaciones.

Los cristianos, por citar un ejemplo, apelan al Gnesis como la explicacin real o figurada del comienzo de las cosas. Y hasta sin ser fanticos, aceptan la expulsin del paraso como la consecuencia lgica del pecado de desobediencia.

Pero, qu pensaba Adn? Estaran resignados l y Eva a que se los condenara de ese modo para toda la eternidad? Jack London trae a cuento un verso insuperable, que refleja de modo magistral su situacin: El ser que arrojaste del Jardn del Edn, Era yo, seor! All estaba yo, desterrado. El grito herido de los padres de la humanidad entera. Tal vez Dios fuera omnipotente, pero su lgica rea con la de los pobres mortales. Haba otra manera de mirar las cosas, quizs ms justa y vlida.

En trminos de hoy podra decirse que la verdad no es nica. Se halla en dependencia de quin y con qu difusin la afirme. Cuando se cuenta con el monopolio del poder meditico, se refuerza el propio dicho a escala galctica. Y se minimiza y ridiculiza al opuesto. Voces cada vez ms crebles y respetables nos confirman formales razones oficiales acerca de la urgencia de hablar. Mientras eso sucede, se escucha una y otra vez que con nosotros no puede conversarse porque todo el tiempo engaamos.

Cuando se reclama sinceridad, es psimo precedente comenzar de ese modo. Aqu podramos argir algunas cosas. Tras los deplorables hechos del 26 de noviembre en el Caquet, nadie quiso revelar que Herwin Hoyos, de Caracol Radio, tras embaucar a los familiares de los prisioneros con su caravana, marchaba al rea donde saba se iba a realizar la operacin, con el propsito de recibir los rescatados, montar otra cruzada de glorificacin al Ejrcito y alardear del xito de su campaa de Vamos por ellos.

Todo lo cual demuestra el conocimiento que el Establecimiento y el alto gobierno tenan acerca la liberacin unilateral prometida, y cmo pensaron sabotearla con un espectculo transmitido en directo por internet al mundo entero. Como era de esperarse, la ruleta rusa fracas y la derrota qued hurfana de nuevo. Haba entonces que salir a condenar con acritud al natural chivo expiatorio, la guerrilla de las FARC, al tiempo que jurar que nunca se haba preparado un rescate.

Persistir en la misma direccin nos condena a testarudos por parte de las raposas de la verdad oficial. Por encima de ellas, insistimos como 5 siglos atrs lo haca Fray Antonio de Montesinos ante los encomenderos de La Espaola, Ego vox clamantis in deserto. Resulta apropiada la recordacin del fraile dominico, para referirse a la inminencia de la agresin que se cierne sobre la regin del Catatumbo y en general el Norte de Santander. Con qu autoridad habis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacficas?

El saliente comandante de la XXX Brigada lo defini con claridad: El gobierno ratific la voluntad de incrementar la presencia militar en El Catatumbo por el ingreso de nuevas empresas.

Hoy en da tenemos solicitudes de empresas para trabajar en las reas del carbn y del petrleo, as como el incremento del cultivo de palma a 16.500 hectreas La intencin es permitir la llegada de las empresas, continuar con el crecimiento de los cultivos de palma y atacar de frente el narcotrfico.

Era su dicho meses atrs. Por qu ahora, cuando miles de soldados y decenas de naves artilladas en plan de guerra se ubican en Ccuta, Ocaa, Tib y otras localidades, listas para el ataque, se sale a decir que toda esa furia tiene como propsito ubicar y dar de baja al jefe mximo de las FARC? Cualquier oficial medio de inteligencia.

Cualquier persona con sentido comn, sabe lo que alguien puede hacer, sabiendo lo que se avecina.

El gobierno y la cpula militar saben bien lo que se traen entre manos. Como muecos de Collodi, le mienten al pas. En acto de impudencia, el Ejrcito Nacional se acerca a las comunidades indgenas del Catatumbo simulando brigadas de ayuda, a sabiendas de que lo que habr de sobrevenirse ser la persecucin infame y el destierro de los indgenas Bar, cuyos asentamientos se encuentran en la mira de las grandes compaas transnacionales que vienen por el carbn, el petrleo y los agrocarburantes.

Cincuenta aos atrs esas mismas comunidades poblaban extensas reas del departamento. Y peleaban con arcos y flechas por sus tierras. Hoy habitan refugiados en los riscos ms escarpados, de donde sern expulsados por la inhumana explotacin global capitalista. Que predar zonas de reserva y parques naturales en bien de la ganancia de los accionistas. Igual suerte corrern las comunidades campesinas de colonos y cultivadores. La sentencia de muerte contra los pequeos mineros est dictada hace meses.

Es eso lo que llegan a hacer las tropas, Santos. A garantizar an ms prosperidad a los ms prsperos. Y a hundir en inefable suerte a los ms pobres. Estos lo saben, lo gritan, lo lloran. Pero son voces cuyo eco se pierde en la montaa, como las de los monos aulladores. Se trata de la misma historia que ha ocurrido en este pas por dcadas. Por siglos. Una casta enquistada en el poder ha puesto siempre por delante sus intereses y los del amo extranjero antes que los de sus nacionales.

De estos y similares asuntos, con participacin activa de los afectados, nos interesa tratar en una hipottica mesa de conversaciones. De cara al pas. Poner en cuestin las privatizaciones, la desregulacin, la libertad absoluta de comercio e inversin, la depredacin ambiental, la democracia de mercado, la doctrina militar. Retomar la Agenda que qued pendiendo en El Cagun. El gobierno del que usted hizo parte, se neg a abordarla diez aos atrs, condenndonos a todos a esta Troya sangrienta que sin toma de Ilin se apresta a repetirse.

Nosotros, al igual que la inmensa mayora del pueblo colombiano, pertenecemos a la estirpe mundial de mujeres y hombres a quienes un soberbio poder celestial desterr del paraso. Siempre nos negaremos a aceptar la imposicin de verdades absolutas. Nuestro destino es recuperar lo que nos pertenece. Proclamamos nuestra verdad: este conflicto no tendr solucin mientras no sean atendidas nuestras voces. Sin mentiras, Santos, sin mentiras.


(*) Timolen Jimenez es Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP


Fuente: http://www.abpnoticias.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=1293:sin-mentiras-santos-sin-mentiras&Itemid=69



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