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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2012

Nuevas notas sobre el periodismo justificador en la intervencin en Libia

ngeles Diez
Rebelin


Para una sociloga es siempre fascinante analizar el discurso periodstico si no fuera por sus, cada vez ms, dramticos efectos sobre el pblico al que se dirige. Incluso el campo de los medios alternativos ha sido seriamente diezmado por la lgica informativa hasta el punto de que hoy es difcil distinguir entre un periodismo comprometido y otro meramente instrumental. Y no por la ideologa de la empresa y/o corporacin para la que se trabaje. Vaya por delante que no cuestionamos la intencionalidad ni la voluntad de los profesionales de la informacin, ni siquiera sus valores, ms bien hablamos de la disciplina informativa, esos dispositivos -dira Foucault- que son interiorizados y objetivados, y que conducen al profesional a reproducir el discurso dominante.

La mayor parte de los periodistas son free lance, especialmente los llamados reporteros, de modo que su vnculo suele ser coyuntural, lo que venden es el producto informativo que elaboran. Cierto que el mercado de la informacin est saturado, especialmente en determinados campos, y al servicio de las grandes corporaciones hay ya legiones de periodistas compitiendo por ser una de las firmas elegidas. En los medios de izquierdas, minoritarios y con menos recursos, est menos reido el juego pero es ms difcil ganarse la vida como periodista. Entre unos y otros profesionales las diferencias son cada vez menos significativas: los mismos lugares comunes, idntica forma de construir veracidad, la misma ausencia de anlisis, similar lenguaje; en definitiva, similares tcnicas de manipulacin.

Las noticias se construyen. La realidad no proporciona noticias sino hechos, acontecimientos y cotidianidad. En un mundo globalizado a la vez que disperso, fragmentado e incomunicado, son los profesionales de la informacin quienes asumen la tarea de unificar, seleccionar y dar sentido a la dispersin, en definitiva: agregan los hechos dotndoles de interpretacin. Construyen las noticias y colaboran en la formacin de la opinin pblica. La forma en la que actan est condicionada por dos factores esenciales: a) las tcnicas asociadas al ejercicio de su profesin y b) el proyecto ideolgico al que se subordinan. Ambos elementos son autnomos pero no independientes uno de otro.

La lgica de los medios de comunicacin en tanto que corporaciones (grupo de empresas asociadas que actan en distintos campos) ha diluido el condicionamiento ideolgico subordinndolo. Cada vez es ms frecuente que los periodistas justifiquen sus noticias apelando a la objetividad de las fuentes directas (blogueros, testigos presenciales...) o su propia presencia en el lugar de los hechos sin cuestionarse por qu selecciona esos hechos, por qu est en un lugar y no en otro -por ejemplo, Bengasi y no en Trpoli-, o confundiendo hechos con interpretacin de los mismos.

En estos momentos, la ideologa de un periodista no suele tener cimientos slidos, menos an cuando tampoco la sociedad encuentra referencias durables. El fin de las ideologas ha despejado el camino, no slo a la implantacin de la ideologa nica -el capitalismo disfrazado de Economa-, sino a la construccin de las certezas visuales -la verdad es lo que veo-. Escasean los profesionales formados en el rea de conocimiento sobre el que informan (economa, internacional, sociedad...), se acabaron ya los reporteros desplazados con conocimientos sobre los pases y conflictos -ahora un reportero informa igual de Latinoamrica que de Oriente-, ya no hay tiempo para contrastar las fuentes, tres semanas sirven para hacer un documental o certificar la existencia de una rebelin popular.

Sometidos a la precariedad y a la influencia de los discursos hegemnicos, trabajando en solitario, los elementos que encuentra un periodista para elaborar sus interpretaciones no son diferentes de los del resto de la sociedad. Sin embargo, el poder que se ha otorgado a los medios de comunicacin (masivos o alternativos) hace que sean especialmente peligrosos, pues, como dice un viejo chiste periodstico, la diferencia entre un mdico y un periodista es que el primero envenena a uno cada vez mientras que el segundo envenena a miles al mismo tiempo.

Muchos hemos hemos aprendido a poner en cuestin la informacin de los medios masivos, de hecho, pensbamos que difcilmente se producira la infeccin de los medios alternativos salvaguardados por unos principios antiimperialistas histricamente consolidados y fuertemente arraigados en los periodistas de izquierdas. Sin embargo, la intervencin militar reciente en Libia nos proporciona un interesante caso de estudio sobre el periodismo alternativo, ya que ha sido habitual la reproduccin de tcnicas manipuladoras que slo eran habituales en los grandes medios.

Pongamos un ejemplo ilustrativo aparecido en Rebelin. Se trata de una entrevista a un periodista, Reed Lindsay, realizada por una periodista y un filsofo, Patricia Rivas y Santiago Alba. Seguramente se podran haber elegido otros artculos, quiz ms ejemplificadores, pero lo que hace especialmente interesante este texto es que se trata de una entrevista a un periodista en la que los entrevistadores conducen al entrevistado hacia la ratificacin de sus propias posiciones sostenidas en este medio.

No es mi objetivo contraargumentar las respuestas del entrevistado ni las contradicciones en las que cae, ni hacer un anlisis exhaustivo del texto, tan slo sealar algunas de estas tcnicas de manipulacin meditica especialmente llamativas que tanto detestamos encontrar en los medios masivos.

El titular que encabeza la noticia: Lo que sucedi en Bengasi y otras ciudades de Libia del 17 al 20 de febrero fue una rebelin popular no es slo un entresacado de las respuestas del periodista sino la respuesta que encierra la primera pregunta de la entrevista: 1-.Hubo o no hubo una revuelta popular en Bengasi?, y es ratificada por las siguientes cuatro preguntas: 2-.Fue lo ocurrido el 17 de febrero producto de una movilizacin popular espontnea o una conspiracin franco-estadounidense-saud? ,Quines participaron en ella? 3.-Quines formaron en la primera hora los cuadros de direccin de la revuelta? 4.-Estaba o no justificada la revuelta? Era legtimo rebelarse contra Gadafi? El estilo de estas preguntas es poco periodstico ya que podran contestarse con un s o un no, pero simula el estilo de las encuestas, -tcnica sociolgica con la que los profesionales de la sociologa solemos crear verosimilitud y certeza pues recoge de forma clara y precisa los datos de un muestreo-. La formulacin de preguntas que resultan reiterativas pues se deducen de la primera respuesta (preguntas dos y tres), tiene un doble efecto, por un lado refuerza el mensaje central va repeticin: rebelin popular. Lindsay ya repiti cinco veces la palabra popular en el nico prrafo que con el que contesta la primera pregunta, sin embargo, en la segunda pregunta se le pregunta nuevamente si fue una revuelta popular y se le aade espontnea. El segundo efecto de las preguntas repetitivas es que permite al entrevistado reforzar su opinin con elementos de comprobacin emprica: Despus de pasar tres semanas en el este de Libia, estoy convencido, cualquiera poda constatarlo, me recordaron lo que haba visto en la revolucin egipcia habl con muchos mdicos, me contaron.

Como prembulo a la entrevista, los entrevistadores recurren a una tcnica muy habitual en los medios masivos llamada principio de autoridad. En los medios masivos adopta dos formas, la primera consiste en precondicionar al lector haciendo que sea un personaje de prestigio (un deportista, un cantante, un actor, o un cientfico reconocido) quien opine sobre determinado tema, en general, poltico. Las opiniones de este personaje famoso tendrn mayor poder de persuasin que las de alguien con conocimientos sobre el tema pero que no es famoso. La segunda forma, la que aqu se adopta, es poner el curriculum de la persona a la que se entrevista al principio, mostrando as al posible lector que la persona entrevistada es una autoridad en la materia aunque el lector sea la primera vez que oye hablar de l. En este caso, se nos describe profusamente el curriculum de izquierdas con el que cuenta Lindsay: trabaj de colaborador en Telesur en Hait, Repblica Dominicana, Honduras, EE. UU., Italia, Dinamarca, Egipto y Libia; fu premiado por esta cadena, se ha dedicado al periodismo de investigacin, concentrando sus esfuerzos en la injerencia de Estados Unidos en la regin, hizo numerosas crnicas sobre los abusos de la misin de la ONU en Hait y sobre las maniobras del gobierno de Estados Unidos en la regin, etc. Despus de leer esta introduccin, inusualmente extensa en un medio como Rebelin, el lector ya sabe que no puede dudar de la filiacin poltica del entrevistado, sabe tambin que sus respuestas estn avaladas por una larga trayectoria profesional in situ, y que cuenta con un importante historial denunciando las intervenciones de Estados Unidos.

La fotografa con la que se ilustra la entrevista es tambin muy significativa y analizable. Ocupa un lugar muy destacado al estar situada en el centro y dividir la presentacin del entrevistado en dos partes. El recorrido visual de izquierda a derecha conduce al lector del arma que est encima de un coche apuntando fuera de plano, a un grupo de rebeldes de espaldas, al cmara que est en primer plano pero de espaldas y finalmente al protagonista de frente, el periodista Lindsay con micrfono en mano que centra todas las miradas. El pie de foto nos confirma el carcter independiente del periodista y su trabajo: Reed Lindsay y Jihan Hafiz, durante la grabacin del documental independiente Bengahazi Rising, en febrero de 2011

La introduccin y la fotografa preparan convenientemente al lector. Por supuesto, tambin el hecho de que se haya seleccionado como la primera noticia que abri Rebelin el da 5 de diciembre.

Es tambin una prctica generalizada en esta profesin mezclar hechos con interpretaciones, y confundir opiniones con argumentos, algo que podramos llamar la tcnica de la miscelnea. Por ejemplo, Lindsay dice que est convencido de que fue una movilizacin popular espontnea y no una conspiracin de origen estadounidense y como argumento seala que no he visto ninguna prueba de que el levantamiento popular que se dio se debiera a la injerencia extrajera, o nos cuenta que Slo cuando result evidente que no contaban con la fuerza militar para resistir al ejrcito del gobierno de Muamar al Gadafi empezaron apedir la intervencin de la OTAN, o se vieron obligados a tragarse esta intervencin, o eran jvenes, sobre todo estudiantes, o muchos libios diran que la revuelta...En Bengasi todos los das me encontraba con alguien en la calle que insista en llevarme a un barrio pobre para mostrarme que, a pesar de la riqueza del pas, la pobreza era un problema real. Y as pude constatarlo... No es por nada que uno arriesga la vida sin ningn inters personal. Adems de la mezcla de opiniones como si fuera informacin, ninguna de ellas parece estar contrastada por datos y/o indicadores del conjunto del pas, y tampoco parece preocuparle al periodista que estando en Bengasi y siendo abordado por la gente del lugar para que vea la pobreza de sus barrios tal vez hubiera algn sesgo.

Otro uso comn entre los periodistas es tomar la parte por el todo. En este caso, los habitantes de Bengasi, y en concreto los que le abordan, son el pueblo libio en su conjunto, Durante los primeros das de la rebelin en Bengasi, los libios que tomaron las calles y empezaron a formar un nuevo gobierno y una nueva sociedad....; la rebelin fue popular porque eran jvenes, sobre todo estudiantes. Pertenecan a la clase trabajadora y a la clase media;Muchos jvenes perdieron sus vidas enfrentando las balas en Bengasi... muchas mujeres enviaron a sus hijos nicos a luchar en primera lnea y lo celebraron cuando se convirtieron en mrtires, con el tiempo que tena decid dar prioridad al pueblo y no al poder

La presencia fsica como criterio de verdad es cada vez ms frecuente en todos los medios. Parece como si existiera una correlacin automtica entre ver y conocer o saber lo que ocurre, como si estar presente en el lugar de los hechos dotara a los reporteros de un aura especial de conocimiento. Me viene a la memoria el caso del reportero de RTVE, Mijayo que durante el bombardeo israel a la franja de Gaza en el 2008-09, reportaba siempre desde el lado israel con un fondo de tanques y soldados, sobre lo que ocurra en la franja. En este caso, Reed Lindsay afirma por cuatro veces que estuvo en Bensasi tres semanas, y en ese tiempo no slo pudo saber lo que pensaba el pueblo libio, sino que exista relamente pobreza, que fue una rebelin pupular y espontnea, que hay divergencia de ideas en Libia sobre los pases miembros de la OTAN, habl casi exclusivamente con los libios en las calles y en las primeras lneas del frente, visit los barrios pobres e hizo un documental.

Las fuentes annimas y su parcialidad es una de esas prcticas que, no por ser burdas, dejan de ser muy efectivas para generar opinin. La entrevista est cuajada de ellas: los rebeldes entienden, habl con numerosos mdicos que haban trabajado en la zona de guerra y me contaron..., habl con libios en las calles los libios sienten que la victoria sobre Gadafi es suya, encontr evidencias abundantes de que fueron ciudadanos ordinarios quienes se levantaron, Decan que haban empezado la rebelin la mayora de ellos no se hacan ilusiones, muchos me decan que sacaran a Gadafi... las tropas de Gadafi dispararon a los manifestantes con armas antiareas... En toda la entrevista no existe ninguna fuente que est documentada, algn nombre de algn informante, o de algn mdico para corroborar lo que cuenta, algn informe que avale sus datos sobre el nmero de muertes, tampoco existe, es evidente, ninguna fuente distinta a las de los rebeldes de bengasi.

Finalmente, quisiera llamar la atencin sobre una forma de justificar una mentira meditica de la que no me haba percatado hasta ahora en otros anlisis. Los entrevistadores no le preguntan a Lindsay por la fabricacin de la mentira sobre los bombardeos de Gadafi a la poblacin, ya que se trata de una mentira contrastada, sino sobre el riesgo de que los hubiera: Hubo realmente riesgo de una matanza en Bengasi en marzo de 2011? El montaje meditico de los inexistentes bombardeos desde el aire llev a algunos sectores de la izquierda a poner en duda que hubiese habido ninguna clase de represin e incluso a negar que hubiera imgenes de la misma Tal y como se formula la pregunta la repuesta no puede ser otra que la justificacin del periodismo preventivo que gener dicha mentira. As, Lindsay responde no sobre lo que ocurri sino sobre la posibilidad del bombardeo, es decir sobre la idea de la matanza: 8.-La idea de que iba a haber una matanza en Bengasi no fue algo inventado por los medios, y cierra el prrafo con una afirmacin que requerira una reflexin de tica periodstica pues partiendo de un hecho cierto -una mentira-, afirma que podra no haber sido cierto: Obviamente no puede probarse que fuera a habar una matanza que nunca se produjo, pero hay muchos indicios que llevan a pensar que podra haber sucedido. Sorprendentemente Gadafi recibe en boca de Lindsay una condena superior a la de la OTAN por un hecho que no cometi. Mientras que hablando de la idea de los bombardeos Lindsay le dedica cuatro prrafos a la represin del rgimen de Gadafi, dedica apenas cinco lneas a contarnos que la OTAN sobrepas su mandato.


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La autora es Doctora en Ciencias Polticas y Sociologa, profesora de la Universidad Complutense de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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