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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2012

Minustah, la vieja enemiga de Hait

Otramrica


Hait es uno de los pases ms seguros del Caribe, pero tiene la tercera misin ms grande de Cascos Azules de la ONU despus de Darfur y Repblica Democrtica de Congo. Algo no cuadra. Los soldados y policas de la ONU acumulan denuncias jams investigadas y su presencia ha costado a la comunidad internacional algo ms de 1.500 millones de dlares desde 2010.

Si usted lee las catastrficas crnicas de algunos diarios pensar que pisar Hait es casi una condena de muerte. Pandilleros, fantasmagricos desarrapados en busca de comida o agua, violentos habitantes de la nada Seguro que hay parte de esto, pero parece que esta descripcin no es muy ajustada. En 2010 murieron de forma violenta en Hait 689 personas. Una tasa de homicidio de 6,9 por cada 100.000 habitantes. Muy lejos, pero que muy lejos, de la tasa de la vecina Repblica Dominicana (28), de Puerto Rico (26,2) o del imperio brasileo (26,2), de la temida Mxico (18) o de la brutal Venezuela (67). Sin embargo, ninguno de estos ltimos pases cuenta con una fuerza de estabilizacin que, segn su mandato, est en Hait para establecer un entorno seguro y estable en el que se pueda desarrollar un proceso poltico, fortalecer las instituciones del Gobierno de Hait, apoyar la constitucin de un estado de derecho, y promover y proteger los derechos humanos.

Para eso, la Misin de Estabilizacin de las Naciones Unidas en Hait (Minustah, por su acrnimo en francs, la lengua de la vieja metrpoli) cuenta con 12.270 efectivos, unos 2.000 ms que la propia polica haitiana; con un presupuesto que dobla el del Gobierno Nacional de Hait (1.556.461.550 dlares desde enero de 2010). Para eso y para algo ms.

Clera azul

Si las balas de los malos han matado a 689 personas en 2010 en Hait, la municin letal de la Vibrio Cholerae ha matado ya a casi 7.000 personas y ha dejado a unos 514.000 vctimas desde que en octubre de 2010 regresara el clera al pas devastado previamente por el terremoto. No lleg sola la cepa. Lo hizo, tambin, de la mano de la Minustah, tal y como apuntaba el informe cientfico encargado por la propia ONU a un panel de cientficos independientes hecho pblico en mayo de 2011. A pesar de que el informe seala que la cepa, con toda probabilidad, fue llevada a Hait por miembros del contingente nepal de la Minustah y propagada por las lamentables condiciones higinicas de su campamento, hace tan slo unas semanas el representante adjunto de la ONU en la Minustah, Nigel Fisher, volva a negar cualquier responsabilidad de la misin en la propagacin de la epidemia.

Por si la ONU pretende enterrar el escndalo, como ha hecho con otros, el Instituto para la Justicia y la Democracia en Hait y la Facultad de Derecho de Santa Mara (Brasil) ya han iniciado acciones legales contra la ONU por daos y perjucios.

En un reciente artculo en The Guardian, Mark Weisbrot, del Center for Economic and Policy Research (CEPR) se preguntaba: Si una organizacin internacional hubiese trado una enfermedad letal a la ciudad de Nueva York que causara la muerte de ms gente que los ataques del 11 de septiembre, cuales seran las consecuencias? Podran simplemente ignorarlo, sin que alguien los responsabilice? Obviamente, la respuesta es que 'no', y lo mismo sera cierto si hubiera ocurrido en la mayora de los pases del hemisferio. Pero hasta ahora, parece que no hay consecuencias si esto ocurre en Hait. () Por alguna razn, la 'comunidad internacional' piensa que se puede hacer cualquier cosa en Hait y con impunidad.

Las masivas protestas de los haitianos contra la Minustah no han tenido, obviamente, la cobertura meditica que cualquier ladrillo puesto por la cooperacin internacional o que cualquier visita de un actor famoso a la zona del desastre humanitario.

Minustah, un viejo enemigo

La propia presencia de Minustah en Hait comienza mal. La misin de la ONU llega para estabilizar lo que Estados Unidos haba desestabilizado primero, con la invasin de 2004 y la expulsin del presidente Aristide. Este pequeo detalle, que parece olvidarse en el tiempo, hace que se interprete a la Misin como una fuerza para el sostenimiento de la paz en un pas donde no hay guerra ni genocidio, segn la define Camille Chalmers, director de la Plataforma Haitiana para un Desarrollo Alternativo (PAPDA). Chalmers ha manifestado a radio FM En Trnsito que la Misin de paz no est ayudando al pueblo de Hait sino que est agudizando su crisis. 

Chalmers, economista y lder social clave en Hait, critica, adems, la cobertura de los grandes medios de comunicacin, que "hacen una construccin ideolgica basada en estereotipos y en un desconocimiento total de la realidad haitiana. De ese modo se justifica la injerencia militar en el pas". Y si revisamos las coberturas de este aniversario de los dos aos del terremoto parece que es as: los violadores y las prostitutas haitianos, el gobierno ineficiente, el paisaje sin futuro... Y, casi siempre, los voceros occidentales de las organizaciones occidentales hablando por los haitianos, usurpando la voz al primer pueblo emancipado de las Amricas. Como escriba Alizia Strtze, lo que muestran los medios son "haitianos violentos, haitianos saqueadores, haitianos rodeados de basura y escombros, haitianos tirados en plena calle murindose de clera, haitianos que se quieren cargar unas elecciones democrticas... (...) para animalizarlos, vincular sus acciones de protesta o su respuesta a la desgracia impuesta con los instintos incontrolados y la ferocidad ms incivilizada, despojarlos de dignidad y orgullo".

Pocas informaciones dan cuenta de las manifestaciones permanentes contra la presencia de la Minustah en Hait (que segn insina la ONU son manipuladas oor ex rebeldes), ni de la decisin unnime del Senado haitiano comunicada a las fuerzas extranjeras de que comiencen a retirar sus tropas de ocupacin a partir del 15 de octubre de 2012. Una segunda resolucin del Senado indica un cable de Pulsar- reclam una reparacin para las 6 mil 200 vctimas [en aquel momento] de clera que provoc la Misin de estabilizacin a la que se acusa, adems, de casos de corrupcin, contaminacin de ros y de tener sexo con haitianas.

Tambin quiere que se vaya la Minustah un amplio nmero de intelectuales liderados por tres premios Nobel de la Paz. En octubre de 2011 enviaron una carta al secretario general de Naciones Unidas y a la OEA en la que exigan la inmediata retirada de las tropas de un pas que no es un amenaza para la paz mundial. Firmaron la carta los premios Nobel Adolfo Prez Esquivel, Mariead Corrigan y Betty Williams, dirigentes de las Madres de la Plaza de Mayo Lnea Fundadora, el escritor uruguayo Eduardo Galeano, y los telogos brasileos Leonardo Boff y Frei Betto, adems de numerosos legisladores de varios pases. Sin respuesta

Violadores y traficantes

Tampoco han tenido respuestas las numerosas denuncias de violencia sexual, trfico de alimentos y corrupcin que pesan sobre las fuerzas de la Minustah desde 2004. El mantra de la ONU es que sus autoridades tienen tolerancia cero ante actos inapropiados, pero lo cierto es que en la renovacin del mandato de la Minustah hasta el prximo 12 de octubre de 2012 (y que reducir la misin en 2.750 miembros) no hay una sola referencia a procesos de justicia contra los militares. S recomienda seguir ejecutando proyectos de efecto rpido que contribuya a aumentar la confianza de la poblacin de Hait en la Misin. Por qu desconfan los haitianos de la ONU?

El portavoz de la ONU en Hait, Farhar Haq, ante la ultima acusacin contra soldados brasileos por haber golpeado y asesinado a 3 jovenes haitianos, dijo: "La misin est haciendo todo lo que puede para determinar los hechos tan pronto como sea posible e insisti en que la Minustah "reitera su poltica de tolerancia cero con la mala conducta de su personal y examinar todas las acusaciones con la ms absoluta seriedad". Pero, hasta el da de hoy, el nico castigo que han recibido los soldados implicados en este tipo de actos ha sido la repatriacin a sus hogares sin consecuencias jurdicas. Las y los haitianos parecen haber cado en la invisible categora de homo sacer.

La mala conducta de los cascos azules va desde el trueque de alimentos a cambio de drogas, cigarrillos, alcohol o sexo hasta los graves escndalos por violacin de menores de edad (soldados paquistanes en 2005, 111 cascos azules de Sri Lanka implicados en 2007) a diverso tipo de abusos sexuales (cascos azules de Brasil o Uruguay) que, en el ltimo caso denunciado, incluy la grabacin de los hechos.

En septiembre pasado, la organizacin Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos en Hait (RNDDH) hizo pblico un extenso informe en el que se relatan muchos de los casos conocidos de abusos de estas tropas, aunque se supone que el miedo y la pobre institucionalidad alimentan el subregistro.

La lentitud y la falta de transparencia practicada por la Minustah no llama la atencin a otras reas de la misma organizacin, como la Oficina del Alto Comisionado de los derechos Humanos de la ONU, que s tiene tiempo para exigir en pblico a la Polica Nacional de Hait que investigue supuestos actos de abuso de fuerza cometidos por sus agentes y que habran terminado con la muerte de 9 personas en varios eventos registrados por los agentes de la ONU.

No hay investigacin conocida sobre los abusos denunciados o sobre la actuacin de los cascos azules, por ejemplo, en Cit Soleil en 2005 y 2006 en acciones violentas que costaron la vida, al menos a 30 civiles. El terremoto oculto la perversa historia previa de la Minustah en Hait.

La doble moral de las misiones de la ONU ya se ha comprobado en otras latitudes, donde la mayora de denuncias contra sus soldados tienen que ver con abusos sexuales, trata de blancas, uso excesivo de la fuerza o trueque de comida. No se conoce ninguna condena ejemplar ni no ejemplar- en los casos develados en Liberia, Repblica Democrtica del Congo, Kosovo o Costa de Marfil.

Fuente: http://otramerica.com/especiales/haiti-el-terremoto-colonial/minustah-la-vieja-enemiga-de-haiti/1239



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