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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2012

Entrevista con la filsofa argentina Isabel Rauber
El cambio civilizatorio que requiere la humanidad no es solamente econmico sino tambin cultural

Fernando Arellano Ortiz
Cronicon.net


El principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales ante la crisis multidimensional del capitalismo es la construccin de una nueva civilizacin a partir de la activa participacin de las grandes masas populares, sostiene la filsofa argentina y educadora popular, Isabel Rauber.

No se trata de un cambio de sistema, explica, sino de un reto mucho ms ambicioso que apunta a un cambio sustancial de modo de vida, lo que requiere de la constante transformacin de los sujetos de cambio que se construyen en las luchas y resistencias concretas no solo en el plano territorial local, sino tambin global.

Si bien este proceso requiere de una larga transicin, Rauber considera que construir una civilizacin superadora de lo construido hasta ahora no es tarea de pocos ni de elegidos, requiere de la participacin de la humanidad toda, al menos de la mayora absoluta, y esto reclama de la sucesin concatenada de procesos histrico-concretos que vayan abriendo canales para la participacin en dimensiones diversas, creando y acuando, a la vez, nuevas prcticas de inter-relacionamiento humano en lo social, poltico, econmico y cultural. En tal sentido, los actuales procesos de luchas sociales, y las experiencias de los gobiernos raizalmente transformadores, constituyen laboratorios del nuevo mundo que pueden ayudarnos a crecer colectivamente en saberes, si somos capaces de dar seguimiento y apropiarnos crticamente de las experiencias. Ellas constituyen, a la vez, por ello, fuentes de inspiracin para la vida. Y la brjula est en el accionar-pensar constante de los movimientos.

En dilogo con el Observatorio Sociopoltico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET en la ciudad de Buenos Aires, esta cientfica social hace hincapi en el mpetu del accionar que vienen protagonizando los movimientos sociales al despuntar el siglo XXI cuyo eje articulador es el de la lucha por la vida. Tienen en claro que, -afirma- en su estadio actual, la continuidad de la lgica de produccin y acumulacin del capital amenaza a toda la humanidad. Y esta amenaza se resume y expresa en la contradiccin antagnica vida-muerte, al tiempo que caracteriza el problema fundamental del tiempo actual, y resume y articula, adems, nuevas contradicciones sociales.

Rauber es doctora en Filosofa de la Universidad de La Habana, directora de la revista Pasado y Presente siglo XXI y coordinadora de la red de investigacin del mismo nombre. Adems, es Investigadora adjunta del Centro de Estudios sobre Amrica, coordinadora del Laboratorio de Pensamiento Argentino del Centro Cultural Caras y Caretas de Buenos Aires, docente de la Universidad Nacional de Lans, profesora adjunta de la Universidad de La Habana, miembro del Consejo Cientfico Asesor de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) e integrante del Foro del Tercer Mundo y del Foro Mundial de las Alternativas. Tambin es investigadora de la UNESCO en temas de gnero, pobreza urbana y procesos de transformacin social, as como asesora de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Se ha especializado en estudios de sociologa poltica, anlisis de coyuntura, memoria histrica, ensayos filosficos y estudios antropolgicos de movimientos sociales, barriales, sindicales, indgenas y de gnero. Ha publicado artculos, reseas y ms de dieciocho libros en Latinoamrica.

Es investigadora invitada del Centro de Estudios Tricontinental (Cetri) de Lovaina la Nueva, colabora con el Instituto de Estudios para el Desarrollo de Ginebra, y dirige el Programa de Formacin Sociopoltica a Distancia (Profosd). Entre sus obras ms recientes estn: Dos pasos adelante, uno atrs. Lgicas de superacin de la civilizacin regida por el capital (2010); Cayo Hueso, estampas del barrio (2010); Miradas desde abajo (2008); sujetos polticos (2006); Movimiento social y repercusiones polticas, articulaciones (2004).

Su vida acadmica y de investigacin ha estado dedicada a sistematizar y conceptualizar las experiencias de los movimientos sociales e indgenas latinoamericanos en bsqueda y construccin de una civilizacin desde abajo.

La humanidad requiere de herramientas culturales

- En su libro dos pasos adelante, uno atrs usted sostiene que en esta crisis civilizatoria del capitalismo estn dadas las condiciones para una transicin que permita cambiar el sistema. Esta crisis capitalista ser la oportunidad para comenzar este proceso de transformacin?

- Yo he dejado de hablar de cambio de sistema para plantear cambio civilizatorio. Podra pensarse que es lo mismo pero no lo es porque un cambio civilizatorio implica una transformacin de las lgicas profundas que vienen dominando la civilizacin actual, y lo que aprendimos del socialismo del siglo XX fue el planteamiento de una alternativa superadora del capitalismo y ciertamente podemos decir que mal o bien lo logr en el sentido de que hubo varias revoluciones pero quedaron entrampadas en la lgica de la competencia econmica del capitalismo. Se pens que hacer la revolucin pasaba por apropiarse de los medios de produccin por parte del Estado, reduciendo el poder a las personificaciones institucionales, sin ver otras aristas, sin contemplar la hegemona, simplemente teniendo una visin institucionalista y economicista del poder y eso automticamente producira la liberacin humana. La historia no es as y lo que hubo fue un cambio de dueos que no modific la lgica, por eso yo creo que el problema no es superar el capitalismo sino superar toda la civilizacin del capital, el desafo es mayor. Nosotros vivimos una civilizacin deshumanizada en el sentido de que promueve una alienacin muy grande de los seres humanos porque somos cada vez ms objetos de consumo. Cada vez vivimos menos para nosotros y mucho ms para el mercado.

- Pero esto toc fondo

- No, nunca toca fondo, se profundiza cada vez ms, esto no se termina espontneamente. El ser humano est tan enajenado que se sigue autoflagelando para responder a la cuestiones que se consideran normales y no se piensa en los cmo y en los para qu. La humanidad no se va a dar cuenta de todo lo que est pasando: guerras, destruccin de la naturaleza, etc., porque para darse cuenta tendra que tener las herramientas culturales y no las tiene. Y aquellos que quieren cambiar el mundo en vez de estar simplemente en la calle deberan dedicarse a concientizar. Y no quiero decir que estar en la calle sea una pavada porque a veces hay que estar en ella, pero hay que avanzar en la concrecin del pensamiento estratgico, en el sentido de Paulo Freire, no ir a meter conceptos sino tratar de razonar y discutir las realidades. El problema del mundo es la inexistencia de una humanidad consciente para lo cual tenemos que encontrar un nuevo modo de vida entre todos y todas, y eso no se logra por decreto sino que hay que construirlo, por eso la construccin del poder es desde abajo. Es decir, tenemos que cambiar el modo de produccin y de reproduccin y eso hay que pensarlo, hay que inventarlo, y es todo un caminar de muchos aos. Pero adems, la humanidad tiene que saber porqu lo hace para querer hacerlo.

- Si bien el capitalismo no se va a caer slo, una manera de reproducirse no son las propias crisis y las guerras que l mismo genera?

- Por supuesto que s pero sobre todo porque la humanidad sigue los dictmenes del mercado. Lo que necesitamos es una superacin real, histrica, civilizatoria, no necesitamos actos, requerimos construir un nuevo tipo de produccin y reproduccin que no es solamente econmica sino que es tambin cultural, con la naturaleza y con los seres humanos. Implantar la solidaridad no se puede hacer con el mercado por lo que es preciso comenzar por despreciar el consumismo de manera autnoma y conscientemente, y ese es un proceso de muchos aos.

- Pero para ello no se requiere la irrupcin de un nuevo sujeto poltico?

- El sujeto poltico se va construyendo. La primera persona que asume una actitud crtica ya est en el cambio civilizatorio, como es un proceso de varios aos, quin puede decir en qu grado estamos. Toda la toma de conciencia que se est produciendo en cuanto al respeto por la naturaleza es parte de ese cambio, es una acumulacin que de repente hace un estallido y la humanidad evoluciona. En todo este proceso ocurren los gobiernos populares, las revoluciones democrticas, todo es parte del mismo.

- Hablando de la lucha poltico-ideolgica en Amrica Latina, el caso de la revolucin cubana, constituye un elemento de cambio a la lgica capitalista?

- Yo creo que Cuba es la ltima revolucin de la tipologa del siglo XX. La revolucin cubana desde el punto de vista de modelo paradigmtico en Amrica Latina es la primera y la ltima del siglo precedente, en el sentido de que pasa por la toma del poder, la estatizacin, que adems despus tiene que rever para poder enfrentar las condiciones actuales porque ya no se adapta al sistema-mundo. La revolucin cubana se ve obligada a discutir sobre la realidad del mercado, el dilogo internacional y frente a la vorgine de contradicciones de la cual estuvo afuera durante el tiempo en que perteneci al bloque socialista. Ese periodo que fue maravilloso con todos los defectos que tuvo, yo lo experiment y puedo dar fe de lo que es vivir sin las leyes del mercado y del dinero, es extraordinario, porque el dilogo entre las personas no est mediado por el inters. Tuve el privilegio histrico de haber vivido ese suspiro de la historia, lo voy a tener como anhelo siempre, porque as como vi las deficiencias, vi tambin la inyeccin de espiritualidad. Adems, Cuba tiene muy metido adentro el tema de la liberacin desde un punto de vista del ideario martiano (de Jos Mart), en el sentido de ser cultos para ser libres.

- Coincide en que Amrica Latina a excepcin de algunos pases centroamericanos, Mxico y Colombia, est histricamente en su mejor momento poltico?

- Yo creo que s porque como nunca antes consignas del pasado como la integracin estn plenamente vigentes. Creo que estamos en el sentido de lo que tenemos que hacer, cuestionando las lgicas del sistema, se estn abriendo pistas, independientemente de si triunfaremos. Hay un trnsito hacia una racionalidad diferente y triunfaremos cuando el mundo sea diferente. No me inquieta en este proceso del caminar que estos gobiernos populares de Amrica Latina se reelijan o no, lo que me interesa es si apuntalan y fortalecen el sujeto colectivo y puedo decir que todos lo estn haciendo. En ese sentido la revolucin cubana ha tenido siempre claro la participacin del sujeto, una participacin sui generis porque est organizada de forma vertical pero que de todas maneras se ha dado el tiempo para escuchar las opiniones del pueblo y por eso ah est Cuba.

- Los movimientos sociales en Amrica Latina han sido papel predominante en el ascenso de gobiernos populares?

- Yo creo que los movimientos sociales han tenido un papel fundamental en las luchas contra el neoliberalismo, que son las luchas contra el sistema que hay, son las resistencias por la vida. Estos ltimos treinta aos tienen que ver con la constitucin de la nueva mentalidad de los movimientos sociales, poniendo nfasis en la defensa de la vida no por el cese de la explotacin como ocurra en los aos 70. Por supuesto que en la lucha por la defensa de la vida est el cese de la explotacin, eso les da una nueva tnica muy fuerte a los movimientos y un entronque poltico muy serio que los partidos polticos no logran cambiar ni entender porque sigue aferrados a que el problema es el pulso electoral, qu representan, o hacer la revolucin como una tarea partidaria, cuando eso ya fue. En cambio los movimientos sociales crecieron y maduraron con otra lgica y aprendieron que la vida se defiende en todos los mbitos y esa defensa es el primer y ltimo acto poltico de la historia, mientras que los partidos no comprenden eso, y con su mentalidad muy estrecha consideran que el objetivo es la militancia en sus filas. Por ello se puede afirmar que los movimientos abonaron el camino de la llegada de los gobiernos populares porque fueron protagonistas de resistencias y luchas de los pueblos. Despus hay diferencias en los procesos con ritmos, historias y disputas distintas, como ocurre por ejemplo con los casos de Ecuador y Bolivia. Mientras haya tensiones en estos procesos polticos implica que hay dilogo, que hay debate.

- Efectivamente, en los casos de Bolivia y Ecuador hay una permanente tensin y hasta rupturas entre los gobiernos de Morales y Correa con los movimientos indgenas y sociales

- S, es que la constitucin del sujeto es permanente, es parte del caminar, por ello es importante tener presente que el haber constituido gobierno reclama como nunca antes seguir en la disputa de la construccin social, cultural, econmica y poltica de lo nuevo, incluyendo a los actores en el proceso de cambio y transformacin que es y ser siempre, a la vez y en primer lugar, un proceso de transformacin. La instalacin de un gobierno popular supone la conformacin de nuevas interrelaciones sociales y el surgimiento de nuevas contradicciones, conflictividades, afinidades e interacciones de fuerzas e intereses sociales, econmicos, culturales y polticos acorde con la nueva realidad poltica e institucional, de conjunto, estas configuran un nuevo mapa sociopoltico que define nuevas tareas y desafos a los actores sociales, ahora claramente confrontados en su matriz poltica o sociopoltica.

- Usted ha sealado que la izquierda requiere de una autotransformacin igual a la ocurrida en la Iglesia Catlica con el Concilio Vaticano II. Hacia dnde debe apuntar esa transformacin de la izquierda?

- Esto implica una mentalidad muy abierta, un construir en medio de la coyuntura, porque el sujeto no solo se construye en el acontecimiento, hay que meterse dentro del sujeto, y el poltico o el intelectual se ubica afuera, hay que estar atentos a sus contradicciones y a sus cambios. Y por eso es que la izquierda necesita un Concilio Vaticano II para darse cuenta de que es el pueblo el que hace los cambios y no los mil o diez mil militantes que estn en los partidos, que es fundamental trabajar con la gente, desde la gente y para la gente. Hay que abrir las puertas, hay que salir de la cripta partidaria y habr que ver cules son las formas nuevas, y si uno se dispone a escuchar entre todos se puede construir una conduccin colectiva. Es indispensable quitarse las anteojeras instaladas sistemticamente por el capital, romper con las fragmentaciones de las realidades y conciencias. Para que el humanismo tenga posibilidades de triunfar sobre la barbarie hay que dar la batalla de construir una nueva conciencia colectiva diferente a la acuada por el capitalismo y en eso la izquierda puede aportar si cambia la concepcin y la accin poltica, poniendo fin a su distanciamiento jerarquizado sustituyndolo por el dilogo permanente, el aprendizaje mutuo, la horizontalidad en las decisiones y el control popular.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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