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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2012

El camino de ladrillos amarillos del patrn eoro

Andy Robinson
La Vanguardia


Dirn alarmista y sonreirn con superioridad como hicieron hace 10 15 aos cuando advertamos sobre la desastrosa ortodoxia del proyecto euro (ver mi captulo Why employability wont make the euro work y el de Jonathan Michie en este libro de 1998). Pero existen paralelismos entre la zona euro en estos momentos y la economa del patrn oro en los aos veinte. No slo lo digo yo sino Wolfgang Munchau del FT, Barry Eichengreen de Berkeley y Heiner Flassbeck de la UNCTAD. Y si el nuevo monstruo de dos cabezas y cuerpo de asno de la euro ortodoxia es Merkozy, la herramienta de tortura podra llamarse, quizs, patrn eoro. Ha salido un artculo sobre el tema hoy en la edicin impresa de La Vanguardia, pero he aqu otras reflexiones al respecto.

La idea del patrn eoro que estrangula la actividad econmica en la zona euro se me ocurri durante la habitual transmisin navidea en Inglaterra de la pelcula El Mago de oz, basada en el cuento de Frank Baum. Escrito a principios del siglo XX, es una alegora sobre la maldad del patrn oro y un llamamiento a ampliar la base monetaria y librar al mundo (y al mediooeste de EE.UU.) de la deflacin de precios y salarios con la incorporacin de la plata al patrn. Esta ampliacin heterodoxa fue defendida por Baum y otros silver bugs como el candidato demcrata a las elecciones presidenciales de 1896 William Jennings Bryan, ante los ortodoxos hegemnicos del patrn oro y su estrecha base monetaria. Bryan, dicho sea de paso, tuvo la rplica perfecta para el patriotismo hipcrita de Wall Street en su defensa del patrn oro. Cuando J.P. Morgan anunci que Amrica es suficientemente buena para mi, Bryan respondi: Pues, que nos la devuelva!, una respuesta que Barack Obama jams dara a Jamie Dimon pese a Occupy Wall Street.

Segn explica Peter Bernstein en El oro: historia de una obsesin, (Ediciones B, 2005), Dorothy, intepretada por Judy Garland en la pelcula, personifica al valiente pueblo estadounidense en su lucha contra los titanes de las finanzas. No s a quien personifica el espantapjaros con su inmortal cancin: Si solo tuviera un cerebro!, pero parece el perfecto personaje para encarnar a nuestros lderes en esta crisis, todos desde ngela Merkel a Mariano Rajoy, empeados en aplicar ms austeridad cuando la austeridad ya aplicada ser responsable -segn las ltimas previsiones de mi empresa de anlisis predilecta de la City, Capital Economics- de dos aos ms (2012 y 2013) de crecimiento negativo en la zona euro y an ms paro, en lo que parece ya una dcada perdida. El scarecrow parece el personaje perfecto para representar a economistas como el flamante secretario de estado Jaime Garca Legaz con sus extraas ideas sobre los rescates ortodoxos y heterodoxos y sus temores a una inflacin inexistente. Las simplezas sobre la necesidad de apretar cinturones tras haber vivido por encima de nuestros medios, y advertencias (esas s alarmistas) sobre el peligro de dar a la maquinita de imprimir dinero no pueden sino recordar la descripcin de HG Wells del patrn oro: una estupidez magnfica y sincera. El resultado es sadomasoquismo macroeconmico y, como dice aqui Larry Elliot de The Guardian, no funcionar. Pero as nos van arrastrando por el mismo "camino de los ladrillos amarillos" que acab hace 80 aos en la Gran Depresin.

El patrn oro dio lugar a muchos llamamientos a patriotismo masoquista. Bernstein describe las medidas que el gobierno britnico conservador de Stanley Baldwin consideraba imprescindibles para defenderlo en 1926 Todos los trabajadores de este pas tendrn que aceptar recortes de salarios para levantar la nacin, dijo Baldwin en 1926 mientras la economa se deslizaba hacia la depresin, y el paro se acercaba a un rcord histrico de siete millones.

Si el llamamiento de Baldwin a una austeridad patritica recuerda a los ltimos discursos de jefes de gobierno europeos desde Atenas a Madrid, pasando por Roma y Dubln, no se trata de una casualidad histrica. Existen inquietantes similitudes entre la economa del patrn oro que mantena las divisas de las grandes economas en una relacin estable mediante su convertibilidad en oro a un precio fijo- y la unin monetaria europea en su crisis actual.

Una reduccin drstica de salarios era necesaria en el Reino Unido a mediados de los aos veinte segn insisita la revista The Economist- para cerrar la brecha de precios con EE.UU. y evitar ms ventas de oro. El patrn oro, adoptado en 1925 en el Reino Unido tras suspenderse al inicio de la Primera Guerra Mundial haba servido para reforzar todas las virtudes victorianas de economa y prudencia; era objeto de reverencia para la banca, explica Liaquat Ahamed en su ltimo libro Los amos de las finanzas (Deusto, 2010)

Era, ante todo, un herramienta de disciplina, tan necesaria como la fuerza policial, segn insista el ciclotmico gobernador del Banco de Inglaterra Montagu Norman.

Para pases deficitarios como el Reino Unido, hacan falta recortes salariales y austeridad para reducir la demanda de importaciones y evitar las ventas de oro necesarias para financiar el dficit. Desde la Primera Guerra Mundial, EE.UU. haba reforzado su competitividad manufacturera y registraba enormes supervit comerciales frente a las economas europeas.

Poco a poco, todos los pases fueron adoptando polticas de contraccin de la demanda y recortes salariales para defender al patrn oro. La palabra de rigor era sacrificio, explica Bernstein. Los precios cayeron en todos los pases en una espiral de deflacin. Tras el crash de 1929, incluso EE.UU., el nico gran pas acreedor de los 59 miembros del patrn oro, se sum a la filosofa ortodoxa de recortes de gasto y reducciones salariales para bajar costes y precios y salir de la crisis.

Russell Leffingwell consejero de JP Morgan en los aos veinte resumi la ortodoxia imperante: El remedio es que la gente deje de escuchar la radio; que deje de beber ginebra y deje de bailar jazz; que vuelvan a la vieja economa de prosperidad basada en el ahorro y el trabajo.

Pero el efecto de la austeridad sobre el conjunto anulaba las subidas de la competitividad individual. Conforme las exportaciones caan en cada pas no quedaba ms remedio que restringir la demanda interna para bajar las importaciones, resalta Benstein.

El resultado de tantas polticas deflacionistas adoptadas simultneamente fue la Gran Depresin, un catastrfico descenso de actividad econmica y del comercio mundial que conden a millones al paro, a la pobreza y al hambre. Todo el mundo haba pensado que el patrn oro era un paraguas de estabilidad pero result ser un camisn de fuerza, escribe Ahamed.

Puede ser exagerado comparar este proceso auto destructivo con la crisis de la unin monetaria europea. Pero cada vez ms economistas temen ya que la nueva ortodoxia en boga desde Berln a Madrid, empieza a desencadenar una dinmica parecida al patrn oro. El paralelismo con la Gran Depresin es obvio; el euro acta como un patrn oro actual con polticas fiscales pro cclicas y deflacin que eleva el peso de la deuda, advierte Wolfgang Munchau, economista de Euro-intelligence en Bruselas. Si lees ahora Las consecuencias econmicas de Mr Churchill (la famosa polmica de John Maynard Keynes contra el patrn oro) resulta muy actual; saba la locura de tratar problemas de competitividad con austeridad fiscal y recortes de salarios.

Heiner Flassbeck, economista jefe de la UNCTAD y ex asesor de Oskar Lafontaine cuando ste era ministro de Economa alemn. Hay muchas diferencias pero la idea de que todos recortando salarios pueden recuperar competitividad a la vez, es un error exactamente igual que el del patrn oro, dijo.

Pero quizs la advertencia ms preocupante es de Barry Eichengreen, experto en sistemas monetarios y autor del libro Golden Fetters, the gold standard and the great Depression 1919 to 1939 (Oxford University Press,1992), el estudio definitivo sobre la relacin entre el patrn oro y la Gran Depresin En algunos sentidos, es penosamente similar me dijo. Primero porque se vuelve a albergar la idea de que la austeridad en s misma es un camino para salir de una crisis de deuda; segundo porque no hay respuesta del BCE.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/diario-itinerante/?p=724

rJD



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