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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2012

Desconectados

Jorge Riechmann
Tratar de comprender, tratar de ayudar

Intervencin en la primera sesin del curso Crisis global, luchas de la dignidad y proyectos alternativos (al alimn con Pedro Prieto)


Estamos en la cuenta atrs

El pasado 8 de febrero de 2011, en el diario Pblico poda leerse un reportaje estremecedor acerca de cmo el deshielo del permafrost siberiano estaba liberando numerosos restos de mamuts animales extintos desde hace diez milenios. En aquel remoto Far West (Far East ms bien), aventureros, exploradores y logreros desentierran los cuerpos preservados hasta hoy a bastantes grados bajo cero para aprovechar sobre todo el marfil de los colmillos, cotizado a ms de mil euros el kilo (y demandado sobre todo en China).

Habr quien objete el adjetivo estremecedor: ya estamos haciendo alarmismo catastrofista, o catastrofismo alarmista, a costa del cambio climtico? A fin de cuentas, no les vendr bien a los siberianos un clima algo ms suave que el que padecen? Tales consideraciones evidencian la clase de miopa que contribuye a empujarnos al abismo hacia el que nos precipitamos: pues el permafrost congelado contiene ingentes cantidades de metano (que proviene de los depsitos submarinos formados antes de la ltima glaciacin) y el metano es un gas de efecto invernadero 25 veces ms potente que el dixido de carbono, por lo que su liberacin provocara un intenso efecto de retroalimentacin, acelerando el calentamiento hasta niveles espeluznantes. El comercio de marfil de mamut constituye un signo ominoso a comienzos del siglo XXI.

La pinza de la doble crisis energtica que padecemos final de la era del petrleo barato, y desestabilizacin del clima del planeta est atenazando las posibilidades de vida humana decente sobre el planeta Tierra.

En lo que se refiere a asuntos como la hecatombe de biodiversidad, el calentamiento climtico, o el cnit del petrleo y del gas natural, estamos en la cuenta atrs. La oceangrafa Sylvia Earle ex cientfica jefe de la Administracin NacionalOcenica y Atmosfrica de EEUU lo expresa con precisin: Es la primera vez que tenemos capacidad [cientfica] para entender los riesgos que sufre el planeta, pero tal vez la ltima para solucionarlo[1].

Tambin en lo socioeconmico

Tambin en lo socioeconmico estamos casi en cada libre hacia el desastre; pero el sistema (lo hemos visto en los aos que han seguido a 2007) no dispone de mecanismos de autocorreccin. (La socialdemocracia funcion durante decenios como ese mecanismo de autocorreccin capitalista: hoy no existe socialdemocracia, prcticamente no existe. En nuestro pas queda una poquita en Izquierda Unida, CCOO y UGT as como tambin, de forma esperanzadoramente renovada, en el movimiento social del 15-M que arranc en la primavera de 2011.) Esa guerra de los ricos contra el mundo llamada neoliberalismo prosigue bsicamente sin control.

Revisemos algunas cifras bsicas para comprender lo que ha significado el funesto ataque del neoliberalismo contra el Welfare State durante los ltimos tres decenios. En el perodo 1967-1987, segn los datos oficiales dela OCDE, el porcentaje de los ingresos pblicos va impuestos en los Estados miembros aument del 269% al 363% (en Europa occidental, del 277% al 385%). La presin fiscal se elev diez puntos, y ello permiti la satisfaccin de muchas necesidades sociales: sanidad, educacin, seguridad, empleo. En cambio, en los dos decenios siguientes 1987 a 2007 esa progresin se estanca se pasa del 363% al 38% del PIB y lo que vara notablemente es la deuda pblica. sta, en los pases dela OCDE, pas de representar un 35% del PIB en1967 a un 55 % en 1987, pero entre 1987 y 2007 salt a un 100%. Juntemos las dos fuentes de financiacin del Estado: en el perodo de auge del neoliberalismo, desde mediados de los aos ochenta, los pases dela OCDE, para financiar sus prestaciones, han ido sustituyendo impuestos por deuda (y sus sistemas fiscales han ido perdiendo progresividad). La autonoma de los gobiernos con respecto a los mercados ha menguado en la misma medida en que se endeudaban cada vez ms con estos

Por otra parte, el endeudamiento privado en hogares y empresas supera con creces al pblico, hasta el punto de que esta deuda privada es el secreto del crecimiento econmico desde los aos ochenta-noventa hasta 2007(Eric Toussaint). Hoy, en 2011, la suma total de las deudas mundiales asciende a 158 billones de dlares: las tres cuartas partes de esta mastodntica cantidad corresponden a la deuda privada, slo una cuarta parte a la pblica[2] (y eso despus de las mltiples estrategias de socializacin de las deudas privadas que los poderes dominantes han puesto en marcha a partir de 2008). En el caso de Espaa, el total de la deuda asciente a unos cuatro billones de euros (vale decir, aproximadamente casi veces el PIB espaol): pero slo el 16% de esa enorme cantidad era deuda pblica, con las cifras de 2010.[3]

Y todo lo anterior en un contexto en que el capital financiero se ha impuesto sobre el capital industrial clsico, y sobre el conjunto de la sociedad, hasta extremos imposibles de imaginar hace slo algunos decenios. En los aos cincuenta del siglo XX, en EEUU el epicentro de esta financiarizacin de la economa los prstamos pendientes de pago se repartan a partes iguales entre el sector financiero y la economa real. En cambio, en 2007 ms del 80% de los prstamos de bancos en EEUU correspondan al sector financiero.

Capitalismo del siglo XIX con tecnologa del siglo XXI: eso es lo que los poderes dominantes ponen en prctica para salir de la crisis. Y viven en un mundo imaginario, entregados a fantasas delirantes: para ellos la Tierra es plana y no tiene lmites.

Lo que se nos viene encima es mucho con demasiado, deca en 2010 muy expresivamente un ciudadano cubano ante la perspectiva de cambios econmicos sustantivos en la isla caribea. Pues bien, lo que en plano mundial se nos viene encima s que es mucho con demasiado. Fin de la era del petrleo barato, calentamiento climtico, hecatombe de diversidad biolgica, gobierno de la economa por un sistema financiero desregulado de forma culpable por los gobiernos y atizado por una codicia demente: mucho con demasiado.

Evitar la catstrofe

1980 fue aproximadamente el ao en que la demanda conjunta de los seres humanos medida en trminos de huella ecolgica super la biocapacidad de la Tierra[4]. 1999 fue el ao en que los refugiados por causas medioambientales superaron al nmero de refugiados de guerra: 25 millones[5] (desde entonces esa tijera no ha dejado de abrirse cada vez ms y no porque las guerras estn en retroceso). 2011 fue el ao en que naci el beb que empujaba la poblacin humana hasta 7.000 millones de personas (las previsiones de NN.UU. sugieren una estabilizacin cerca de los 9.000 millones de personas en 2050). Tambin fue 2011 el ao en que arranca la primera explotacin comercial minera en el fondo marino[6], o en que lleg al gran pblico el fenmeno del fracking (fractura hidrulica para acceder a reservas subterrneas de gas no convencional, shale gas)

No se trata ya de evitar que la generacin de los hijos viva peor que la de los padres: eso en cierto sentido resulta inevitable (por ejemplo, no se repetir la sobreabundancia energtica del siglo XX, con el terrible despilfarro concomitante) y en otro sentido engaoso (no se debera identificar la vida buena con el empobrecedor consumismo que se nos vendi como tal[7]). Se trata de evitar una regresin civilizatoria, una catstrofe ecolgico-social que dejara chiquitas las grandes crisis a las que la humanidad tuvo que hacer frente en el pasado.

Fernando Savater describe el trnsito de su activismo nietzscheano juvenil a una madurez ms sosegada en los siguientes trminos: Tras el asentamiento de la democracia en Espaa, mis fervores fueron progresivamente renunciando a la truculencia y adoptando cauces pragmticos: se trataba de vivir mejor, no de alcanzar el paraso[8]. Una o dos generaciones despus habra que reformular: no se trata por supuesto de alcanzar el paraso tiendo a pensar que lo paradisaco destruye al ser humano[9] ni tampoco de vivir mejor en el sentido que la ideologa dominante da a esa expresin. Se tratara de vivir bien con menos, con lo bastante, con lo suficiente, ajustndonos a los lmites biofsicos del planeta, y as evitar lo peor: las perspectivas de colapso civilizatorio que tenemos tan cerca[10].

No nos damos cuenta cabal de la velocidad con que han ocurrido los cambios sociales, tecnolgicos y ecolgicos en los ltimos decenios desde la fase fordista del capitalismo que comenz hacia 1930, y sobre todo desde la posguerra de la segunda guerra mundial, hasta hoy. Es una velocidad que corta el aliento.

En la transicin del feudalismo y el Ancien Rgime al mundo moderno dela Revolucin Industrial capitalista, la sociedad se enfrent a una suerte de colapso total: un cataclismo que exiga una reconstruccin integral de la sociedad y la economa. Prcticamente cada una de las instituciones sociales exiga ser evaluada, reformada o muchas veces abandonada. (ste es precisamente el contexto del nacimiento de las ciencias sociales modernas, dicho sea de paso.)

Pues bien, hoy nos encontramos en medio de un cataclismo socio-ecolgico de dimensiones semejantes: por eso no resulta exagerado hablar como lo vienen haciendo algunos analistas acaso especialmente lcidos, y los movimientos sociales alternativos, desde hace tiempo de crisis de civilizacin. Las pautas del desarrollo seguido hasta ahora por las sociedades industriales no pueden prolongarse en el futuro. La ilusin de seguir adelante con escenarios BAU (Business as Usual) debera ser desenmascarada sin descanso

El tiempo disponible para actuar est menguando de forma dramtica

Hoy, en lo que hace al calentamiento climtico y al cnit del petrleo y del gas natural, estamos en la cuenta atrs. (Tambin en otras dimensiones de la crisis ecolgico-social acaso menos visibles pero no menos peligrosas, como la hecatombe de diversidad biolgica que estamos causando.)

Quiz el lector o lectora recuerde la revista Bulletin of the Atomic Scientists, fundada en EEUU por un grupo de fsicos atmicos en 1947.[11] Una caracterstica de esta publicacin es un reloj que aparece en su cabecera, que desde aquellos aos iniciales de la Guerra Fra viene marcando los minutos que probablemente nos separan de un cataclismo nuclear, el cual correspondera a la medianoche. Desde 1947 el minutero cambi de posicin 17 veces, con un mnimo de dos minutos en 1953, cuando Estados Unidos y la Unin Sovitica realizaron sus primeras pruebas con bombas de hidrgeno, y un mximo de 17 minutos en 1997. Pues bien, en el nmero de enero-febrero de 2007, el reloj, que marcaba 7 minutos desde 2002, se adelant dejando la distancia a la medianoche en 5 minutos. Pero la novedad es que se trataba de la primera vez que el desplazamiento horario tena lugar en relacin con un suceso no nuclear: Las armas nucleares, se lea en uno de los titulares, todava plantean la amenaza a la humanidad ms poderosa, pero el cambio climtico y las tecnologas emergentes han acelerado nuestra capacidad de autodestruccin[12].

Toda la informacin cientfica de que disponemos hoy confirma esa apreciacin de los redactores del Bulletin. Cinco minutos antes de la medianoche: pero no por una guerra nuclear sino por la devastacin equiparable que puede venir de la mano del calentamiento climtico y el peak oil.

La red de cientficos Global Carbon Project, como se sabe, vigila la emisin de gases de efecto invernadero a la atmsfera. En otoo de 2009advirti: a finales del siglo XXI la temperatura promedio del planeta podra aumentar en seis grados centgrados, si continuamos emitiendo gases de efecto invernadero de forma descontrolada. En un mundo seis grados ms caliente en promedio las zonas habitables para los seres humanos se reduciran drsticamente; la mayora de la poblacin humana del planeta se convertira en excedente; las posibilidades de mantener una civilizacin compleja seran casi nulas.

Dennis Meadows, autor principal del informe al Club de Roma Los lmites del crecimiento (1972), entrevistado en La Vanguardiael 30 de mayo de 2006 nos adverta: Dentro de cincuenta aos, la poblacin mundial ser inferior a la actual. Seguro. [Las causas sern] un declive del petrleo que comenzar en esta dcada, cambios climticos Descendern los niveles de vida, y un tercio de la poblacin mundial no podr soportarlo. De hecho, si la temperatura promedio aumenta en seis grados incluso esa espantosa previsin referida a un tercio de la poblacin mundial ser demasiado optimista.[13]

Cada ao vamos aadiendo a la atmsfera del planeta un par de ppm (partes por milln) de dixido de carbono, en una progresin ominosa que slo alteran, circunstancialmente, las indeseadas recesiones econmicas Las 280 ppm del mundo preindustrial se convirtieron en 354 en 1990, ao base del Protocolo de Kioto (ya por encima de las 350ppm que segn muchos cientficos, constituyen la lnea roja a la que habra que regresar!), 386 en 2009 y 3896 en 2010 (a pesar del mal momento econmico por el que atraviesan muchos pases lo cual se traduce en reduccin de sus emisiones).

Slo entre 2000 y 2008 las emisiones de dixido de carbono a la atmsfera aumentaron un 29%. En 2008-2009 la crisis econmica ralentiz este crecimiento, pero el alivio ha durado poco: en 2010 las emisiones mundiales del principal gas de efecto invernadero volvieron a crecer con fuerza (casi un 6% respecto del ao anterior), retomando la senda de incremento de 2000-2008. El crecimiento acumulado entre 1990 y 2010 es del 49%.[14] Incluso los organismos tan vinculados al statu quo como la Agencia Internacional de la Energa lanzan estremecedores gritos de alarma: as, segn el informe World Energy Outlook de 2011, si no se produce un cambio de direccin absoluto no habr ya vuelta atrs a partir de 2017. En ese ao, si seguimos con el business as usual (BAU), se emitira ya la misma cantidad de dixido de carbono que no se debera haber alcanzado hasta 2035 para contener el calentamiento climtico y tener opcin de evitar los peores daos[15]. Y sin embargo las ltimas cumbres del clima Copenhague en 2009, Cancn en 2010, Durban en 2011 han sido rotundos fracasos

Como si pudiramos vivir en una biosfera de usar y tirar!

En la tienda del electricista (Malasaa, Madrid, enero de 2012), contratando una pequea reparacin. Entra un seor con mono azul de trabajo y pide bombillas incandescentes de 40 W con ciertas especificaciones. Y sentencia: Cuatro o cinco Cada vez se funden antes. Pero hacen bien, as trabajamos todos.

Bombillas de usar y tirar como si pudiramos vivir en una biosfera de usar y tirar! Se puede sintetizar mejor la demente lgica economicista que nos destroza? Obsolescencia planificada para que la rueda del consumo tire de los engranajes de la produccin, y el crecimiento de sta pueda seguir compensando a trancas y barrancas los aumentos de productividad del trabajo, bajo el supuesto insensato de que este maltrecho planeta podr seguir soportando el crecimiento econmico Y desde el peridico Paul Krugman reivindica a Keynes, sin peros ni matices ni correcciones, como si estuvisemos en 1937.[16]

La globalizacin neoliberal ha consistido, esencialmente, en libertad de movimientos para los capitales y las mercancas. El resultado es horriblemente destructivo para los pueblos y los ecosistemas: un filsofo como Manuel Cruz escribe que lo que tenemos es un orden social, poltico y econmico convertido en un monstruoso artefacto de generar dao y sufrimiento[17]. A partir de 2007-2008, eso debera resultar evidente para todo el mundo

Burbujeando

Despus de las burbujas econmicas, omos, toca apretarse el cinturn. Hemos estado viviendo por encima de nuestros medios, gastando lo que no tenamos, endeudndonos en exceso: ahora toca evaluar sobriamente la situacin, y adecuar los gastos a los recursos disponibles.

Pero no cabe considerar la historia de los dos ltimos siglos la Era Industrial como el despliegue de una gigantesca burbuja fsil que ahora se encuentra prxima al estallido? En las burbujas inmobiliaria y financiera, los especuladores toman prestado del futuro y la pompa de jabn estalla cuando se hace evidente que esas deudas no podrn ser reembolsadas. En la burbuja fsil, hemos estado tomando prestado muy irresponsablemente del pasado: la gigantesca riqueza de hidrocarburos fsiles acumulada a lo largo de millones de aos. Por lo dems, las dos clases de burbujas estn conectadas: la bsqueda de rentabilidad del capital financiero tira de la economa real en su huida hacia delante, tratando de producir lo suficiente como para satisfacer la voracidad de ese insaciable capital ficticio

Tres niveles

Petros Mrkaris, el escritor griego, dibuja en su novela negra Con el agua al cuello (2011) el sufrimiento, el desconcierto y la rabia de sus conciudadanos y conciudadanas en la presente crisis. Seala que la mitad de la poblacin griega vive (o ms bien viva) de crditos: crditos hipotecarios, al consumo, para el coche nuevo, para las vacaciones Es un sistema que funciona a base de dinero virtual, ramos ricos porque tenamos dinero virtual, pero ese dinero nunca existi y as hemos llegado a los servicios sociales colapsados y al borde de la bancarrota[18].

Sin salir de Grecia, recordemos que ya Aristteles diferenci entre dos niveles econmicos: la economa real constituida por bienes y servicios (una oikonoma de valores de uso), y la crematstica basada en el dinero[19]. En realidad hemos de considerar un tercer nivel (o ms bien primero): la base biofsica de la economa real, los ecosistemas, servicios ecosistmicos y recursos naturales a partir de los cuales la actividad econmica logra producir bienes y servicios tiles para el ser humano. Pues bien, apreciamos una doble desconexin: A) de lo crematstico y financiero respecto de la economa real, productiva; B) de la economa (tanto financiera como productiva) con respecto a la biosfera. Distinguir entre los tres niveles resulta esencial[20].

TRES NIVELES

  1. La economa real-real de los recursos naturales y los ecosistemas (la Gran Economa de la biosfera).
  2. La economa real que produce bienes y servicios tangibles
  3. La economa de papel (o apuntes contables) de las finanzas y el sector bancario

Para hacernos una idea de las magnitudes de la desconexin actual, y la problemtica relacin entre los tres niveles: la huella ecolgica de la humanidad (que mide aproximadamente la demanda humana conjunta de recursos naturales y servicios ecosistmicos) super la biocapacidad del planeta hacia 1980, y en la actualidad supone casi un 140% de la misma[21]. Y el total de los activos financieros mundiales, que hacia 1980 equivalan aproximadamente al PIB mundial, hoy casi lo cuadruplican. [22]]

Es un terrible despropsito que el poder financiero domine a la economa productiva, y que a su vez la economa domine a la sociedad y a la naturaleza. Como Susan George ha explicado ms de una vez, las prioridades deberan ser precisamente las inversas: naturaleza y sociedad por delante de la economa, y sta por delante del sector del crdito y las finanzas.

Doble desconexin

Los mercados financieros nos explican Bibiana Medialdea y otros economistas, intensamente desregulados desde los aos ochenta del siglo XX, no se limitan a cumplir la funcin de suministrar crdito o facilitar las inversiones Presentan una tendencia intrnseca a acumular capital ficticio y a generar burbujas desconectadas de la economa realque, al estallar, provocan graves crisis[23]. Tenemos, por tanto, una dinmica de crecimiento mediante burbujas en el nivel 3 (lo crematstico y financiero desconectado de la economa real), y esto lo advierten ya grandes sectores sociales. Con la crisis que empez en 2007, en efecto, un nivel de insostenibilidad ya ha sido desenmascarado ante los ojos de todos: en Espaa, economa del ladrillo, deuda, bajos salarios, escasa cualificacin laboral, depredacin del territorio, corrupcin inmobiliaria y poltica, hipotecas donde queda uno entrampado Y finalmente desplome econmico que se lleva por delante la proteccin social y la ciudadana democrtica.

Sin embargo, hay otro nivel de insostenibilidad que la mayora social sigue sin ver, y muchas personas negndose a ver: me refiero a lo ecolgico-ambiental. Se manifiesta en forma de calentamiento climtico (habra que hablar ms bien de vuelco climtico, como sugiere Daniel Tanuro[24]), peak oil (y ms en general cenit de los hidrocarburos fsiles y de muchos otros recursos minerales esenciales, comenzando por los fosfatos con los que fabricamos fertilizantes de sntesis), hecatombe de diversidad biolgica, prdida de funcionalidad de cada vez ms ecosistemas, inseguridad alimentaria Tambin en el nivel 2 hay crecimiento impulsado por burbujas (la burbuja fosilista); y no slo se da desconexin entre el nivel 2 y el 3, sino entre el 1 y el 2! Tambin la economa real est desconectada de la Gran Economa de la biosfera Tampoco el PIB era ecolgicamente sostenible pues () por debajo de la economa real o productiva de los economistas, est la economa real-real de los economistas ecolgicos, es decir, los flujos de energa y materiales cuyo crecimiento depende en parte de factores econmicos (tipos de mercados, precios) y en parte de los lmites fsicos. Actualmente, no solo hay lmites fsicos en los recursos sino tambin en los sumideros: el cambio climtico est ocurriendo por la quema excesiva de combustibles fsiles y por la deforestacin, amenazando la biodiversidad. [25]

Hay pocas cosas tan corruptoras como una burbuja inmobiliaria, advierten incluso los economistas de orientacin neoliberal. Probablemente, el narcotrfico a gran escala que sufren algunos pases de Amrica Latina sea peor, pero no se me ocurren ms ejemplos.[26] Pero en cuanto nos volvemos conscientes de los tres niveles, se nos ocurren otros ejemplos importantes: la burbuja termoindustrial, con su dinmica de crecimiento explosivo impulsada por el crecimiento exponencial del uso de energa, ha resultado igualmente corruptora para las sociedades industriales[27].

Ajustes

Estamos cansados y aterrados de or hablar de ajustes, refirindose el vocablo a operaciones econmicas presentadas como necesarias e inevitables que privilegian los intereses de los accionistas de los bancos, o de las compaas elctricas, frente a las usuarias de la sanidad pblica o los pensionistas Estos ajustes se refieren a la interfaz entre el nivel 3 y el nivel 2 y son rechazables con muy buenas razones.[28]

Pero hay otros ajustes entre el nivel 1 y el nivel 2 de los que apenas omos hablar y que s son en verdad inexorables: me refiero al ajuste de la economa a los lmites biofsicos de la Tierra. El nivel 3 crematsticopuede crecer prcticamente sin lmite, con la creacin masiva de dinero a golpe de clics de ratn informtico por parte de los bancos centrales y la banca privada; el nivel 2 bienes y servicios tangibles est uncido al nivel 1 biofsico, y slo bajo los efectos de una extrema intoxicacin ideolgica, slo extraviados en las fantasas de la teora econmica predominante el marginalismo neoclsico, podemos figurarnos que lograr seguir creciendo mucho tiempo ms.

Tratar de continuar el crecimiento ms all de los lmites del crecimiento (pensemos en la respuesta al cenit del petrleo que vemos dibujarse: tratar de exprimir hasta la ltima gota de los hridrocarburos fsiles no convencionales sin reparar en daos socioecolgicos: yacimientos del rtico y el ocano profundo, arenas bituminosas, shale gas, etc) conduce a una Tierra devastada. El intento no tendr xito, y todo indica que reducir enormemente las posibilidades de vivir una vida humana decente en el futuro.

Para no tocar los beneficios del capital y la rentabilidad de las inversiones de los rentistas, se arriesga la destruccin del mundo. Si dejamos que se consume el horror que est en marcha, las generaciones futuras nos maldecirn por ello.

An no hemos aprendido a vivir en esta Tierra

Ken Booth emplea la imagen del juicio final, en el sentido siguiente: Un juicio es una situacin en la que los seres humanos, como individuos o como colectividades, nos encontramos frente a frente con nuestras formas de pensar y de comportarnos arraigadas pero regresivas. Ante un juicio, tenemos que cambiar o pagar las consecuencias. Lo que llamo el juicio final es la manera que tiene la historia de ajustar cuentas con las formas de pensar y comportarse establecidas y en mi opinin regresivasde la sociedad humana a escala global[29]. Estas formas de pensamiento y accin, a las que Booth se refiere, pueden cifrarse en:

El juego histrico de estas ideologas e instituciones nos ha llevado a un mundo crecientemente irracional, desequilibrado, disfuncional, donde cientos de millones de seres humanos, y la naturaleza, se encuentran cada vez peor; y donde la enloquecida huida hacia adelante es la nica normalidad que parece reconocer la economa.

Homo sapiens sapiens lleva llevamos unos 200.000 aos en este planeta; pero han bastado apenas siglo y medio de sociedad industrial menos de una milsima parte de ese lapso temporal para situarnos frente al abismo. An no hemos aprendido a vivir en esta Tierra. No hemos sabido afrontar el conflicto bsico entre la finitud de la biosfera y unos modelos socioeconmicos en expansin continua, profundamente ineficientes, impulsados por un patrn de crecimiento indefinido.[30]

Con una simplificacin que creo no traiciona a la realidad, cabe decir que la pregunta decisiva para los seres humanos sigue siendo la misma que hace cincuenta mil aos: dominio del fuerte sobre el dbil, o cooperacin entre iguales? (En el siguiente captulo, el 3, ahondaremos en esta cuestin.)

La economa capitalista, cncer de la biosfera

Paul Hawken escribe que actualmente estamos robando el futuro, vendindolo en el presente y denominndolo Producto Interior Bruto[31]. En realidad la situacin es an ms cruda: estamos robando del futuro (destruccin de biodiversidad), del pasado (combustibles fsiles) y del presente (expoliacin de recursos naturales y fuerza de trabajo mal pagada), y lo llamamos PIB.

En sociedades desiguales, donde una gran fraccin de la riqueza y el poder se concentra en los estratos superiores, la preservacin del statu quo absorbe casi todos los esfuerzos de estas capas, que harn lo posible y lo imposible por retener sus privilegios. Esto se aplica igual a las elites de las antiguas ciudades sumerias que a los banqueros de Wall Street. Se dira que slo las sociedades igualitarias pueden ser sustantivamente racionales (en un sentido histrico: aprender del pasado para anticipar y sortear con xito los problemas del futuro).

El ser humano sera el cncer de la biosfera? No. La economa capitalista y particularmente el capitalismo financiarizado es el cncer de la biosfera. Mi maestro Manuel Sacristn lo formul con claridad en uno de sus textos clave, la comunicacin a las Jornadas de Ecologa y Poltica de 1979: No es posible conseguir mediante reformas que se convierta en amigo de la Tierraun sistema cuya dinmica esencial es la depredacin creciente e irreversible[32]. O logramos poner fuera de juego la dinmica de acumulacin ciega de capital, o quebramos el doble movimiento de endeudarse para crecer y crecer para pagar las deudas, o estamos perdidos.

Bienes comunes

Un clima estable, un abastecimiento energtico suficiente y sostenible, o el adecuado suministro de crdito a una economa que haga las paces con la naturaleza son bienes comunes. La racionalidad (econmica, ecolgica, social) nos dice que los sistemas que garantizan estos bienes no pueden ser privados, ni gestionarse buscando el mximo beneficio para las minoras rentistas que nos han llevado al borde del abismo. Atendamos a la advertencia de Susan George:

Una economa capitalista conlleva la existencia del mercado, pero lo contrario no es verdad: todo depende de la clase de mercado de que se trate. El sueo neoliberal del mercado autorregulado se ha revelado finalmente como una pesadilla y una bestia mitolgica (). El debate no debera centrarse en decir s o no al mercado sino ms bien en qu artculos deberan ser comprados y vendidos a precios fijados con arreglo a la oferta y la demanda, y cules deberan ser considerados bienes y servicios comunes o pblicos, cuyo precio tendra que fijarse en funcin de su utilidad social.

() Mi lista de bienes pblicos o comunes comenzara con uno que hace una dcada no apareca: un clima adecuado para los seres humanos. Actualmente el clima es un bien comn porque el bienestar de todos depende de l, lo cual no impide los intentos de convertirlo en un artculo rentable y comercializable por medio de permisos y compensaciones relativas a la contaminacin. Se trata de un enfoque errneo aunque slo sea porque el mercado presupone la existencia continuada de la mercanca comercializada, en este caso las emisiones de dixido de carbono que es exactamente lo que hemos de eliminar.

() La siguiente lista, ms convencional, de bienes pblicos intentara reparar el dao de dcadas de privatizacin, e incluira no slo puntos obvios como la salud, la educacin y el agua sino tambin la energa, una buena parte de la investigacin cientfica y los frmacos, aparte del crdito financiero y el sistema bancario.[33]

Hoy, los poderes financieros e industriales que nos han llevado a ese violento choque contra los lmites biofsicos del planeta que marca nuestra poca estn recomponiendo su dominio tras la fuerte conmocin de 2007-2009. Si lo consiguen, si la guerra de los ricos contra el mundo que llamamos neoliberalismo prosigue su curso como lo vino haciendo durante los tres decenios ltimos, la repeticin de las crisis est asegurada. Pero quiz en la siguiente gran crisis sistmica no tengamos ya ni el mnimo margen de maniobra necesario para llevar a cabo una transicin no catastrfica. Como se ha dicho, quiz el capitalismo se recupere de esta crisis sistmica, pero entonces el mundo probablemente no podr recuperarse ya de la siguiente crisis capitalista.

Estamos todos en peligro

El poeta y cineasta Pier Paolo Pasolini, pocas horas antes de su asesinato en 1975, lanzaba un lcido y trgico grito de alarma: Estamos todos en peligro[34]. Como un terrible eco del mismo resuenan las palabras de James Hansen, climatlogo de la NASA, en el prlogo de su libro de 2009: El planeta Tierra, la creacin, el mundo donde se ha desarrollado la civilizacin, el mundo con las pautas climticas que conocemos, se halla en peligro inminente. () Continuar la explotacin de todos los combustibles fsiles de la Tierra amenaza no slo a los millones de especies vivas del planeta, sino tambin la supervivencia de la humanidad misma y los plazos son ms breves de lo que pensamos.[35]

Quien desee una vida tranquila no debera haber nacido en el siglo XX, dijo Trotski (lo recordaba Isaiah Berlin, quiz el pensador liberal ms interesante de esa centuria, al comienzo de su famoso ensayo Las ideas polticas en el siglo XX). Todava menos debera haber nacido esa persona en el siglo XXI, si quiere una vida tranquila Vamos hacia un tiempo mucho ms turbulento y doloroso de lo que ninguno de nosotros deseara. La nica va para minimizar los daos es un salto cualitativo en las dimensiones de igualdad, cooperacin y cuidado. Nuestro drama es que los tiempos lentos del aprendizaje social no son congruentes con la rapidez de las transformaciones que seran necesarias para evitar lo peor.


[1] Entrevista con Sylvia Earle: Sigo buceando en los ocanos porque an respiro, El Pas, 5 de octubre de 2010. Vale la pena mencionar que el principal de los impulsores directos del cambio global o sea, la causa directa principal de la crisis ecolgica mundial, que es una crisis socio-ecolgica es el camnbio de los usos del suelo, que permanece ampliamente fuera de la conciencia de nuestras sociedades (supuestamente tan concienciadas de lo ambiental). Carlos Montes, Cambio climtico, agricultura y biodiversidad, ponencia en el curso de la Universidad Pablo de Olvida de Sevilla Agricultura y alimentacin en un mundo cambiante (VIII Encuentros Sostenibles); Carmona, 5 al 7 de octubre de 2011.

[2] Eric Toussaint, Sobre deudas, rescates y el futuro del euro, intervencin en la II Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista, Banyoles, 24 al 28 de agosto de 2011. El economista belga ha coordinado junto con Damien Mollet La dette ou la vie, ditions Aden, Bruselas 2011. La deuda pblica externa del tercer mundo (China incluida) apenas supone el 1% del total de deudas mundiales.

[3] El 84% restante, por tanto, era deuda privada; un 21% correspondiente a hogares, y el resto la mayor parte a empresas e instituciones financieras (vase AAVV; Viviendo en deudocracia, Icaria, Barcelona 2011). Por otra parte, las cifras del Banco de Pagos Internacionales para 2010 son las siguientes: una deuda del 355% del PIB (sumando deuda pblica y privada, e incluyendo en esta ltima la de las entidades financieras), donde la deuda pblica es el 61 % del PIB (era slo del 40% en 2007, pero ha crecido por el incremento de gastos de ayuda al desempleo, las ayudas a la banca y la cada de ingresos fiscales), la deuda de las familias supone un 857% del PIB, y la deuda de las empresas no financieras asciende al 141% del PIB (vase Amparo Estrada, Comprar a crdito sin lmites, Pblico, 10 de noviembre de 2011).

[4] Mathis Wackernagel y otros, Tracking the ecological overshoot of the human economy, Proceedings of the National Academy of Sciences, 9 de julio de 2002, p. 9266-9271. De mucho inters tambin es la actualizacin del clsico informe al Club de Roma Los lmites del crecimiento (originalmente publicado en 1972): Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows y Jorgen Randers, Limits to Growth: The 30 Year Update, Chelsea Green Publishing 2004.

[5] Datos del Instituto para el Medio Ambiente yla Seguridad Humana de NN.UU., UN-EHS por sus siglas en ingls.

[6] En aguas de Papa-Nueva Guinea, cuyo gobierno ha otorgado una concesin durante veinte aos a la empresa canadiense Nautilus Minerals para explotar un yacimiento de oro y cobre a ms de1.600 metros de profundidad. Los impactos de esta clase de prcticas tendran que generar una inquietud enorme

[7] He tratado de argumentarlo en Jorge Riechmann, Cmo vivir? Acerca de la vida buena, Los Libros de la Catarata, Madrid 2011.

[8] Fernando Savater, Un hombre asombrado y asombroso, El Pas, 30 de marzo de 2011.

[9] Alguna reflexin al respecto en Jorge Riechmann, La ilusin del origen, captulo 7 de Resistencia de materiales, Montesinos, Barcelona 2006.

[10] Manfred Linz, Jorge Riechmann y Joaquim Sempere: Vivir (bien) con menos. Sobre suficiencia y sostenibilidad, Icaria, Barcelona 2007. Vase tambin Jorge Riechmann, Cmo vivir? Acerca de la vida buena, Los Libros de la Catarata, Madrid 2011.

[11] Yo tuve el honor de entrevistar a uno de sus redactores, Len Ackland, de paso por Madrid en 1991, para la revista En pie de paz. La web de la revista estadounidense es http://www.thebulletin.org/

[12] Lo recoga Jos M. Snchez-Ron: Paradojas nucleares, El Pas, 16 de diciembre de 2007. En enero de 2010 el minutero del Doomsday Clock atras un minuto, hasta 6 minutos antes de medianoche (por percibirse algunas seales de accin poltica contra el calentamiento climtico, seales que por desgracia no tuvieron continuidad); en enero de 2012 volvi a marcar cinco minutos. Vase el comunicado de prensa (del 10 de enero de 2012) http://www.thebulletin.org/content/media-center/announcements/2012/01/10/doomsday-clock-moves-1-minute-closer-to-midnight

[13] Una sntesis de lo que puede venir encima en Ramn Fernndez Durn: La quiebra del capitalismo global 2000-2030. Preparndonos para el comienzo del colapso de la civilizacin industrial, Virus/ Libros en Accin, Madrid 2011.

[14] El estudio del Global Carbon Project (primer firmante: Glen Peters) publicado en Nature Climate Change el 5 de diciembre de 2011, del que da cuenta Alicia Rivera (La crisis no frena las emisiones de gases de efecto invernadero, El Pas, 5 de diciembre de 2011), cuantifica un 49% de crecimiento de las emisiones de dixido de carbono entre 1990 y 2010.

[15] Informe de la AIE (Agencia Internacional de la Energa) World Energy Outlook 2011, publicado el 9 de noviembre de 2011. Puede consultarse toda la serie en http://www.worldenergyoutlook.org/ . Comentario el mismo da en The Guardian: World headed for irreversible climate change in five years, IEA warns. Puede consultarse en http://www.guardian.co.uk/environment/2011/nov/09/fossil-fuel-infrastructure-climate-change?newsfeed=true

Comentando este informe sealaba en enero de 2012 Allison Macfarlane, presidenta del Bulletin of the Atomic Scientists Science and Security Board: La comunidad global puede estar cerca de un punto sin retorno en lo referente a los esfuerzos para evitar un cambio catastrfico del clima de la Tierra. La Agencia Internacional de la Energa advierte que, a menos que las sociedades comiencen a construir alternativas a las tecnologas energticas emisoras de carbono en los prximos cinco aos, el mundo har frente a un clima ms caliente, una meteorologa extrema, sequas, hambrunas, escasez de agua dulce, niveles del mar en aumento, destruccin de las naciones isleas y creciente acidificacin de los ocanos. Dado que las infraestructuras energticas y las centrales elctricas construidas en 2012-2020 funcionarn durante 40-50 aos, si queman combustibles fsiles nos situarn en una senda que ya no resultar posible redirigir. Incluso si los lderes polticos deciden en el futuro reducir nuestra dependencia de los combustibles fliles, sera demasiado tarde a menos que actuemos en el prximo quinquenio. Vase el comunicado de prensa (del 10 de enero de 2012) http://www.thebulletin.org/content/media-center/announcements/2012/01/10/doomsday-clock-moves-1-minute-closer-to-midnight

[16] Paul Krugman, Keynes tena razn, El Pas, 3 de enero de 2012. Por favor, si pueden, no dejen de leer Prosperidad sin crecimiento de Tim Jackson (Icaria, Barcelona 2011).

[17] Manuel Cruz, Usted es el asesino, Babelia, 12 de noviembre de 2011.

[18] Es imposible no estar furioso con Europa, entrevista a Petros Mrkaris en El Pas, 1 de noviembre de 2011.

[19] En su Poltica seala que la disciplina llamada econmica se ocupa de la produccin de bienes necesarios para la vida y tiles para la casa y la polis (y tambin de la adquisicin por compraventa). La verdadera riqueza consiste en esos bienes, dice el pensador griego, y tiene lmites porque las necesidades humanas son limitadas: la medida de esta clase de posesiones que son suficientes para una vida buena no es ilimitada. Aristteles aadi que hay otra clase de arte de adquirir, que denomin crematstica, para la cual no parece haber lmites de la riqueza y la posesin. La razn de esta peculiaridad es que gira en torno al dinero. El dinero es el comienzo y el final de este arte de adquirir, y como el dinero se puede acumular indefinidamente no hay lmites a su adquisicin. Vase Aristteles, Poltica, Gredos, Madrid 1988, p. 64-73.

[20] Vase al respecto Joan Martnez Alier, La crisis econmica, vista desde la economa ecolgica, publicado en www.sinpermiso.info el 2 de noviembre de 2008.

[21] Mathis Wackernagel y otros, Tracking the ecological overshoot of the human economy, Proceedings of the National Academy of Sciences, 9 de julio de 2002, p. 9266-9271. Los informes Living Planet coordinados por WWF actualizan los datos sobre huella ecolgica cada dos aos (el ltimo se public en 2010): pueden consultarse en www.wwf.es.

[22] El Instituto McKinsey estima que el total de activos financieros mundiales supuso en 2007 nada menos que 194 billones de dlares (esto equivale a 34 veces el PIB mundial) (informe Mapping Global Capital Markets: Fifth Annual Report del McKinsey Global Institute, hecho pblico en octubre de 2008). En 2008 descendieron, tras tres decenios de expansin constante, totalizando 178 billones de dlares: vase el sexto informe anual, de septiembre de 2009, Global Capital Markets: Entering A New Era (disponible en http://www.mckinsey.com). Una de las constataciones principales: For most of the first eight decades of the 20th century, financial assets grew at about the same pace as GDP. The exceptions were times of war, when government debt rose much more rapidly. But after 1980, financial asset growth raced ahead (). From 1980 through 2007, the worlds financial assets including equities, private and public debt, and bank deposits nearly quadrupled in size relative to global GDP (p. 7-8).

[23] Bibiana Medialdea (coord.), Quines son los mercados y cmo nos gobiernan, Icaria, Barcelona 2011, p. 16.

[24]Daniel Tanuro, El imposible capitalismo verde, La Oveja Roja, Madrid 2011, p. 46. Vase tambin p. 33.

[25] Joan Martnez Alier, La crisis econmica, vista desde la economa ecolgica, publicado en www.sinpermiso.info el 2 de noviembre de 2008.

[26] En Espaa, la burbuja ha corrompido a las Administraciones Pblicas, muy particularmente a las territoriales, que son las que acaban teniendo la capacidad de decisin sobre dnde y sobre qu se construye; ha corrompido a los partidos polticos sin distincin de credo; ha corrompido a los empresarios en busca de recalificaciones o de permisos de edificacin; ha vaciado las escuelas en beneficio del ladrillo o de la hostelera, causando un fracaso escolar masivo y creando grandes bolsas de jvenes sin ninguna cualificacin y con un futuro laboral muy incierto, y ha potenciado un sobredimensionamiento del Estado que ahora resulta financieramente insostenible Csar Molinas. Balance provisional de la catstrofe, El Pas Negocios 23 de octubre de 2011.

[27] Trat de analizarlo en Jorge Riechmann, La energa abundante y barata es un regalo envenenado, captulo 6 de La habitacin de Pascal, Los Libros dela Catarata, Madrid 2009.

[28] Pensemos en la sanidad pblica, por ejemplo. La nuestra es universal lo que no ocurre en demasiados pases del mundo; es barata, se mire por donde se mire; y es muy eficiente. Con un gasto pblico por habitante de apenas 3.067 dlares por habitante (frente a 5.352 de Noruega o 7.960 en EEUU), las prestaciones son muy superiores al promedio de la UE y obtenemos resultados de entre los mejores de la OCDE (y la UE) (baja mortalidad infantil, la segunda mayor esperanza de vida, y cobertura prcticamente universal). Nos gastamos en sanidad pblica slo el 6% del PIB, menos de 70.000 millones de euros. Son datos oficiales de la OCDE. Una sntesis en Emilio de Benito, La salud es barata, pero la podemos pagar?, El Pas, 4 de noviembre de 2011. Ignacio Escolar en Pblico (14 de noviembre de 2011) da la cifra del 66% del PIB en sanidad pblica, y el 31% en atencin privada: entrambas suman el 97% del PIB (comprese con el 113% de Alemania o el 162% de EEUU).

Pensemos en la alternativa: en pases muy ricos como EEUU, pero sin cobertura universal, la gente que por una razn u otra queda desprotegida muere por enfermedades en principio curables. En Mjico uno entra en quirfano desnudo, pero con un fajo de billetes en la mano

Y la sanidad y la educacin pblica se universalizaron en Espaa a mediados de los aos ochenta, cuando el PIB por habitante era de unos 5.000 dlares. Hoy, cuando la riqueza se ha multiplicado por seis (suponiendo que el PIB por habitante sea una medida de la riqueza, lo que es mucho suponer) no vamos a poder permitrnoslo? Algo no cuadra aqu

Lo que no cuadra lo explican bien Bibiana Medialdea y otros jvenes economistas en un librito excelente que acaban de publicar, Quines son los mercados y cmo nos gobiernan. No es un problema de gasto excesivo o de mala gestin aunque sin duda pueden mejorarse aspectos de gestin: no hay gestin perfecta en este mundo, igual que no hay traduccin perfecta, sino de insuficiencia de ingresos, por la desfiscalizacin de las rentas del capital y las rentas salariales ms altas. Claro que nos podemos permitir una sanidad pblica universal de alto nivel, claro que nos podemos permitir una educacin pblica gratuita de excelencia (por emplear un tmino, excelencia, que ha terminado por vehicular una considerable dosis de ideologa neoliberal/ neoconservadora), claro que podemos atender bien a ancianos y jubiladas: necesitamos para ello una estructura econmica y tributaria ms justa.

[29] Ken Booth, Cambiar las realidades globales: una teora crtica para tiempos crticos, Papeles de relaciones ecosociales y cambio global 109, CIP Ecosocial, Madrid 2010, p. 12.

[30] Jorge Ozcriz y otros: Cambio global Espaa 2020-2050. El reto es actuar, Fundacin General dela UCM/ Fundacin CONAMA, Madrid 2008, p. 18.

[31] Citado en Worldwatch Institute: La situacin del mundo 2010. Cambio cultural: del consumismo a la sostenibilidad, Icaria, Barcelona 2010, p. 169.

[32] Hoy en su compilacin Pacifismo, ecologa y poltica alternativa, Icaria, Barcelona 1987.

[33] Susan George, Sus crisis, nuestras soluciones, Icaria, Barcelona 2010, p. 19.

[34] Pier Paolo Pasolini entrevistado por Furio Colombo, Siamo tutti in pericolo, publicado en La Stampa, 8 de noviembre de 1975.

[35] James Hansen, Storms of my Grandchildren. The Truth About the Coming Climate Catastrophe and Our Last Chance to Save Humanity, Bloomsbury, Nueva York 2009, p. IX.

Fuente: http://tratarde.wordpress.com/2012/01/13/desconectados/



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