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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2012

El Tribunal Supremo de Israel no merece defensa

Gideon Levy
Haaretz

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


Mucho antes de la ley de ciudadana, la cuerda no era ms que una malla de apoyo rota para la proteccin de los derechos humanos en Israel.

La lucha de quienes defienden al Tribunal Supremo de Justicia contra los que quieren eliminarlo, debe detenerse ahora. Ya basta de autojustificacin, basta de esta mascarada, en la que nos imaginamos que estamos tratando de proteger el ltimo faro de la justicia y el ltimo bastin de la democracia israel. No slo cay todo punto para defender -la batalla de ltima hora ya ha fracasado sino que tampoco ya se justifica. No hay ms razones para defender una institucin que se expidi en el rechazo vergonzoso de la peticin en contra de la enmienda a la Ley de ciudadana. Un tribunal que veta esta enmienda nacionalista y racista, que discrimina a los ciudadanos rabes de Israel nicamente sobre la base de su origen tnico, que en nombre de la seguridad est dispuesto a negar los derechos bsicos y a destruir las vidas de miles de familias israeles, con el falso uso de la seguridad para tratar de encubrir su racismo. Es una institucin que ya no debemos defender. Tom su nombre en vano, y su defensa es engaosa porque miente para parecer una institucin por la cual vale la pena luchar. Es mejor decir la verdad: no es el guardin del sello de la democracia y los derechos humanos en Israel. La derecha la puede seguir demoliendo a sus anchas, se trata slo de la demolicin de ruinas.

Vamos a hablar claro: se trata de desplazamiento de poblacin, no hecho por el ejrcito, tampoco por los colonos o la extrema derecha. Se trata de la expulsin bajo la gida de la ley y con el sello de la aprobacin del Tribunal. El fallo de los jueces en Jerusaln significa desmembrar a miles de familias israeles cuya madre o padre ser expulsado. Vladimir se pueden casar con Yana, pero Mohammed no puede casarse con Sana.

Entre las muchas justificaciones y pretextos que encontr la mayora de sus integrantes, dijo el juez Eliezer Rivlin el dao es por un objetivo digno, y para el juez Hanan Melcer se trata de una ley que protege la seguridad del Estado. Se destaca el razonamiento diablico de la jueza Miriam Naor: La proteccin no implica la realizacin de la vida familiar especficamente en Israel. Y adnde ir la gente de esta tierra originaria de Taibeh o Nazaret? Y por qu deberan irse?

La tinta utilizada para la ley de entrada a Israel an no est seca y ya Israel contina con su limpieza tnica mediante la ley de ciudadana. As pues, nuestro campamento permanecer impoluto. Y a quin deberamos agradecer y bendecir? A nuestro tribunal de izquierda y liberal.

En el baile de mascaras de la defensa del Tribunal Supremo, una de ellas se destaca como particularmente engaosa, la de la presidenta del Tribunal Superior Dorit Beinisch, benefactora de la justicia que vot en contra de la sentencia vergonzosa. Pero la mano que se levant en contra de esa ley luego se supo- posterg la decisin hasta ser reemplazada por otra jueza que luego se opondra a ella, Ayala Proccacia, a su retiro. Beinisch quiso comer su pastel y dejarlo entero, aparentar ser una ilustrada sin encender an ms la ira de la derecha en contra de su tribunal. Beinisch entiende las limitaciones del poder, dicen sus partidarios, y se dio cuenta de que no poda tirar demasiado de la cuerda para que no se rompa.

Pues bien seora Presidenta, la cuerda, de hecho, se ha roto. Un tribunal que se neutraliza con sus propias manos y abusa de su poder por temor a sus enemigos, no es un tribunal. Mucho antes de la Ley de ciudadana, la cuerda no era ms que una red de apoyo rota para a la proteccin de los derechos humanos en Israel, en particular, siempre y cuando estos derechos no se enfrentaran contra el dios de la seguridad, que el tribunal adora casi servilmente. La decisin sobre la Ley de Ciudadana slo puso ahora el sello final de aprobacin para la finalizacin de la farsa.

Por supuesto, las trompetas de la derecha, vitorearon la decisin: Un buen viento est soplando en la corte, dijeron, que es suficiente para entender que un viento diablico sopla a travs de ella.

Despus de la grotesca demonizacin de la planificada horda invasiva, y el peligroso terror de la familia Ajaji, ella de la Galilea y l de Tulkarem, despus de la campaa de justicia por propia mano -todo el mundo lo hace-, haciendo caso omiso vilmente de la diferencia esencial entre extranjeros y nativos de esta tierra -el soberano y la poblacin ocupada donde ambas partes son miembros de un solo pueblo, el Alto Tribunal cumpli con los fanticos del miedo y del terror de la demografa, aplastando los derechos de las minoras en Israel. Y ahora, quines somos nosotros para quejarnos del musgo que crece en la roca, de los Danons y los Levins, cuando los rboles de cedro, que puede que nunca fueron cedros, se han incendiado?

Fuente: http://www.haaretz.com/print-edition/opinion/israel-s-high-court-doesn-t-deserve-to-be-defended-1.407369



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