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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2012

El racismo israel empieza en el sistema escolar

Yuval Albashan
Haaretz

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


Es posible que ganemos algunas pequeas batallas, como las que actualmente se libran en Kiryat Malaquas y Beit Shemesh, pero seguiremos perdiendo la guerra en general que es la que no debemos perder.

Qu fcil es pararse contra el intento racista de segregar la vivienda a personas de origen etope en Kiryat Malaquas. Qu simple es denunciar la exclusin de las mujeres de la arena pblica en Beit Shemesh y Jerusaln. Qu conveniente es mostrarse sorprendido por los actos de terror perpetrados por los jvenes religiosos sionistas que atacan a gente inocente porque no es juda.

No slo simple, ms an, agradable y bueno. Porque despus de todo, casi todo el mundo est de acuerdo. Por qu casi todo el mundo? Todos ellos desde las cabezas principales del pblico ultraortodoxo y religioso hasta todos los miembros de la Knesset, el Primer Ministro y los ltimos miembros de la oposicin-, todos estn conmovidos. Todo el mundo denuncia estos actos. Esta es realmente la visin de la era mesinica. Los hermanos vivirn juntos en unidad.

Pero la verdad es que la lucha contra estos terribles fenmenos es peligrosa. Son como paliativos en un cuerpo que ya requiere de una intervencin quirrgica para evitar que una enfermedad se propague. Se requiere una incisin profunda. Y son precisamente estas luchas justificadas las que intensifican la enfermedad y es probable que empeoren la situacin.

La segregacin racista en Kiryat Malaquas, la exclusin de las mujeres y otros fenmenos mencionados aqu son meros sntomas de la prdida de la hegemona de los valores bsicos liberales, que se escribieron en el promisorio documento que nos legaron los padres fundadores del Estado, con la igualdad como referente en el encabezamiento. La verdadera lucha tiene que ver con el retorno a esos principios de manera tal que ningn grupo de la sociedad se atreva a violar o menoscabar.

Es por eso que una lucha de este tipo no debe centrarse en los abscesos que se abren aqu o all -en Kiryat Malaquas o en Beit Shemesh- sino en el virus que es endmico en todo el cuerpo.

La responsabilidad de este virus se encuentra en muchos de los que estn alzando sus voces en protesta por algunos de los sntomas que cre. Despus de todo, lo que hace que posible la existencia de estos fenmenos es la educacin que reciben los nios en muchas partes de Israel y que est financiada por el Estado. Esta educacin les ensea que no todos los seres humanos son iguales, que existe una diferencia sustantiva (no slo una mera diferencia) entre los judos y no judos, entre mujeres y hombres, entre los judos de ascendencia mizrahi y ashkenaz y entre los negros y los blancos - una distincin que significa que slo uno de ellos se sentar en el volante, mientras que para los otros estn reservados solo los asientos de los pasajeros.

Esa es la educacin que se da en muchas corrientes de la sociedad israel, mientras el Estado hace la vista gorda y, en muchos casos, hasta paga por ella. Hay una razn por la cual se prepara a un nio que estudi en las escuelas de corrientes religiosas sionistas en Kiryat Malakhi para firmar un acuerdo racista que excluye a las personas de origen etope de vivir en el edificio donde l vive sin tener la necesidad de darles un apretn que ponga una mancha en sus inmaculadas manos. l creci con la diferencia. Hay una razn por la que un joven judo se atrevera a asaltar a un rabe inocente que se le ocurre pasar delante de l. La educacin que recibi le ense que esto era aceptable. Hay una razn por la cual un hombre ultraortodoxo no hara nada para detener a un manitico matn que escupe a una nia de 8 aos. No es slo miedo, es tambin la educacin que recibi. Toda una generacin creci con la idea de que los seres humanos no son realmente iguales.

Si queremos erradicar estas escenas atroces, debemos volver a instituir los valores liberales, con el mayor nfasis en el sistema educativo donde se imparte educacin a todos los nios en todos los sectores y grupos de la sociedad israel. Es cierto, esto significa que algunos de los socios actuales de la lucha tendrn que cruzar ciertas lneas. Pero, como se dijo, ellos han desempeado un papel central en la comunicacin de la cultura de la desigualdad, y por lo tanto, su presencia junto a nosotros en el mismo grupo de manifestantes es una seal de la esterilidad de la lucha desde el principio.

Hasta que esto suceda, hasta que el campo liberal demande una vez ms la hegemona de sus valores en todas partes, y no slo en su patio trasero, estos fenmenos prohibidos continuarn. Es posible que ganemos algunas batallas pequeas, como las que actualmente se libran en Kiryat Malaquas y Beit Shemesh, pero seguiremos perdiendo la guerra en general, la que no debemos perder.

Fuente: http://www.haaretz.com/print-edition/opinion/israel-s-school-system-fosters-inequality-1.407371



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