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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2012

La II Repblica espaola, una reflexin en nuestros das

Celina Ribechini
Rebelin


Mientras la izquierda se organizaba la coalicin gubernamental se descompona

La tarde del 13 de abril de 1931 al conocerse el resultado de las elecciones municipales, celebradas la vspera, en Madrid la gente se ech a la calle demostrando su entusiasmo. Obreros, empleados y estudiantes abandonaron sus ocupaciones para vitorear a la Repblica. Se expresaban sentimientos de ilusin y de esperanza, de dejar atrs un rgimen caduco que no presentaba soluciones a los grandes problemas que exiga la sociedad, que aportara conciencia social, tolerancia y lucha por la libertad.

En Eibar a las siete de la maana del da siguiente la bandera tricolor ya ondeaba en el balcn de su ayuntamiento. Era el primer municipio que proclamaba la Repblica. Al anochecer de ese mismo da el nuevo rgimen se haca realidad en toda Espaa. Su Majestad el rey, Alfonso XIII, abandonaba Madrid.

A la Repblica se le presentaba un difcil cometido. Tena ante s muchos frentes abiertos: un Ejrcito poderoso, una Iglesia estatal influyente y latifundios que hacan difcil la existencia de una sociedad progresiva y democrtica. Desde el primer momento cont con la oposicin y la presin de las fuerzas de una derecha conservadora que consideraba que el cambio supona una tragedia que conducira a Espaa a la revolucin social, y de una izquierda radical que vea en el nuevo rgimen un gobierno anticuado, reliquia de un proceso histrico.

Por ello la euforia que despert su pronunciamiento tuvo su contrapartida. La Iglesia lo consider como una desgracia. La mayora de clrigos y obispos reaccionaron con pesimismo ante una Repblica celebrada en las calles por el pueblo. De igual parecer eran los terratenientes ennoblecidos y muchos industriales y financieros con ttulo nobiliario. Perdieron de golpe al rey, su fiel protector, al que muchos de ellos abandonaron como abandonaron a Espaa poniendo a buen recaudo sus capitales, retirndolo de sus cuentas bancarias para asegurarlo en el extranjero. Mientras los trabajadores de la tierra que poblaban las zonas de latifundios de Andaluca, Extremadura y La Mancha movilizados por socialistas y anarquistas bajo la bandera del reparto y la colectivizacin mostraron al principio una notable confianza en que la Repblica sera capaz de liquidar los excesivos privilegios de clase. No obstante no iba a pasar mucho tiempo sin que serios disturbios rompieran el orden pblico y socavaran las esperanzas de quienes pusieron sus esperanzas en el nuevo rgimen.

El primer choque serio lo tuvo el gobierno republicano con la jerarqua eclesistica de la Iglesia espaola. A pesar de las advertencias recibidas desde el Vaticano que recomendaba a los obispos espaoles: que respeten los poderes constituidos y obedezcan a ellos para el mantenimiento del orden y para el bien comn, el cardenal Segura, entonces arzobispo de Toledo, Primado de Espaa, el 1 de mayo public una pastoral en la que haca un caluroso elogio del destronado Alfonso XIII, quien a lo largo de su reinado supo conservar la antigua tradicin de fe y piedad de sus mayores.

Pero estas declaraciones que tensaban las relaciones entre la Iglesia y el Estado se complicaran an ms con los acontecimientos sucedidos en Madrid entre el 11 y 12 de mayo. Das antes el marqus de Luca de Tena se haba entrevistado con Alfonso XIII en Londres. A su regreso ultim con otras personas la creacin de un Crculo Monrquico Independiente en Madrid. En el peridico ABC se publicaba su apertura e inauguracin en un local sito en la calle de Alcal 67. En el acto tomaron la palabra diversos asociados. Los nimos se caldearon. Se puso un disco con la Marcha Real los ms exaltados salieron al balcn dando vivas al Rey y lo prosiguieron en la calle lo que propici la rplica de un taxista que fue agredido por los monrquicos. El numeroso pblico que volva entonces del concierto dominical del Retiro se posicion a favor del taxista terminando en una fuerte reyerta de manifestacin popular con la consecuencia de la quema de varios de los coches de los monrquicos all reunidos.

Al correr la tarde las cosas se fueron complicando. Varios centenares de personas se dirigieron hacia el del edificio del ABC en la calle Serrano con nimo de asaltarlo. El ministro de la Gobernacin, Miguel Maura, dio rdenes a la Guardia Civil para que protegiese el edificio y se produjo un choque violento. Varios manifestantes resultaron heridos por armas de fuego y muertos el portero de una casa situada frente a ABC y un muchacho de trece aos.

La indignacin popular subi a tal punto que, poco despus, ms de 5.000 personas se concentraban en la Puerta del Sol frente al ministerio de Gobernacin pidiendo la dimisin del ministro y la disolucin de la Guardia Civil. Toda la noche permanecieron en la plaza grupos dispersos. An hoy es el da que se sigue sin poder aclarar de quien parti la iniciativa, pero muy de maana arda el convento de los jesuitas de la calle de la Flor junto a la Gran Va, continuando los incendios a otros conventos e iglesias en Madrid. En Levante y Sur de Espaa se propag una explosin de ira anticlerical que afect a cerca de un centenar de edificios eclesisticos que fueron incendiados. En algunas provincias la violencia se dirigi tambin haca peridicos que representaban a la oligarqua y a casinos y crculos recreativos considerados como centros de reunin de seoritos.

El significado principal de esos acontecimientos es que se produjeron al mes escaso de proclamarse la Repblica y que en la memoria colectiva de muchos catlicos quedaron grabados como el primer asalto contra la Iglesia por parte de una Repblica laica y anticlerical, un ensayo general de la catstrofe que se avecinaba. La actitud del Gobierno provisional fue tachada de tibia, para algunos la Repblica estaba en manos de ateos y masones. Lo sucedido tuvo graves consecuencias, perturb conciencias y puso fin a la ilusin y al jbilo con que se haba recibido al nuevo rgimen que slo poda mantenerse si dispona de una base social y una legitimidad democrtica.

Se hacia urgente dotar a la Repblica de una Constitucin. El Gobierno provisional convoc elecciones generales a Cortes Constituyentes que dieron comienzo el 28 de junio. Tras tres meses de debates la Constitucin qued finalmente aprobada el 9 de diciembre de 1931. Naca con la oposicin de la derecha no republicana, que se propuso desde el primer momento revisarla o, desde la visin de sus grupos ms extremistas, echarla abajo. Se eligi presidente a Niceto Alcal Zamora, un ex monrquico catlico que encarg a Manuel Azaa a que formara gobierno.

La mayora de los diputados asistan a las Cortes por primera vez. Entre ellos haba intelectuales, periodistas, profesores, abogados, obreros y tres mujeres: las republicanas Clara Campoamor y Victoria Kent y la socialista Margarita Nelken, (las mujeres podan ser elegidas aunque no podan votar).

Aquellas Cortes fueron las que elaboraron la primera Constitucin republicana de la historia y a ello dedicaron todas sus energas. El texto que sali de sus deliberaciones defina a Espaa en su artculo primero como una Repblica democrtica de trabajadores de toda clase, que se organiza en rgimen de libertad y de justicia. Los poderes emanan del pueblo. La Repblica constituye un Estado integro, compatible con la autonoma de los Municipios y de las Regiones. Se declaraba tambin la no confesionalidad del Estado, se introduca el matrimonio civil y el divorcio y se prohiba el ejercicio de la enseanza a las rdenes religiosas. Tras acalorados debates se otorg el voto a las mujeres defendido por la diputada del Partido Radical Clara Campoamor, que choc con el temor de los no pocos republicanos de izquierdas, incluida Victoria Kent, a que las mujeres influidas por el clero beneficiara el voto a la derecha.

Se iniciaba una etapa de profusa actividad legislativa en la que se acometi la reorganizacin del ejrcito, la separacin de la Iglesia y el Estado y se tomaron medidas radicales y profundas sobre la distribucin de la propiedad agraria, los salarios de las clases trabajadoras, la proteccin laboral y la educacin pblica. Nunca en la historia de Espaa se haba asistido a un perodo, tan intenso de cambio y conflictos, de logros democrticos y conquistas sociales, como el que realiz la Repblica espaola en su primer bienio.

Sin embargo, las viejas clases dirigentes, los propietarios y las gentes de orden, desplazadas del poder por el nuevo rgimen, reaccionaron de forma enrgica y contundente, al mismo tiempo que las clases trabajadoras que encabezaban los anarquistas en sus protestas y movilizaciones aparecieron en el escenario pblico como poderosos contendientes, dificultando toda accin poltica llevada en el Parlamento, .

El gobierno tuvo que afrontar una serie de huelgas y estallidos revolucionarios de una hostilidad implacable desplegada por la CNT frente a una Repblica burguesa. Pero no sera ste el nico movimiento ni el ms potente que obstaculiz su consolidacin y su proyecto reformista. Quienes haban sido desplazados de las instituciones del nuevo rgimen reaccionaron muy pronto e intensificaron sus ataques al gobierno, obstinndose en llamarlo socialista, pese a que el PSOE slo tena tres de los doce ministros. Argan que el Estatuto de Autonoma concedido a Catalua era el primer paso para desintegrar Espaa y consideraban que el mejor modo de evitarlo era una conspiracin al estilo tradicional que contara con el apoyo de varios militares. El general Sanjurjo pareca el ms indicado para ello y sera el encargado de encabezar una sublevacin destinada a salvar la unidad de Espaa y traer de nuevo al Rey. El levantamiento tuvo lugar el 10 de agosto de 1932 pero fracas. Sanjurjo huy a Portugal. Apresado antes de llegar a la frontera, juzgado y condenado a muerte el 24 de agosto, el gobierno conmut su pena por la de cadena perpetua.

Los aos 1932-33 estuvieron marcados por numerosas huelgas y motines que pusieron en evidencia el grado de divisin de la izquierda. Azaa no quera dar la impresin de que su gobierno era blando y tom responsabilidades sangrientas, resuelto a mantener el orden frente a todos los que le hostigaban bien fueran de derechas como de izquierdas. Los anarquistas consideraban que se haba vendido a los capitalistas, mostrndose ms severo con los explotados que con los explotadores. El ala ms dura de la CNT gan peso y la FAI aument su influencia. La combatividad de los campesinos impresionaba a los ms moderados. Los incidentes ms graves se produjeron en la provincia de Cdiz en la aldea de Casas Viejas, donde los campesinos se sublevaron y mataron a cuatro guardias civiles. Llegaron refuerzos policiales con la Guardia de Asalto para reprimir el motn, que dieron por finalizado a excepcin de una casa donde se atrincher un viejo anarquista apodado Seisdedos con su hijos, sus nietos y dos amigos. La Guardia de Asalto incendi la casa, ametrallaron a los ocupantes que intentaron huir y ejecutaron sumariamente a una decena de braceros.

Se produjo entonces una ofensiva sobre Azaa. La oposicin contra l y su mayora parlamentara iba creciendo. Los intelectuales derramaban lgrimas ante una realidad demasiado alejada de sus sueos. Las decepciones de Ortega y Unamuno llenaban columnas en la prensa., asimismo una mayora de la poblacin, tradicionalmente catlica, se mostraba defraudada por la poltica del Gobierno que, excesivamente obsesionado en restar poder a la Iglesia, el 2 de junio de 1933 ratificaba la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, una ley constitucional exigida por el artculo 26 de la Carta Magna de 1931 y en la que se especificaba la aprobacin de la incautacin de los bienes de la Iglesia por el Estado y la prohibicin en sus colegios de toda enseanza ajena a su propia doctrina.

Las medidas totalmente anticlericales del texto generaron apasionados debates y enfrentamientos. Los catlicos, incluida la revista progresista Cruz y Raya dirigida por Jos Bergamn, vieron en ella una clara violacin de la justicia y la libertad. Los enemigos de la Repblica la utilizaron muy bien como arma ideolgica ante una clase media asustada ante el viraje que tomaba el rgimen y fue motivo para que en buena parte de Espaa la izquierda perdiera las elecciones en noviembre de aquel ao.

Pero tanto en la derecha como en la izquierda se segua con inters e inquietud lo que suceda en el extranjero. Los socialistas se dieron cuenta de que la amenaza fascista era real, de ah su decisin de oponerse por todos los medios a la llegada al poder de los fascistas espaoles encarnados segn ellos en Gil Robles, un joven abogado que lideraba la CEDA, Confederacin de Derechas Autnomas, y en cuyo programa estaba revisar la Constitucin, derogar la leyes laicas (matrimonio civil, divorcio) y fomentar medidas destinadas a promocionar familias numerosas, la mujer en el hogar, la educacin cristiana etc., proponiendo la vuelta a una sociedad rural y tradicional en la que el clero recuperara su autoridad perdida.

Se sucedieron unos meses de continuas crisis parlamentarias. En octubre de 1934 la CEDA retirara su confianza al gobierno centrista y exigira participar en el mismo. Alcal Zamora, que no quera disolver las Cortes, accedi a la propuesta y encarg a Lerroux la formacin de un nuevo gobierno que incluy a tres ministros de la CEDA. La derecha no republicana pasaba a gobernar la Repblica con el ms histrico de los partidos republicanos. Los republicanos de izquierda lo consideraron como una traicin y los socialistas anunciaron su revolucin. Ya nada volvera a ser como antes.

El comit revolucionario de los socialistas, entre los que se incluan Largo Caballero y Prieto, en la noche del 4 al 5 de octubre de 1934 daban orden de huelga general. A pocos minutos de marcar los relojes la medianoche cesaron todas las actividades de trabajo en las principales capitales de Espaa. En varias regiones la huelga se convirti en revolucin. En Asturias las milicias obreras se apoderaron de Oviedo y fundaron una efmera Repblica socialista. Los generales Lpez Ochoa y Franco fueron los encargados de la contraofensiva. Se trajo dos regimientos de la Legin y a los regulares marroques. Estas tropas apoyadas por la aviacin y la armada emprendieron la reconquista. El ejrcito top con una gran resistencia y hubo de tomar Oviedo calle por calle. El 19 de octubre fueron reducidos los ltimos rebeldes. Los revolucionarios tuvieron que dispersarse por aldeas y montaas. Los instigadores reales o presuntos de la insurreccin fueron procesados. Algunos haban huido, como Prieto exilado en Pars. Largo Caballero pas un ao en prisin. Companys, presidente de la Generalidad de Catalua, fue condenado a 30 aos de crcel. Azaa, detenido el 8 de octubre, sera puesto en libertad dos meses despus por falta de pruebas.

Se decret el estado de excepcin, lo que permiti una violenta represin social: se restaur la pena de muerte y se impuso la censura, obreros despedidos, salarios disminuidos, se clausuraron las Casa del Pueblo. La Cortes suspendidas reanudaron su apertura el 6 de noviembre sin que participaran los partidos de izquierda. La derecha crea llegado el momento de poder exigirlo todo.

La CEDA de Gil Robles propugnaba una nueva Constitucin ms autoritaria pero los grupos de extrema derecha exigan ms. Convencidos de que no se poda esperar absolutamente nada de la democracia y que tratar de obtener el poder por medio del sufragio universal era una prdida de tiempo, en diciembre de 1934 forman el Bloque Nacional presidido por Jos Calvo Sotelo, en el que figuraban entre otros el duque de Alba, el conde de Rodezno, el dominico Padre Gafo, Lequerica, Areilza, Ansaldo.

Pero no slo los componentes del Bloque Nacional sino tambin los tradicionalistas se reorganizaban en contra de la Repblica. En San Juan de Luz funcionaba una Junta militar carlista y, desde Estoril Sanjurjo mantena relacin constante con Fal Conde. Asimismo conspiraba la Unin Militar Espaola, un grupo de generales hostiles al rgimen. Por su parte la Falange era partidaria de la insurreccin.

Las crisis gubernamentales fueron la tnica general de aquel ao de 1935. En el Gobierno, formado en mayo, la mayora de los ministros no eran republicanos, representaban a la oligarqua castellana, a la jerarqua eclesistica y a los hombres de negocios. Todo entrara por fin en su orden, indemnizaciones por las expropiaciones ejecutadas en 1932, compensaciones a las empresas que veran aumentar sus beneficios al igual que los bancos los suyos; todo esto unido a la poltica represiva del Gobierno en relacin con los sucesos de octubre produjo un efecto contrario y la izquierda comenz a recomponerse. Prieto hizo campaa a favor de un entendimiento con los republicanos progresistas. El Partido Comunista propuso una concentracin popular antifascista. Lo mismo que en Francia se avanzaba hacia la formacin de un Frente Popular.

Mientras la izquierda se organizaba la coalicin gubernamental se descompona, a ello vino a contribuir el escndalo en que se vio implicado Lerroux con el asunto del estraperlo, un juego de ruleta elctrica inventado por unos dudosos personajes Strauss y Perlowiz, al que denominaban con la abreviatura de sus nombres Straperlo y que mediante soborno a altos cargos de Partido Radical, algunos de ellos parientes del mismo Lerroux, lograron introducirlo en Espaa y ponerlo en funcionamiento en varios casinos. El escndalo salt a la opinin pblica, se quiso echar tierra al asunto pero Alcal Zamora se opuso. Desacreditados Lerroux y sus amigos radicales tuvieron que renunciar a sus cargos. A finales de diciembre se forma un nuevo Gobierno. El 8 de enero de 1936 las Cortes quedan disueltas. Las elecciones legislativas seran convocadas para el 16 de febrero.

La campaa se desarrollo sin incidencias pero con gran violencia verbal entre izquierdas y derechas. En el Pas Vasco los nacionalistas no quisieron aliarse con la derecha espaola y presentaron sus candidaturas por libre, disputndose el voto entre tres listas: Frente Popular, PNV y derechas.

Por tercera vez en cinco aos las elecciones constituyeron una gran sorpresa. El resultado favorable al Frente Popular, al que se le conceda escasas posibilidades de xito, sembr de pnico a las derechas que no estaban dispuestas a dejar el poder ni a renunciar a ninguno de sus privilegios. Una vez conocidos los resultados comenzaron las conspiraciones. Estaban convencidos que Espaa se diriga haca el caos y que iba a sobrevenir una revolucin comunista. Se produjeron choques entre grupos armados y corri la sangre. Los sucesos ms graves tuvieron lugar el 12 de julio. Al anochecer un teniente de la Guardia de Asalto, Castillo, fue asesinado. Sus camaradas decidieron tomarse inmediata venganza. Secuestraron a Calvo Sotelo, lder de Renovacin Espaola, le mataron de un tiro y dejaron su cadver en el cementerio de la Almudena. El 17 de julio estallaba la sublevacin militar.

* Celina Ribechini es doctora en Historia



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