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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2012

Resea de la obra de teatro de Santiago Alba Rico
B-52

Javier Couso
Hablando Repblica


Ayer asist al estreno en Madrid de B-52, la primera incursin teatral de Santiago Alba Rico, llevada a las tablas por la compaa El Perro Flaco y editada en papel por la necesaria editorial Hiru.

Tanto en su forma escrita, como cuando cobra vida en un teatro, esta obra es necesaria porque nos disecciona el pensamiento que da belleza a la destruccin, que hace normal el genocidio y que eleva moralmente una cultura donde, tras las bambalinas de los sueos, se esconde la realidad del infierno.

No hay otra forma de soportar la matanza que escondindola, o mejor, hacindola bella y moral. Es la vieja tcnica de revestir y camuflar, de limitar el impacto a unos pocos de los nuestros, los ejecutores en tierra, para mantener a la mayora legitimadora en el limbo de la retrica.

Hay un gran acierto en plantear la obra dentro de un B-52, bombardero estratgico de largo alcance que lleva democratizando el mundo desde 1955, pues a 15.240 metros de altura, toda destruccin, toda matanza, elude cualquier fealdad y se torna hermosa.

Desde el aire o la lejana, las explosiones son esplndidas. Sus formas, sus colores y su despliegue luminiscente constituyen una puesta en escena que conmueve. Detrs de la ficcin pirotcnica no puede haber maldad. Es la mano de Dios haciendo paisajes.

Esa tripulacin profesional, que recorre miles de kilmetros para soltar toneladas de bombas sobre un lugar que no conoce y que vuelve a su casa sin ningn remordimiento, podemos ser cualquiera de nosotros. Es de hecho la representacin de la sociedad en la que vivimos.

Las aeronaves militares son bellas. Es ms, las armas suelen ser bellas. Formas depuradas, alta tecnologa del poder total para quitar vidas a escala industrial. Y eso, a la mayora le seduce. Igual que la escenificacin del nazismo en sus grandes paradas militares hipnotizaba a millones de personas, hoy, el podero militar estadounidense simbolizado en ese B-52, da por s solo, legitimidad.

Siempre me he preguntado la razn de la dificultad para explicar la muerte cuando es a gran escala. Frente a la belleza de un bombardero, frente a las bonitas luces de las explosiones, casi nadie ve a ras de suelo. En tierra, en el lugar donde impactan esas bombas civilizadoras, hay sangre, dolor, vsceras, heces, quemaduras, aplastamientos, gritos, ... El contenedor de almas hecho de sangre y huesos es aparatoso cuando se desborda.

Si preguntas a cualquiera sobre los coches bomba, al instante se horrorizar, recordar las imgenes a pie de tierra, los miembros amputados, la conmocin, la destruccin. Pero cuando ve un B-52, cuyo poder destructor equivale al de miles de coches bomba, le parece hermoso. Sus formas, su poder engrandecido tienen la virtud de ocultar por s mismo que es una mquina perfecta para el asesinato en masa.

Esta obra nos habla de la moral que se construye desde el poder estadounidense, de la funcin de Hollywood para albergar las emociones que no tienen cabida en la guerra democratizadora contra el terror. Esa batalla eterna que, incomprendida y aislada, libra la nueva Roma contra los siempre brbaros que acechan ms all de las fronteras del Imperio.

Por eso recomiendo vivamente ver y leer esta nueva aventura de Alba Rico, pues mantiene la virtud de retratar las costuras del alma imperial que nos hurtan a diario para no ver su fea naturaleza. Un don que ya descubrimos en sus primeros tiempos como guionista de La Bola de Cristal y que ha ido cultivando en libros y artculos.

Obras como esta son ladrillos en la recuperacin de nuestra cultura secuestrada, que, con discrepancias y desencuentros, regresa para tratar de entender el mundo, nica manera de poder empezar a pensar como cambiarlo.


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