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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2012

70 drones cados y el nuevo modo de guerra estadounidense
El futuro de desastre y fuego de la guerra robtica

Nick Turse
Tom Dispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens



Introduccin del editor de TomDispatch

Despus de casi dos meses en suspenso y la prdida (posiblemente temporaria) de su guerra area de la Base Area Shamsi, la CIA vuelve a poner en marcha sus operaciones de drones en las reas fronterizas tribales de Pakistn. Los primeros dos ataques de 2012 se lanzaron con un lapso de 48 horas entre ambos, matando supuestamente a 10 __s e hiriendo a por lo menos a 4 __s. S, es verdad, EE.UU. est matando __s en Pakistn. Estos das, los muertos son regularmente identificados por los informes de prensa como militantes o presuntos militantes y a menudo, citando fuentes paquistanes u otras de inteligencia, como extranjeros o no-paquistanes. Casi nunca tienen nombres, y los robots de la CIA nunca se aproximan lo suficiente a sus cuerpos calcinados para hacer lo que podra ser el equivalente tecno deshumanizador de orinar sobre ellos.

Todo suena muy limpio. El ao pasado, hubo 75 ataques limpios de ese tipo, 303 desde 2004, que posiblemente mataron a miles de __s en esas reas fronterizas. De hecho, el mundo de la muerte y la destruccin siempre tiende a parecer limpio y preciso si se guarda la distancia, si uno se queda en el cielo como los implacables dioses de otrora o a miles de kilmetros de sus objetivos, como los pilotos de esos aviones robticos y los responsables polticos que los envan.

Sobre el terreno, claro, las cosas son mucho ms desaliadas, desagradables e inquietantemente humanas. El Bur de Periodismo de investigacin basado en Londres, ha calculado que los ataques de drones de EE.UU. en Pakistn han matado, a lo largo de los aos, por lo menos a 168 nios. En una situacin irritada e irritante en ese pas, con los militares y el gobierno civil en disputa, con rumores de golpe en el aire y fronteras todava cerradas a suministros estadounidenses para la guerra afgana (desde un incidente en el cual los ataques areos estadounidenses mataron hasta a 26 soldados paquistanes), los profundamente impopulares ataques de drones solo aumentan las tensiones. No importa a quin maten, incluidas personas de al-Qaida, tambin intensifican la clera y empeoran la situacin en lugar de mejorarla. Son, por su naturaleza, armas contraproducentes y su imagen en EE.UU. de precisin, de alta tecnologa, que hace ganar guerras, indudablemente tiene un instantneo efecto negativo sobre los que las pierden. Los drones no pueden hacer otra cosa que ofrecer un sentimiento peligroso y engaoso de omnipotencia, un sentimiento de que no importa la legalidad, de que todo es posible.

Si, como ha comentado Nick Turse desde hace tiempo en su reportaje sobre nuestras ltimas armas maravillas, los drones son, a fin de cuentas, instrumentos de guerra contraproducentes, nadie se ha dado cuenta todava. Despus de todo, nuestros planificadores militares proyectan ahora una inversin de al menos 40.000 millones de dlares en la floreciente industria de los drones durante la prxima dcada para ms de 700 drones de mediano y gran tamao (y quin sabe cunto se invertir en versiones ms pequeas).

El trabajo de Turse sobre los drones en su serie en TomDispatch de la cara cambiante del imperio se basa en realidades pocas veces sealadas, ocultas en documentos de la Fuerza Area de EE.UU. Tiene una manera de poner con los pies sobre la tierra a los aviones robticos. Son, como ha escrito, armas maravillas con las alas de barro. Tom

El futuro de desastre y fuego de la guerra robtica

70 drones cados y el nuevo modo de guerra estadounidense

Nick Turse

Cazabombarderos jet estadounidenses pasaron aullando sobre el campo iraqu dirigindose hacia el drone Predator MQ-1, mientras su tripulacin en California observaba impotente. Lo que haba comenzado como una misin de reconocimiento comn estaba evolucionando de una forma dramtica. En un instante, los jets atacaron y todo haba pasado. El Predator, uno de los infatigables robots cazadores/asesinos de la Fuerza Area haba sido aniquilado.

Un informe sobre el fin espectacular del drone de casi 4 millones de dlares en noviembre 2007 est incluido en una coleccin de documentos de investigacin de accidentes de la Fuerza Area recientemente examinados por TomDispatch. Catalogan ms de 70 catastrficos desastres de drones de la Fuerza Area desde el ao 2000, y cada uno result en la prdida de un avin o daos a la propiedad de 2 millones de dlares o ms.

Esos informes oficiales, obtenidos en algunos casos por TomDispatch mediante la Ley de Libertad de la Informacin, ofrecen nuevas perspectivas de un programa de guerra, asesinato y espionaje en gran parte clandestino, pero muy elogiado que involucra robots armados, que son mucho menos fiables de lo que se ha reconocido previamente. Esos aviones, la ltima en la serie de las ltimas armas maravillas en el arsenal militar de EE.UU., se ensayan, se lanzan y se pilotan desde una tenebrosa red de ms de 60 bases repartidas por todo el globo, a menudo como apoyo para equipos de elite de fuerzas de operaciones especiales. Colectivamente, los documentos de la Fuerza Area presentan un notable retrato de la guerra moderna de drones, pocas veces hallado en una dcada de informes periodsticos generalmente triunfalistas o impresionados que pocas veces mencionan las limitaciones de los drones, y menos todava sus misiones fracasadas.

Los desastres areos descritos llaman la atencin no solo de las limitaciones tcnicas de la guerra de drones, sino de mayores defectos conceptuales en semejantes operaciones. Lanzados y aterrizados por tripulaciones cercanas a los campos de batalla en sitios como Afganistn, los drones son controlados durante sus misiones por pilotos y operadores de sensores a menudo mltiples equipos durante muchas horas desde bases en sitios como Nevada y Dakota del Norte. A veces son vigilados por vigilantes de contratistas privados de seguridad en bases de EE.UU. como Hurlburt Field en Florida. (Un reciente informe de McClatchy inform de que se necesitan casi 170 personas para mantener en vuelo un solo Predator durante 24 horas.)

En otras palabras, las misiones de drones, como los propios robots, tienen muchas partes en movimiento y mucho puede salir y sale mal. En ese incidente del Predator en noviembre de 2007 en Iraq, por ejemplo, una falla electrnica hizo que el avin activara su mecanismo de autodestruccin y se estrellara, despus de lo cual los jets estadounidenses destruyeron los restos para impedir que cayeran en manos enemigas. En otros casos, drones conocidos oficialmente como aviones de pilotaje remoto, o RPAs se descompusieron, escaparon del control y a la supervisin humana, o se autodestruyeron por motivos que van de error del piloto y mal tiempo a fallas mecnicas en Afganistn, Yibuti, el Golfo de Adn, Iraq, Kuwait y diversos sitios ms no especificados o clasificados, as como en EE.UU.

En 2001, los drones Predator de la Fuerza Area volaron 7.500 horas. A finales del ao pasado, esa cifra fue superior a 70.000. Mientras el ritmo de las operaciones robticas areas ha aumentado continuamente, no es sorprendente que las cadas tambin sean ms frecuentes. En 2001, solo dos drones de la Fuerza Area resultaron destruidos en accidentes. En 2008, ocho drones cayeron a tierra. El ao pasado, la cantidad lleg a 13. (Las tasas de accidentes, sin embargo, estn disminuyendo segn un informe de la Fuerza Area basado en cifras de 2009.)

Hay que considerar que los ms de 70 accidentes registrados en esos documentos de la Fuerza Area reflejan solo cadas de drones registradas por la Fuerza Area siguiendo un conjunto rgido de reglas. Muchos otros accidentes de drones no se han incluido en las estadsticas de la Fuerza Area. Los ejemplos incluyen un drone MP-9 Reaper fuera de control que tuvo que ser derribado de los cielos afganos por un caza en 2009, un helicptero a control remoto de la Armada que cay en Libia en junio pasado, un vehculo areo sin tripulacin cuya cmara parece que haba sido capturada por insurgentes afganos despus de una cada en agosto de 2011, un Sentinel RQ-170 avanzado perdido durante una misin de espionaje en Irn en diciembre pasado, y la reciente cada de un Reaper MQ-9 en las Islas Seychelles.

No precisa un meteorlogo Verdad?

En los informes desclasificados queda claro cmo se realizan las misiones y a veces fracasan incluyendo uno suministrado por la Fuerza Area a TomDispatch que detalla una cada de junio de 2011. A finales de ese mes, un drone Predator despeg de la Base Area Jalalabad en Afganistn para realizar una misin de vigilancia de apoyo a fuerzas terrestres. Pilotada por un miembro del Ala Area Expedicionaria 432 desde la Base Whiteman de la Fuerza Area en Missouri, la nave robtica encontr mal tiempo, lo que llev al piloto a pedir permiso para abandonar a las tropas en tierra.

Su comandante nunca lleg tuvo la oportunidad de responder. A falta de equipamiento para eludir el mal tiempo tiempo, que se encuentra en aviones ms sofisticados o de sensores a bordo que orientan al piloto ante condiciones meteorolgicas adversas, y con una tormenta de arena que interfiri con el radar de tierra, los severos efectos climticos superaron al Predator. En un instante se cort el vnculo entre el piloto y avin. Cuando volvi a la vida por un momento, el personal pudo ver que el drone caa en picado. Luego perdieron durante un segundo el enlace de datos y fue el final. Unos minutos despus, las tropas en tierra enviaron un mensaje de radio para decir que el drone de 4 millones de dlares haba cado cerca de ellos.

Un mes despus un drone Predator despeg de la pequea nacin africana de Yibuti en apoyo a la Operacin Libertad Duradera, que incluye operaciones en Afganistn, Yemen, Yibuti y Somalia, entre otras naciones. Segn documentos obtenidos mediante la Ley de Libertad de la Informacin, despus de unas ocho horas de vuelo, el personal de la misin not una lenta prdida de lubricante. Diez horas despus, transfirieron el drone a un personal areo local cuya tarea era hacerlo aterrizar en el Aeropuerto Ambouli de Yibuti, una instalacin conjunta civil/militar adyacente al campo Lemonier, una base de EE.UU. en el pas.

El personal de esa misin el piloto y el operador del sensor haba sido enviado de la Base Creech de la Fuerza Area en Nevada, y haba registrado en conjunto 1.700 horas conduciendo Predators. Estaba considerado experto por la Fuerza Area. Ese da, sin embargo, los sensores electrnicos que medan la altura del drones eran inexactos, mientras las nubes bajas y la alta humedad afectaban a sus sensores infrarrojos y preparaban la escena para el desastre.

Una investigacin termin por establecer que si el personal hubiera realizado las verificaciones adecuadas de los instrumentos, habra notado una discrepancia de entre 100 y 130 metros en su altitud. En vez de eso, el operador del sensor solo se dio cuenta de lo cerca que estaba del suelo cuando el RPA sali de las nubes. Seis segundos despus, el drone se estrell en tierra y se destruy junto con uno de sus misiles Hellfire.

Tormentas, nubes, humedad y errores humanos no son los nicos peligros naturales para los drones. En un incidente de noviembre de 2008, el personal de una misin en el Aeropuerto de Kandahar lanz un Predator un da azotado por el viento. Despus de un vuelo de cinco minutos, mientras el avin todava estaba en la gran base estadounidense, el piloto se dio cuenta de que el avin ya se haba desviado de la ruta programada. Para realizar una correccin, inici un giro que debido a la naturaleza agresiva de la maniobra, las condiciones de viento, el diseo del drone, y el peso desequilibrado de un misil en solo un ala se inici con una voltereta del avin. A pesar de todos los esfuerzos del piloto, la nave comenz a caer, se estrell en la base y estall en llamas.

Naves descontroladas

Ocasionalmente, los RPA simplemente han escapado del control humano. Durante ocho horas, un da de febrero de 2009 por la tarde, por ejemplo, cinco equipos diferentes transfirieron los controles de un drone Predator, de uno al otro, mientras volaba sobre Irn. Repentinamente, sin advertencia, el ltimo de ellos, miembros de la Guardia Nacional Area de Dakota del Norte en el Aeropuerto Internacional Hector en Fargo, perdi la comunicacin con el avin. En ese momento nadie ni el piloto ni el operador de los sensores, ni un personal local de misin saban dnde estaba el drone o lo que estaba haciendo. Sin transmitir ni recibir rdenes o datos, efectivamente haba perdido el control. Solo despus se determin que una falla del enlace de datos haba activado el mecanismo de autodestruccin del drone, lanzndolo a una cada en picado irrecuperable que lo hizo estrellarse 10 minutos despus de escapar al control humano.

En noviembre de 2009, un Predator lanzado desde el Aeropuerto Kandahar en Afganistn perdi contacto con sus manipuladores humanos 20 minutos despus del despegue y simplemente desapareci. Cuando el personal de la misin no pudo controlar el drone, convoc a especialistas en enlace de datos pero no lograron encontrar el avin errante. Mientras tanto, los controladores del trfico areo, que haban perdido el avin en el radar, ni siquiera podan ubicar la seal de su transponedor. Fracasaron numerosos esfuerzos por hacer contacto. Dos das despus, cuando al drone se le habra acabado el combustible, la Fuerza Area dio por perdido al Predator. Tardaron ocho das en contrar los restos.

Curso de cadas

A mediados de agosto de 2004, mientras las operaciones de drones en el rea de responsabilidad del Comando Central (CENTCOM) funcionaban a un ritmo muy intenso, el personal de una misin de Predator comenz a or una cascada de alarmas de advertencia que indicaban fallas de motor y alternador, as como un posible fuego en el motor. Cuando el operador de los sensores utiliz su cmara para escanear el avin, el problema se identific rpidamente. Su cola haba estallado en llamas. Poco despus se descontrol y se estrell.

En enero de 2007, un drone Predator volaba en algn sitio de la regin del CENTCOM (sobre uno de los 20 pases del Gran Medio Oriente). Despus de 14 horas de una misin de 20 horas, el avin comenz a fallar. Su motor fall durante 15 minutos, pero la informacin que transmita se mantena dentro de parmetros normales, por lo tanto el personal de la misin no se dio cuenta. Solo en el ltimo minuto se dieron cuenta de que su drone estaba sucumbiendo. Como determin una investigacin posterior, una grieta expandida en el cigeal del drone hizo que el motor se paralizara. El piloto hizo planear el avin hacia un rea deshabitada. Los niveles superiores lo instruyeron entonces para que lo estrellara intencionalmente, ya que no podra llegar rpidamente una fuerza de reaccin rpida y llevaba dos misiles Hellfire as como equipamiento clasificado no especificado. Das despus recuperaron sus restos.

El futuro de desastre y fuego de la guerra robtica

A pesar de todas las limitaciones tcnicas de la guerra a control remoto descritas en los archivos de investigacin de la Fuerza Area, EE.UU. est doblando sus apuestas sobre drones. Bajo la nueva estrategia militar del presidente, se proyecta que la Fuerza Area aumente su parte de la torta presupuestaria y se espera que los robots volantes constituyan una parte importante de esa expansin.

Contando los miles de pequeos drones del ejrcito, uno de cada tres aviones militares cerca de 7.500 mquinas ya son robots. Segn cifras oficiales suministradas a TomDispatch, cerca de 285 de ellos son drones Predator, Reaper, o Global Hawk de la Fuerza Area. El arsenal de la Fuerza Area tambin incluye ms avanzados Sentinels, Avengers y otros aviones clasificados sin tripulacin. Un informe publicado el ao pasado por la Oficina del Presupuesto del Congreso revel que el Departamento de Defensa planifica comprar cerca de 730 nuevos sistemas areos de mediano y gran tamao sin tripulacin durante los prximos 10 aos.

Durante la ltima dcada, EE.UU. se ha vuelto crecientemente hacia los drones en un esfuerzo por ganar sus guerras. Los archivos de investigacin de la Fuerza Area examinados por TomDispatch sugieren un uso ms extensivo de drones en Iraq de lo que se haba informado anteriormente. Pero en Iraq, como en Afganistn, el arma maravilla preeminente de EE.UU. no ayud en nada a lograr la victoria. Efectiva como punta de lanza de un programa para incapacitar a al Qaida en Pakistn, la guerra de drones en las zonas tribales fronterizas de ese pas tambin ha alienado a casi toda la poblacin de 190 millones. En otras palabras, murieron unos 2.000 presuntos o identificados guerrilleros (as como una cifra desconocida de civiles). La poblacin de un aliado clave de EE.UU. aument se hizo cada vez ms hostil y nadie sabe cuntos nuevos combatientes en busca de venganza han sido creados por los ataques de drones, aunque se cree que la cantidad es significativa.

A pesar de una dcada de refinamientos y mejoras tecnolgicas, tcticas y estratgicas, el personal de la Fuerza Area y aliados de la CIA que observan los monitores de ordenadores en localidades distantes no han logrado discriminar entre combatientes armados y civiles inocentes y, como resultado, el programa de asesinatos en los que los drones hacen de jueces, jurados y verdugos est considerado ampliamente contrario al derecho internacional.

Adems, la guerra de drones parece que est creando un siniestro sistema de incentivos econmicos empotrados que pueden llevar cada vez a ms bajas sobre el terreno. En algunos programas de ataque, los miembros del personal tienen cuotas de revisin, es decir, que deben revisar una cierta cantidad de posibles objetivos en una determinada cantidad de tiempo, escribi recientemente Joshua Foust de The Atlantic sobre los contratistas privados involucrados en el proceso. Porque son contratistas, explica, su continuo empleo depende de su capacidad de satisfacer las mediciones de rendimiento declaradas. Por lo tanto tienen un incentivo financiero para tomar decisiones de vida o muerte sobre posibles objetivos de asesinato solo para conservar sus empleos. Debera ser una situacin intolerable, pero como el sistema carece de transparencia o de estudio externo es casi imposible controlarlo o alterarlo.

A medida que las horas de vuelto aumentan de ao en ao, esos severos defectos se complican debido a una serie de fallas imprevistas y vulnerabilidades tcnicas que saltan a la vista cada vez con ms regularidad. Incluyen: insurgentes iraques que piratean seales de video de drones, un virulento virus informtico que infecta la flota sin tripulacin de la Fuerza Area, grandes porcentajes de pilotos de drones que sufren elevado estrs operacional, un incidente de fuego amigo en el cual operadores de drone mataron a dos miembros del personal militar de EE.UU., crecientes cantidades de cadas, y la posibilidad del secuestro de un drone por los iranes, as como los ms de 70 incidentes catastrficos en los documentos de investigacin de accidentes de la Fuerza Area.

Durante la ltima dcada, la mentalidad de ms-es-mejor ha llevado a ms drones, bases de drones, pilotos de drones, y vctimas de drones, pero no a mucho ms que eso. Los drones podrn ser efectivos en trminos de generar recuentos de cuerpos, pero parece que tienen an ms xito en la generacin de animosidad y la creacin de enemigos.

Los informes sobre accidentes de la Fuerza Area estn repletos de evidencias de los defectos inherentes en la tecnologa de drones, y puede caber poca duda de que en el futuro aparecern muchos ms. Una dcada de futilidad sugiere que la propia guerra de drones puede estarse estrellando y quemando, pero parece inevitable que los cielos se llenen de drones y que el futuro traiga ms de lo mismo.

Nick Turse es historiador, ensayista, periodista de investigacin, editor asociado de Tomdispatch.com y actualmente es tambin profesor en el Instituto Radcliffe de la Universidad de Harvard. Su libro ms reciente es: The Case for Withdrawal from Afghanistan (Verso Books). Tambien es autor de The Complex: How the Military Invades Our Everyday Lives. Puede seguirlo em Twitter @NickTurse, en Tumblr, y en Facebook. Su sitio en la web es NickTurse.com.

Copyright 2012 Nick Turse

2012 TomDispatch. All rights reserved.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175489/

rCR



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