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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2012

93 Aos del asesinato de Rosa Luxemburgo
En memoria de la "Rosa Roja"

Roberto Herrera Ziga
Rebelin


El pasado 15 de enero se cumplieron 93 aos del asesinato de Rosa Luxemburgo, una de las ms grandes revolucionarias del siglo XX. Rosa Luxemburgo naci en 1871 en Polonia. Desde sus das escolares fue una combatiente contra la opresin social, al ser discriminada en la Rusia zarista (en aquel entonces Polonia era parte de Rusia) por ser juda y polaca. En 1894, fue una de las fundadoras del partido socialdemcrata de Polonia y Lituania.

En 1897 entr al partido socialdemcrata alemn, que por aquellos aos era el principal partido revolucionario europeo, orientado desde sus orgenes por Marx y Engels. Despus de que estos murieron, Bebel y Kaustky, eran vistos como sus naturales sucesores y como padres del marxismo. Rosa Luxemburgo, pese a su joven edad gan respeto como intelectual marxista, por sus trabajos sobre los problemas econmicos, por su participacin en el debate sobre la autodeterminacin nacional y por militar desde sus inicios en el ala izquierda de la socialdemocracia alemana, que ya daba sus primeras seales de degeneracin burguesa.


Reforma o Revolucin

La segunda mitad del siglo XIX (exceptuando la Comuna de Pars en 1871) fue una etapa de desarrollo relativamente pacfico de las luchas del movimiento obrero europeo, donde primaba un proceso de crecimiento de la organizacin de la clase obrera a nivel sindical, poltico y parlamentario, expresado en el desarrollo de grandes sindicatos, partidos socialdemcratas con gran influencia parlamentaria e importantes conquistas sociales como la jornada de ocho horas de trabajo, el sufragio universal y en general el aumento del nivel de vida y cultura del proletariado.

En ese contexto, se fue generando una fuerte aristocracia obrera en las metrpolis imperialistas, y esta sirvi de sustrato social para las ideas del revisionismo, una corriente intelectual liderada por Edward Bernstein; antiguo lder del partido, que en 1898 en su libro Socialismo Evolutivo plantea, a diferencia de lo que Marx estableci, que el capitalismo no tenda a empobrecer a la clase obrera y que seguira produciendo bienestar hasta devenir pacficamente, por la va de las reformas parlamentarias, en socialismo.

Rosa Luxemburgo combati con todas sus fuerzas estas ideas, demostrando que el relativo mejoramiento de la clase obrera en las metrpolis solo se poda explicar porque el capitalismo sper-explotaba a los trabajadores de las colonias y semicolonias creando as un enorme exceso de ganancias, lo que le permita dejar caer algunas migajas de forma pacfica sobre el movimiento obrero de los pases imperialistas. Pero estas situaciones no podran durar por siempre, tarde o temprano el capitalismo mostrara su rostro depredador y lanzara a la miseria a las masas, obligando a estas a combatir revolucionariamente contra el capital. Siete aos despus la revolucin rusa de 1905, dio la razn a Luxemburgo.

Luxemburgo comprendi que la fuerza de las tendencias revisionistas al interior de la socialdemocracia, planteaban el problema de la verdadera existencia del partido proletario. No solo por la influencia de las ideas de Bernstein y sus secuaces, sino por la actitud vacilante y conciliadora que tena hacia estos el centro liderado por Karl Kaustky, mxima autoridad dentro del partido alemn. No se equivocaba en esto, como lo demostrara la historia en 1914, al estallar la guerra imperialista.


El sonido del can

En 1914 la mayora absoluta de los diputados del partido socialdemcrata, vota a favor de los crditos de guerra que peda el Kaiser Guillermo III, Rey de Alemania, y as dieron su aval para iniciar la masacre de la primera guerra mundial. La socialdemocracia oficial llam a los obreros a combatir, no contra sus verdaderos enemigos: los burgueses de cada uno de sus pases, sino contra sus hermanos obreros de otras nacionalidades, vestidos de soldado.

Era la bancarrota de la socialdemocracia, no solo en Alemania, en todo el resto del mundo, las dirigencias de los Partidos Socialdemcratas, bendijeron la rapia imperialista.

Rosa Luxemburgo sostuvo que la socialdemocracia se haba convertido en un cadver maloliente, y se aboc junto con Franz Mehring, Clara Zetkin, Karl Liebknecht y Otto Rhle (estos dos ltimos los nicos de entre los 110 diputados de la socialdemocracia alemana que votaron contra los crditos de guerra) a construir un ala de izquierda revolucionaria e internacionalista en el partido socialdemcrata. Lamentablemente esta ala no se organiza como una fuerte fraccin disciplinada, para expulsar a la vieja direccin traidora, o en otro caso para construir un partido proletario independiente. Esta limitacin producira en el futuro funestas consecuencias Al mismo tiempo pequeos reductos de socialdemcratas en distintos pases, mantuvieron una actitud principista y denunciaron la guerra y a los socialdemcratas como traidores. Llamaron a los obreros a volcar las armas contra sus jefes militares, a transformar la guerra imperialista en guerra civil. A la cabeza de esta corriente conocida como izquierda de Zimmerwald, (debido al Congreso Internacional Socialista realizado en el pueblo suizo del mismo nombre) estaban los Bolcheviques de Lenin, Trotsky y el grupo Espartaco, liderado por Liebknecht y Luxemburgo. Este sera el embrin de la futura Tercera Internacional, la cual sera fundada un par de aos despus.


El estallido de la revolucin

Cuando los bolcheviques tomaron el poder en Rusia, Rosa Luxemburgo llam a la Revolucin de Octubre de 1917: la salvacin del honor del socialismo internacional. La Rusia Sovitica haba firmado la paz en abril de 1918; sin embargo, Alemania sigui la guerra contra el naciente estado obrero; pero los aos de privaciones y el grandioso ejemplo de los obreros rusos, ahora dueos de su propio destino, crearon una enorme efervescencia en el proletariado alemn.

En noviembre de 1918 los marineros del puerto de Kiel se amotinaron, los soldados y los obreros fraternizaban y pocos das despus era derrocado el Kaiser Guillermo III.

Ya en diciembre del mismo ao fue fundado el Partido Comunista Alemn. En esa ocasin Rosa Luxemburgo deca: La realidad creada por el imperialismo expresa la nueva alternativa de hierro en la que se encuentra la clase obrera: Socialismo o Barbarie.

Este fue uno de sus ltimos discursos pblicos. En enero de 1919, el joven partido comunista se lanz a una insurreccin prematura, y se desat una ola de represin sobre los espartaquistas.

Pese a la calidad revolucionaria de los marxistas alemanes no le daban gran importancia a la necesidad de tener un partido de combate disciplinado y conspirativo, estilo bolchevique, capaz de actuar en condiciones severas de clandestinidad y persecucin. Esto explica de alguna forma la imposibilidad que tuvo la izquierda alemana para proteger a sus lderes e impedir su trgico final.

Los socialdemcratas Noske y Scheidemann, antiguos compaeros de partido y ahora ministros burgueses, ofrecieron 100,000 marcos por la cabeza de Rosa Luxemburgo.

El 15 de enero Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron capturados. La versin oficial dice que Liebknecht fue muerto intentando escapar de la crcel.

Rosa Luxemburgo fue muerta a manos de la polica de choque de los socialdemcratas, su cabeza fue destruida a culatazos y su cuerpo lanzado a un canal junto con l de Liebknecht. La Rosa Roja haba muerto.

El olor a cadver maloliente de la socialdemocracia se extendi a todo el mundo con esta atrocidad, y an llega este olor hasta nuestros das acompaando a los sucesores socialdemcratas, tales como el laborista Tony Blair, Primer Ministro de la Inglaterra imperialista, asesino del pueblo iraqu y yugoslavo, o Felipe Gonzlez, que financiara y armara debajo de la mesa a los asesinos paramilitares del pueblo vasco.

A raz de la crisis econmica mundial surgida en el 2008, hemos visto como la socialdemocracia europea en Grecia, como en Espaa, en Italia como en Portugal es la rabiosa guardiana del orden capitalista e impulsora ferviente de los planes de ajuste ms brutales que hayan sufrido los trabajadores europeos desde los aos 30s .

El proletariado internacional ha pagado caro la prdida de estos titanes revolucionarios, pero la crisis sistmica del capitalismo imperialista, le da la posibilidad al proletariado europeo, de reactualizar en nuevas y favorables condiciones las lecciones y el testimonio Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

El partido comunista alemn perdi a sus dirigentes ms experimentados, y cuando la revolucin alemana resurgi en 1923, no estuvo a la altura de su prueba histrica, y nuevamente la clase obrera fue derrotada. Esto permiti la estabilizacin del capitalismo y el aislamiento internacional de la URSS, produciendo luego su burocratizacin y la consolidacin del estalinismo, cncer que termin degenerando el estado obrero sovitico. Tal es la dimensin histrica que adquiere la derrota de la revolucin alemana.

Los que hoy en da reinvindicamos el ejemplo de la Rosa Roja, hacemos nuestras las siguientes palabras de Clara Zetkin, otra fundadora del Partido Comunista Alemn: Rosa Luxemburgo, simboliza la espada y la llama de la revolucin, y su nombre quedar grabado en los siglos como el de una de las ms grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional


Recuadro 1: Carta de Rosa Luxemburgo a Luisa Kautsky:

Este hundimiento total en medio de la miseria cotidiana es incomprensible e insoportable para m. Observa, por ejemplo, la fra serenidad con que un Goethe* se sobrepona a los acontecimientos, y piensa por todo lo que hubo de pasar durante su vida: La Gran Revolucin Francesa, que de cerca deba de producir el efecto de una mascarada sangrienta y sin finalidad alguna; luego, de 1793 a 1815 una serie de guerras que se suceden sin interrupcin y que vuelven a dar al mundo la apariencia de un manicomio suelto. -Y con que tranquilidad, con que equilibrio intelectual prosegua l, entretanto, sus estudios sobre la metamorfosis de las plantas, sobre la teora de los colores, sobre mil cosas diversas!!

Yo no te pido que hagas versos como Goethe, pero su modo de concebir la vida el universalismo de los intereses, la armona interior- est al alcance de cualquiera, o por lo menos, todos pueden pugnar por alcanzarlo.

Y si me dices que Goethe no era un poltico militante, te replicar que el poltico de accin es justamente quien debe sobreponerse a los acontecimientos, sino quiere naufragar, estrellndose contra el primer escollo que se le presente. Al decir esto me refiero, claro est, a los luchadores de gran envergadura, no a esas veletas que simulan ser grandes hombres.


Recuadro N 2: Estancamiento y progreso del marxismo (Fragmento).

Slo en la proporcin en que nuestro movimiento avanza y exige la solucin de nuevos problemas prcticos nos internamos en el tesoro del pensamiento de Marx para extraer y utilizar nuevos fragmentos de su doctrina. Pero como nuestro movimiento, como todas las empresas de la vida real, tiende a seguir las viejas rutinas del pensamiento, y aferrarse a principios que han dejado de ser vlidos, la utilizacin terica del sistema marxista avanza muy lentamente.

Si, pues, detectamos un estancamiento en nuestro movimiento en lo que hace a todas estas cuestiones tericas, ello no se debe a que la teora marxista sobre la cual descansan sea incapaz de desarrollarse o est perimida. Por el contrario, se debe a que an no hemos aprendido a utilizar correctamente las armas intelectuales ms importantes que extrajimos del arsenal marxista en virtud de nuestras necesidades apremiantes en las primeras etapas de nuestra lucha. No es cierto que, en lo que hace a nuestra lucha prctica, Marx est perimido o lo hayamos superado. Por el contrario, Marx, en su creacin cientfica, nos ha sacado distancia como partido de luchadores. No es cierto que Marx ya no satisface nuestras necesidades. Por el contrario, nuestras necesidades todava no se adecan a la utilizacin de las ideas de Marx.

As, las condiciones sociales de la existencia proletaria en la sociedad contempornea, condiciones desentraadas por primera vez por Marx, se desquitan con la suerte que le imponen a la propia teora marxista. Aunque esa teora es un instrumento sin igual para la cultura intelectual no se la utiliza porque, imposible de aplicar a la cultura burguesa, trasciende enormemente las necesidades de la clase obrera en materia de armas para la lucha diaria. Recin cuando la clase obrera se haya liberado de sus condiciones actuales de existencia, el mtodo de investigacin marxista ser socializado junto con todos los dems medios de produccin para utilizarlo en beneficio de la humanidad en su conjunto y para poder desarrollarlo en toda su capacidad funcional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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