Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2012

Entrevista a David Sogge, investigador del Transnational Institute de msterdam
"La Ayuda Oficial al Desarrollo es uno de los principales vehculos de transmisin de la ideologa neoliberal

Silvia M. Prez y Pedro Ramiro
Revista Pueblos


En la actual situacin de crisis global, cuando los fallos del sistema obligan a detenerse y repensar los modelos de desarrollo que hasta ahora se han dado por vlidos, la cooperacin internacional tambin entra a debate. David Sogge, investigador del Transnational Institute de msterdam y autor de textos tan imprescindibles como visionarios (Compasin y clculo o Dar y tomar:Qu sucede con la ayuda internacional?), reflexiona sobre el sistema de ayuda actual y su compleja relacin con el vigente y asimtrico orden neoliberal.

David Sogge ha visitado el estado espaol para participar en unas jornadas organizadas por una red de 17 organizaciones progresistas, la Plataforma 2015 y ms, en las que se ha reflexionado sobre la eficacia del desarrollo y las ONGD, un tema sobre el que este investigador lleva trabajando desde hace ms de dos dcadas. Su libro Compasin y clculo removi en los noventa los cimientos en los que se sustenta la cooperacin, y sus reflexiones, sobre los intereses privados en la agenda de cooperacin y sobre la industria de la ayuda, continan teniendo plena actualidad.

- Observatorio de las Multinacionales en Amrica Latina (OMAL): Hace ya ms de 15 aos, en la primera edicin de su libro Compasin y clculo, puso premonitoriamente sobre la mesa reflexiones muy crticas sobre el sistema cooperacin internacional y sobre las ONGD, reflexiones que hoy en da mantienen su vigencia. Cul cree que ha sido la evolucin desde entonces del sistema de cooperacin internacional para el desarrollo

- David Sogge (D.S.): Me plantean una pregunta muy amplia y extensa, as que abordar los puntos clave y dejar de lado algunos otros. Bien, si partimos de la premisa de que uno de los objetivos primordiales, si no el principal, de la Ayuda Oficial al Desarrollo desde 1980 ha sido el de imponer un orden neoliberal sobre el resto del mundo, y evaluamos el sistema de ayuda de acuerdo a este principio primordial de amplio espectro (que engloba otros aspectos ms all de los puramente econmicos, como son la gobernanza o la construccin de la sociedad civil), desde luego hemos de reconocer que, partiendo de esta premisa, las polticas de ayuda han tenido un xito considerable. De hecho, es uno de los principales vehculos de transmisin de la ideologa neoliberal y de sus polticas.

Si volvemos la vista a atrs, a enero de este ao, y situamos nuestra mirada en las calles de Tnez o El Cairo, lo que vemos, lo que sucedi, fue el resultado precisamente de estas polticas neoliberales, muchas de las cuales llegaron de la mano de la cooperacin internacional. Un analista de estos procesos dijo en su blog que lo sucedido en el norte de frica son disturbios contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), como los que se haban producido en los 80-90 en otros lugares del mundo tras los programas de ajuste estructural.

Habr personas que rebatan estos argumentos planteando que el sistema de ayuda al desarrollo dej de ser neoliberal en el ao 2000, cuando se lanz la Estrategia de Reduccin de la Pobreza; que la lucha contra la pobreza es la que hoy centra el enfoque de la ayuda y no los programas neoliberales. Y s, el FMI, el Banco Mundial (BM) le han dado a sus polticas nuevos nombres, y han pasado de hablar de ajuste estructural para centrar su discurso en la lucha contra la pobreza. Pero si se analiza con detalle lo que sucede realmente en las negociaciones de las grandes organizaciones de Washington, que son las que rigen las polticas de la Ayuda Oficial al Desarrollo, se advierte que casi ninguna de las antiguas frmulas neoliberales han sido abandonadas. Lo que hay es un cambio en el discurso (Objetivos de Desarrollo del Milenio, lucha contra la pobreza...), y se presta quiz algo ms de atencin a los servicios sociales. Pero creo sinceramente, y para responder de una forma sinttica a su pregunta, que lo que se da es un cambio en el discurso, y no tanto un cambio en los fundamentos.

- OMAL En el mismo sentido, cmo ha cambiado o se ha mantenido el rol de las ONGD en este sistema desde que public Compasin y clculo?

- D.S.: En cuanto a las ONGD, en el equilibrio entre compasin y clculo, yo, as como las dems personas que contribuyeron a ese libro, slo puedo concluir que el clculo, que es el marco de negocios para el trabajo real de la cooperacin al desarrollo donde las ONGD organizan y formulan sus esfuerzos contina siendo el factor que inclina el peso de la balanza. La compasin y la solidaridad siguen ah y algunas organizaciones procuran escapar de esto, hasta cierto punto, pero los imperativos de la competencia en los mercados de obras caritativas y en los mercados de contratacin hacen que la competencia sea muy dura. De ah que las grandes ONGD posean departamentos de recaudacin de fondos en todas sus reas, vinculados estrechamente con empresas de comunicacin y partenariados. En Holanda hay personas que dedican todos sus esfuerzos exclusivamente a lograr alianzas entre la empresa privada y las grandes ONGD. As que esta situacin, en que el clculo inclina la balanza, contina.

No obstante, me alegra que algunas organizaciones que no siguen este patrn, que tienen cierta incidencia poltica (Global Witness, HRWatch u organizaciones como la suya), logren sobrevivir.

- OMAL: En nuestro pas la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional al Desarrollo (AECID), siguiendo el modelo de otras agencias como la holandesa, est apostando con fuerza por las alianzas pblicoprivadas para el desarrollo, una herramienta que sin duda est transformando el modelo de polticas oficiales para el desarrollo. Con su entrada formal en documentos como el Plan Director de la Cooperacin Espaola, adems de incrementar el peso del sector privado en estas polticas, las agencias oficiales pretenden legitimarlo implicando a la sociedad civil representada a travs de las ONGD. Cmo cree que las organizaciones de desarrollo deben posicionarse ante esta nueva herramienta, en este nuevo modelo de cooperacin en el que las empresas cada vez tienen ms peso?

- D.S.: Desafortunadamente nuestros gobiernos, que estn sometidos a esta poca neoliberal en la que nos encontramos, tambin estn introduciendo ajustes estructurales en Europa. Estn encantados con esas ideas y animan a las ONGD, y a otros especialistas y profesionales del tercer sector, a estrechar los vnculos con el sector privado y conseguir as un considerable aumento de los recursos.

A causa de varios factores, las ONGD dependen de los recursos del Estado, hasta tal punto en el que no tienen proteccin cuando llega un empuje ideolgico como ste. Y en negociaciones que comienzan con bien, nosotros cogeremos vuestro dinero pero no vuestra ideologa, las ONGD a menudo negocian desde una posicin de debilidad. No se trata de una debilidad intelectual necesariamente, aunque incluso en ese punto tengo la sensacin de que muchas ONGD ignoran los actuales estudios sobre las alianzas pblico-privadas, que son extremadamente negativos, o en su mayora negativos. Tambin desconocen los modelos de partenariado que ya existen en Europa occidental, as como sus consecuencias. Gran Bretaa es el ejemplo ms destacado, donde tienen algo que llaman la Iniciativa de Financiacin Privada. ste es un ejemplo en suelo europeo de lo que est siendo impulsado en la agenda de cooperacin

- OMAL: La idea de que si queremos alcanzar el desarrollo las empresas deben convertirse en actores fundamentales del sistema de ayuda se sustenta en un concepto ms amplio que es el del capitalismo inclusivo, el de los negocios inclusivos, un concepto actualmente asumido por la mayora de las agencias de cooperacin. Qu piensa sobre este concepto?

- D.S.: As como las ONGD poseen grandes departamentos para lograr financiacin, las grandes compaas emplean gran cantidad de recursos humanos para trabajar los partenariados pblico- privados, las relaciones pblicas y, particularmente, los temas de Responsabilidad Social Corporativa. As que las grandes corporaciones estn preparadas y tienen una gran capacidad para involucrase en estas discusiones con unos argumentos y un lenguaje muy sofisticado, con el fin de mejorar su imagen pblica.

Dejadme usar un ejemplo muy concreto, muy cercano, sobre cmo las empresas mejoran su imagen pblica mediante sus alianzas con las ONGD. Uno de los grandes bancos holandeses y una ONGD holandesa decidieron hace unos aos trabajar juntos para desarrollar un programa de microcrditos en Mozambique. Pues bien, hasta donde yo s, este programa permiti al banco llegar a las bases de la poblacin en varias ciudades y pueblos. Y aprendieron muy rpidamente, a travs de las redes que la ONG ya tena, sobre la situacin y caractersticas del lugar: antes de que se dieran cuenta, el banco haba establecido sucursales para ofrecer sus prstamos a los mozambiqueos y que as pudieran comprar motos, casas, etc.

En otras palabras, lo que realmente sucedi fue la instrumentalizacin de una ONGD, que aparentemente estaba haciendo un buen trabajo para mejorar las vidas de la gente ms pobre a travs de los microcrditos (lo de los microcrditos es otra tema sobre el que habra mucho que decir). Las grandes empresas con estas alianzas no slo pretenden mejorar su perfil pblico, sino tambin persiguen un inters material, una base de conocimientos sobre los actores, y las ONGD les sirven de vehculo perfecto para estos proyectos.

- OMAL: Los intereses que tienen las grandes empresas en entrar en el negocio de la cooperacin al desarrollo parecen bastante evidentes. Menos claras quiz son las razones por las que los Estados, los organismos internacionales y las agencias oficiales de cooperacin estn tan interesadas en la actualidad en convertir a las empresas en agentes fundamentales para el desarrollo

- D.S.: Creo que la respuesta a esta pregunta tiene que ver con la situacin fiscal y financiera de los Estados. La posicin fiscal y la competencia entre Estados es vista como un tema relacionado directamente con las empresas.

Considero que otra motivacin podra ser ayudar a las corporaciones que, despus de todo, son tremendamente influyentes entre las clases polticas del sistema poltico occidental, pues es por todos conocido que las grandes empresas, en trminos de opinin pblica, estn muy mal valoradas. Son las instituciones con menor grado de confianza en las sociedades occidentales; quiz menos en los Estados Unidos, donde la maquinaria propagandstica para las corporaciones probablemente ha sido ms eficaz. Los Estados, por tanto, complacen y ayudan al sector privado a mejorar su imagen de impopularidad, para encontrar maneras en los que su popularidad pueda ser suavizada, mitigada, en el marco de un tringulo de intereses.

- OMAL: Cmo cree que est afectando la actual crisis global al sistema de Ayuda Oficial al Desarrollo?

- D.S.: El mundo ha quedado conmocionado por la magnitud de esta crisis y la rapidez con la que se extendi. Incluso el Financial Times lleg a afirmar que este sistema ya no es vlido, que no funciona, que necesitamos otro. Y ha habido ms opiniones, como las de Sarkozy o analistas como Martin Wolf que aseguraban lo mismo. Pero aqu estamos tres aos despus Y el espectculo contina.

Creo que algo similar se podra decir sobre el sistema de Ayuda Oficial al Desarrollo. En el punto ms lgido de la crisis, las personas en los niveles ms altos de las instituciones que rigen el sistema de la ayuda optaron por desaparecer, por mantenerse calladas.

Por lo tanto, una respuesta resumida a vuestra pregunta podra ser que existen ms signos de continuidad que de ruptura en la actual coyuntura.

- OMAL: Y en el marco de la crisis, cul debe ser el rol de las ONGD? Qu tipo de alianzas deben ser reforzadas por estas organizaciones y cules habran de ser rechazadas?

- D.S.: Es mucho ms sencillo hablar sobre qu alianzas deberan ser rechazadas. En primer lugar, ahora existe un gran conocimiento acumulado sobre malas prcticas dentro de la cooperacin para el desarrollo desafortunadamente, muchas veces lideradas por ONGD, y los efectos que dichas prcticas han tenido sobre las poblaciones donde operaban, incluidos los culturales. Por ejemplo, los adultos africanos muchas veces son tratados como nios, y esto no debera aceptarse. Pues bien, ahora que existe ese conocimiento, algunos pases africanos deberan poder decir: No, aqu t no eres bienvenido.

En segundo lugar, el ms obvio: la Ayuda Oficial al Desarrollo como vehculo pra la extensin de las polticas neoliberales es algo que tiene que ser rechazado. Y grupos como el de ustedes, sectores acadmicos y las ONGD ms inteligentes se estn dando cuenta de que debe rechazarse la funcin de la cooperacin como vehculo introductor del sistema neoliberal en los pases empobrecidos.

Pedro Ramiro y Silvia M. Prez son investigadores de OMAL-Paz con Dignidad. Con la colaboracin de Mara Sevillano.

Este artculo ha sido publicado en el n 49 de Pueblos - Revista de Informacin y Debate, especial diciembre 2011

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article2313



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter