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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2012

Resea de "El penal de Valdenoceda"
Valdenoceda no fue cainita

Ramn Pedregal Casanova
Rebelin


Los autores de El penal de Valdenoceda, Fernando Cardero Azofra, estudioso de la historia de Burgos con publicaciones en medios de comunicacin, y Fernando Cardero Elso, director de Cultura del Ayuntamiento de Miranda de Ebro (Burgos) son quienes firman tambin, entre otros libros, La Guerra Civil en Burgos. Fusilados, detenidos y represaliados en 1936, editado en 2009. Para su ltimo libro, El penal de Valdenoceda, han realizado un trabajo minucioso de bsqueda y seleccin de datos de gran valor relacionados con la historia de esa crcel franquista. Cuentan que les impuls a ello la lectura de un artculo en el que se afirmaba que el trato dado a los presos haba sido inmejorable y los carceleros haban contado con la colaboracin de los mismos presos para su reconversin religiosa y poltica.

Los autores demuestran con todas las pruebas la falsedad e hipocresa de tales afirmaciones y de quienes las han suscrito. La exposicin se hace a partir de los expedientes de los reclusos de Valdenoceda. Con el libro se quiere rehabilitar la memoria de los republicanos y la verdad de lo que sucedi en aquel infierno: tortura y muerte que el franquismo sembr sobre las personas que defendieron la legalidad, la democracia, la Repblica. El terror fue ejercido en tal medida sobre la poblacin que sta se hundi en un silencio estremecedor, y an hoy permanece en gran parte de la clase trabajadora esa mudez en torno al genocidio y sus responsables, pero gracias a gentes valientes, de conciencia, vuelve a reafirmarse la Verdad, el derecho a la Justicia y la Reparacin histrica.

Se nos advierte desde el comienzo del uso de una voz narrativa que parte de un republicano condenado en Valdenoceda, un personaje que recoge la experiencia de los que por all pasaron. A travs de esa voz sabremos de las gestiones emprendidas por los franquistas para adquirir el terreno y el edificio de una fbrica instalada, su fin era la construccin de la prisin calificada despus como la peor de todas las crceles para los demcratas. En el periodo en que la mantuvieron, hasta 1945, se recogen los datos de 154 presos fallecidos all, pero no estn todos los que fueron. El fro, el hambre, las enfermedades, las torturas, se llevaban a la tumba a un nmero incontable de condenados, cuyos entierros se hacan fuera del cementerio municipal sin epitafios, sin placas, sin sea alguna que los recuerde. A los encerrados se les obligaba a cantar himnos fascistas, a asistir en formacin a misa y a otros actos, a permanecer en el patio de la crcel con el hielo, la lluvia o la nieve todas las horas del da, excepto en la comida y en la cena; el hacinamiento, las celdas de castigo, en realidad agujeros bajo tierra en ocasiones llenos de agua, los trabajos forzados, eran trabajadores esclavos, la suciedad, las epidemias, las plagas de parsitos, las enfermedades contagiosas, la incomunicacin, sin alimentos ni medicinas, sin personal sanitario,, convertan crceles como la de Valdenocceda en centros de exterminio. Eso s, la colaboracin de la iglesia catlica para llevar a cabo el genocidio alcanzaba toda la normativa fascista, les daba su bendicin y su personal, normativa en la que se empleaban con las mayores energas y a cuya prctica de castigo y extorsin denominaban catequizar.

El encargo para poner en marcha el penal recay en Torn, personaje siniestro que fue director de la crcel de Porlier, en Madrid. Torn busc como director de Valdenoceda a Carazo Gmez, que se qued en el puesto hasta poco antes de cerrarse el penal. Los autores dedican un captulo a las organizaciones polticas que fueron reconstruidas dentro del penal por sus militantes presos, comunistas, socialistas, anarquistas; recorren las vivencias, terriblemente duras, las esperanzas, las luchas por la supervivencia, el paso de presos por Valdenoceda para luego llevarlos a otras prisiones, las historias de los que sin saber que pasaba desaparecan, el recuerdo de los familiares, la vigilancia sobre el universo carcelario, las prohibiciones, y las cartas que los presos estaban obligados a escribir al director de la crcel, un documento que nos acerca el dictado fascista bajo el que se ha vivido en el estado espaol (les recomiendo una novela de Antonio Frres sobre el estado prisin: Los vencidos, editorial Gadir), la referencia particular del modelo de carta nos acerca a aquellas y aquellos que pasaron por semejante tormento. El repaso a los nombres y su circunstancia por medio de las fichas puede hacernos cansada la lectura, aunque principalmente es un homenaje a los demcratas perseguidos por el fascismo, a los republicanos cuyo legado de libertad, justicia e igualdad vamos recuperando.

En el Prlogo, Gonzalo Santonja hace una afirmacin que los autores contradicen con sus propias palabras y con lo que exponen; Santonja afirma que fue una guerra cainita, y nada ms lejos de la realidad histrica, la guerra, calificada hoy por los historiadores y juristas de dentro y fuera del estado espaol, incluyendo las instituciones de Derechos Humanos, la califican de genocidio sobre el pueblo espaol, los crmenes franquistas estn denominados como crmenes de Lesa Humanidad, por eso piden los juristas internacionales, ONU, Comisin de Derechos Humanos, Consejo de Europa de Derechos Humanos,, que el Parlamento espaol condene el golpe fascista, la anulacin de las sentencias a los republicanos, la recuperacin de la Memoria Histrica Democrtica, que el estado se haga cargo de la recuperacin de quienes enterraron en fosas comunes y cunetas (Espaa es el segundo pas del mundo, despus de Camboya, con mayor nmero de desparecidos), que se investigue la causa de los nios robados, y otras tantas reivindicaciones democrticas, en definitiva: que instaure la Verdad, la Justicia y la Reparacin. La guerra la desencadenaron los franquistas al fracasarles su golpe de estado contra la democracia, y la llevaron a cabo con tropas mercenarias de Marruecos, con la ayuda de tropas y aviacin del estado fascista italiano y con la ayuda de tropas y aviacin del Estado nazi alemn, mussolini y hitler con franco y sus generales. La condena de Mussolini y Hitler es la misma para franco. Los franquistas divulgaron el trmino guerra civil para de esa forma encubrirse y justificar lo injustificable, una guerra contra el pueblo que quera salir de la miseria y defender la conquista de los derechos democrticos, la Repblica, como garanta de igualdad y justicia.

Ttulo: El penal de Valdenoceda.

Autores: Fernando Cardero Azofra, y Fernando Cardero Elso.

Editorial Clamo.

Ramn Pedregal Casanova es autor de Siete Novelas de la Memoria Histrica. Posfacios, edita Fundacin Domingo Malagn y Asociacin Foro por la Memoria ([email protected]yahoo.es)



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