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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2012

Multinacionales, mercado y "capitalismo inclusivo"
Hacia una cooperacin empresarial para el desarrollo?

Miguel Romero y Pedro Ramiro
Revista Pueblos


Las escuelas de negocios y los think tanks empresariales lo han llamado de muchas maneras: capitalismo creativo, globalizacin inteligente, capitalismo consciente, desarrollo global 2.0 [1]. Se trata de diferentes nombres con los que, tal y como se recoge en los manuales sobre innovacin social, consolidar la visin del mercado como solucin, y no slo como problema, junto con la percepcin de la empresa como herramienta central de desarrollo, no como agente ajeno y quizs perjudicial [2]. Y son tambin distintas formas de referirse a ese renovado esquema de hacer negocios que las grandes corporaciones estn diseando en la actualidad: Un enfoque con el que los gobiernos, las empresas y las organizaciones sin nimo de lucro trabajen conjuntamente para extender el alcance de las fuerzas del mercado, resume Bill Gates [3].

Imagen del ilustrador Antonio Santos Lo que est en discusin, con todo ello, es el papel central que ha ido adquiriendo el sector privado ste es el eufemismo ms empleado en el lenguaje de la cooperacin para hacer referencia, sobre todo, a las corporaciones transnacionales como agente de desarrollo en las estrategias de la cooperacin internacional. Y es que, segn la concepcin dominante en estas polticas, tendrn que ser los pilares fundamentales del mercado empresa, competencia, crdito, riesgo los que habrn de protagonizar la lucha contra la pobreza. Es la puesta en prctica del modelo que, hace ahora una dcada, Prahalad caracteriz como capitalismo inclusivo: El compromiso activo de las empresas privadas con la base de la pirmide es un elemento esencial para la creacin de un capitalismo incluyente en la medida en que la competencia del sector privado por dicho mercado fomenta la atencin hacia los pobres como consumidores y crea opciones para ellos. Y es tambin la visin que, en la actualidad, comparten las principales agencias de cooperacin y organismos internacionales encargados de configurar la nueva arquitectura global de desarrollo: Las agencias de asistencia han completado el crculo con su modo de pensar: de la asistencia centrada en grandes proyectos de infraestructura y gasto pblico en educacin y salud, estn tambin pasando a la creencia de que la vinculacin con el sector privado es ingrediente esencial en el alivio de la pobreza [4].

Las grandes empresas, agentes de desarrollo?


Las empresas forman parte del entorno, son un actor natural de desarrollo. Generan conocimiento tcnico, riqueza econmica, ocupacin Pero es muy necesario que all donde acten, lo hagan sumando sus actividades a las organizaciones que ya estn trabajando en la zona [5]. Las palabras del director del programa Compromiso y Desarrollo de ONGAWA sirven como ejemplo de la visin que hoy predomina en las organizaciones no gubernamentales de desarrollo, que son el tercer vrtice que falta para completar el tringulo del capitalismo inclusivo. De este modo, ya no se discute la centralidad de la empresa transnacional como eje fundamental de la actividad econmica, puesto que se da por hecho que sirven para el desarrollo. Por ello, la mayora de las propuestas de las ONGD no se orientan hacia el cuestionamiento de los impactos del modelo de desarrollo sino que, por el contrario, se encaminan en la lnea de fortalecer las alianzas con el sector privado.

En realidad, la situacin actual es el fruto de una dcada de trabajo de los lobbies empresariales para conseguir que en la agenda de la cooperacin internacional se haya incorporado la idea del potencial del empresariado al servicio de los pobres [6]. As, instituciones como Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al igual que muchas de las agencias de cooperacin de los pases centrales, han hecho suyo el discurso de los negocios inclusivos en la base de la pirmide. Y buena parte de las ONGD se han sumado a estos planteamientos.

Lejos quedan ya los debates acerca de la solidaridad de mercado y sobre la privatizacin de la cooperacin al desarrollo que se produjeron en las organizaciones no gubernamentales a finales de los aos noventa [7]. Ahora, en buena parte del mundo de la cooperacin se reclama que hay que dejar atrs viejos prejuicios y visiones demasiado ideologizadas para poder avanzar hacia una cooperacin moderna: Adaptemos la agenda, y aprovechemos la oportunidad para avanzar en temas que son relevantes para el desarrollo e interesan particularmente a los gobiernos conservadores, como el rol del sector privado en el desarrollo, deca la que exdirectora de campaas de Intermn Oxfam al da siguiente de la victoria del Partido Popular en las elecciones generales de 2011 [8]. Es, en fin, una adaptacin pragmtica a los profundos cambios que se estn dando en un sector, el de la cooperacin para el desarrollo, que ya nunca volver a ser el mismo.

Poco parece importar, en esas instancias, el trabajo que se ha venido llevando a cabo desde ciertos sectores de la academia, los centros de estudios y las organizaciones no gubernamentales para documentar las promesas incumplidas de las reformas neoliberales y el fracaso de un modelo de desarrollo que a quien realmente ha beneficiado ha sido a los directivos y accionistas de las grandes empresas, sin olvidar a todos esos polticos y empresarios que han atravesado una y otra vez las puertas giratorias que interconectan el sector pblico y el privado. En el caso de las multinacionales espaolas, por ejemplo, las investigaciones que han venido realizando distintos observatorios, ONGD y redes de solidaridad [9] han servido para documentar decenas de casos que cuestionan las bondades de esta va empresarial hacia el desarrollo y que son, segn el Tribunal Permanente de los Pueblos, la expresin (a travs de un espectro muy amplio de violaciones, de responsabilidades, de imputabilidades) de una situacin caracterizada por la sistematicidad de las prcticas que prueban el papel tanto de las transnacionales europeas como de la Unin Europea y de los Estados de Amrica Latina [10].

Lamentablemente, estas instituciones y sus publicaciones no hacen anlisis integrales de la contribucin de estas empresas al desarrollo econmico de los pases, se limitan a puntualizar las faltas, algunas exageradas, sin mencionar los aspectos positivos, argumenta por su parte uno de los mayores expertos oficiales en Responsabilidad Social Corporativa [11]. As, las que han demostrado ser prcticas sistemticas de las grandes corporaciones se convierten, una vez que han pasado por el tamiz de la RSC, en aislados ejemplos de malas prcticas de slo algunas empresas. En el mismo sentido, diversas instituciones acadmicas y empresariales estn haciendo esfuerzos para demostrar cientficamente la contribucin positiva de la inversin extranjera directa, los negocios inclusivos, la cooperacin financiera y las alianzas pblico-privadas para el logro de los objetivos de desarrollo: Existen sinergias entre los objetivos comerciales y de desarrollo, en el entendimiento de que la apertura de nuevos mercados y posibilidades de negocio es compatible con la expansin de las oportunidades de los colectivos en situacin de pobreza y la provisin de beneficios a estos [12]. Cualquier cosa parece valer con tal de no cuestionar las races de un modelo que, estructuralmente, necesita que existan las desigualdades y las diferencias entre clases sociales para poder continuar con su lgica de acumulacin por desposesin.

RSC y cooperacin, condenadas a entenderse


Las empresas han hecho un ejercicio interesante y responsable. Se han ido creyendo la RSC, afirma la secretaria de Estado de Cooperacin Internacional, y es por eso por lo que tenemos que asociar al sector privado en nuestras actuaciones [13]]. Esto es, de hecho, lo que ya venan reclamando las compaas multinacionales hace tiempo: la Fundacin Carolina institucin que en s misma es uno de los ejemplos ms fructferos de alianzas pblicoprivadas en el Estado espaol, por ejemplo, deca cuatro aos atrs que el auge de la Responsabilidad Social Empresarial en Espaa y la voluntad de empresas espaolas de incorporarla en su gestin sugiere que la agencia de cooperacin podra vincular las iniciativas de RSE en pases estratgicos y trabajar conjuntamente con las empresas espaolas para lograr objetivos de desarrollo comunes [14]. Y desde entonces no han dejado de crecer las voces que demandan una mayor participacin de las grandes compaas en las directrices de la cooperacin.

A principios de 2010, por poner otro ejemplo, la Comisin de Asuntos Iberoamericanos del Senado recomendaba avanzar en el nexo entre la cooperacin al desarrollo y el sector privado: Algunas empresas reclaman una mayor participacin en los programas y fondos de la cooperacin espaola. Aluden a la compatibilidad entre los intereses empresariales y los de la cooperacin al desarrollo, deca la comisin en su ponencia final, incidiendo en que se habran de crear vnculos entre la RSC y la cooperacin al desarrollo de cara al desarrollo de sinergias entre ambos campos. Y en diferentes estudios acadmicos se ha llegado a conclusiones parecidas: La RSC es a las empresas lo que la cooperacin internacional para el desarrollo es a los gobiernos. La primera, como estrategia empresarial, y la segunda, como poltica pblica concertada, estn destinadas a entenderse, escribe el director de la Ctedra de Cooperacin de la Universidad de Cantabria [15].

Con todo ello, el paradigma de la empresa responsable se configura como la llave que est permitiendo abrir, esta vez parece que de forma definitiva, la puerta del mundo de la cooperacin a las grandes corporaciones. No es que antes las empresas no participaran en la cooperacin al desarrollo: existen instrumentos para la internacionalizacin de las compaas espaolas con cargo a los fondos de cooperacin es el caso de los crditos otorgados en las ltimas dcadas a travs del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD), recientemente reformado) hace treinta aos. Pero a ellos ahora se le suman otros mecanismos como las alianzas pblico-privadas, que segn el actual Plan Director son una va de incentivacin del crecimiento econmico para la reduccin de la pobreza. Y, adems, la AECID ha previsto distintas vas para la financiacin de las asociaciones con el sector privado: desde los instrumentos tradicionales subvenciones a ONGD a travs de convenios y proyectos; subvenciones de Estado bilaterales o multilaterales a otras herramientas innovadoras, como el FONPRODE.

Incluso, se ha abierto por primera vez una lnea de financiacin espec- fica para la cooperacin empresarial al desarrollo: El sector privado empresarial tiene mucho que aportar a la generacin de desarrollo tanto a travs de la creacin de riqueza sostenida e inclusiva y empleo digno como a travs de una serie de acciones paralelas, de tipo empresarial o no, que tienen por finalidad la mejora del entorno y del bienestar de las poblaciones , se deca en la convocatoria que sali publicada antes del pasado verano para que se presentaran empresas y fundaciones empresariales. Por cierto, acaba de salir la resolucin de esta convocatoria, y uno de los proyectos subvencionados ha sido nada menos que el de la Fundacin Repsol YPF en Ecuador [16].

En tiempos de crisis, coherencia de polticas


En el marco de la crisis financiera global, la evolucin de las prioridades estratgicas de la cooperacin al desarrollo se acelera an con ms fuerza. Y es que, en pocas de recesin, si hacemos caso al presidente de La Caixa la nica solucin posible para superar la crisis y volver a crear puestos de trabajo es recuperar el crecimiento econmico, y para eso debemos buscar nuevas fuentes de ingresos, disear nuevos productos y abrir nuevos mercados [17]. Para la patronal la consigna est muy clara: hay que extender los negocios de las multinacionales espaolas a nuevos segmentos de mercado para as poder continuar aumentando los beneficios de forma sostenida. Y, segn la doctrina econmica al uso, eso ser bueno para nuestro pas porque el PIB crecer y, con ello, mejorarn todos los indicadores socioeconmicos: La internacionalizacin de las empresas espaolas es clave en la recuperacin de la economa, concluye el secretario de Estado de Comercio Exterior [18]. No parece, en fin, darse por enterado de casos como el de Telefnica, que en el mismo ao en que, gracias a sus actividades en el extranjero, ha batido el rcord histrico de beneficios obtenidos por las empresas espaolas, ha puesto en marcha un ERE que afecta a uno de cada cinco de sus trabajadores en Espaa.

En cualquier caso, alineando las polticas de cooperacin con las reformas econmicas y los ajustes estructurales, la Direccin General de Planificacin y Evaluacin de Polticas de Desarrollo (DGPOLDE) ya ha marcado la senda a seguir en los prximos aos: en su documento Crecimiento econmico y promocin del tejido empresarial (2010) se traza esta estrategia, que representa una oportunidad para integrar de una manera ms activa y protagonista al sector privado en las acciones de cooperacin para el desarrollo, poniendo de relieve su papel como actor de desarrollo. En el mismo sentido, la AECID ha incluido este ao entre sus prioridades de atencin sectorial la del crecimiento econmico para la reduccin de la pobreza.

Lo pblico tiene que saber dar un paso inteligente hacia atrs para que ese espacio lo ocupe lo privado, proclama Alberto Ruiz-Gallardn. En un contexto en el que se promueven los recortes sociales y se limita el acceso a los recursos pblicos, nos queda, pues, la inversin de capital privado como principal recurso, dice el presidente de Acciona: Sentar las bases que incentiven la inversin privada debera ser, por tanto, la siguiente prioridad de los poderes pblicos [19]. Se trata, desde luego, de medidas y cambios profundos y difciles, pero absolutamente imprescindibles, remata el presidente del BBVA, si lo hacemos as, la crisis acabar convirtindose en una gran oportunidad de futuro [20].

Hace ya tiempo que en las ONGD se viene hablando de la necesidad de que, desde los poderes pblicos, se asuma la coherencia de polticas para el desarrollo: segn la AECID, sta es el principio por el cual todas las polticas de la accin exterior de un pas que afectan a pases en desarrollo contribuyen al logro de los objetivos de desarrollo y en ningn caso dificultan el logro de los mismos. En otras palabras, se trata de alinear las iniciativas polticas en distintas reas (comercio, exterior, defensa, inmigracin, etc.) para mejorar sus efectos sobre el desarrollo. Es decir, que habra que pedir que, en coherencia con lo que sera el significado del desarrollo humano y sostenible, se priorizasen los derechos humanos frente a los criterios de los mercados. Y ello vendra a suponer, sin ir ms lejos, que se dejasen de hacer negocios y operaciones comerciales con pases o empresas denunciados por sus impactos socioambientales.

Pues bien, esa interpretacin puede darse ya por amortizada. Porque, utilizando ese mismo concepto pero dndole la vuelta y poniendo el foco en el fomento del crecimiento, ahora s que tenemos ante nuestros ojos la verdadera coherencia de polticas: integrar a las grandes empresas en el sistema de cooperacin para apoyarlas en una expansin global que, a su vez, es lo que traer el desarrollo. Pero, parece obvio preguntrselo, para quin?

Miguel Romero es editor de Viento Sur, y Pedro Ramiro es investigador del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) Paz con Dignidad.

Este artculo ha sido publicado en el n 49 de Pueblos - Revista de Informacin y Debate, especial diciembre 2011.

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article2315

Notas

[1] El trmino capitalismo creativo ha sido popularizado por Bill Gates (2008). Globalizacin inteligente fue propuesto por la Fundacin Rockefeller (Smart Globalization: Benefiting More People, More Fully, in More Places, Nueva York, 2008, pp. 8-9); capitalismo consciente, por Edward Freeman (2011); desarrollo global 2.0 por la Fundacin Bankinter (Innovacin social: Reinventando el desarrollo sostenible, 2009).

[2] ngel Cabrera, Thunderbird School, prlogo en Fundacin Bankinter (2009: p. 13).

[3] Bill Gates, A New Approach to Capitalism in the 21st Century, Foro Econmico Mundial, Davos (Suiza), 24 de enero de 2008.

[4] C.K. Prahalad, La fortuna en la base de la pirmide: Cmo crear una vida digna y aumentar las opciones mediante el mercado, Barcelona, Granica, 2005.

[5] Entrevista a Rudy Martnez (ONGAWA) en Empresas solidarias y cooperacin al desarrollo, pgina web de Proyecto Local, 27 de octubre de 2011.

[6] PNUD, El impulso del empresariado. El potencial de las empresas al servicio de los pobres, Comisin sobre Sector Privado y Desarrollo, Naciones Unidas, 2004.

[7] Luis Nieto (coord.), La tica de las ONGD y la lgica mercantil, Barcelona, Icaria, 2002.

[8] Irene Milleiro, ONGD: A trabajar!, Blog 3.500 millones. Ideas irreverentes contra la pobreza, El Pas (digital), 21 de noviembre de 2011.

[9] Pueden verse al respecto, entre otros, los trabajos de OMAL, ODG, Hegoa, SETEM y Enlazando Alternativas.

[10] Sentencia de la audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) que se llev a cabo en Madrid en mayo de 2010 bajo la presidencia de Perfecto Andrs Ibez, magistrado del Tribunal Supremo.

[11] Antonio Vives, Retos para las estrategias de responsabilidad de las empresas multinacionales, en Helena Ancos (coord.), La Responsabilidad Social Corporativa y sus actores: Mitos y Desafos de la RSC, ICEI-UCM, 2011, p. 15.

[12] C. Botella, J.A. Fernndez y I. Surez, Innovacin y cooperacin al desarrollo: Tendencias de colaboracin pblico-privada, DT n 47, Fundacin CarolinaCeALCI, 2011, p.91.

[13] Colabora empresa, que luego es tarde, El Pas Negocios, 27 de junio de 2010.

[14] F. Casado Caeque, Alianzas pblico-privadas para el desarrollo, DT n 9, Fundacin CarolinaCeALCI. 2007, p. 87.

[15] R. Domnguez Martn, La Responsabilidad Social Corporativa y la Cooperacin Internacional para el Desarrollo: caminos convergentes, ARI 6/2011, Real Instituto Elcano, 2011.

[16] El proyecto aprobado tiene por ttulo: Fortalecimiento de los emprendimientos econmicos y sociales de las comunidades en zona de influencia de la operacin de Repsol YPF Ecuador en la amazona ecuatoriana.

[17] Isidro Fain, Crecer para dirigir, El Pas, 2 de noviembre de 2011.

[18] Nota de prensa del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 28 de septiembre de 2010.

[19] J.M. Entrecanales, Una actuacin decidida para reactivar la inversin privada, El Pas, 4 de noviembre de 2011.

[20] F. Gonzlez, Convirtamos la crisis en una gran oportunidad de crecimiento, El Pas, 1 de noviembre de 2011.


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