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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2012

En el 121 aniversario de su muerte
Gramsci

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


Deca el filsofo marxista Manuel Sacristn, que Antonio Gramsci (1891-1937) es un clsico. Y l interpretaba esa idea, diciendo que su lectura tiene derecho a estar de moda en cualquier poca. Gramsci es un autor que siempre dir algo a todas las corrientes de pensamiento en todos los momentos de la historia humana. Y eso le coloca incluso por encima de la matriz marxista de su pensamiento; esto es, por encima del marxismo escolstico y el marxismo programa de investigacin cientfica. Ya que como es notorio en la filosofa posmoderna, desde los albores del siglo XX sabemos que toda teora cientfica tiene fecha de caducidad y que toda ideologa es caduca se saba ya desde los primeros escritos de Marx y Engels a mediados del XIX-.

Que los textos de Gramsci tengan esa caracterstica de clsicos de la filosofa poltica como le sucede al El prncipe de Maquiavelo o a la Utopa de Toms Moro-, no elimina que una lectura contextual de su pensamiento nos enriquezca el sentido de sus palabras y nos ample la profundidad de su discurso. Su figura es la de un dirigente del proletariado revolucionario a principios del siglo XX -la poca de la revolucin sovitica-, fundador y miembro de la direccin del Partido Comunista de Italia, que pas los once ltimos aos de su vida preso en las crceles fascistas, donde muri por una enfermedad grave a los 46 aos. 1

Baste una nota para hacernos una idea del calvario de Gramsci en prisin. En 1933 describa su estado en una carta a su cuada Tatiana Schucht desde la crcel de Turi: no te escribo ms que unas pocas palabras. El mismo martes, a primera hora de la maana, al levantarme de la cama, me ca al suelo sin conseguir levantarme ya por mis propios medios. Todos estos das me he quedado en cama, con mucha debilidad.

Sus principales textos fueron escritos en esas difciles circunstancias entre 1929 y 1935, se salvaron casi milagrosamente de caer en manos de los fascistas gracias a los compaeros comunistas de cautiverio. De ese modo, pudieron ser recogidos ms tarde por sus editores en varios volmenes bajo el ttulo Quaderni dal carcere (hay diversas traducciones al castellano de carcter parcial). Es la escritura de esos cuadernos en la crcel, lo que hizo de Gramsci uno de los principales pensadores italianos del siglo XX. Sus ideas y puntos de vista alimentaron la extraordinaria trayectoria del PCI de la posguerra mundial, alcanzando la mayora electoral del pueblo italiano en la dcada de los 70. Ese partido sufri su posterior descomposicin final, despus del hundimiento del Bloque del Este el llamado socialismo real, pero su desarrollo poltico moderniz y democratiz la sociedad italiana, hasta hacer necesario el aggiornamento , la puesta al da de la propia Iglesia catlica.

El filsofo italiano Benedetto Croce, idealista y conservador, le rindi un merecido homenaje reconociendo la enorme distancia que le separaba de Gramsci: tuvo alta dignidad de hombre y acept peligros, persecuciones, sufrimientos y muerte por un ideal . Efectivamente, son los ideales los que mueven nuestras mejores acciones, y no es aventurado que es de ah de donde nace el enorme valor de la obra de Gramsci.

Croce, un importador de la filosofa de Hegel a la cultura italiana, fue el filsofo que transmiti a Gramsci sus instrumentos conceptuales. Antes de ser marxista, nuestro autor fue idealista, hasta el punto de que salud la revolucin sovitica de 1917 con un artculo titulado La revolucin contra El Capital , as con maysculas y entrecomillado, y jugando al tiempo con la ambigedad de la frase. Pues el joven Gramsci haba entendido que Marx era el inspirador de aquella socialdemocracia que traicionaba los ideales socialistas embarcndose en la Primera Guerra Mundial. Pero tambin consideraba que Marx haba sido el continuador consecuente del idealismo alemn; y fue, pues, el idealismo de sus conceptos filosficos, lo que le hizo alinearse desde el primer momento con la lnea leninista que denunciaba la guerra capitalista en la Conferencia de Zimmerwald.

No se trata, evidentemente, de un idealismo burgus -ya sea en forma deciochesca o romntica del XIX, el cual jug un importante papel en la poca de las revoluciones liberales hasta 1848-. El espritu de Gramsci fue socialista y demcrata desde su adolescencia, a causa de una oscura rebelin interior por las condiciones de miseria que tuvo que padecer en su niez. Por eso su recepcin del idealismo alemn se encuentra emparentada con la crtica de la crtica crtica que realiz el joven Marx. Se trata de una interpretacin historicista de la dialctica, como proceso de desarrollo de la humanidad en medio de sus contradicciones, que lleva a la superacin de la explotacin y la miseria de las clases dominadas, mediante el salto revolucionario a un orden social nuevo.

Como seala Lenin en su comentario a la filosofa de Hegel: saltos!, saltos!, la naturaleza da saltos! No es que el cosmos tenga forma de batracio, sino la constatacin de la validez perenne de una idea tan antigua como el razonamiento humano: en determinadas condiciones, pequeas diferencias cuantitativas son capaces de producir grandes diferencias cualitativas. De ah que el peridico de Plejanov y Lenin se llamara en cierto momento Iskra , la chispa.

Y no es posible reducir esa idea de manera positivista, postulndola como una orientacin hermenutica para la investigacin cientfica que lo es y muy importante-. No es posible, porque hay hombres que como Gramsci han dado la vida por ella, y pueblos que como el ruso asaltaron el cielo tenindola por divisa. Creyeron verdaderamente que podran cambiar el mundo instaurando la justicia en las relaciones sociales a travs de la accin revolucionaria. La idea de que podemos ser mejores aspirando al ideal, es necesaria para una mejora efectiva de nuestras realidades mundanas. Y quien ignore el inmenso esfuerzo de la humanidad por superar su estado de postracin en el mundo de la naturaleza, no merece ser llamado humano.

La aspiracin a los ideales no es mera confusin mental que pueda resolver mediante un anlisis lingstico, para dejarnos tan tranquilos mientras las cosas se arreglan solas gracias a la mano divina del mercado. Porque al hacer ciencia social, nos estamos jugando la vida como prueba fehacientemente la historia humana y especialmente la biografa de Gramsci-; y no basta con la ciencia positiva para dejarnos la piel por el camino: nuestra curiosidad no da para tanto no en general, aunque haya humanos para todo-.

Para tratar lo humano en su total dignidad, solo acertaremos siendo humanos ni dios puede en eso ayudarnos, ni debe-; y para serlo necesitamos aadir a la ciencia poesa, ideal, amor, y todo lo que conlleva de pasin, entrega y sacrificio. Cuando de lo social se trata, somos morales o no somos nada.

El idealismo de los textos hegelianos nutri de hambre de futuro y sed de justicia a aquella generacin de marxistas que promovi la gran poca revolucionaria de principios del siglo XX. Como tambin podemos comprobar en Historia y conciencia de clase de George Lukcs el tercer gran autor de la poca-.

Hoy sabemos que aquellos hombres fueron demasiado optimistas, las gloriosas luchas en las que se vieron envueltos son hoy polvo de la historia, y creemos andar con los pies sobre la tierra. Ojala que eso no signifique que arrastramos tambin nuestros pensamientos por el suelo! Andar como hombres es andar de pie con la cabeza hacia el cielo.

Deca Marx en su primera tesis sobre Feuerbach, que as como el materialismo proporciona al ser humano un buen sentido de la realidad, el idealismo representaba el lado activo de la humanidad, su capacidad para transformar la naturaleza. Y en efecto, no es el maravilloso idealismo del pueblo cubano, su entrega sin reservas a la solidaridad internacional, su sacrificio en aras de la justicia y la libertad para todo ser humano, su defensa intransigente de los Derechos Humanos y la legalidad internacional, la mayor esperanza de la humanidad en estos tiempos de tanta tribulacin y desasosiego?

Pero es claro que no todo es poesa. Necesitamos la ciencia: reconozcamos que la sociologa positivista y la economa de mercado dos ciencias sociales al servicio del capital-, as como la revolucin informtica de la industria capitalista que se produjo como una aplicacin de los descubrimientos de la lgica formal-, permitieron al imperialismo cantar victoria en la lucha de clases del siglo XX cuando cay el muro de Berln. Aunque la partida todava no haya terminado

En todo caso, con el desarrollo del capitalismo neoliberal y posmoderno, la coyuntura histrica se vuelve cada da ms difcil. As que no nos est permitido equivocarnos. Es sabido que la ciencia capitalista tiene sus propios valores: el individualismo egosta y el valor de cambio. Da que pensar el xito que ha tenido esa reduccin de la humanidad a un espectro en las hojas de clculos empresariales. Es la victoria del instinto de muerte, una tendencia suicida que puede acabar con la vida en el planeta Tierra durante el siglo XXI de nuestra era.

En el terreno mora l, vlganos como ejemplo esa voluntad de Gramsci por continuar su lucha anticapitalista a travs de la escritura en las crceles fascistas. Esa lucha estaba preada de futuro. Pero no minimicemos el legado cientfico que nos transmiten sus textos. Conceptos importantes para comprender la vida social de las clases subalternas, las formas de su lucha poltica por la emancipacin y las vas para obtener la victoria con la construccin de la nueva sociedad socialista: bloque histrico (alianzas de clases), intelectual orgnico (el papel de los intelectuales), Estado obrero (el poder organizado del proletariado que garantiza el trnsito al socialismo), guerra de posiciones y guerra de movimientos (estrategia y tctica de la lucha de clases), el anlisis de las instituciones para autoorganizacin de las clases subalternas (partido, sindicato, sociedad civil), etc.

En esos conceptos est contenida una de las lecciones ms certeras de la filosofa poltica moderna, acerca de las posibilidades y los medios para la construccin del socialismo en las sociedades que han alcanzado un cierto nivel de desarrollo capitalista. Ms que el asalto leninista del poder estatal en la fase de la acumulacin primitiva de capital, es la paciente labor de construccin de una sociedad alternativa que crece en el interior del viejo modo de produccin; como deca Marx que aparecieron las ciudades durante la Edad Media, en los poros mismos de la sociedad feudal . Ese desarrollo no excluye la revolucin socialista, pero exige un largo trabajo de preparacin poltica.

Hoy sabemos que la transicin al socialismo es un largo proceso histrico. Sin duda, ya ha comenzado, pero no sabemos cuando culminar y bajo qu formas alcanzar su plenitud histrica. El voluntarismo poltico de los leninistas del siglo XX quiso acortar el proceso, quemar etapas, adelantar acontecimientos; se aliment del cientificismo progresista de la burguesa revolucionaria y vivi con el deslumbramiento de la conciencia al descubrir el secreto de la historia en la teora de Marx.

Pero hay que saber que toda la ambigedad de la teora de Marx, no es ms que la garanta de la libertad humana. El reconocimiento del determinismo con que evolucionan los acontecimientos histricos sirve de fundamento a la accin humana en la conquista de la libertad. No otra cosa es la filosofa racionalista desde los primeros pensadores en la Grecia clsica: si quieres ser libre, concete a ti mismo.

Pues el motor de la historia es la economa: el desarrollo de las fuerzas productivas determina el devenir de la humanidad verdad inapelable-. Pero la economa es la actividad colectiva de la sociedad sobre la naturaleza, una accin organizada por mujeres y hombres que se renen, discuten, se pelean y se ponen de acuerdo para actuar; la economa es en sustancia poltica, economa poltica. Sobre esa base filosfica, los clsicos marxistas de aquella tercera generacin subrayaron el subjetivismo revolucionario. La reflexin de Gramsci se dirige entonces a comprender los rasgos esenciales del sujeto humano de la historia: el concepto de personalidad individual, los grandes movimientos intelectuales que alimentaron las clases subalternas, el valor de la cultura popular y el folklore, la forma del conocimiento y el mtodo cientfico, el significado del progreso y el desarrollo econmico, etc. Y a travs de esa investigacin el propio Gramsci elabor una crtica de los fundamentos de la ciencia poltica con su reflexin sobre la filosofa de la prctica, el materialismo dialctico sentido comn afinado por la reflexin crtica-.

Por todas esas razones, y otras que seguro olvido, Gramsci es un clsico marxista y su lectura es imprescindible para quien quiera contribuir con su estudio a la construccin un verdadero futuro humano.

1 El juez fascista excarcel a Gramsci seis das antes de morir, gravemente enfermo por una afeccin pulmonar. A causa de una cada en la infancia, o por padecer desde nio una enfermedad, Gramsci tena una salud frgil, padeca una deformacin de columna y meda solo metro y medio.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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