Thomas Sankara representó la esperanza de todo un continente en una época determinada, y sobre todo un modelo de liderazgo decidido, honesto, valiente y creativo. Nunca antes un presidente africano tomó medidas como las que tomó para acabar con la deshumanización. Primero cambió el nombre a la ex-colonia francesa, llevó a la ONU molestas cuestiones sobre la codicia de las naciones extranjeras en la tierra africana, habló claro sobre los problemas de una geografía política trazada para África en la Viena decimonónica, separando etnias y unificando en naciones artificiales a pueblos enfrentados desde tiempos atrás; del negocio de la ayuda humanitaria, que condena a los pueblos a un eterno sometimiento a los poco caritativos Estados que ofrecen tales engaños. Habló de los cultivos excesivos de los países ricos que hacen que los campesinos africanos vivan en la miseria…
Así, con una potente combinación de carisma personal y fuertes convicciones marxistas y pan-africanistas, su gobierno llevó a cabo iniciativas contra la corrupción y el imperialismo francés y mejoró la educación, la sanidad, la agricultura y la situación de la mujer, nacionalizando las tierras, las minas y los servicios públicos. Sus logros le valieron el apelativo de «Che Guevara africano».
En una región llena de dinosaurios dictadores (empezando por su sucesor y actual presidente de Burkina Faso, Blaise Campaoré), su modo de entender la política como servicio a los ciudadanos se hace más necesario que nunca.
Para saber un poco más sobre esta figura burkinabé y africana: "El África de Thomas Sankara", de Carlo Batà, editado por Txalaparta
Fuente: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=11&id=2490