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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2012

Alemania impone "reparaciones de guerra" al resto de Europa

Juan Torres Lpez
Sistema Digital


Al acabar la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles de 1919 hizo responsable a Alemania de "todos los daos y prdidas" causados como consecuencia del conflicto y en su virtud le oblig a hacer frente a "reparaciones" millonarias que, despus de diversos aplazamientos y anulaciones, termin de pagar en octubre de 2010.

Muchos economistas y polticos de la poca, y entre ellos el ms famoso de entonces, John Maynard Keynes, mostraron que era imposible que Alemania pudiera pagar esas reparaciones sin empobrecerse trgicamente y sin que as se ocasionasen problemas peores que los que se trataba de resolver. E hicieron ver que incluso sera mucho ms til para los propios aliados promover el desarrollo de la industria y el comercio en Alemania que obligarle a hacer frente a unas cantidades que estaban completamente fuera de su mermada capacidad de pago. Con dramtica lucidez, el economista ingls advirti en su libro Las consecuencias econmicas de la paz, que "si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardar. As fue.

Aos ms tarde, las cosas han cambiado mucho. La puesta en marcha del euro a pesar de que se saba que la unin monetaria estaba mal diseada, que no contaba con suficientes mecanismos e instituciones de compensacin y reequilibrio y que las perturbaciones y los shocks asimtricos iban a ser constantes, inici una especie de guerra econmica que esta vez ha ganado Alemania pero, al final, a costa de sufrir tambin las consecuencias negativas de todo tipo que siempre estn asociados a los conflictos que provocan las estrategias de ocupacin.

Desde que se cre, Alemania ha impuesto su norma como potencia de economa abierta al resto de los pases y especialmente a los del sur europeo. A cambio de ayudas generosas que se venden a su poblacin como si no tuviese contrapartidas, Alemania ha venido colonizando las economas perifricas, bien por la va directa de la adquisicin de activos, convirtindolas en importadoras masivas de sus productos, o mediante la financiacin del endeudamiento continuado que los dficits en los que necesariamente incurran lgicamente provocaban.

Antes de la creacin del euro, los pases menos competitivos, como Espaa, se defendan peridicamente de la agresin comercial de los ms fuertes, o de su propia debilidad estructural, devaluando sus monedas y tomndose as un respiro que les permita mantener mal que bien su tejido productivo y el equilibro exterior. Con la moneda nica, y al carecer de esta estrategia defensiva, la potencia exportadora alemana ya no ha tenido barreras (al contrario que le ha ocurrido a los productos de la periferia en centroeuropa) lo que debilit poco a poco la industria y, en general, la produccin nacional en la periferia. As se iba gestando un gran supervit en Alemania paralelo al dficit de los pases perifricos.

De 2002 a 2010 este proceso gener un excedente de 1,62 billones de euros en Alemania, de los cuales solo 554.000 se aplicaron en su propio mercado interno para mejorar su dotacin de capital o las condiciones de vida de su poblacin. El resto, 1,07 billones se coloc fuera de Alemania, y de esta parte 356.000 en forma de prstamos y crditos para financiar un modelo productivo en la periferia que, lgicamente, no fuera el que pudiera competir con el alemn. La teora y la historia econmicas nos han enseado que no poda ser de otra manera: la existencia de una potencia exportadora como la alemana de estos aos solo es posible si al mismo tiempo que exporta financia. Tiene que ser as porque, en el marco ya cerrado de una economa como la europea (o del planeta si nos referimos al conjunto de la economa mundial) para que unos tengan supervit otros han de tener dficits y stos han de financiarlos, evidentemente, quienes disponen de excedentes a su costa.

Este estado de cosas, esta "guerra", ha ido siendo claramente exitosa para las grandes corporaciones centroeuropeas que se han hecho con los mercados que antes les estaban vedados, para los exportadores alemanes, y para los bancos que han obtenido grandes beneficios financiando la deuda creciente de una periferia con cada vez menos capacidad de generar recursos endgenos, puesto que la potencia exportadora en realidad ha de fagocitarlos para poder seguir manteniendo su privilegio exportador.

A pesar de que este estado de cosas era muy claramente perjudicial para los intereses nacionales de pases como Espaa, Italia, Irlanda, Grecia... o incluso me atrevera a decir que de Francia, las lites respectivas lo aceptaron como punto de partida y lo han apoyado puesto que los grandes beneficios de las multinacionales que los estaban colonizando y de los bancos que nadaban en dinero gracias a la deuda gigantesca que se generaba produca un efecto "derrame" suficientemente cuantioso como para financiar generosamente a los partidos y a las oligarquas econmicas locales y que gracias a ello se han ido as armando con un poder poltico cada vez ms decisivo.

El problema que conlleva un equilibrio de esta naturaleza, tan asimtrico, es que antes o despus termina cayendo porque se acaba la capacidad de endeudarse, porque el empobrecimiento efectivo y continuado es insostenible o porque se produzcan impactos externos que agudicen las asimetras sin que haya, como ocurre en la Unin Europea, suficientes resortes de reequilibrio.

As, lo que ahora tenemos sobre la mesa en Europa es un problema irresoluble sin ciruga mayor. Alemania ha financiado, en lugar de su propio desarrollo interno y el bienestar de sus ciudadanos o una integracin ms solidaria entre las economa europeas, un modelo productivo entre su "clientela" que no permite a sta serlo indefinidamente. Cuando se ha producido un impacto externo como la crisis financiera, se ha reducido la demanda en la periferia, ha debido aumentar el dficit pblico a costa del privado, que en mayor parte ha de destinarse a financiarlo, reducindose entonces los dficit que engordan el supervit alemn y disminuyendo la capacidad de pago de la deuda contrada.

Alemania teme ahora haber financiado a unos clientes que al final puede resultar que no hagan frente a sus deudas y ese miedo le empuja a seguir por un camino terrible y claramente equivocado que es el que recuerda las reparaciones a las que ella misma tuvo que hacer frente durante tanto tiempo.

La derecha poltica alemana y sus grupos de poder econmico se empecinan en hacer creer, y en creerse ellos mismos, que la causa de ese peligro es el mal comportamiento de sus socios a cuyos gobiernos tilda de manirrotos (a pesar de que, como en Espaa, hayan incurrido en menos incumplimientos fiscales que la propia Alemania) y a cuyos ciudadanos acusa de haber vivido por encima de sus posibilidades. Y esa creencia le lleva a imponer las nuevas "reparaciones" en forma de programas de austeridad (mal llamados de austeridad, como ya he escrito en varias ocasiones porque solo se centran en recortar los gastos vinculados al bienestar social para abrir la puerta a la provisin privada) que, como ocurri hace poco menos de un siglo, provocaron un efecto perverso del que quiz todava estamos pagando sus consecuencias. No podr ser de otro modo porque imponer el empobrecimiento y la recesin a los dems pueblos no podr evitar, como dijo Keynes entonces, que antes o despus se produzca la venganza. En el mejor de los casos, en forma de desintegracin europea que igualmente pagar la propia Alemania. Y en el peor, ms vale ni siquiera pensarlo.

Juan Torres Lpez (www.juantorreslopez.com), catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Sevilla.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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