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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2012

Los hermanos Zamacola, cara y cruz de la memoria histrica

Manuel Almisas Albndiz
Rebelin


Cuando recib mi libro mensual del club de lectores Gure Liburuak (Tafalla, Nafarroa) reconozco que tuve sentimientos encontrados. La palabra escrita con grandes letras del ttulo ZAMACOLA trajo a mi memoria la terrible historia de represin fascista de los hermanos Zamacola en varios pueblos de la provincia de Cdiz en el inicio de la sublevacin militar franquista de 1936. Por otra parte, la combativa editorial Txalaparta no poda defraudarme editando Zamacola, un bandolero vasco en El Chaco de FJ. Echarri (2011). Seguro que se refera a otro Zamacola, de los muchos que tienen este antiguo apellido vasco originario del pueblo de Dima en Bizkaia. Pero an as, la herida que abra esa palabra para alguien que conoca a la familia Zamacola de El Puerto de Santa Mara (Cdiz), y especialmente a Fernando Zamacola, heroico alfrez de regulares y viejo camisa azul (como lo nombraban en ABC en junio de 1938) y jefe de la banda de falangistas conocida como Los Leones de Rota no me dejaba indiferente. Comenc a leer la novela y en las primeras pginas me di cuenta de la terrible coincidencia: el bandolero vasco al que se referan era Eusebio, el hermano mayor de la familia Zamacola Abrisqueta de Basauri, familia que tras su paso por Galicia se afinc en El Puerto de Santa Mara para desgracia de muchos sindicalistas, republicanos, demcratas y revolucionarios.

Demasiados recuerdos se me agolparon en mi mente. Pero la figura de Eusebio Zamacola que emigr a Argentina en 1924 y se convirti en una leyenda querida para las gentes ms humildes por el saqueo de las grandes empresas explotadoras instaladas en la regin del Chaco (norte de Argentina), muchas de ellas extranjeras, e impulsado siempre por unos ideales anarco-revolucionarios que le hacan huir del asesinato a sangre fra y del robo de las escasas propiedades de los pobres y los trabajadores, cual un bandolero andaluz, fue difuminando la historia de sus hermanos falangistas.

El Vasco Zamacola, como lo conocan en los pueblos chaqueos, siempre quiso volver a su tierra natal, Euskal Herria, y especialmente a principios de 1937 cuando supo del cerco que los fascistas impusieron a Bilbo y los bombardeos eran incesantes. Segn Echarri cuenta en la novela, Eusebio senta que era una obligacin moral para l, para todo vasco, estar all. () Combatiendo junto a los suyos y por una causa justa (pg. 166). Despus, cuando cay Bilbo en junio de 1937, ya no sinti esa necesidad de volver a su patria. Y por aquel entonces saba que su hermano Fernando haba muerto en combate peleando junto a las tropas rebeldes, y que Domingo continuaba la guerra en ese mismo bando. No lo entenda. Ellos haban nacido en Galicia, es cierto, pero eran tan vascos como l, hasta en la ltima gota de su sangre! Qu pensarn aita y amatxo de esto?, se preguntaba (pag. 168). Efectivamente, en junio de1938, el oficial de las Fuerzas Regulares Indgenas n 4 de Larache, Fernando Zamacola Abrisqueta, muri en el frente de la sierra de Crdoba, junto a las minas Santa Brbara. Los milicianos y mineros hicieron justicia con este hermano indigno.

Seguro que Eusebio no conoci en aquellos aos la verdadera historia de terror de sus hermanos como jefes locales de Falange de El Puerto de Santa Mara (Domingo) y de Rota (Fernando) en los primeros meses del derrocamiento por las armas del gobierno legtimo del Frente Popular. Puede que no supiera que despus de la llegada de un tercio de legionarios de Ceuta a Cdiz el 19 de Julio de 1936 liberaron a los presos derechistas que se encontraban en el tristemente clebre penal de El Puerto de Santa Mara, entre los cuales se hallaban los hermanos Zamacola y otros dirigentes falangistas de la zona. No supo del papel que jug la Falange en la retaguardia como cuerpo represivo que se dedic a encarcelar y ejecutar a partir de agosto del 36 a numerosos cargos electos republicanos y militantes de partidos de izquierda y sindicalistas. Los hermanos Zamacola, entre otros, fueron responsables de los fusilamientos en aquellas primeras semanas de varios centenares de vecinos de Chipiona, Sanlucar, Trebujena, Rota, Jerez y El Puerto. Tampoco supo, quizs, de la formacin de la centuria falangista denominada Los leones de Rota que comand Fernando Zamacola y que pronto parti al frente destacndose por su especial violencia y crueldad. Los pueblos de la sierra de Cdiz y Mlaga donde estuvieron a partir de agosto de 1936 (como Casares, Benamahoma y Grazalema) lo recuerdan como partcipes activos, dejando un reguero de sangre y muerte, como recuerda el historiador Fernando Romero. Ni de la medalla al mrito militar que le impuso el general Queipo de Llano en Jerez de la Frontera a Fernando Zamacola despus de conquistada Estepota (Mlaga) por su participacin suicida en la batalla de Saladavieja en enero de 1937.

El joven Eusebio que tuvo que huir de su Euskal Herria durante la dictadura de Primo de Rivera como refugiado poltico, segn cuenta Echarri, que amaba a su pueblo y a su lengua, el euskera, el asaltante de trenes donde viajaban los pagadores de grandes empresas agrcolas pero que siempre favoreci a los ms modestos trabajadores, nunca imagin que en 1937, mientras en su pas natal el ejercito fascista iniciaba la Campaa del Norte con apoyo de la Legin Cndor alemana y la infantera italiana, y la poblacin civil estaba sufriendo un asfixiante bloqueo martimo su propia madre tuvo que denunciar a su hijo Domingo. En dicho ao la Polica de El Puerto confecciona un informe sobre Domingo Zamacola al que se le acusa, entre otras cosas, de secuestro y violacin de las mujer de un poltico izquierdista y tambin de extorsin a ciertos industriales de la poblacin: En esta ciudad, en El Puerto, siendo Jefe de Milicias, sac de la crcel a Luisa Rendn Martel, la mujer del diputado comunista Daniel Ortega Martnez, y la llev a su domicilio, tenindola all hasta que la misma madre del Domingo fue a la Comandancia Militar a suplicar que sacasen de su casa a dicha mujer.

Un ejemplo documentado de estos desmanes de los falangistas de Zamacola se centra en el caso de la aldea de Benamahoma (Cdiz), donde fueron asesinadas entre 50 y 70 personas, segn declaraciones de los propios asesinos ante un juez instructor militar que tuvo que abrir unas diligencias previas para investigar una denuncia realizada contra el cabo de la guardia civil que fue comandante de puesto de Benamahoma durante 1936. Segn Romero, historiador de Villamartn, todo est documentado y hoy da ...Sabemos quines eran los Leones de Rota que estuvieron en esa poca all durante los meses de agosto y septiembre de 1936. Estuvieron los hermanos Zamacola, Manuel Almendro y Agustn Daz, que eran los dos subjefes de la centuria, Si en cada uno de los pueblos por donde pasaron se hubiera abierto una investigacin de este tipo en la posguerra, () quizs podramos saber lo que ocurri pueblo a pueblo y empezar a sumar el nmero de muertes que tuvo Zamacola a sus espaldas....

 El mismo Fernando Zamacola declar haber fusilado a prisioneros de guerra, con motivo de la apertura del juicio contradictorio que se hizo para valorar si Zamacola era merecedor de la Cruz Laureada de San Fernando, distincin honorfica a la que fue propuesto por su papel en la campaa de Mlaga, en la batalla de Estepota, donde todos los mandos militares superiores declararon a su favor, y en su propia declaracin cuenta todo de su puo y letra: Y al llegar a un punto de la playa, me encontr al General de Divisin Queipo de Llano, que haba visto a un grupo de prisioneros que haba all. Pregunt quines eran, y cuando le dijimos que eran carabineros, mand que los fusilramos, cosa que inmediatamente se hizo.... Finalmente no se le concedi la Cruz Laureada de San Fernando, porque mientras se estaba tramitando el expediente de la mencionada distincin honorfica, lleg directamente al Cuartel General de Franco, en Burgos, una denuncia procedente de un derechista de El Puerto de Santa Mara que firmaba con iniciales, quien denunciaba una serie de situaciones bastante censurables que se estaban dando en El Puerto de Santa Mara y en el cpula de Falange de dicha localidad. Segn esta denuncia annima -que salpicaba a los hermanos Zamacola, el Jefe Local de Falange, a todos los mandos de la centuria de los Leones y al que haba sido comandante militar de El Puerto de Santa Mara en el ao 36- se sealaba a los hermanos Zamacola y a sus falangistas como autnticos pistoleros, como matones que se haban convertido en los dueos del pueblo, llegando a extorsionar a los bodegueros y a los comerciantes a punta de fusil y de pistola.


La tragedia de la memoria histrica en muchos lugares de Andaluca, donde en realidad no hubo guerra civil, sino dursima represin en la retaguardia del ejrcito franquista, la constituye la gigantesca herida abierta de los muertos que no mueren nunca, como escribe Felipe Bentez Reyes en el prlogo al libro de Memoria rota. De aquellos que como Domingo Reyes, dirigente del sindicato Sociedad Obrera de Campesinos de Rota, hermano de su abuelo materno, Se lo llevaron una noche y no volv a verlo, ni vivo ni muerto. Quiz esa herida se cierre cuando la dignidad de las vctimas quede restablecida, cuando su memoria sea la memoria orgullosa de unos ciudadanos y ciudadanas que se permitieron la noble fantasa de entrever un futuro ms justo para su pas.


Bibliografa:

- ZAMACOLA: Un bandolero vasco en el Chaco de Fabio Javier Echarri. Ed. Txalaparta, 2011.

- Memoria rota. Repblica, guerra civil y represin en Rota de J. Nez, M. Rodrguez, F. Romero y PP. Santamara (Editado por el Ayuntamiento de Rota-2009).

- Falangistas, hroes y matones. Fernando Zamacola y los Leones de Rota, de Fernando Romero Romero, en Cuadernos para el dilogo, septiembre de 2008-n 33, pg. 32-39).

- Reseas de las IV Jornadas de Memoria Histrica celebradas en Rota en agosto de 2009 y disponible en el blog de Jerez Recuerda: http://jerezrecuerda.blogspot.com/2009/09/las-iv-jornadas-de-memoria-historica-de.html

 



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