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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2012

La revolucin educativa y el amor sin tregua, o ms de lo mismo

Hctor Jos Arenas A.
Rebelin


Alentar el trnsito de una ciudad que despedaza o niega posibilidades en forma sistemtica a decenas de millares de vidas, hacia otra, en la que los seres humanos puedan florecer, es el colosal reto que enfrenta el nuevo gobierno de Bogot. La administracin distrital se ha propuesto realizar una revolucin educativa que potencie las capacidades imprescindibles para cesar el crculo infernal de la devastacin, e impeler la espiral virtuosa de la sanacin y el cuidado de la vida.



Pero una cosa es querer y anunciar una transformacin en profundidad del orden imperante y otra, muy diferente, es promover las dinmicas capaces de variar las circunstancias concretas que caracterizan la educacin, tal como sucede en el da a da. Si no se afectan los ejes de las condiciones realmente existentes, de poco valdr construir ms edificios y agregar nuevos ciclos educativos.



La educacin en Bogot se caracteriza por una tremenda heterogeneidad unida de manera histrica a la sociedad estratificada, segregadora y destructiva que an hoy prevalece. En la realidad actual conviven nsulas virtuosas en las que maestros y estudiantes encuentra todas las condiciones para consagrarse a la evolucin de los espritus, y vastos campos de concentracin en los que las almas naufragan con el abrumador peso inercial de una lgica instruccional insensible a la singularidad de cada estudiante y desconectada de las posibilidades y retos del devenir local y global. Hay pequeos espacios presididos por el amor a la formacin de seres libres y creadores, y extensas edificaciones gobernadas por un feroz nimo de lucro que no duda un instante en vender ilusiones, ttulos intiles o soberbias a cambio de engrosar la caja de los dividendos. Existen pequeos y sagrados territorios de liberacin de los espritus, y enormes complejos destinados a reproducir la dimensin feroz que nos habita y las mil esclavitudes que convierten a cada ser humano en su propio carcelero o victimario.



Si no se vencen los poderosos intereses grupales que, cuando deliberan sobre educacin en este tiempo de agona y gnesis en el que la educacin tendr que variar de modo radical, no llevan grabado con fuego en su corazn lo que Mart esclareci para siempre: Quien dice educar, ya dice querer/ La enseanza quin no lo sabe?/ Es ante todo una obra de infinito amor, si no se vencen esos intereses grupales, decimos, las medidas que se tomen y los programas que se adelanten no podrn alentar la revolucin anunciada. Los informes repletos de cifras y las palabras elocuentes continuarn ocultando, entonces, una realidad educativa que soslaya la creacin de capacidades esenciales para la vida digna, libre y creadora.



En la mayor parte de las aulas imperan el tedio, el aprendizaje de la docilidad y la asfixia de la curiosidad natural, resultantes de una dinmica absurda en la que los profesores inician su labor con la obligacin de cumplir programas que inhiben la posibilidad de conocer a sus estudiantes, apoyar el cumplimiento de sus vocaciones y ensayar mtodos que fortalezcan sus aptitudes singulares.

Inmensas dificultades


Reducir sin contemplaciones los planes de estudio y los contenidos de las asignaturas, y erosionar la generalizada lgica docente que privilegia la transmisin de contenidos que se deben memorizar, es ineludible para poder dar el paso a un proceso educativo que estimule el conocimiento de s mismo en cada estudiante; ensee a observar, a escuchar y leer; desarrolle la facultad de valorar lo valioso y no valorar lo no valioso; despierte la sed insaciable de saber, desate el vuelo audaz de la imaginacin creadora, embriague con las mil formas de la belleza gestadas por el espritu humano y potencie las diversas capacidades.



Este trnsito crucial en el sentido de la educacin difcilmente podr tener lugar con salones de clase de 40 o 50 estudiantes, y la obligacin profesoral de cumplir con jornadas extenuantes y programas inclementes que reducen la comprensin del pasado a fechas y personajes, los misterios de la lengua a reglas de acentuacin, y el milagro de la vida a los componentes de la clula. Eliminar el miedo a perder las asignaturas es esencial para que los profesores asuman el desafo de abordar los temas con las potencias seductoras de la razn y el encantamiento, y para que los estudiantes abandonen el expediente ingenuo de creer que estudiar es pasar materias.



Sin acometer la compleja empresa, tan imprescindible, como largo tiempo postergada, de convertir a los profesores en maestros no podr haber revolucin educativa. Este emprendimiento no se puede surtir con el recurso de las maestras y los doctorados, que fueron convertidos en buena parte en una apetitosa fuente de ganancias por las universidades convertidas en centros comerciales, oferentes de titulaciones, y los docentes ms preocupados por los escalafones y los rangos salariales que por descifrar las claves del oficio de la luz.



Las maestras y los maestros que hoy habitan en el territorio se han labrado con la fuerza invencible de una pasin arrasadora por aprender las artes sutiles de la enseanza. Una voluntad amorosa consagrada a la tarea de mejorar de manera sostenida las condiciones de labor de los docentes es necesaria en la alquimia que conduzca a la formacin de un organismo social capaz de humanizar una ciudad anestesiada frente al absurdo, el atropello y el espanto.



Extraordinarias experiencias de diverso alcance, como la Modificabilidad Estructural Cognitiva, ensayada por el gobierno de Lula en Brasil; la Escuela Itinerante de Maestros de Alejandro Sanz de Santamara en Colombia y la Universidad Nativa del CRIC en el Cauca revelan que es posible hacer mucho con muy poco, variando la lgica tradicional del hacer poco con mucho o, lo que es peor, causar estragos con los recursos sagrados.



Liberar el tiempo de los profesores para que puedan repensar su labor, reconocer el trabajo que realizan sobre el quehacer de cada estudiante, multiplicar las bibliotecas y videotecas que enriquecen el oficio de ensear, multiplicar la oferta de talleres con maestros excepcionales, son lneas de accin que pueden aportar en la decisiva tarea de conformar un cuerpo social de maestros capaces de mutar una sociedad en una generacin.



El regreso al orden natural tendr que ser una divisa que insufle cada molcula del colosal emprendimiento de revolucionar la educacin. Los abuelos, los verdaderos abuelos de todas las edades, que conocen y sienten la tierra y las plantas de conocimientos, bien pudieran guiar este retorno en el que nos va la vida. Aturdidos y extraviados por el despiadado bombardeo publicitario de un modo de vida que en realidad es un modo de muerte y que produce, como dijera el gran Federico Garca Lorca, seres que hablan, miran y comen, pero estn muertos, precisamos el regreso a un orden natural, un orden que emerge con fuerza incontenible en el mundo entero, como un paso ineludible para continuar la aventura de la vida.

y grandes perspectivas


Lo que an sobrevive de los Cerros Orientales de la capital pudiera ser convertido en la Universidad Alter Nativa, que, con el principio ancestral que dice que la escuela es el territorio, servira para nutrir ese retorno al orden natural en toda la educacin. Una revolucin no se hace sin interpretar el mundo que fenece y el mundo que emerge; sin escuchar las fuerzas que portan en s las transformaciones requeridas. Decenas de millares de jvenes han comprendido el vaco y el engao de un proceso que se les ha vendido como educacin pero que en realidad arrasa la existencia. Esos millares y millares de jvenes, que hoy se levantan en el mundo entero, han comprendido tambin el valor de las sabiduras ancestrales en la sanacin y el cuidado de la Tierra, y en el aprendizaje de formas de vida desligadas de la enfermedad consumista y fundadas en la cooperacin. Esos jvenes anhelan aprender los millares de oficios requeridos para sanar y cuidar la vida, oficios que les permitan vivir con dignidad, y no estudiar profesiones con las que primero los esquilman y despus los arrojan a la degradacin que se les exige para ascender en la escala del ingreso, bajo la amenaza del desempleo.



La Universidad Alter Nativa bien pudiera nutrir todo el proceso de salud preventiva que en s mismo es otra dimensin revolucionaria de Bogot Humana Ya, y tambin todo el complejsimo y delicado proceso conducente a crear entornos saludables y espacios de afecto para 360.000 nias y nios que hoy enfrentan el desamor, la violencia, y el encauzamiento por sendas infernales que los conducen a la delincuencia, la prostitucin y los abismos de las adicciones.



La vasta tarea de revolucionar la educacin no ser posible sin incorporar la cooperacin como principio rector. No ser posible la revolucin mientras los saberes y los logros pedaggicos no se compartan, mientras las instalaciones permanezcan subutilizadas, forzando la destinacin de los recursos preciosos a ms edificaciones de concreto. No podr haber revolucin educativa sin tener en cuenta lo que sucede en los hogares y en los barrios, sin extender la educacin y las bibliotecas a los hogares, a los trabajadores, a las madres, a los parques.



El cuidado del detalle tendr que ser otro principio fundante de un proceso revolucionario en la educacin. Las ideas ms brillantes pueden ser convertidas en desecho si el mximo cuidado no acompaa la implementacin de las mismas. Para qu sirven, por ejemplo, las bibliotecas si no se cuida la calidad de los libros que las habitan? Para qu pueden servir si no hay voces, manos y odos amorosos que puedan guiar y alentar a las nias y los nios a descubrir los maravillosos universos contenidos en los libros?


Los principios y las medidas propuestas en el terreno de la educacin exigen un conocimiento profundo y una deliberacin ciudadana que permitan un acompaamiento constructivo y creador del colosal emprendimiento: alentar una educacin pblica de genuina calidad.



Una educacin que no slo garantice la inclusin de la amplia franja de poblacin condenada desde antes de nacer a enfrentar terribles condiciones de miseria material y espiritual sino que adems potencie las capacidades de toda la poblacin para habitar el territorio en un nuevo escenario global que se caracteriza por telricas movilizaciones ciudadanas, detonadas por la crisis irremediable del orden econmico imperante y el surgimiento de una economa poscapitalista; la degradacin tica promovida por el dinero como valor supremo que absorbe la mayor parte del pensamiento global, y los devastadores efectos de un cambio climtico que exige variaciones radicales e impostergables en nuestras formas de valorar, pensar y actuar.



Acometer el audaz emprendimiento de revolucionar la educacin exigir, entonces, poner en marcha un vasto proceso participativo. Hay miles de labores y de ideas de singular valor para el proceso que precisan ser escuchadas, apreciadas, apoyadas e incardinadas en el proceso de transformacin. Creemos que, junto al reto de desatar la participacin ciudadana, existe tambin la responsabilidad de alimentar el proceso participativo con el saber decantado de quienes han consagrado su vida a la educacin y asimismo a reflexionar sobre la misma. Gran despilfarro fuera no escuchar ese Consejo de Voces y nutrir con su saber el proceso de participacin ciudadana. Los abuelos nativos Jos Pereira y Juan Muelas, Juan Carlos Bayona, Alejandro Sanz de Santamara, Margarita Garrido, Guillermo Pramo, Salomn Kalmanovitz, Patricia Ariza, Adriana Crdoba, Gonzalo Arcila, Ana Casillas, Guillermo Solarte, Rubn Jaramillo, Leopoldo Mnera, Jos Fernando Isaza, Tatiana Roa , Renan Vega, ngel Nogueira, Helena Alviar, William Ospina, Vera Grabe, Jorge Aurelio Daz Ardila, Juan Manuel Charry, Vctor Manuel Neira, la coordinacin del Mane, son, entre otros, seres con excepcional capacidad para enriquecer un rumbo de transformacin profunda de la educacin imperante.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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