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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2012

La necesidad de la lucha obrera

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


Manolo Caada acaba de publicar su ltimo trabajo, La huelga ms larga . Se trata de la crnica del conflicto laboral entre los yeseros de Badajoz y la patronal en el ao 1988, que dur medio ao sumando sus diversas fases en un proceso de radicalizacin. La importancia de esa huelga estriba en que result ser una victoria completa de los trabajadores, que alcanzaron sus reivindicaciones econmicas y consiguieron el control de sus condiciones de trabajo. Caada nos cuenta su desarrollo desde el punto de vista de los protagonistas, recogiendo literalmente sus testimonios y opiniones, y enmarcndolas en una visin ms general de la historia y la sociedad, interpretadas segn el marxismo. Y finalmente extrae una leccin importante, que nos descubre la forma de la lucha de clases en el capitalismo.

Las conclusiones del libro no pueden ser ms claras: el triunfo de esos trabajadores de la construccin fue debido a su capacidad de autoorganizacin. Por el contrario, la forma de la dominacin empresarial sobre el trabajo toma siempre la forma de la divisin y el conflicto entre trabajadores y trabajadoras.

La organizacin obrera se forja a travs de la lucha colectiva, y necesita para desarrollarse una serie de condiciones imprescindibles. En primer lugar, la solidaridad obrera exige confianza mutua y generosidad personal, creadas a partir de las relaciones cotidianas y el calor de la amistad; adems el compromiso con la palabra dada y la disciplina para aceptar la voluntad mayoritaria, a veces apoyada por la fuerza del grupo, como en el caso de los piquetes; en tercer lugar, una lucha obrera no puede triunfar sin el arrojo personal al enfrentar las dificultades y la represin, lo que puede dar origen a actuaciones violentas para defender el derecho de los obreros, tanto como a sufrir la violencia institucionalizada que protege los intereses de los empresarios.

Entre los medios del conflicto con la patronal, la huelga es la mxima expresin de la lucha obrera. Si trabajar es el derecho ms sagrado del trabajador y la trabajadora, como la posibilidad misma de participar en la vida social y esto en su nivel ms sufrido-, renunciar a l voluntariamente, aunque solo sea de forma temporal, tiene un sentido profundo de denuncia de la alienacin y la explotacin, de cuestionamiento del sistema de clases. La injusticia sobre la que se organiza la sociedad clasista, que somete a la clase trabajadora para favorecer a otras capas sociales ms afortunadas.

El actual Estado espaol, forjado por siglos de violencia imperialista e inquisitorial, heredero de la dictadura franquista, es una estructura jerrquica con la rancia aristocracia monrquica en el vrtice de la pirmide, donde los cuadros intermedios juegan un papel esencial de control de los trabajadores. En la construccin son lo pistoleros de la patronal, los sustitutos democrticos de la mafia fascista del sindicato vertical, encargados del manejo de la fuerza de trabajo contratacin, pago de salarios, despidos, disciplina, etc.-. Es la primera lnea de defensa de la patronal, que los trabajadores tienen que desbordar. Y es una muestra de que la transicin de los aos 70 dej las cosas ms o menos como estaban, cambindoles el nombre. Pero tambin abri la posibilidad de aquellas luchas obreras, que por una vez acabaron en victoria.

La autoorganizacin obrera no es solo la condicin de la victoria: es tambin la promesa de un mundo nuevo, de un orden social diferente, de la emancipacin humana y la justicia restablecida. Es sa su extraordinaria importancia, y al tiempo su extrema dificultad. Y sin embargo, es de una necesidad absoluta que ese orden nuevo se presente en la historia. Estos aos de postracin de la clase trabajadora, en cuanto clase para s, derivada de la derrota del proyecto emancipatorio socialista en Europa, son tambin aos de crisis econmica, corrupcin poltica y frivolidad cultural, son el camino del fascismo que de nuevo vuelve a instalarse entre nosotros. Prueba clara de la necesidad de una organizacin fuerte de los trabajadores, que reoriente el camino de la historia en sentido racional.

Pues debe saberse que el capitalismo es un proceso de entropa gigantesca que est destruyendo las posibilidades de la vida humana en la Tierra, y de la vida en general. La entropa que domina los procesos de la naturaleza tiene una forma social en la tendencia al desorden y la pobreza, que se manifiesta de forma trasparente en el desarrollo capitalista. No slo por la crisis econmica que ahora padecemos; es que el funcionamiento normal del capitalismo se basa en el desorden de la produccin y la miseria de la mayora.

Los trabajadores y las trabajadoras tienen que librarse del espejismo burgus de un mundo de jauja, que no es ms que la destruccin de las posibilidades de vida futura, y volver sus ojos hacia las consecuciones de aquellos pueblos que estn intentando conquistar el futuro sobre la base de la razn comn de la especie. Para la clase obrera, esa razn no es otra sino la emancipacin de todos y todas, su existencia como personas autnomas, capaces de determinar su propia actividad productiva en el trabajo sobre la base del compromiso con los dems. El socialismo conseguir que la generalizacin de esa autonoma comprometida constituya la base para la capacidad colectiva de decidir democrticamente los destinos de la sociedad. Y ese destino universal comienza por la humilde autoorganizacin capaz de conducir una huelga victoriosa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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