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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2012

Juicio al jurado

Carlos Martnez
El Poblet

El injusto e incoherente veredicto del jurado popular sobre el caso Camps ha reactivado el debate sobre esta institucin


El injusto e incoherente veredicto del jurado popular sobre el caso Camps ha reactivado el debate sobre esta institucin. La retransmisin en directo del juicio por Internet y la amplia cobertura meditica ha permitido a quien as lo ha querido formarse un juicio personal sobre los hechos enjuiciados: los regalos recibidos por los dirigentes del Partido Popular, Camps y Costa, por parte de una organizacin delictiva. No recibieron unos pastelitos de una orden de monjas sino trajes, bolsos, joyas, relojes, caviar y todo tipo de artculos de lujo de unos individuos que se encuentran en prisin preventiva por la presunta comisin de delitos muy graves. Entre los que se encuentran la financiacin ilegal del Partido Popular, cohecho activo, fraude fiscal, trfico de influencias y evasin de capitales.

El veredicto es un disparate y contiene contradicciones irresolubles. Por ejemplo, declara probado que no hay documentacin que acredite que Camps no se pagara los trajes. Si no se pagan los trajes no hay recibo, es de una lgica aplastante. Los hechos negativos no se pueden probar. Sin embargo el jurado no tuvo en consideracin la prueba documental consistente en la exhibicin de los cheques con que la red Gurtel pag esos trajes a la tienda de donde Camps se llev esas prendas.

Los hechos probados del jurado en veredictos absolutorios no son recurribles, pero el Tribunal Supremo al conocer el recurso de casacin contra sentencias del Tribunal del Jurado, en contadas ocasiones, ha declarado el veredicto nulo y se ha tenido que repetir el juicio.

Adems del veredicto, que ms que absolutorio es un indulto, diarios como Pblico y El Mundo han denunciado que el portavoz del Jurado ha tenido una actuacin, al menos poco imparcial, y que ha podido tener algn tipo de relacin con el circulo ms prximo de Camps.

Con todos estos elementos, es lgico que muchos ciudadanos con sensibilidad de izquierda reniegan de la institucin del Jurado.

Esta figura se introdujo en la Constitucin espaola con el saludable inters de democratizar la Justicia. De los tres poderes que forman la institucionalidad burguesa, el judicial es el nico que no tienen legitimidad democrtica. Mediante el jurado se hace participe a la ciudadana de la administracin de justicia. Y no slo es importante el ejercicio democrtico de la funcin judicial sino que la institucin del jurado ejerce una beneficiosa funcin didctica sobre la ciudadana.

Los espaoles, excepto los breves parntesis de las dos repblicas, carecen de cultura democrtica. Toda nuestra historia ha sido una sucesin de dictaduras fascistas y regmenes autocrticos que han castrado cualquier participacin del pueblo en la gestin de lo pblico. Lo trminos poltico y judicial arrastran una psima imagen. La mejor de las vas para mejorar la imagen de la gestin poltica es la democrtica, es decir, la participacin directa de los ciudadanos en la poltica y en la administracin de la justicia. Pero, la mayora de la ciudadana, en lugar de recuperar mayor protagonismo, opta por eludir las propias responsabilidades. Por ejemplo, la gran mayora de espaoles no quieren formar parte del jurado o de las mesas electorales. Se inventan todo tipo de excusas para evitar implicarse en la poltica o la justicia que tanto critican.

Es evidente que el Tribunal del Jurado ha dictado veredictos errneos, entre los que es destacable el del caso de Roco Wanninkhof , por el que se conden a una mujer por asesinato que luego result totalmente inocente. No obstante, lo cierto es que los jueces profesionales no son ajenos a los errores y a la parcialidad que atribuimos a los jurados. Son muchsimos los ciudadanos que tienen quejas, ya no por el lento y burocrtico funcionamiento de la administracin de la justicia, sino por el dictado de resoluciones injustas por los jueces profesionales. Ejemplos los hay a miles, pero por citar algunos ms mediticos y relacionados con la actualidad, podemos recordar cmo dos magistrados del Tribunal Superior de Justicia intentaron ya archivar el caso Camps, sin ni siquiera juicio, mediante un auto que fue revocado por el Tribunal Supremo.

Tambin son un ejemplo de disparate jurdico los tres procesos que tiene abiertos Baltasar Garzn, en los que la ms alta instancia jurdica de este estado, el Tribunal Supremo, est haciendo caso omiso de su propia jurisprucencia para una especie de vendeta personal contra el magistrado de la Audiencia Nacional. Por ejemplo, el alto tribunal estableci que en los asuntos de inters pblico solo se abre Juicio Oral s acusaba el Ministerio Fiscal, garanta que se estableci para archivar un proceso penal en el que estaba imputado el banquero Emilio Botn. Con todo el descaro del mundo, los mismos magistrados que establecieron la anterior doctrina, no la quieren aplicar para los procesos abiertos a Garzn, donde son acusadores, respectivamente, la ultraderecha y militantes del Partido Popular. En idntica situacin se encontr Juan Mara Atutxa al que se conden injustamente sin que acusara el Ministerio Fiscal.

Soy firme partidario de la institucin del jurado. Es del todo incoherente pedir ms democracia y no reivindicar ms participacin popular en el poder judicial. Para declarar probados hechos no hace falta encerrarse tres aos memorizando el cdigo civil, incluso creo que esta formacin tan alejada de la realidad social es perjudicial para un correcto ejercicio de la potestad jurisdiccional. Son muchos los pases que no slo utilizan ms el jurado sino que muchos jueces y fiscales son elegidos por eleccin popular o tienen otros mtodos mejores para su seleccin.

Lo que se tratara no es tanto de acabar con el jurado sino de mejorarlo. Por ejemplo, tomando el modelo USA, cuando un delito ha tenido mucho impacto popular y meditico, el juicio se debera celebrar en otro estado distinto y alejado. Soy consciente que una solucin as chocara con el modelo de competencias autonmico espaol pero, a su vez, me consta que hay ciudadanos nacionalistas valencianos que hubieran preferido que Camps hubiera sido juzgado por un jurado en Galicia o Andaluca antes que en Valencia.

Tambin habra que repensar sus competencias, es curioso que el jurado conoce de delitos cometidos por polticos y no por jueces. Como se ha demostrado, se es ms parcial cuando se juzga a un poltico que han votado pocos meses antes que con un juez con el que no tiene ningn tipo de vnculo. Tampoco tiene sentido que el jurado conozca de delitos de poca entidad como el allanamiento de morada.

Los demcratas tenemos obligacin de defender al jurado, aunque no nos gusten algunas de sus decisiones. Si los ciudadanos tienen derecho a equivocarse con su voto a sus representantes polticos tienen el mismo derecho en los veredictos. De hecho, el porcentaje de miembros del jurado que indultaron a Camps en su veredicto, es el mismo porcentaje de ciudadanos que lo votaron (equivocadamente) en las ltimas elecciones autonmicas. El error del jurado no fue peor que el error de la mayora de los votantes valencianos. Ahora estamos sufriendo las consecuencias de los ltimos aos de derroche y corrupcin del Consell del PP.

Aspiremos a ser hegemnicos y a que algn da los jurados y los parlamentos las personas dignas y honradas sean las mayoritarias.

Fuente: http://elpoblet.org/news/22ca89704b1311e186153860774f33e8/juicio-al-jurado/

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@carlosmartinezr

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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